martes, 28 de febrero de 2017

El maldito pozo de la redención - CAPITULO 2

Publicado por a.d a las 17:41

El maldito pozo de la redención
CAPITULO 2: Las cenizas del pasado.
 Era de mañana creo que debió ser cosa de las seis de la mañana, me sentía mareado y un poco desconcertado después de la pesadilla de día que tuve, sentía que tenía un puñado de cenizas en mi boca, mi espalda estaba pesada y mis ojos solo miraban hacia el suelo de madera del lugar.
 Ese día vino a mi mente una sola cosa que deseaba y esa era ver mis manos ensangrentadas en la inmunda sangre del gobernador y sus sucios perros que vendieron su alma al demonio, atacando a su propia gente, si hay algo peor que un criminal de la peor calaña ese es un bastardo que mata a quien prometió proteger con su vida.
 El dolor de mi alma se apaciguó un poco al tener ahora una misión, la cual es deshacerme de cada asqueroso e inmundo perro que mato a civiles inocentes por capricho de un maldito enfermo.
 Mi mente estaba clara, estos dos días son para reevaluar mis prioridades, sé que no servirá de nada llorar por los muertos en este punto pero como ser humano es inevitable no sentirme destrozado, desearía no sentir ninguna emoción justo ahora, debo recuperar fuerzas para la batalla próxima.
 En la mesita de noche que había junto a la cama, había un uniforme militar igual al que estuve utilizando, sentado a la orilla de la cama lo mire con cuidado, estaba bien planchado, tome la chaqueta y la plegue me parecía familiar y había una sola insignia en la zona del pecho, era una medalla algo gastada con un nombre grabado en ella, sorprendido me di cuenta era el nombre de mi padre.
 Sentí la puerta abrirse con mucho cuidado como si el que abría esta no quisiese despertarme, y en la habitación entro el anciano esta vez vestido con el mismo uniforme militar, lo mire impresionado el con solo ver mi expresión se dio cuenta lo que yo quería saber en ese momento, se acercó a la ventada de la habitación, me dio la espalda y me dijo con un tono nostálgico “muchacho yo conocí a tu padre, es más yo fui quien le enseño todo lo que sabía, lo consideraba como a un hijo, te debes preguntar por qué tengo ese uniforme ¿no es así?” con una voz de impaciencia le respondí de inmediato “así es” me conto como él fue amigo de mi abuelo y consiguiente me dijo muchas cosas de padre que desconocía.
 Se explayo por bastante tiempo, me pareció que el necesitaba desahogarse de alguna manera y quien mejor que yo la sangre de quienes fueron su pupilo y mejor amigo.
 Después de una hora termino de hablarme sobre las historias de padre y abuelo, vi su arrugado rostro sereno, parecía que todos sus pesares desaparecieron después de esa extensa charla “joven Edwin si estás preparado ven detrás de la casa tengo algo que enseñarte” ahora parecía bastante serio que será lo que tiene en mente este anciano.
 Me cambie al uniforme de padre eso me hizo sentirme de alguna manera seguro de mí mismo, tome la boina vieja acomode mi cabello hacia atrás y me puse aquella boina que seguro debió resistir numerosos enfrentamientos, al salir de la habitación me encontré con la anciana me hizo algunas señas y capte que ella me estaba diciendo que una vez termine los asuntos con el anciano viniese de vuelta a desayunar con ella.
 Salí por la puerta trasera que tenía la casa en las afueras, donde solo se veían arboles de pino y su podía oler su característico aroma, la fresca brisa mañanera acariciaba mis aun irritadas mejillas, sentado en un tronco cortado se encontraba el anciano mirando hacia el bosque tocando una armónica, aquella melodía se me hacía familiar pero no podía recordar a que era.
 Me acerque al anciano y delante de este había un baúl de mediano tamaño hecho madera, le pregunte “ya estoy aquí ¿ahora qué?” a lo que me responde dejando de lado la armónica “joven Edwin abre ese baúl, la mejor manera de combatir a un demonio es volviéndote uno” no entendí esas palabras hasta que abrí el baúl.
 Quede impactado al abrirlo en él se encontraba un fusil esa misma arma que acabo con la vida de miles de personas incluyendo a mis camaradas y padre, tuve sentimientos encontrados, pensar que tendré que aprender a ocupar este artefacto para poder cumplir mi meta, al cabo de unos momentos asimile todo mientras el anciano me miraba en silencio.
 “La templanza no es la virtud es la ¡virtud! que debes dominar para ser un soldado capaz de enfrentarse a cualquier obstáculo, recuerda esto” sé a qué se refiere pero en mi estado es imposible conseguir la calma frente a uno de esos perros “ser frio y consiente de tu entorno aun en la ejecución de las tareas más crueles te volverá el soldado sobre los soldados, el camino que recorrerás ahora está cubierto no de espinas si no filosas espadas envenenadas del más doloroso veneno que en todo momento te atormentaran, te daré la última palabra joven Edwin, puedes salir del país y encontrar una nueva vida aun eres muy joven y talentoso o tomaras la capucha negra de la muerte y su guaraña de desolación”.
    No es necesario que preguntaras anciano, sin mi Erika y mi hijo además de mi amada familia no queda nada a lo que aferrarse en esta vida, hare todo lo necesario incluso dejar mi humanidad con tal de apaciguar esta ira y tristeza que me está consumiendo.
 Si he de mirarme en el infierno junto a esos asquerosos bastardos que así sea con gusto los atormentare en las llamas del averno ni el propio lucifer me impedirá seguir destrozándolos después de la muerte.
 “Anciano ya sabes la respuesta de aquel que le fue arrebatado todo” el solo suspiro y comento “tuve la suerte que mi esposa está hasta el día de hoy sana y salva, seguro debes envidiarme, puede que eso haya sonado muy altanero de mi parte” en verdad me hubiera encantado vivir una larga vida pacifica junto a mi Erika e hijo pero así es el destino, caprichoso y cruel.
 Solo me limite a guardar silencio de pie, la determinación que tenía en esos momentos se reflejaba en mis ojos, con un solo un vistazo el anciano se percató y siguió hablando “este fusil es la última versión de su tipo, desde hace dos años que comenzaron a fabricarlo en masa en los países de la frontera, es por eso que desde un lugar tan alejado nadie pensaría que algo así llegase hasta este país tan recóndito, no perdí el tiempo y los estudie a fondo desde ese entonces, a ustedes los engaño el gobernador haciéndoles creer que serían los primeros en poner sus manos en tan poderosa arma” con que así son las cosas eso solo hace que mi odio hacia ese cerdo crezca mucho más.
 “Adelante toma ese fusil con cuidado” saque del baúl el fusil y lo tome con precaución, esta arma de fuego de cañón largo de acero, tenía su peso no era algo que cualquiera podría cargar durante mucho tiempo sin un previo entrenamiento militar, en su gran mayoría estaba hecha de madera tallada a mano y acero moldeado entorno a esta, con una correa de cuero algo gruesa y resistente para poner llevarla con mayor comodidad, el cargador tenia alojado cinco balas hechas de acero, en la punta de cilindro donde era disparado el proyectil tenía una especie de aletilla de acero en forma de un ovalo abierto la cual era la mira para apuntar contra el objetivo también conocida como ojo del tirador, a diferencia de los planos y la información que manejábamos de estas armas hay un mundo de diferencia no eran ni la sombra de lo que pensaba.
 “Esta es tecnología traída desde otro continente, el mundo es un enorme manojo de misterios joven Edwin, aun para este viejo hombre no hay día que no aprenda algo nuevo” después de ver la arma a detalle, el anciano la tomo prestada y me dio una demostración de su poder.
 “Ves a ese conejo de allí, el será tu almuerzo y mi objetivo” el peludo animal estaba a unos cien pies de distancia de nosotros, el ocupo su viejo bastón como soporte para apuntar hacia la indefensa criatura, de oyó un estruendo salir del fusil que retumbo por todo el bosque, gire la mirada hacia el anciano y cuando me volví a ver al conejo había un gran manchón de sangre en el suelo, me acerque a ver el resultado de lo que puede hacer una sola bala de esta arma.
 Llegue al lado del suceso, me agache para apreciar al detalle y lo que se suponía debía ser el cráneo del animal era solo un montón de carne desparramada en una pequeña área del lugar, aun movía de manera leve sus patas por reflejo eso me incomodo, “trae ese animal hacia acá” la bala dio de lleno en medio de los ojos de la blanca criatura y en ese estado quedo, el daño que puede ocasionar es en extremo letal, si me llegase un disparo en algún lado del cuerpo seguro ni en toda una vida podría recuperarme de tal daño.
 No había forma de tomar el cadáver del conejo sin dejar un camino de sangre al volver donde el viejo hombre, como pude lleve esa carne muerta entre mis manos, me puse a pensar que el anciano aun no me ha dicho su nombre, incluso me contó la historia de su vida sin nombrarse a sí mismo o su esposa.
 Cuando volví a su lado dejando una pequeña estela de sangre por el trayecto, le pregunte curioso cuál era su nombre, él sonrió como si fuera cuestión de tiempo hasta que le preguntara, “Astael Murtius” su nombre me dio algo de repelús, me dijo que dejara al animal en un pequeño pocillo de greda que tenía junto a él “Desde ahora comenzara tu formación y todo lo que debes saber de esta mortífera arma en tu estadía aquí”.
 Gracias por leer.

sábado, 18 de febrero de 2017

El maldito pozo de la redención - CAPITULO 1

Publicado por a.d a las 21:51



Después de seguir al hijo del gobernante hasta una carroza tan normal que me daba asco por alguna razón, estaba tirada por un caballo el cual parecía bien cuidado, él me dijo que subiera y cuando llegara a mi destino el cual no sabía, me quedara allí por dos días.
 Estaba tan destruido que me dio igual y solo subí a la carroza, uno de los soldados de antes volvió para manejar esta cosa, me senté cerré las pequeñas cortinas en ambos lados y me eche hacia atrás en el asiento, puse mi antebrazo en mi frente y llore la mitad del camino aun negando que todo lo que paso fue una ilusión.
 El ardor de mis mejillas hizo que parara de llorar en silencio, escarbando en mis pensamientos solo imágenes llenas de ternura de Erika y mi familia inundaban mi corazón el cual sentía que en cualquier momento iba a dejar de latir, era un manojo de emociones que al chocar estaban pintando de negro todo mi interior.
 Perdí la noción del tiempo no si pasaron minutos o horas, la carroza se detuvo por un momento y abre la puerta el soldado el cual estaba vestido de civil y me ofreció un poco de comida, era un pan relleno de carne y queso, cualquier hubiera visto un apetitoso bocadillo, pero solo me pareció un montón de porquería mal oliente, acepte el pan y el soldado cerró la puerta y la carroza comenzó a moverse otra vez.
 Intente comerlo, pero mi cuerpo lo rechazo de forma inmediata, deje esa cosa a un lado mío, deje caer mi frente de lleno hacia el otro asiento delante mío, el suave material amortiguo el daño, pero me quede con los ojos muertos en blanco.
 No me di cuenta, pero caí dormido en esa extraña posición, sentí que algo sacudió mi hombro, era el soldado que me dijo que bajara que ya habíamos llegado a mi destino, era de noche un hermoso y nostálgico cielo estrellado aprecie, al bajar cerré mis ojos un momento inhale profundo ese frio viento con olor a hierbas calmo un poco este pesar por unos segundos.
 Amor, Odio, esperanza, desesperación, alegría, tristeza, vida, muerte, experimente todo esto en un solo día, quizás fue el día más largo en mi vida, es tan misteriosa esta sensación que me invadió, no sé cómo describirla.
 Mire a mi alrededor y está a las afueras de una villa al parecer de no más de diez casas, las velas encendidas en los faroles colgados a las afueras de las casas era lo único que iluminaba la acogedora oscuridad, seguí al soldado el cual nunca supe su nombre ni me lo dijo ni me intereso en ese momento, me hizo entrar a una de las tantas casas y me recibieron una pareja de ancianos, el anciano parecía modesto y amigable el cual se sostenía de un bastón de aspecto humilde en cuanto a la anciana sentía ese aire hogareño emanar de ella, y ambos me dieron una gran sonrisa, no supe cómo reaccionar y cuando el aciano dijo “tú debes ser Edwin Weigel por favor pasa” solo me limite a asentir con la cabeza, el interior de aquella casa estaba cálida por una pequeña que tenían en medio de un muro.
 El soldado me dio una palmada en los hombros y comento “sigue tus deseos” y se marchó, esa fue la última vez que lo vi, ¿me pregunto qué será de él? o ¿estará muerto al igual que lo estaré yo?    
 Me ofrecieron asiento en una vieja silla tallada a mano, me quede allí y mire como ellos dos interactuaban juntos, tan amorosos y llenos de cariño el uno con el otro, volví a recordar a Erika y me imagine a nosotros dos así en unas décadas y nuestro hijo trayéndonos una taza de té caliente, no me pude contener y las lágrimas volvían a caer, volteé la mirada para que no me vieran ellos y seguí así por unos momentos.
 Ambos se fueron a la cocina que estaba en otra habitación, aun por su aspecto la casa era algo espaciosa, pero estoy seguro que me dejaron solo para no molestarme, me limpié la cara con las mangas sucias de mi ropa, no me di cuenta hasta ese momento que esas mangas ya estaban bañadas entre lágrimas, mocos, sangre, y angustia.
 Los ancianos volvieron de la cocina y la anciana me indica con señas con las manos que me dirija a la mesa la cual tenía seis sillas, me senté al lado derecho de esta, no tenía idea de cómo se vería mi cara, pero seguro era un desastre, aun en este estado podía sentir algo de vergüenza.
 Primero me fue servido un plato de sopa de patatas caliente y un trozo de pan, no sé si fue por cortesía o porque en el fondo tenía hambre, tomé la cuchara y le di una probada a la sopa, ese sabor tan familiar me hizo abrir más heridas con recuerdos punzantes, después de terminar de comer, el anciano recién me dirigió la palabra “muchacho tu estadía será breve, pero siéntete en tu casa” el anciano me conto muchas cosas sobre él y su esposa.
 El al igual que yo, también fue un militar me conto un par de experiencias y me dio unos consejos como veterano de guerra, la anciana había quedado muda debido un fuerte shock en su niñez y en su juventud fue una enfermera en el frente de batalla, ellos tenían una hija que sería un poco mayor que yo, que se fue a vivir con su esposo fuera de nuestro país y nunca más volvió a visitarlos, y así me fue contada la vida de aquellos que están pronto a terminar el sendero de la vida.
 Me ofrecieron un baño y una muda limpia de ropa, después de eso también me dejaron ocupar la antigua habitación de su hija, era normal hasta podría decir que es difícil pensar que este lugar vivió toda su vida una mujer, me recosté en la cama y caí dormido al instante, no recuerdo cuando fue la última vez que me sentí tan liberado de las preocupaciones.
 Gracias por leer

miércoles, 15 de febrero de 2017

Abismo y eternidad - Capitulo 7

Publicado por a.d a las 18:15




Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 7: Las tres bestias.


Lin se fue adentrando al bosque que estaba a las afueras de Elementaria a todo galope en su caballo, luego de treinta minutos ella decidió dar una pequeña pausa para darle de beber a su yegua Mika, este animal era de los pocos de su clase el cual podía alcanzar una velocidad insana a comparación de la media de hasta el cuádruple de la capacidad normal, Lin saco de entre todas las cosas que tenía en la montura, un recipiente y lo lleno con agua y le hablo a su animal “Mika necesito que des solo otro esfuerzo más para llegar a Meria a tiempo, estamos a punto de llegar” acaricio la cara del animal y este relincho moviendo sus orejas como si entendiera cada palabra de Lin.

 Guardo las cosas, se subió a la montura y le dio una leve patada al lomo, siguieron su camino a una gran velocidad atreves del camino el cual cruzaba por todo el bosque, pensamientos de preocupación acechaban la mente de Lin, esperando que la ciudad este a salvo de los monstruos clase X.

 Meria es la ciudad al noreste de Elementaria la capital del reino, es una de las diez grandes ciudades que rodean a la capital por todo el territorio este del continente Galburn el cual es gobernado por Elementaria, era una ciudad la cual se encuentra en un terreno rodeado de planicies y algunas montañas, un lugar pacifico hasta este momento de crisis.

                —No hay nada que pueda hacer más que seguir estudiando el idioma de este lugar —dijo Adolf levantándose del sillón—. Una vez logre dominarlo, aprender y obtener información será sencillo —Adolf salió de la habitación y un poco desorientado logro volver a su cuarto.
 
 En el camino del bosque que conecta con Meria, Alphonse y compañía intentan alcanzar el paso de Lin, la mayoría de los soldados montados a caballo se notaban un poco inquietos, los rumores dicen que las últimas tres clases de monstruos son tan aterradoras y su poder tan abrumador que las únicas personas capaces de matarlos son Edwin y Lin Crossforce, los susurros se oían en todas direcciones, el ambiente se sentía tan pesado que el temor parecía una peste extendiéndose por doquier.

                —¡Hey musculitos! ¿Por qué Lin es la única que tiene ese caballo tan monstruoso? A este paso con estos caballos llegaremos en un par de horas, ¡mierda quiero luchar ya! —dijo Galahad refunfuñando malas palabras.

                —Es una especie extraña, si no estoy mal debe haber unos cinco ejemplares en Elementaria, pero es algo así como el cuádruple de rápido que estos animales ordinarios, hay bastantes animales extraños por el mundo, la carne de caballo seca es lo mejor cuando tienes que hacer viajes largos —dijo Alphonse casi babeando.

                —¡Maldición, la comida es lo único en que piensas, con razón tu mujer pasa molesta, ja, ja, ja! Cuando todo se calme iré a buscar uno de estos animales seguro en los establos me dan el dato, claro con un poco de Galbs hasta los mudos hablan.

 Un poco más atrás de ellos dos iba Raynard pensativo, preocupado por Lin, Alphonse de alguna manera intentaba darles unas palabras de coraje los soldados por esa moral tan baja por culpa de los rumores.
 Mientras Mia estaba haciendo preparativos para enviar provisiones, medicamentos y ayuda médica, corriendo de un lado a otro sin tomar un momento de respiro, su noble mentalidad hacia que pusiera los demás por delante de ella, Beatriz sin que Mia lo notara estaba ayudándola, dándole órdenes a las sirvientas para apoyar los preparativos.

                —¡Necesitamos más raciones de alimento por esta carreta, no, no, no junten esas cosas con la medicina, por favor ustedes diríjanse a aquella carreta! —Mia estaba gritando por todos lados dando las indicaciones de los preparativos.

 Desde el tiempo que Lin salió del castillo ya ha pasado una hora, Lin al rápido galope que parecía que el animal cortara el viento, pudo ver la salida del bosque, llego hasta el final del verde camino y contemplo una hermosa vista, un extenso prado de hierbas doradas verduscas una cálida y gentil brisa chocaba contra sus mejillas, a lo mejor se podía apreciar la ciudad fortificada de Meria y al oeste las montañas aledañas.
 Pero muy a la distancia cerca de las montañas avisto unas sombras que poco a poco se acercaban a la ciudad, un escalofrió recorrió su espalda, por su experiencia pudo saber que no se trataba de simples monstruos, si no de gigantescos seres llenos de un deseo incontrolable de aniquilar humanos.

                —¡No! A este paso los demás talvez no lleguen a tiempo para preparar las defensas —dijo Lin arrugando la frente preocupada—. Padre porque tenías que salir de Elementaria en estos momentos, con tu ayuda no habría muchas bajas, ¡no! Seguro nadie tendría que morir.

 Lin siguió directo a la entrada de la ciudad, al llegar pudo observar que toda la ciudad estaba patadas arriba, la gente iba de un lado a otro, unos empacando sus pertenencias en carretas, carrosas, otros se preparaban para la lucha, un hombre alto que llevaba una armadura ligera algo gastada y en su cintura tenía un cinturón de cuero con dos espadas a cada lado, se acercó al lado de Lin quien iba mirando a paso ligero como estaba la ciudad y este le dice “Mi señorita Lin, por fin ha llegado por favor sígame por aquí”
                —Junas ha pasado tiempo, ¡si, vamos! —dijo Lin yendo detrás de Junas, mientras iban por unas calles estrechas.

                —Señorita, la situación va de mal en peor, pero de alguna forma la gente no esta tan aterrada como esperaba, eso es un alivio ¿Cuántos comandantes vienen en camino? —dijo Junas caminando a un paso rápido sosteniendo el mango de sus espadas.

                —Nunca espere algo así, están en camino Alphonse y Galahad, una vez termine esto iremos a investigar el nido de donde salieron estas abominaciones, así que no tienes permitido morir ¿me oíste? Y otra cosa deja esa manía de sostener esas espadas la gente de por si te tiene algo de miedo por esa actitud tan extraña que tienes, nunca puedo saber en qué piensas —dijo Lin apurando el paso.

                —Así que el dúo cómico está en camino mmm interesante —dijo Junas con una expresión de póker rascándose la barbilla—. No se preocupe señorita Lin es mi marca personal, solo ignore eso, veo que está acelerando el trote con lady Mika, le parece si nos ponemos serios para llegar al otro lado de la ciudad, pero no puedo permitirle que me rebase, no mientras le llame Junas Strikend, por favor siga mi espalda.

 Junas se inclinó un poco y con una expresión como si nada le importase corrió a una insana velocidad para un humano, Lin agito las riendas y Mika acelero casi a la misma velocidad que Junas, con una precisión milimétrica iban por las calles estrechas doblando de golpe sin previo aviso según el capricho de Junas quien iba delante, ella pensó “por qué no conozco a nadie que sea normal, solo Mia y el joven héroe no encajan en esta gente anormal”

 Luego de unos minutos llegan al otro lado de la ciudad, allí está preparándose un batallón de un aproximado de doscientos soldados, al ser una ciudad fortificada el número de tropas era el mínimo posible pro estas enormes y resistentes murallas de diez metros, en ese lugar tenían una puerta metálica casi de las mismas proporciones del muro que daba paso al exterior, el ambiente estaba muy tenso, pero cuando los soldados vieron llegara Lin y Junas sus rostros cambiaron como si estuvieran viendo la esperanza reencarnada en ellos, Lin se acercó a la puerta y bajo de Mika.

 Los soldados quedaron mirando a Lin esperando por órdenes, pero ella antes de dirigirlos dijo unas palabras “Para muchos esta talvez sea la última vez que nos veamos pero como soldados que son ya deben saber que aunque sea una lucha de mil contra uno al igual que yo todos estaremos orgullosos de dar nuestras vidas por quienes amamos y protegemos, no les pido lo imposible si no que hagan lo imposible para que sea realidad, con una mano en el corazón y la otra en la espada luchemos juntos por nuestros seres queridos y por un brillante futuro para Elementaria” Lin se giró después de esas palabras y las puertas se abrieron dando paso a un brillante prado.

 Volvió a subir en Mika y salió lentamente hasta fuera de la ciudad, Junas miro todo desde arriba del muro hincado, sonrió por aquellas palabras y se dejó caer de espaldas hacia fuera de la ciudad, cayó al lado de Lin como si nada desde esa altura.

                —Mi señorita estoy listo para acompañarla a un inaudito y extraño derramamiento de sangre sucia —dijo Junas haciendo una reverencia hacia Lin.

                —Dile a los demás que dentro de cinco minutos salgan y caminen con tranquilidad hasta mi posición, deben guardar el máximo de energía posible para hacer tiempo mientras los demás llegan —dijo Lin suspirando por el extraño comentario de Junas, mientras que ella sigue su camino.
  Junas volvió a la ciudad para darle las instrucciones a los soldados, y el quedo esperando apoyado en una muralla silbando una canción con las manos en el mango de sus espadas.

                —««Aun nos debe quedar un poco de más de treinta minutos, estas sobre exigiendo a nuestros caballos, pero no hay caso muchas vidas están en peligro» ni se les ocurra parar el paso a ninguno hay que llegar lo antes posible, la generala Lin debe estar sola esperando la llegada del enemigo —dijo Raynard arrugando la frente.

                —¡Niño bonito tranquilo, todos estamos ansiosos por llegar a matar esas bestias, pero no hagas tan obvio tu amor por la jefa, ja, ja, ja, ja! —grito Galahad mientras decía groserías aleatorias al aire.
                —¡Pero que dem…! «si no fuera mi superior y más fuerte que yo, te hubiera apuñalado hace meses infeliz, pensé que nadie sabía sobre mis sentimientos, hijo de…» ha, ha, ha, que gracioso es usted señor Galahad —dijo Raynard con una vena a punto de estallarle de la frente sonriendo.

                —¡No hablen mientras están cabalgando se puede morder la lengua, no sean imprudentes, no es así señor Galahad! —dijo Alphonse acercándose un poco a Galahad y dando el una fuerte palmada en la espalda y este solo intento no mostrarse molesto después de las palabras de Raynard—. «así que el chico sabe dónde más le duele a Galahad ja, ja, ja, que risa, pobre se mucho más viejo de la edad que tiene y es más joven que yo»

  Y así paso el tiempo, Lin ya podía ver a las tres enormes criaturas y bajo estas iban decenas de otras bestias más pequeñas que a su paso dejaban una estela de polvo que levantaban al arrastrar con fuerzas sus garras sobre la tierra.

                —Es extraño Mika después de tantas batallas no me siento ansiosa ni temerosa por enfrentarme a esas bestias, pero la preocupación por los demás es lo único que me aqueja, ya sabes que hacer así que cuento contigo mi amiga —dijo Lin acariciando detrás de las orejas a Mika, y esta se preparaba trotando en la misma posición como si estuviese calentando. 

 Desde la retaguardia se aproximaban los doscientos soldados junto a junas liderándolos. Este ahora parecía algo inquieto dándole pequeños golpecitos con los pulgares a los mangos de la espada, llegaron al lado de Lin.

                —Mis ladies ya estoy aquí, espero sus órdenes —dijo Junas ahora haciendo más notorios los golpecitos, Lin noto su impaciencia, ya que conoce el pasado de todos sus comandantes, la mayoría de ellos subo una vida difícil por culpa de los monstruos.

                —Entiendo cómo te sientes Junas, pero espera solo un poco más, espera mi señal —dijo Lin desenvainando su espada de la cintura, era una espada bastante peculiar, de mango negro brillante, si filo pareciera que podía cortar hasta el mismo aire, toda la hoja tenia pequeñas grietas negras rellenas de un dorado que le daban un tono misterioso.

                —Mi señorita así que trajo esa espada, creo que todas estarían estas armas bajo llave hasta nuestra batalla en la frontera contra esos asquerosos perros ¿no lo entiendo? —pregunto Junas doblando la cabeza con una expresión de duda.

                —Quiero hacer esto lo más rápido posible, mientras menos tragedias mejor para todos ¿no te parece?

                —Tanto noble y amable que es usted, es una de las tantas razones por que la admiramos —dijo Junas mirando al frente y dejando escapar una pequeña sonrisa.

 Lin dio la señal levantando su espada y dirigiéndola hacia los monstruos, todos gritaron alzando sus armas y Junas salió de los primeros a un paso sobrehumano desenvaino dos espadas y las arrastro dejando un rastro de tierra destruya a su paso, su mirada yacía un intenso odio, Lin también partido a enfrentarlos, detrás de ellos dos les seguían los soldados que estaban preparando para lanzar magia.

 Junas se encontró de frente con la horda de los pequeños monstruos, eran una especie de perros con cabeza de demonio con unas escamas grisáceas algo verdosas por todo el cuerpo similar a una armadura como si estuvieran hechos de tierra, una cola con lo que parecía un hueso muy puntiagudo, y garras tan fuertes que despedazaban la tierra, y exhalaban una especie de vapor aun en un día despejado.

 Detrás de ellos estaban las tres imponentes criaturas, a la izquierda lo que parecía ser un troll gigantesco a simple vista, pero con una cabeza similar al cráneo descarnado de una vaca, de su abdomen salían un par de grotescas garras cubiertas de puntas de hueso también todo su cuerpo escamado de tierra, unos ojos rojo sangre y emanaba un desagradable olor a podredumbre. Al centro un poco más pequeño que el primero, este era similar a una especie de árbol, pero tenía cuatro patas y el torso parecían gruesas raíces que de esas desprendían un líquido morado que corroía la tierra, era como si un hematoma cobrase vida, la cabeza no dejaba nada a la imaginación como la melena de un león, pero hecha de troncos petrificados, una boca tan grande que podría devorar como si nada a diez hombres de un bocado, dientes tan puntiagudos que podrían cortar el acero. 

 El último de ellos de ellos era el más pequeño de solo unos dos metros, pero a diferencia de los demás tenía un aspecto tan humano que si no fuese por esa piel azul y cuatro cuerpos en si cabeza y esos rojos similares a unos rubís seria solo un humano de gran estatura, entre sus piernas se podía ver dos colas como columnas vertebrales que estaban en un constante movimiento que pareció a estaban apuñalando la tierra.

 Lin se extrañó juro que vio a tres grandes monstruos, sabía que la criatura humanoide no era una buena señal, Junas comenzó el ataque, salto y cayó sobre los pequeños monstruos desgarrándolos con tanta facilidad, sigo saltando cortando todo lo que se ponía a su paso mientras se dirigía a la criatura de la izquierda.

 A toda velocidad Mika da un gran salto y Lin salta desde el lomo de esta directo hacia el monstruo del centro, decidida a matarlo de un solo ataque, pero alcanzo a reaccionar y bloqueo con su espada un ataque que salió de la nada, apareció a su lado el monstruo humanoide que de un solo golpe con sus colas lanzo a Lin fuera de la horda, era tal la fuerza del impacto que Lin al caer se arrastró decenas de metros por el suelo.

                —¡Maldición! no me esperaba tal poder de una monstruosidad como tú, es una blasfemia que tengas tanta semejanza a un humano —dijo Lin furiosa por haberle negado su ataque.

                —Silencio humana, ríndete y muere maldiciendo a las razas —dijo el ser humanoide mientras caminaba hacia Lin.

 Esto recién comenzó y ya parece que no será como Lin lo imagino desde un principio, Alphonse y compañía aún estaban en camino, es el momento de la verdadera batalla.

Gracias por leer.

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