domingo, 12 de marzo de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 8

Publicado por a.d a las 20:51



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 8: Batalla en las afueras de Meria.  
                ―!Muere humana! ―grito el ser humanoide, transformando su brazo derecho por una enorme garra afilada que fue aventada contra el rostro de Lin.
 Lin se cubrió con la espada sosteniendo la punta de esta con su mano izquierda haciendo presión contra el ataque del ser humanoide, su cuerpo comenzó a hundirse de manera gradual en la tierra.
                ―Nada mal humana, pero solo es cuestión de tiempo para que mueras.
 Desde un costado una de las colas fue directo hacia el corazón de Lin, esta reacciono al instante deslizándose por un costado del ser, en ese movimiento aprovecho de cortar todo el abdomen de este pero su piel apenas recibió un rasguño.
                ―Cada movimiento que haces me impresionas más, el ultimo humano poderoso con el que luche duro solo cinco ataques míos, no importa la raza que sea todos son basura que debemos eliminar ―dijo el ser, volviendo su brazo a la normalidad y asestándole un puñetazo en la espalda de Lin y esta reboto en el suelo por el poder del impacto.
 El escudo de su espalda amortiguo un poco el daño recibido, se levantó rápido y dio un gran salto hacia atrás para mantener la distancia y analizar la situación “es imposible que esta cosa sea un clase inferno, si es así me temo que con algo de suerte solo yo saldría viva de esta, pero su fuerza es inusual de una clase X, se acabó el juego iré enserio o estaré muerta” Lin se concentró y una aura azul la cubrió por unos momentos pero el ser no le dio un respiro y la volvió a atacar con una de sus colas en dirección a la garganta.
 En un movimiento tan rápido que la visto no alcanzaba a ver, Lin saco de su espalda el escudo y lo unió a su brazo derecho, este tomo una forma similar a un ovalo con dos grandes colmillos sobresaliendo de este, rechazo el ataque del ser haciéndolo retroceder quedando otra vez impresionado.
                ―!ha, ha, ha, ha, ha! Interesante ya van cuatro ataques y sigues viva, veremos si te sumaras a mi lista de humanos que recordare ―dijo el ser, abrió de golpe sus ojos, sus pupilas carmesí se dilataron y abrió su boca en forma de carne filosa como si estuviera sonriendo.
 “Desagradable ser, se está burlando de mí, en caso que mi reforzamiento mágico no funcione contra él, tendré que ocupar mi carta del triunfo” el ser se inclinó hacia atrás preparando su ataque pero Lin de igual manera no le dio chance de hacer algo y de un rápido movimiento llego a su lado a encestarle una apuñalada en la zona del corazón si es que los monstruos tienen uno en primer lugar, pero otra vez su ataque fue rechazado por las cosas que se alargaron para comenzar a atacarla sin descanso de manera tan violenta y rápida que Lin al bloquear cada golpe con su espada y escudo un trozo de tierra salía desprendido de la presión que ella ejercía en sus pies.
                ―Eres tenaz inmundo ser, no creas que saldrás con vida de esta ―dijo Lin concentrada repeliendo los ataques de las colas.
 Mientras el ser cambio la forma de sus manos a garras otra vez y junto ambas haciendo una especie de círculo con sus enormes garras, en medio de esta emergió una gruesa lanza de hueso que poco a poco volvía a entrar dentro de las garras.
                ―Fue un cortó pero un interesante enfrentamiento humana ¡adiós!
 En medio de sus garras salió disparada la lanza de hueso a una velocidad descomunal que arrasaba con todo a su alrededor y fue directo hacia Lin, esta no lo esquivo si no le dio una estocada precisa en el centro de esta y sin moverse de su posición, el impacto de ambos ataques lanzo una ola de choque que por un segundo detuvo la lucha entre humanos y monstruos que se encontraba a decenas de metros de ellos.
 El rostro de Lin se llenó de venas por el esfuerzo inhumano que estaba haciendo contra el monstruoso ataque, pero ella cedió y fue comenzó a moverse del lugar en el que se encontraba por la presión del ataque del ser, ella dio un fuerte grito y la lanza de hueso de manera gradual empezó a trisarse, el ser se dio cuenta de esto y la expresión confiada que tenia se volvió de enojo, como era posible que una humana de aspecto tan frágil pudiera someter su ataque más poderoso.
 Se despegó del suelo con un salto hacia adelante destruyendo todo el lugar en el que estaba parado, ambos brazos se hincharon  dándoles un aspecto aún más grotesco que antes y lanzo un zarpazo doble contra Lin.
                ―Imperdonable una humana no puede superarme, ¡nunca, nunca, nunca, nunca, nunca!
                ―Aprende tu lugar indeseable ser ―dijo Lin sonriendo de manera confiada.
  Hizo aún más presión contra la lanza y la destruyo así esquivando el ataque del ser que despedazo todo el lugar donde estaba hace un momento Lin, la fuerza hizo que Lin saliera disparada a una gran velocidad esta se giró en el trayecto y con su espada la cual enterró en la tierra para detenerse de golpe dejando un gran rastro de rocas molidas en el proceso.
                ―!Ahora es mi turno! ―grito Lin hincándose un poco y con una gran fuerza en sus piernas levantando una gigantesca estala de polvo se impulsó hacia el ser humanoide, este apenas se estaba volteando para volver a contraatacar.
                ―!Uhg! cómo es posible mi piel fue traspasada por la espada de una simple humana ―dijo el ser impactado por el shock de ser atacado de gravedad.
 Lin había apuñalado en el vientre al ser, el cual quedó inmovilizado del asombro, ella aprovecho para ejecutar su ataque más poderoso.
                ―!Final Cross!
 Lin inyecto una gran cantidad de mana en la espada, la cual se desbordo a tal presión que formo una equis en el cuerpo del ser cortando su resistente cuerpo desde el interior en cuatro partes que cayeron en seco a la tierra, ella no quedo conforme y dio un salto hacia atrás y luego otro hacia el aire quedando varios metros sobre el suelo, y ejecuto otro potente ataque.
                ―!Esto aún no termina…! ¡Muere abominación! ―grito Lin dejo su brazo derecho detrás de la espalda sosteniendo su espada haciendo fuerza para lanzarla lo más fuerte posible―. ¡Wyvern inferno!
 Ella lanzo su espada a una gran velocidad que cambio su forma a la cabeza de un dragón en llamas, fue directo hacia el cráneo de la criatura cortando el viento a su alrededor, el torso cortado en cuatro partes donde solo quedo la parte superior donde estaba su cráneo y brazos de la criatura que intento moverse para evitar el ataque, pero sus brazos no respondieron, de manera muy torpe intentaba arrastrarse con sus brazos pero todo fue en vano, sus dedos se volvieron garras y dio varios golpes en el suelo con estos.
                ―Sera la última vez que subestime a un humano, porque no habrá una siguiente ya que serán exterminados de este mundo ―dijo el ser el cual rio a carcajadas de forma siniestra con una sonrisa de extremo a extremo mientras su sangre azul teñía la tierra.
                ―Al final no fue necesario ocupar toda mi fuerza, si era un clase X al fin de cuentas ―dijo Lin cayendo al suelo.
 En medio de la frente la espada de Lin dio de lleno, destruyendo por varias capas la tierra alrededor, la criatura dejo de reír y un silencio incomodo por un segundo se presentó, ella no perdió el tiempo quito la espada de la frente despedazada del ser y antes de marcharse le dio un fuerte pisotón en lo que eran los restos del cráneo.
                ―Prefiero estar segura a lamentarme por no darle el golpe de gracia al enemigo, resistan chicos voy en camino ―dijo Lin que guardo su espada en la vaina de la cintura y se dirigió hasta el lugar del enfrentamiento para terminar de exterminar a los monstruos restantes.
 Ella se alejó del lugar a una gran velocidad, pero no se percató que por debajo de la tierra uno de los cientos de pequeños monstruos salió  la superficie el cual llego al lado del cadáver del ser humanoide, a diferencia de las otras criaturas este estaba brillando con una aura roja, y escarbo entre los restos del ser hasta encontrar una especie de cristal purpura, dentro de este fluían líneas de color azul como si fueren venas y este un corazón.
 El monstruo ingirió ese cristal, pasaron unos segundos su cuerpo comenzó a entrar en un estado semejante al agua en su punto de ebullición, pareció que en cualquier momento el monstruo explotaría por la presión de su interior, sus movimientos ahora eran torpes, se acercó a los restos de la otra criatura y se los fue devorando uno a uno, al paso de cada bocado su cuerpo se expandió.
 Ahora era una masa enorme de carne que no podía hacer ningún movimiento, el sonido de huesos tronando, carne desgarrada, y un alarido de dolor fue la última acción del monstruo, de su vientre salieron dos cosas ensangrentadas hacia el exterior se balancearon con fuerza para clavarse en ambos entremos del suelo, y del vientre desgarrado emergió el ser humanoide abriéndose paso entre carne y huesos desechos.
                ―!Maldita humana, te matare he iré al inferno a matarte otra vez! ―grito el ser furioso expeliendo un vapor oscuro de su boca con cada respiro que daba, sus pupilas cambiaron a un color esmeralda oscuro con un leve brillo en ellos, su cuerpo se regenero pero esta vez el color de su piel cambio a negro y la sangre que recorría su cuerpo fue formando líneas rojas por todo este.
                ―Lacayo hiciste bien en servirle a tu señor hasta la muerte, a cambio de tu vida otras mil serán arrebatadas en tu honor ¡no dejare a ninguno de esos animales vivo! ―dijo el ser poniéndose en cuatro patas y cada extremidad cambio de forma.
 Todo su cuerpo cambio de forma, su tamaño aumento casi cinco veces a lo que era, su cabeza ahora semejante a la de un león con algunos rasgos de dragón de esta dos cuernos sobresaliendo hacia abajo y los otros dos hacia arriba, sus brazos y pies ahora eran patas muy musculadas con cuatro garras monstruosas en cada una, y sus colas ahora eran enormes lanzas hechas roca y hueso.
 Mientras tanto Junas y compañía se encontraban en pleno combate contra los monstruos restantes, los soldados que habían estado cargando mana en sus armas dispararon diferentes tipos de hechizos con ello despejaron la parte frontal de la horda, dejando esparcidos restos de monstruos despedazados, quemados, congelados, entre otros estados que los llevaron a la muerte, detrás de estos la gran mayoría paso sobre los cadáveres otros devoraron los restos de sus compañeros.
 Los soldados se basan en cuatro tipos diferentes según sus especialidades, combatiente, mago, curandero, maestro que se dividen en dos subclases, maestros de armas y maestro de mana como dicen sus nombres están en el rango más alto de sus respectivas especialidades, los combatientes eran los encargados de la primera línea de combate y estos se especiaban en combate cuerpo a cuerpo con un nivel de maestría superior a la media en alguna clase de arma que ellos eligieran, los magos especializados en hechizos ofensivos y defensivos para dar soporte y dañar a la distancia, los curanderos son los más agiles cargando siempre con ellos mezclas de potentes medicamentos y un nivel increíble de hechizos de curación además cargando armas a distancia así siempre dando apoyo a las líneas frontales en ambos aspectos.
 Por último los maestros de armas  y maestro de mana que por lo general eran los capitanes de escuadrón, los soldados más sobresalientes solo superados por comandantes y obviamente Lin Crossforce, los maestros de armas y su domino con todo tipo de armas estaba a un nivel que solo muchos años de duro entrenamiento y dedicación podían alcanzar, por otro lado los maestro de mana eran expertos en todo tipo de hechizos ofensivos y defensivos a comparación de los magos estos eran la cúspide y en su mayoría estos que eran capitanes eran personas sobre los treinta años ya que a diferencia del entrenamiento físico aprender hechizos o coloquialmente llamados magias necesitan un nivel de estudio mucho mayor y además de ello practica constante entre todas las fuerzas ellos eran los más virtuosos.
 Dependiendo de su rol, los combatientes tenían armaduras de un metal ligero pero resistente para poder aguantar los numerosos ataques que el enemigo pueda propinarle, los magos, una armadura ligera fácil y liviana de usar ya que estos necesitan movilidad pero a su vez algo de resistencia, los curanderos eran de igual manera vestidos con lo mismo que los magos pero estos en su espalda tenían un reforzamiento superior similar a la armadura de los combatientes, ya que nunca se sabe cuándo el enemigo pueda dañarlos en su punto ciego de visión, ambos maestros tenían armadura ligeras  especiales mucho más resistentes ya que estos son los que más se exponen al peligro seguido de los combatientes.
 Los pequeños monstruos fueron eliminados con facilidad mientras trascurría el enfrentamiento entre humanos y monstruos, ninguna fuerza humana pereció hasta ese momento, ahora solo restaban las dos enormes criaturas, el primero en hacer su movimiento fue el ser con forma similar a un troll, hizo un desagradable chillido con esto los soldados tomaron precaución y retrocedieron para idear una forma de derribar a ambos monstruos.
 Para el tamaño de la bestia al comenzar a correr para embestir a cuando humano se cruzara, los combatientes atacaron las patas de este mientras pasaba entre todos ellos que a su vez lo esquivaron con facilidad, la tierra se estremecía al pisar de la criatura, en tanto el otro ser enterró las patas delanteras en la tierra y de esta brotaron podridas raíces que volvían negra a su paso la tierra que pararon al llegar a los restos de los monstruos eliminados por los humanos.
 Se enrollaron alrededor de estos y se marchitaron como si estuviera absorbiendo toda la energía que aun almacenaran en esos cadáveres, ahora de la cabeza de la criatura con forma de un árbol cuadrúpedo, de su cabeza afloraron cientos de pequeñas estacas de madera pútrida que lanzo con una fuerza impresionante en direcciones aleatorias, los demás esquivaron la gran mayoría pero esta vez a unos cuantos le dio de lleno este ataque algunos murieron perforados en zonas vitales otros el solo contacto con estos hizo que su piel comenzara a descomponerse gritando de agonía, los curanderos actuaron de inmediato pero otra tanda de estacas fue lanzada, los que alcanzaron a esquivarlas fueron rodeando a la criatura y lo atacaron solamente con magia ya que su cuerpo emanaba una sustancia venenosa que aun a metros de distancia se hacía notar por el penetrante y asqueroso aroma a putrefacción.
  Lanzaron decenas de hechizos a base de trueno y fuego a la criatura lo que ocasiono que esta comenzara a arder por el tipo de material del cual estaba recubierto, ensordecedores alaridos de dolor retumbaban por toda la zona algunos perdieron el sentido del equilibrio por esto, los que se mantuvieron de pie lo siguieron atacando sin descanso, ahora el cuerpo de la criatura era un enorme pedazo de carbón al rojo vivo, perdió la fuerza de sus patas y cayó hacia un lado de su cuerpo se desprendieron decenas de pequeños pedazos de carbón con su esencia pútrida que al caer a la tierra de las planicies la hierba y el suelo se corrompieron quedando en un estado de suelo muerto con pequeñas burbujas de veneno que emanaban del mismo.
 Su cuerpo se contrajo y uno de los soldados más experimentados reconoció ese patrón de comportamiento del monstruo y dio un grito al cielo “formación defensiva, fila de escudos elementales” todos los soldados que estaban en la proximidad se reunieron en un punto lo más alejado de lo que era el monstruo llevando consigo a todos los heridos que pudieron sobrevivir al potente veneno gracias a la ayuda de los curanderos, todos quedaron detrás de los magos y maestros de mana los cuales crearon gruesas barreras de tierra endurecida y para terminar se envolvieron casi por completo junto a todos los demás en unas capas de tierra que fueron creando con su mana, dejaron solo la visión de su retaguardia que en la distancia podían ver como los demás estaban neutralizando al último monstruo a base de daños físicos y magia mientras los cadáveres de los pequeños monstruos salían disparados al pasar del enorme monstruo.
 Un maestro de mana dijo “mantengan la concentración para mantener el mana concentrado en las barreras y evitar que pierdan su dureza” mientras Lin aún estaba en camino para ayudar a eliminar el monstruo restante.
 “Sigan concentrando sus ataque en las patas de la bestia una vez colapse todos juntos atacaremos al cuello y lo decapitaremos” dijo uno de los maestros de armas, la magia no efecto mucho en esta criatura su resistencia mágica era demasiado alta ni los maestro de mana y menos los magos podían hacer algún daño ni siquiera superficial a este, ellos dedicaron a darle apoyo con magia de aumento de estados a los combatientes y maestros de armas, este tipo de magia dependía de la cantidad de mana del usuario si este mismo era muy bajo sus tiempo de duración y efectos iban a ser muy bajos cosa que no era problema para los magos especializados.
 La resistencia, velocidad y potencia de ataque fueron aumentadas de manera significativa, el daño fue cada vez en aumento los pequeños cortes en las patas ahora eran profundas heridas de armas filosas que rebanaban la carne y nervios, la sangre de la bestia estaba siendo drenada de las heridas de este, la velocidad de sus ataques iba disminuyendo de forma progresiva hasta que los soldados tenían que hacer un pequeño esfuerzo por esquivarlos. Hasta que el monstruo cayó de rodillas pero siguió oponiendo resistencia aún estaba dispuesto a dar pelea, abrió su hocico un aire frio soplo en las nucas de todos se percataron a los segundos que este pretendía dar un ataque lo más posible su ejecución final por el estado que se encontraba, fueron directo a la nuca saltando a su espalda pero este se sacudió a los soldados como si fueran pulgas y los que llegaron hasta el objetivo fueron repelidos por una piel más dura que el acero apenas le encestaron un ataque con sus armas estas resonaron a la dura piel dañando un poco las manos de los soldados que se encontraban bajo los efectos de los aumentos.
 “ataquen dentro de la boca de la bestia, lancen sus armas contra ella, magos gasten todo su mana de ser necesario debe morir con este ataque si o si” dijo Junas que volvió a la acción después de exterminar hasta el último monstruo que de imprevisto habían escarbado bajo tierra lo cual presentía que si no lo hacía sería una mala señal pero uno de estos logro írsele de las manos por la rapidez de estos “no se preocupen ya estoy aquí muchachos, daré el mil porciento por todos”.
 Junas se acercó a la boca del monstruo que seguía aspirando aire con tal fuerza que el debió clavar una de sus espadas al suelo y arrastrándola para no ser tragado, comenzó a atacar a espadazos en la unión de la boca intentando rajarla para que perdiera sus fuerzas y cerrara la boca, con una fuerza y velocidad impresionantes dio treinta espadazos en solo dos segundos con su mano derecha, pero la mano derecha del monstruo extendió sus garras y golpeo el lugar donde estaba Junas, este alcanzo a esquivarlo pero la fuerza de absorción lo dirigió hasta la boca del monstruo. Ambos brazos de Junas se hincharon para lanzar con todas sus fuerzas dos de sus espadas a los colmillos de la criatura, cayó en la base el colmillo tomándose con fuerza de los mangos de la espada que estaban incrustadas en el grueso hueso del colmillo. Saco una de las espadas y fue escalando hasta la frente, cuando salió del peligro arrastro las espadas creando fisuras en el cráneo hasta la nuca donde solo pudo hacer unos cuantos arañazos.
 Entre tanto Junas pudo escapar de ser tragado vivo cuando este se puso a salvo, los soldados atacaron con todo al hocico, muchos tipos de magia diferentes chocaron y entraron en el hocico, el sonido del metal resonando en los colmillos al ser lanzadas las armas, en un principio no pareciera que todo esa arremetida surtiera efecto pero el arrastre del monstruo empezó a ceder un poco, del hocico emano sangre roja muy espesa y de mal olor, los ataque si hicieron el daño previsto pero el monstruo con cada brazo hizo fuerza enterrando sus garras para soportar su peso y elevo un poco su cuerpo del suelo, goterones de sangre se desparramaban debajo de este. Dio un rugido que estremeció la tierra, estiro su el cuello y su hocico comenzó a brillar con intensidad cegadora, de este escupió una destructora ráfaga de viento mezclada con magia elemental de todos los tipos y armas que salieron a una velocidad tal que el más mínimo roce despedazaría a cualquier cosa que se encuentre a su paso.
 La fuerza de este ataque dio con la tierra que emitió sonidos de estallido que hicieron erosionar a esta un gas azulado, la bestia tenía como objetivo a los soldados estaban distanciados refugiados en las barreras de tierra, de manera lenta movió su cabeza deshaciendo todo a su paso en una hilera de destrucción, los soldados se percataron que fueron ignorados y hacia donde se dirigía la ráfaga. En un intento desesperado los soldados atacaron al monstruo, desde el cuello hacia abajo estaba siendo herido de gravedad, su carne ya estaba colgando de tantos daños por las armas, la sangre salpicaba en las armaduras de todos ellos, pero aun así la determinación de llevarse a la mayor cantidad de vidas humanas era más poderosa.
   Ya quedaban solo pocos metros, todos aquellos que se encontraban en la barrera no tenían opción de escape, o huían de la ráfaga y ser dañados lo más posible de muerte por el último suspiro de monstruo calcinado, o repeler el último intento de este y ser despedazados por la ráfaga.
 En la barrera los heridos le rezaban a la Diosa, mientras otros se desesperaban por su fin, el monstruo ya era carne molida y huesos desechos, pero aun movía su cabeza hasta cumplir con su ultimo anhelo, a solo un par de metros el ruido de la tierra deshaciéndose puso en blanco la mente de los soldados atrapados entre una decisión suicida.
 “Señorita perdone no pude proteger a mis compañeros…” Judas impotente con las manos ensangrentadas dio hasta el último golpe, pero sin resultados. Se escuchó el sonido de algo pesado girando a gran velocidad por el ruido que emitía el viento, un ensordecedor sonido metálico se oyó, el monstruo perdió el equilibrio y su boca choco violentamente contra el suelo rasgado, por el impacto este cerro el hocico y la ráfaga dejo de salir por unos segundos, un desagradable sonido a carne aplastada pudieron escuchar los soldados, al monstruo se le despedazo el resistente hocico, y salieron disparados partes de su cráneo, colmillos, lengua, entrañas, y armas llenas de sangre y carne por doquier.
Junas miro a su espalda, y la inexpresiva mueca que tenía cambio a una sonrisa al ver que se encontraba Lin a pocos metros de él, lo que golpeo al monstruo fue la espada de Lin que acabo con el incansable intento de matar a los soldados.
  El cuerpo contraído ya estaba en su límite y el monstruo carbonizado estallo los cientos de pedazos de ennegrecido carbón envenenado, los soldados en la barrera comenzaron a sentir los impactos de estos en la barrera, el sonido era desagradable como si un lodo chocase con esta y al tacto hiciera un sonido similar al agua carbonatada. La barrera pudo aguantar a duras penas decenas de forados quedaron en su contorno, pero todos los solados sobrevivieron al ataque final del monstruo, por otro lado, algunas partes llegaron hasta los otros soldados los cuales junto a Lin y Junas que llevaban a los heridos a lo que quedaba de este, para protegerse de los restos que caían del cielo, deshaciendo todo lo que tocaran.
 Por fortuna de Lin y Junas nadie más salió herido de estos dos últimos ataques, Lin saco la espada del cráneo de lo que una vez fue un monstruo y la envaino en su la vaina de su cintura, miro a su alrededor el lugar estaba repleto de cadáveres de los pequeños monstruos, soldados carcomidos por el veneno, y la tierra arruinada, suspiro y se tocó la frente con la mano “aún me falta mucho como líder de la armada, ¿padre que hubiera hecho en mi lugar?”.
 A la distancia se lograba ver un gran grupo de soldados a caballo, eran Alphonse y compañía que llegaron demasiado tarde a ayudar.
                —Lo ven ¿no es así? Llegamos a las sobras del banquete —dijo Galahad, apretando las riendas y con una expresión de furia.
                —Mi señorita espero que se encuentre bien —murmuro Raynard, mirando al horizonte preocupado por Lin.
                —No hay nada que pudiéramos hacer muchachos, hicimos lo que pudimos, no es nuestra culpa haber llegado a último momento, lo mejor será centrarse en ayudar a los heridos, y reagrupar las fuerzas de la ciudad —dijo Alphonse, el cual guardo silencio después de esas palabras, apretando con fuerza los dientes de impotencia.
                —¡Mierda! Ya es la segunda vez que esta mierda me pasa, no hay un método para viajar más rápido entre ciudades, ¡maldita sea! Necesito matar a una de esas bestias.
 Lin llevaba a los heridos hasta la ciudad en unas carrozas que llegaron de esta después del enfrentamiento con los monstruos de clase X, Alphonse, Galahad y Raynard llegaron al lado de Lin.
                —¡señorita Lin se encuentras bien! —dijo Raynard acercándose rápido a Lin tomándola de los hombros preocupado.
                —Raynard… no te he dado permiso de tocarme, pero gracias por la preocupación —dijo Lin que dio una hermosa sonrisa, Raynard se sonrojo y la soltó mirando al suelo—. Por favor chicos ayuden a los heridos, no todo es luchar siempre hay una u otra forma de ayudar.
  Los heridos fueron puestos a salvo dentro de la ciudad y atendidos inmediatamente, los demás se encontraban echando los cuerpos de los monstruos sin veneno o destruidos en varios compartimientos que eran tirados por carruajes.
                —Aun me cuesta pensar que estas bestias nos sirven como materia prima de armas y armaduras, además de comida en su gran mayoría, son tiempos difíciles es lo que hay —dijo Lin, tirando a los compartimientos a los monstruos muertos que iba tomando.
 Todo ahora era tranquilidad, pero eso no duro nada, mientras todos estaban ocupados, Lin y los demás comandantes junto a Raynard sintieron un escalofrió que les heló la sangre, se escuchó un grotesco y monstruoso rugido desde la distancia, la tierra temblaba y la intensa atmosfera les apretó el pecho a todos, a una velocidad descomunal se abría paso un nuevo monstruo para ellos.
                —¡Yo Adramon, uno de los reyes de las tierras del norte, desmembrare a cada uno de ustedes sucios humanos! ¡humana he venido a báñame en tu sangre!

 Gracias por leer.

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