martes, 25 de octubre de 2016

Abismo y eternidad - Capitulo 6

Publicado por a.d a las 11:38



Abismo y eternidad: más allá de la existencia

CAPITULO 6: Intrusión X.
 Caminaban a paso lento ambos, Lin estaba muy pensativa en cambio Adolf se encontraba motivado por aprenden a leer y así seguir aprendiendo más sobre este nuevo mundo en el que se encuentra limitado por sus capacidades actuales, ninguno dijo una sola palabra hasta que llegaron al comedor donde Mia ya se encontraba leyendo un pequeño libro de bolsillo sentada en una elegante silla a un lado del comedor.
 Mia siente el sonido de la puerta abrirse, miro y vio a ambos cerro su libro para ir a saludarlos, las sirvientas llegaron con la comida como ya había notado Adolf solo era comida de muy alta calidad, todos se sentaron Lin y Mia cerraron sus ojos y dijeron en unas palabras inentendibles para Adolf, el solo estuvo quieto esperando que ambas terminaran y comenzaron a comer, ninguna dijo una palabra, Lin estaba muy pensativa desde hace un rato y Mia solo miraba su plato con la cara un poco enrojecida.
 El solo se limitó a comer en silencio igual que ellas, luego de terminar con su cabeza medio agachada Mia dijo “joven héroe me gustaría que desde mañana tomara una práctica extra además de las que tendrá con Lin” Adolf la quedo mirando mientras pensaba “<<ella sigue avergonzada por verme desnudo ¿no? ¿Qué tan inocente puede ser ella? Una práctica extra ¿qué será?>> claro tengo todo el tiempo del mundo” después de pequeño intercambio de palabras fueron a una habitación que estaba a un lado de la actual, era una sala de estar no muy espaciosa igual de lujosa llena de detalles artesanales por todo el lugar, la cual tenía dos grandes sillones y  dos pequeños que rodeaban una mesa de estar, Mia fue a la pequeña y Adolf con Lin juntos en uno de los sillones.
                ―Por donde debería empezar… ¿Qué tal se encuentra joven héroe? Estaba muy preocupada cuando me llegó la noticia que usted estaba en un estado grave, así que vine lo antes posible ―dijo Mia intentando mirar a los ojos a Adolf.
                ―Excelente señorita Mia, el doctor Mark ya me dijo todo lo ocurrido, no pensé que nacer sin mana fuese algo tan peligroso ―dijo Adolf estirando los brazos de un lado a otro, en señal de buena condición física ―discúlpeme por decir esto ¿pero sigue apenada por verme en equipaje ligero?
 En la mesa de estar tenían servido tres tazas de té, Lin había tomado una mientras ellos conversaban y en mitad de pleno sorbo ella escupe el té al escuchar eso, se alteró dejando de golpe la taza en la mesa y dijo “!joven héroe no debería ser tan directo con esas cosas, todo tiene su tiempo y lugar!” Mia quedo helada al escuchar eso, en su mente se repetía “<<él lo sabe, él lo sabe ¿soy tan transparente?>>” ella aclaro la voz y con los ojos cerrados tartamudea “claro que no, es solo que conocer al joven héroe me parece tan increíble que me pongo un poquito nerviosa, ¡sí, sí, eso!” Lin tenía las mejillas coloradas miraba a Mia moviendo de manera leve la cabeza como diciendo ¡bien hecho chica! Adolf se limitó a soltar una ligera risilla diciéndose así mismo “<<ja, ja, ja, esto fue un clásico, cuantas veces no he leído esto, esto fue bastante agradable teniendo a un par de chicas hermosas haciendo esos gestos tan tiernos, me siento un poco mejor después de esto>>”
                ―Olvidando eso, joven héroe nos puede contar sobre usted ¿De dónde viene? ¿Qué hacía para vivir? ¿Cómo llego hasta acá? ¿Qué hay de su familia? ―pregunto Lin cambiando el tema.
                ―!Si por favor cuéntenos sobre usted! ―dijo Mia aun un poco alterada.
                ―… <<si les digo la verdad ¿ellas me creerán? O será lo mejor inventarme algo para no levantar dudas, pero no sé por dónde comenzar a explicar algo así>> eh… por donde debería empezar <<no me miren con esos rostros de niñitas curiosas>> ¡ya se! para que sea esto sea justo una vez les cuente sobre mí, ustedes me contaran un poco de sus vidas ―dijo Adolf pensando que historia inventarse para salir de esta.
                ―Me parece correcto, tengo mucha curiosidad ―dijo Lin mirando la cara de Adolf, mientras tomaba pequeños sorbos de té.
                ―Vengo desde otro pla… digo continente, en el cual lo normal es nacer sin mana o poder manipular magia <<algo que aquí hasta un niño podría hacer por lo que deduzco, desde aquí tomando en cuenta lo que me han contado deformare mi verdadero origen>> el nombre de mi ciudad natal es Santia del país America, allí era un estudiante de una universidad un lugar bastante pacifico, la gente a pesar de no tener mana aprendieron a ocupar máquinas y tecnología para poder seguir desarrollándose, aunque no había monstruos y la paz se mantenía hasta la fecha, todo era muy agradable <<ni yo me creo la mierda que estoy diciendo>> ―dijo Adolf nervioso mirando a cada una de vez en cuando.
                ―!Increíble! así que usted viene del continente desconocido, así que también hay humanos pero sin mana, si le contara esto al doctor Mark seguro se volvería loco por saber todos los detalles, ni que decir de los chicos en la academia ―dijo Mia con una mirada que parecía brillar de lo entusiasmada que estaba al oír esas pocas palabras.
                ―Señorita Mia, por favor guarde la compostura, estamos delante del joven héroe <<por la diosa así que existen humanos viviendo en ese continente, y él es un catedrático con razón es tan débil no es su fuerte la lucha, debería disculparme de manera correcta después>> continúe por favor ―dijo Lin ella sin notarlo estaba haciendo temblar la taza que sostenía junto al plato de este.
                ―Recuerdo que fui en un barco con rumbo a una isla por un estudio importante de la universidad, y en pleno mar abierto algo emergió debió ser una colosal bestia, perdón pero no recuerdo bien lo sucedido, destruyo el barco después todo se volvió negro y desperté en tierra, intente buscar la manera de volver a casa pero no había personas cerca, camine y camine adentrándome a estas desconocidas tierras, después de unos días alimentándome de semillas y frutas, encontré un camino lo seguí con la esperanza de encontrarme alguna persona, hasta que me topé con una caravana ellos fueron amables en llevarme con ellos hasta una ciudad, allí pregunte donde podría conseguir un barco o una manera de cruzar el mar pero nadie sabía nada, continué preguntándole a la gente hasta que alguien me dijo que en la capital podrían saber en qué lugar encontrar uno me señalaron la dirección, así camine pero no había rastro de gente en el camino, hasta que en la distancia vi lo que parecía ser un castillo, pero después de tanto caminar caí al suelo y no recuerdo más hasta cuando desperté aquí en el castillo <<no tengo información de su geografía en general ¿les parecerá creíble?>> ―Dijo Adolf apretando sus manos nervioso por saber si desconfiaran de su historia.
                ―… discúlpeme debió ser muy duro sobrevivir solo en un lugar extraño sin tener a nadie quien le ayudara, no sabía que paso por muchas dificultades pero esto debió ser obra de la Diosa que nuestros destinos se cruzaran puede que no había otra forma de conocernos más que esta, pero no debe preocuparse más, una vez esta guerra termine todos buscaremos la forma de enviarlo de vuelta a su hogar, su familia debe estar preocupada por usted ―dijo Mia entristecida como si quisiera llorar por Adolf posando una de sus manos sobre las de él.
                ―Con esto me ha despejado de muchas dudas joven héroe <<así que la historia de nuestro origen no menciona nada sobre humanos sin mana ¿Qué habrá hecho que perdieran su mana? A tenido sus penurias estando desorientado en esta tierra, debo esforzarme por entenderlo, puede que esta guerra no la ganemos confiando en sus habilidades de combate si no de otra manera>> como es su familia, me da mucha curiosidad saber quiénes son los que dieron la vida a usted ―dijo Lin que al momento de mencionar familia su expresión se volvió melancólica y solitaria.
                ―Mi familia… eh como decirlo ellos son… ¿¡ah!? Ellos… << ¿por qué no puedo recordar mi familia? un momento en primer lugar ¿tengo una? >> ―dijo Adolf mientras sus ideas se comenzaban poco a poco a cortar.
 Adolf intento hacer memoria pero todo estaba en blanco como si el concepto de familia hubiera sido borrado de su mente, Mia y Lin se empezaron a extrañar por su expresión de confusión, el miro el suelo y dio unas pequeñas y cortas risas, su respiración empezó a acelerarse sus ojos ahora parecían desorbitados, Adolf menciono en voz muy baja “¿Qué es una familia?” un fuerte dolor de cabeza ataco a Adolf, presiono con ambas manos las cienes de su cráneo en un intento desesperado de detener ese doloroso malestar que cada segundo que pasaba se hacía más grave.
                ―!Lin tengo miedo! que le está pasando al joven héroe, esto no parece normal ¿será algún efecto del suero que le dio el doctor? ―dijo Mia la cual se levantó apretando las manos en su pecho mostrándose temerosa.
                ―No esto no puede ser… << ¿será que padece algo similar a lo mío? Ojala no sea el caso, debo hacer algo>> ¡Mia llama a las chicas que están en la otra habitación rápido! ―dijo Lin la cual abrazo a Adolf desde un lado y sobo su espalda intentando tranquilizarlo.
 Dentro de la mente de Adolf se vio a sí mismo en la oscuridad, algo lo estaba acechando no lograba saber que era, solo escuchaba algunas palabras después que el soltaba palabras de desesperación y angustia, no quería o simplemente no podía entender que sucedía.
                ―!Maldición! no… yo quiero… déjame recordar.
                ―Recordar no es una opción.
                ― ¿Por qué duele tanto esto?
                ―Por qué es un mal que debe ser olvidado y el olvido duele.
                ―No entiendo que pasa ¿he hecho algo mal?
                ―Tú no eres culpable de tu destino, solo se está evitando que la desgracia inunde tu ser, la malicia no debe tocar tu corazón por ninguna razón, un alma pura es lo que la existencia necesita para su salvación, de lo contrario tu futuro y el de la creación es incierto.
―!No, no, no, no! ¡No entiendo nada! Tengo la necesidad de recordar, esto está carcomiéndome por dentro, si no recuerdo no seré yo mismo, lo sé no es solo mi familia es algo mucho mayor.
―No debes entender si no aceptar, acepta el olvido es lo mejor para todos.
―!Dímelo! ¿Qué me estás haciendo olvidar? ¡Mierda! Este revoltijo de emociones no es normal, siento que mi cabeza explotara en cualquier momento ¡dímelo de una vez!
―Seré piadoso y te mostrare un momento tu “pasado” ya no te daré la oportunidad de volver, afrontaras tus demonios.
 Adolf comenzó a recordar toda su vida en la Tierra, lo golpearon las peores emociones posibles todas a la vez sin descanso, en ese lugar oscuro comenzó a golpearse la cabeza gritando desesperado contra el oscuro suelo pero si resultados, solo se oía la agonía de un joven que estaba trizando poco a poco su mente una vez más.
                ―!Yo recuerdo! ¡Este odio, este resentimiento, este malestar, esta desolación, esta amargura! ¡Ha… ha… ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha! Por fin estas emociones tan negativas, tan inmundas, esto es lo que en verdad soy.
                ―El pecado del hombre es algo que es parte de ti, pero el olvido va a sanar esas horribles heridas.
                ―¿Yo salvando a todos? ¡Je… je, je, je, je! No me hagas reír, esto no es por todos es solo por mí, me es fácil darme cuenta ¿esto fue obra de Zen no? no sé quién o que seas pero te aseguro que volveré para cumplir ¡mi voluntad y no la de ese Dios! No se trata de la existencia si no solo de mi yo estoy solo y lo seguiré estando por siempre o hasta que termine esta misión ¿no es así?
                ―Ese modo de ser tan podrido y sucio, no es algo digno de ti, pero no volverás a caer en esa oscuridad otra vez.
 Mia y Lin vieron como ese rostro amable poco a poco iba cambiando, esos ojos llenos de vida ahora parecían dos agujeros sin vida, esa cálida sonrisa paso a ser una mueca de amargura, ahora Adolf parecía una persona completamente diferente, Mia llamo a las sirvientas que se encontraban en la otra habitación limpiando y les pidió que trajeran ayuda de inmediato, ellas sintieron como una fría sensación les helaba la nuca.
                ―Fue corto pero esos fueron los recuerdos que no volverás a ver nunca más en tu vida, estarán por siempre sellados en lo más recóndito de tu mente, talvez nos volveremos a ver “héroe” ―dijo la voz masculina antes desaparecer.
                ―!No te dejare! Sin estos recuerdos no seré yo, y mi motivación será solo una vacía mentira, como toda en mi vida ¡me niego a aceptar esto!
 Ese oscuro lugar se ilumino con una incandescente y agradable luz blanca, Adolf sentía como el pesar iba dejando su ser pero comenzó a forcejear con una fuerza invisible, no estaba dispuesto a olvidar sin dar pelea antes, pero cayo de rodillas esa fuerza era abrumadora para él, no se rindió y poco a poco comenzó a levantarse hasta que en frente del apareció un hombre vestido igual a él, de pelo blanco tan blanco como la nieve más pura, tan brillante que no podía diferenciar su rostro, Adolf comenzó a gritar mientras seguía oponiéndose hasta que logro ponerse de pie, con los ojos entre cerrados y una expresión de odio sonrió triunfante pero.
                ―¿Terminaste tu juego ya?
                ―Bastardo sueña con que volveré a ser ese tipo tan imbécil otra vez.
                ―Es hora de volver, te deseo toda la buena fortuna del mundo, y que puedas encontrar el amor, la justicia y la esperanza esta vez.
 Del suelo emergieron una doradas cadenas que comenzaron a rodear a Adolf, pero este como pudo intento esquivarlas mientras corrió hasta al lado de ese hombre, apretó el puño lo más fuerte que pudo, apunto de golpearlo con todas sus fuerzas las cadenas le envolvieron el vientre y lo alejaron de su lado, gritando lleno de odio golpeo las cadenas pero sin resultados, termino envuelto en cadenas y dejado en el suelo para terminar saliendo de estas, el miro hacia atrás donde se dirigieron las cadenas, lo que parecía un cuerpo cubierto de cadenas y de este salieron dos siluetas humanas una pequeña y otra grande que las cadenas fue alejando de su lado hasta más allá de donde la vista alcanzaba a ver.
                ―!Joven héroe, joven héroe, respóndame! ―dijo Lin dándole pequeños golpecitos en la mejilla.
                ―!eh! que paso… a si ahora me acuerdo yo no “tengo familia” ―dijo Adolf rascándose la nariz algo apenado.
 En ese momento había llegado personal del castillo pero el problema ya había pasado, Lin les hizo irse del lugar y dejo a Adolf solo en el sillón el cual se notaba desorientado, ellas también salieron del lugar y tuvieron una plática al otro lado de la puerta.
                ―Mia desde ahora evitaremos tocar ese tema el reacciona similar a lo que tú ya conoces, parece que es algo inestable, lo mejor será seguir instruyéndolo y darle todo el apoyo que podamos junto a los demás para que esto no se vuelva a repetir ―dijo Lin mordiéndose el labio de la frustración.
                ―Lo comprendo Lin, no es algo tan simple como una herida, si no apoyamos al joven héroe nadie lo hará, él es nuestro pilar para detener esta guerra, padre debe volver hoy en la tarde, por ahora esto no se lo diremos a nadie, si no esto podría llegar a oídos de el ―dijo Mia arrugando las cejas de preocupación.
                ―Haremos como si nada hubiera pasado, volvamos con el joven héroe ―dijo Lin mientras entreabrió la puerta para ver cómo se encontraba Adolf.
 Ellas se volvieron a sentar y continuaron hablando junto con él, ahora su mirada no estaba perdida en el vacío, Mia le invito a tomar un poco de té para que se relajara, el bebió un poco de te lo volvió a dejar en la mesa se acomodó hacia atrás y suspiro, el ya no mostraba algún síntoma o expresión extraña.
                ―Me dio un poco de pena esto último la verdad no se lo he dicho a casi nadie, ¿podrían hablarme un poco de ustedes ahora? ―dijo Adolf ignorando por completo el hecho que hizo una escena hace un momento.
                ―Claro… primero partiré yo en ese caso, como ya sabe soy la princesa de Elementaria, Mia Elementaria, dedico la mayor parte de mi tiempo en estudiar en la academia de la ciudad, me encanta leer y aprender sobre otros lugares del mundo al igual que practicar el arte de la espada llamada esgrima y la magia que me parece lo más maravilloso de este mundo, mi padre es el último familiar que me queda pero considero a todos los del castillo parte de mi familia como Lin que ya es como mi hermana mayor ―dijo Mia mirando con cariño a Lin ―Y mi sueño es construir un reino aún más próspero que el actual algún día cuando suceda el trono real.
                ―No sé qué decirte nunca había conocido una persona tan importante hasta me parece fantástico todo es que me esta sucediendo <<vaya parece ser la típica princesa, pero seguro es muchísimo más útil que la mayoría, y se nota que no es arrogante hasta me parece linda>> también me parece bastante tierna en la forma que te expresas siendo que no hace mucho le conozco señorita Mia ―dijo Adolf escuchándola con interés.
                ―… ah enserio usted es muy directo con sus palabras joven héroe ―dijo Mia sorprendida por el repentino alago.
                ―Ahora yo seguiré con las presentaciones ―dijo Lin aclarando la garganta tapándose la boca de manera refinada ―aunque ya le he contado algunas cosas continuare por lo más importante, yo Lin Crossforce pertenezco a la casa de caballeros más prestigiosa del reino la familia Crossforce, la cual está conformada solo por virtuosos en el camino de la espada y en la actualidad soy la segunda antes del jefe de la familia Edwin Crossforce quien es el caballero más poderoso jamás visto en el reino incluso yo no soy rival ante él, un hombre orgulloso, valiente, justo, templado, bondadoso, leal, justiciero… ―ella siguió nombrando virtudes del tal Edwin con la frente en alto.
                ―Oiga joven héroe, cuando ella habla de su padre siempre se pone así y más si ella habla con alguien importante, por favor perdónela, para ella él señor Edwin es su mayor héroe ―dijo Mia susurrándole al odio a Adolf.
                ―Soy la persona más joven en recibir el título de general del ejército de Elementaria a los veintiún años el cual me fue cedido por el antiguo general Edwin Crossforce debido a mis logros y potencial, no crea que soy demasiado mayor apenas tengo veinticuatro años, soy alguien metódica en cuanto a entrenamiento se trata, cuando no estoy entrenando, practico distintas formas de mejorar mi técnica de artes mixtas o si no estoy instruyendo a los novatos ―dijo Lin mostrándose orgullosa frente a ellos.
                ―je, je, je, ella es así cuando habla de cosas militares es una fanática de esas cosas, por eso no tienes novio Lin ―dijo Mia agitando su dedo índice como si se tratara de una madre regañando a su pequeña hija.
                ―!Ummm! no es verdad, es solo que por alguna razón ningún chico me dirige la palabra si no es por algo del trabajo ―dijo Lin e hincho las mejillas haciendo un puchero.
                ―!ja, ja, ja, ja, seguro se llevan muy bien es como si yo no estuviera aquí <<claro una chica que podría matarte de una cachetada no es cosa de juego aunque sea una belleza como lo es ella, los hombres evitamos el peligro eso sucede>> tengo curiosidad señorita Lin ¿Por qué viste de sirvienta? Y ¿Por qué llevaba una espada y hoy no la lleva en la cintura? ―dijo Adolf intrigado por el peculiar y llamativo atuendo de Lin.
                ―Perdóneme creo que nos hemos sobrepasado de confianzudas con usted ―dijo Lin agachando la cabeza disculpándose con Adolf ―es solo… como decirlo, joven héroe usted transmite una sensación de tranquilidad y seguridad es algo bastante relajante ya que suelo estar algo estresada en el día a día.
                ―!Si! eso mismo iba a mencionarle, es agradable conversar con usted <<hasta casi olvido lo que paso hace un momento atrás, mire por donde le mire el no parece ser una persona con ese tipo de problemas>> si tuviera que definirlo en una palabra pasar tiempo con usted es reconfortante ―dijo Mia bastante animada al decirle eso a Adolf.
                ―No estarán exagerando, no soy nada especial pero gracias por los cumplidos a ambas ―dijo Adolf que intentaba ocultar lo feliz que lo hacían esos halagos.
                ―Respondiendo a sus preguntas, el día domingo es el único día donde puedo tomarme un respiro por eso dejo en mi habitación mi espada ya que por lo general me la paso casi todo el día con la señorita Mia, sobre este atuendo hace meses atrás la señorita Mia tuvo un incidente en el cual un hombre encapuchado intento agredirla por suerte uno de los novatos la protegió hasta acabo con el hombre de manera impecable, desde ese día tome la decisión de escoltarla y que siempre vaya acompañada de un caballero no puedo dejar que nuestra futura gobernante pase por desagradables experiencias, así que tome uno de los vestidos de las sirvientas para hacerme pasar por una y que el enemigo baje la guardia como son muy lindos termine por acostúmbrame a ellos ¿no lo cree? ―dijo Lin parándose y dando una ligera vuelta mostrando su vestido a Adolf.
                ― <<Vaya ambas se comportan de manera que no va acorde a sus títulos, aunque Lin también es inesperadamente fascinante y tierna a su modo>> Si lo creo, cuando las vi por primera vez pensé que estaba soñando al ver tan hermosas chicas ―dijo Adolf haciendo algo que cualquier mujer podría malinterpretar.
                ―ay… no sé qué decirle ―dijo Mia sonrojada mirando a Lin que solo miro hacia otro lado tocándose el pelo ―no quiero entrometerme más en su vida pero ¿qué edad tiene usted joven héroe? ―ahora ella se volvió colorada mientras jugueteo con sus dedos índices en círculos.
                ―Cierto lo olvide mencionar, tengo veintitrés años ―dijo Adolf indiferente.
                ―¿!Que!? Usted es solo un año menor que yo y se ve de la edad de la señorita Mia ―dijo Lin sorprendida acercándose mucho a Adolf ―¿Cómo le hace?
                ―Solo vivo de manera sana es todo, ni bebo o fumo, y como bien <<las mujeres son un caso con la edad, sea el mundo que sea, oye estas muy cerca de mí, un poco más y podría besarte>> ―dijo Adolf un poco avergonzado por tener casi pegada a su lado a Lin.
                ―Je, je, je, creo que ya se el secreto para mantenerme joven en un futuro, con respecto a lo de sus practi… ―dijo Mia antes de ser interrumpida por un fuerte portazo.
 Desde la puerta se vio a un hombre vestido de caballero, un traje de color blanco con franjas rojas el cual su parte trasera baja parecía un traje largo dividido en tres puntas, con un bordado en el hombro de su brazo derecho que era un escudo dividido en cuatro partes, agua, fuego, tierra, aire, rodeados de un color plateado y en medio una espada que atravesaba por atrás todo el escudo, era el escudo de armas del reino, además el cual llevaba dos espada en su cintura, su mirada mostraba pánico al igual que se veía muy agitado el sudor recorría su rostro.
                ―!Perdón por la intromisión!...  ¡generala Lin graves noticias! ―dijo el caballero de pelo rubio.
                ¡Raynard Newgate! Si no es nada que considere grave date por golpeado aquí y ahora ―dijo Lin muy molesta parándose.
                Nos llegó la noticia que se ha avistado un nido de monstruos clase X muy cerca de la ciudad del noreste Meria y  se dirigen a esa ciudad mientras hablamos ―dijo Raynard inquieto mirando a Lin.
                ―¿!Que clase X!? ¡Apúrate y prepara todo llama a todos los comandantes que estén aquí y prepara tres batallones, hare todo lo posible porque nadie caiga en esta batalla contra esas endemoniadas bestias! ―dijo Lin con liderazgo mostrando una expresión de inquietud ―Lo siento joven héroe y señorita Mia, es una emergencia, si todo sale bien por la Diosa eso espero dentro de dos días volveré a su lado, hasta entonces cuídense ―En ese instante que ella iba saliendo por la puerta Adolf vio la majestuosa e imponente figura de Lin desapareciendo de su vista.
                ―No entiendo de que hablaban pero es algo muy delicado ¿señorita Mia me puede explicar? ―dijo Adolf confuso sobre la situación.
                ―Ayudare a mi manera a Lin joven héroe así que no puedo perder tiempo, una explicación rápida nada más, tenemos a los monstruos categorizados en trece rangos y el rango X es el penúltimo siendo una amenaza capaz de destruir una ciudad con facilidad, por ahora usted debe quedarse y esperarnos, en un futuro sé que estará al lado de Lin en el campo de batalla ―dijo Mia su rostro expresaba confianza que Lin volviera sin novedad.
 Adolf quedo sentado sin saber qué hacer en la soledad de esa habitación, mientras tanto Lin corría a cambiarse su traje y dirigirse al encuentro con Raynard, en un momento llego hasta una habitación solo para su uso en caso de estas situaciones solo le tomo un minuto en cambiarse y después partió hasta la salida de castillo donde estaba Raynard junto a un caballo de aspecto imponente y musculado.
                ―!Generala Lin, ya he equipado su caballo con provisiones para el camino en cinco minutos los batallones partirán tras de usted! ―dijo Raynard en voz alta dándole unas palmadas al lomo del caballo.
 Lin dio un salto llevando puesta una armadura que parece a simple vista ligera, esta era de color esmeralda con un escudo adherido en la espalda, toda su forma eran pliegos uno sobre otro y los bordes eran filosos como dagas recién forjadas, su diseño era como si un vestido fuese hecho armadura, y en su cintura llevaba una espada de mango negro, cayo de forma precisa sobre el lomo del caballo y dijo “Raynard bien hecho los estaré esperando en la entrada de Meria o en plena batalla, corten camino con la ruta B por el bosque, hasta entonces ¡vamos Mika!” en un abrir y cerrar de ojos el caballo paso a su máxima velocidad de ciento cincuenta kilómetros por hora, una nube de polvo se levantó y tapo la vista de Raynard cuando esta se disipo Lin ya no estaba a la vista.
                ―Mi preciosa valquiria, solo espera algún día seré digno de tomar tu mano, hasta que llegue ese día continuare apoyándote con todas mis fuerzas ―dijo Raynard seguro del distante futuro.
 Raynard se dirigió donde estaban preparándose los batallones apurándoles el paso, reunió a la fuerza más importante para unas últimas palabras antes de partir, todos se veían muy tensos ya que para muchos era la primera vez enfrentando una amenaza clase X, entre todos ellos estaban solo dos comandantes Alphonse Meister y Galahad Blackdamage el cual su armadura negra e inquietante sonrisa lo hacen resaltar entre todos los comandantes y quince capitanes contando a Raynard.
                ―Nuestra generala Lin ya a partido rumbo a Meria, no quiero ningún error una vez lleguemos a nuestro destino, les costara la vida y la de sus compañeros cualquier acto estúpido por lo… ―dijo Raynard siendo interrumpido.
                ―Chico sabemos lo que debemos hacer, sé que te preocupas por los demás pero sabes que estas cosas solo a Lin se le dan con naturalidad no te compares con ella, estamos al tanto que eres un prodigio pero ella está a un nivel inalcanzable junto con el maestro Edwin, no perdamos más el tiempo en esto y marchemos de una vez, entre antes salgamos más bajas podremos evitar así son las cosas, menos palabras y más acción, ya me escucharon muchachos ¡andando! ―dijo Alphonse dándose la media vuelta.
                ―ha, ha, ha, el musculitos te dejo con la boca cerrada niño bonito, no te espantes es tu primera vez contra un X es normal que la cagues de diferentes manera como ahora, pero qué diferencia hay entre esos y un Adamantino si puedo despedazar a este ¿por qué no al que le sigue? De solo imaginármelos se me eriza la piel de la emoción por acabar con ellos ―dijo Galahad tocando el hombro de Raynard que permaneció con una mirada de impotencia mientras los demás se alejaban.
                ―!No soy la sombra de la generala Lin, si no su igual! Quien se cree solo porque es uno de los comandantes no puedo responderle, y este vulgar tipo que se cree hablando de esa manera, si estuvieran todos me darían la razón, mejor no pierdo el tiempo y partiré ya ―dijo Raynard tan molesto que hacia rechinar los dientes.
                ―!hey te escuche desgraciado, más respeto a tus superiores! ―dijo Galahad de espaldas desde la distancia agitando su puño.
  De esa manera los preparativos se completaron y los tres batallones que eran conformados por doscientos soldados cada uno partieron rumbo hacia Meria para encontrar y dar caza a los monstruos de clase X que se acercaban a la ciudad, ya que la gran mayoría de los soldados estaba distribuida por las distintas ciudades por el tiempo de receso de la guerra exterminando monstruos, Lin sabía que la fuerza actual no era ni una centésima parte de toda la fuerza militar de Elementaria, y solo mando a la batalla a tres cuartas partes dejando a varios soldados veteranos cuidando el castillo, aunque un ataque enemigo es casi imposible por la estructuración que tiene Elementaria y su barrera natural que es la cordillera que la separa del resto del continente.

Gracias por leer.

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