Abismo y eternidad: más allá de la existencia
CAPITULO 6: Intrusión X.
Caminaban a paso lento ambos, Lin estaba muy pensativa en cambio Adolf se
encontraba motivado por aprenden a leer y así seguir aprendiendo más sobre este
nuevo mundo en el que se encuentra limitado por sus capacidades actuales,
ninguno dijo una sola palabra hasta que llegaron al comedor donde Mia ya se
encontraba leyendo un pequeño libro de bolsillo sentada en una elegante silla a
un lado del comedor.
Mia siente el sonido de la puerta
abrirse, miro y vio a ambos cerro su libro para ir a saludarlos, las sirvientas
llegaron con la comida como ya había notado Adolf solo era comida de muy alta
calidad, todos se sentaron Lin y Mia cerraron sus ojos y dijeron en unas
palabras inentendibles para Adolf, el solo estuvo quieto esperando que ambas
terminaran y comenzaron a comer, ninguna dijo una palabra, Lin estaba muy
pensativa desde hace un rato y Mia solo miraba su plato con la cara un poco
enrojecida.
El solo se limitó a comer en
silencio igual que ellas, luego de terminar con su cabeza medio agachada Mia
dijo “joven héroe me gustaría que desde mañana tomara una práctica extra además
de las que tendrá con Lin” Adolf la quedo mirando mientras pensaba “<<ella
sigue avergonzada por verme desnudo ¿no? ¿Qué tan inocente puede ser ella? Una
práctica extra ¿qué será?>> claro tengo todo el tiempo del mundo” después
de pequeño intercambio de palabras fueron a una habitación que estaba a un lado
de la actual, era una sala de estar no muy espaciosa igual de lujosa llena de
detalles artesanales por todo el lugar, la cual tenía dos grandes sillones
y dos pequeños que rodeaban una mesa de
estar, Mia fue a la pequeña y Adolf con Lin juntos en uno de los sillones.
―Por donde debería
empezar… ¿Qué tal se encuentra joven héroe? Estaba muy preocupada cuando me
llegó la noticia que usted estaba en un estado grave, así que vine lo antes
posible ―dijo Mia intentando mirar a los ojos a Adolf.
―Excelente señorita
Mia, el doctor Mark ya me dijo todo lo ocurrido, no pensé que nacer sin mana
fuese algo tan peligroso ―dijo Adolf estirando los brazos de un lado a otro, en
señal de buena condición física ―discúlpeme por decir esto ¿pero sigue apenada
por verme en equipaje ligero?
En la mesa de estar tenían servido
tres tazas de té, Lin había tomado una mientras ellos conversaban y en mitad de
pleno sorbo ella escupe el té al escuchar eso, se alteró dejando de golpe la
taza en la mesa y dijo “!joven héroe no debería ser tan directo con esas cosas,
todo tiene su tiempo y lugar!” Mia quedo helada al escuchar eso, en su mente se
repetía “<<él lo sabe, él lo sabe ¿soy tan transparente?>>” ella
aclaro la voz y con los ojos cerrados tartamudea “claro que no, es solo que
conocer al joven héroe me parece tan increíble que me pongo un poquito
nerviosa, ¡sí, sí, eso!” Lin tenía las mejillas coloradas miraba a Mia moviendo
de manera leve la cabeza como diciendo ¡bien hecho chica! Adolf se limitó a soltar
una ligera risilla diciéndose así mismo “<<ja, ja, ja, esto fue un
clásico, cuantas veces no he leído esto, esto fue bastante agradable teniendo a
un par de chicas hermosas haciendo esos gestos tan tiernos, me siento un poco
mejor después de esto>>”
―Olvidando eso, joven
héroe nos puede contar sobre usted ¿De dónde viene? ¿Qué hacía para vivir?
¿Cómo llego hasta acá? ¿Qué hay de su familia? ―pregunto Lin cambiando el tema.
―!Si por favor
cuéntenos sobre usted! ―dijo Mia aun un poco alterada.
―… <<si les digo
la verdad ¿ellas me creerán? O será lo mejor inventarme algo para no levantar dudas,
pero no sé por dónde comenzar a explicar algo así>> eh… por donde debería
empezar <<no me miren con esos rostros de niñitas curiosas>> ¡ya
se! para que sea esto sea justo una vez les cuente sobre mí, ustedes me
contaran un poco de sus vidas ―dijo Adolf pensando que historia inventarse para
salir de esta.
―Me parece correcto, tengo
mucha curiosidad ―dijo Lin mirando la cara de Adolf, mientras tomaba pequeños
sorbos de té.
―Vengo desde otro pla…
digo continente, en el cual lo normal es nacer sin mana o poder manipular magia
<<algo que aquí hasta un niño podría hacer por lo que deduzco, desde aquí
tomando en cuenta lo que me han contado deformare mi verdadero origen>> el
nombre de mi ciudad natal es Santia del país America, allí era un estudiante de
una universidad un lugar bastante pacifico, la gente a pesar de no tener mana
aprendieron a ocupar máquinas y tecnología para poder seguir desarrollándose,
aunque no había monstruos y la paz se mantenía hasta la fecha, todo era muy
agradable <<ni yo me creo la mierda que estoy diciendo>> ―dijo
Adolf nervioso mirando a cada una de vez en cuando.
―!Increíble! así que usted
viene del continente desconocido, así que también hay humanos pero sin mana, si
le contara esto al doctor Mark seguro se volvería loco por saber todos los
detalles, ni que decir de los chicos en la academia ―dijo Mia con una mirada
que parecía brillar de lo entusiasmada que estaba al oír esas pocas palabras.
―Señorita Mia, por
favor guarde la compostura, estamos delante del joven héroe <<por la
diosa así que existen humanos viviendo en ese continente, y él es un
catedrático con razón es tan débil no es su fuerte la lucha, debería disculparme
de manera correcta después>> continúe por favor ―dijo Lin ella sin
notarlo estaba haciendo temblar la taza que sostenía junto al plato de este.
―Recuerdo que fui en
un barco con rumbo a una isla por un estudio importante de la universidad, y en
pleno mar abierto algo emergió debió ser una colosal bestia, perdón pero no
recuerdo bien lo sucedido, destruyo el barco después todo se volvió negro y desperté
en tierra, intente buscar la manera de volver a casa pero no había personas
cerca, camine y camine adentrándome a estas desconocidas tierras, después de
unos días alimentándome de semillas y frutas, encontré un camino lo seguí con
la esperanza de encontrarme alguna persona, hasta que me topé con una caravana
ellos fueron amables en llevarme con ellos hasta una ciudad, allí pregunte
donde podría conseguir un barco o una manera de cruzar el mar pero nadie sabía
nada, continué preguntándole a la gente hasta que alguien me dijo que en la
capital podrían saber en qué lugar encontrar uno me señalaron la dirección, así
camine pero no había rastro de gente en el camino, hasta que en la distancia vi
lo que parecía ser un castillo, pero después de tanto caminar caí al suelo y no
recuerdo más hasta cuando desperté aquí en el castillo <<no tengo
información de su geografía en general ¿les parecerá creíble?>> ―Dijo
Adolf apretando sus manos nervioso por saber si desconfiaran de su historia.
―… discúlpeme debió
ser muy duro sobrevivir solo en un lugar extraño sin tener a nadie quien le
ayudara, no sabía que paso por muchas dificultades pero esto debió ser obra de
la Diosa que nuestros destinos se cruzaran puede que no había otra forma de
conocernos más que esta, pero no debe preocuparse más, una vez esta guerra
termine todos buscaremos la forma de enviarlo de vuelta a su hogar, su familia
debe estar preocupada por usted ―dijo Mia entristecida como si quisiera llorar
por Adolf posando una de sus manos sobre las de él.
―Con esto me ha
despejado de muchas dudas joven héroe <<así que la historia de nuestro
origen no menciona nada sobre humanos sin mana ¿Qué habrá hecho que perdieran
su mana? A tenido sus penurias estando desorientado en esta tierra, debo
esforzarme por entenderlo, puede que esta guerra no la ganemos confiando en sus
habilidades de combate si no de otra manera>> como es su familia, me da
mucha curiosidad saber quiénes son los que dieron la vida a usted ―dijo Lin que
al momento de mencionar familia su expresión se volvió melancólica y solitaria.
―Mi familia… eh como
decirlo ellos son… ¿¡ah!? Ellos… << ¿por qué no puedo recordar mi
familia? un momento en primer lugar ¿tengo una? >> ―dijo Adolf mientras sus
ideas se comenzaban poco a poco a cortar.
Adolf intento hacer memoria pero
todo estaba en blanco como si el concepto de familia hubiera sido borrado de su
mente, Mia y Lin se empezaron a extrañar por su expresión de confusión, el miro
el suelo y dio unas pequeñas y cortas risas, su respiración empezó a acelerarse
sus ojos ahora parecían desorbitados, Adolf menciono en voz muy baja “¿Qué es
una familia?” un fuerte dolor de cabeza ataco a Adolf, presiono con ambas manos
las cienes de su cráneo en un intento desesperado de detener ese doloroso
malestar que cada segundo que pasaba se hacía más grave.
―!Lin tengo miedo! que
le está pasando al joven héroe, esto no parece normal ¿será algún efecto del
suero que le dio el doctor? ―dijo Mia la cual se levantó apretando las manos en
su pecho mostrándose temerosa.
―No esto no puede ser…
<< ¿será que padece algo similar a lo mío? Ojala no sea el caso, debo
hacer algo>> ¡Mia llama a las chicas que están en la otra habitación rápido!
―dijo Lin la cual abrazo a Adolf desde un lado y sobo su espalda intentando
tranquilizarlo.
Dentro de la mente de Adolf se vio a
sí mismo en la oscuridad, algo lo estaba acechando no lograba saber que era,
solo escuchaba algunas palabras después que el soltaba palabras de
desesperación y angustia, no quería o simplemente no podía entender que
sucedía.
―!Maldición! no… yo
quiero… déjame recordar.
―Recordar no es una
opción.
― ¿Por qué duele tanto
esto?
―Por qué es un mal que
debe ser olvidado y el olvido duele.
―No entiendo que pasa
¿he hecho algo mal?
―Tú no eres culpable
de tu destino, solo se está evitando que la desgracia inunde tu ser, la malicia
no debe tocar tu corazón por ninguna razón, un alma pura es lo que la
existencia necesita para su salvación, de lo contrario tu futuro y el de la
creación es incierto.
―!No, no, no, no! ¡No entiendo nada! Tengo la
necesidad de recordar, esto está carcomiéndome por dentro, si no recuerdo no
seré yo mismo, lo sé no es solo mi familia es algo mucho mayor.
―No debes entender si no aceptar, acepta el olvido
es lo mejor para todos.
―!Dímelo! ¿Qué me estás haciendo olvidar? ¡Mierda!
Este revoltijo de emociones no es normal, siento que mi cabeza explotara en
cualquier momento ¡dímelo de una vez!
―Seré piadoso y te mostrare un momento tu “pasado”
ya no te daré la oportunidad de volver, afrontaras tus demonios.
Adolf comenzó a recordar toda su
vida en la Tierra, lo golpearon las peores emociones posibles todas a la vez
sin descanso, en ese lugar oscuro comenzó a golpearse la cabeza gritando
desesperado contra el oscuro suelo pero si resultados, solo se oía la agonía de
un joven que estaba trizando poco a poco su mente una vez más.
―!Yo recuerdo! ¡Este
odio, este resentimiento, este malestar, esta desolación, esta amargura! ¡Ha…
ha… ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha! Por fin estas emociones tan
negativas, tan inmundas, esto es lo que en verdad soy.
―El pecado del hombre
es algo que es parte de ti, pero el olvido va a sanar esas horribles heridas.
―¿Yo salvando a todos?
¡Je… je, je, je, je! No me hagas reír, esto no es por todos es solo por mí, me
es fácil darme cuenta ¿esto fue obra de Zen no? no sé quién o que seas pero te
aseguro que volveré para cumplir ¡mi voluntad y no la de ese Dios! No se trata
de la existencia si no solo de mi yo estoy solo y lo seguiré estando por
siempre o hasta que termine esta misión ¿no es así?
―Ese modo de ser tan
podrido y sucio, no es algo digno de ti, pero no volverás a caer en esa
oscuridad otra vez.
Mia y Lin vieron como ese rostro
amable poco a poco iba cambiando, esos ojos llenos de vida ahora parecían dos
agujeros sin vida, esa cálida sonrisa paso a ser una mueca de amargura, ahora
Adolf parecía una persona completamente diferente, Mia llamo a las sirvientas
que se encontraban en la otra habitación limpiando y les pidió que trajeran
ayuda de inmediato, ellas sintieron como una fría sensación les helaba la nuca.
―Fue corto pero esos
fueron los recuerdos que no volverás a ver nunca más en tu vida, estarán por
siempre sellados en lo más recóndito de tu mente, talvez nos volveremos a ver
“héroe” ―dijo la voz masculina antes desaparecer.
―!No te dejare! Sin
estos recuerdos no seré yo, y mi motivación será solo una vacía mentira, como
toda en mi vida ¡me niego a aceptar esto!
Ese oscuro lugar se ilumino con una incandescente
y agradable luz blanca, Adolf sentía como el pesar iba dejando su ser pero
comenzó a forcejear con una fuerza invisible, no estaba dispuesto a olvidar sin
dar pelea antes, pero cayo de rodillas esa fuerza era abrumadora para él, no se
rindió y poco a poco comenzó a levantarse hasta que en frente del apareció un
hombre vestido igual a él, de pelo blanco tan blanco como la nieve más pura,
tan brillante que no podía diferenciar su rostro, Adolf comenzó a gritar
mientras seguía oponiéndose hasta que logro ponerse de pie, con los ojos entre
cerrados y una expresión de odio sonrió triunfante pero.
―¿Terminaste tu juego
ya?
―Bastardo sueña con
que volveré a ser ese tipo tan imbécil otra vez.
―Es hora de volver, te
deseo toda la buena fortuna del mundo, y que puedas encontrar el amor, la
justicia y la esperanza esta vez.
Del suelo emergieron una doradas
cadenas que comenzaron a rodear a Adolf, pero este como pudo intento
esquivarlas mientras corrió hasta al lado de ese hombre, apretó el puño lo más
fuerte que pudo, apunto de golpearlo con todas sus fuerzas las cadenas le
envolvieron el vientre y lo alejaron de su lado, gritando lleno de odio golpeo las
cadenas pero sin resultados, termino envuelto en cadenas y dejado en el suelo
para terminar saliendo de estas, el miro hacia atrás donde se dirigieron las
cadenas, lo que parecía un cuerpo cubierto de cadenas y de este salieron dos
siluetas humanas una pequeña y otra grande que las cadenas fue alejando de su
lado hasta más allá de donde la vista alcanzaba a ver.
―!Joven héroe, joven
héroe, respóndame! ―dijo Lin dándole pequeños golpecitos en la mejilla.
―!eh! que paso… a si
ahora me acuerdo yo no “tengo familia” ―dijo Adolf rascándose la nariz algo
apenado.
En ese momento había llegado
personal del castillo pero el problema ya había pasado, Lin les hizo irse del
lugar y dejo a Adolf solo en el sillón el cual se notaba desorientado, ellas
también salieron del lugar y tuvieron una plática al otro lado de la puerta.
―Mia desde ahora
evitaremos tocar ese tema el reacciona similar a lo que tú ya conoces, parece
que es algo inestable, lo mejor será seguir instruyéndolo y darle todo el apoyo
que podamos junto a los demás para que esto no se vuelva a repetir ―dijo Lin
mordiéndose el labio de la frustración.
―Lo comprendo Lin, no
es algo tan simple como una herida, si no apoyamos al joven héroe nadie lo
hará, él es nuestro pilar para detener esta guerra, padre debe volver hoy en la
tarde, por ahora esto no se lo diremos a nadie, si no esto podría llegar a
oídos de el ―dijo Mia arrugando las cejas de preocupación.
―Haremos como si nada
hubiera pasado, volvamos con el joven héroe ―dijo Lin mientras entreabrió la
puerta para ver cómo se encontraba Adolf.
Ellas se volvieron a sentar y
continuaron hablando junto con él, ahora su mirada no estaba perdida en el
vacío, Mia le invito a tomar un poco de té para que se relajara, el bebió un
poco de te lo volvió a dejar en la mesa se acomodó hacia atrás y suspiro, el ya
no mostraba algún síntoma o expresión extraña.
―Me dio un poco de
pena esto último la verdad no se lo he dicho a casi nadie, ¿podrían hablarme un
poco de ustedes ahora? ―dijo Adolf ignorando por completo el hecho que hizo una
escena hace un momento.
―Claro… primero partiré
yo en ese caso, como ya sabe soy la princesa de Elementaria, Mia Elementaria, dedico
la mayor parte de mi tiempo en estudiar en la academia de la ciudad, me encanta
leer y aprender sobre otros lugares del mundo al igual que practicar el arte de
la espada llamada esgrima y la magia que me parece lo más maravilloso de este
mundo, mi padre es el último familiar que me queda pero considero a todos los
del castillo parte de mi familia como Lin que ya es como mi hermana mayor ―dijo
Mia mirando con cariño a Lin ―Y mi sueño es construir un reino aún más próspero
que el actual algún día cuando suceda el trono real.
―No sé qué decirte
nunca había conocido una persona tan importante hasta me parece fantástico todo
es que me esta sucediendo <<vaya parece ser la típica princesa, pero
seguro es muchísimo más útil que la mayoría, y se nota que no es arrogante
hasta me parece linda>> también me parece bastante tierna en la forma que
te expresas siendo que no hace mucho le conozco señorita Mia ―dijo Adolf escuchándola
con interés.
―… ah enserio usted es
muy directo con sus palabras joven héroe ―dijo Mia sorprendida por el repentino
alago.
―Ahora yo seguiré con
las presentaciones ―dijo Lin aclarando la garganta tapándose la boca de manera
refinada ―aunque ya le he contado algunas cosas continuare por lo más
importante, yo Lin Crossforce pertenezco a la casa de caballeros más
prestigiosa del reino la familia Crossforce, la cual está conformada solo por virtuosos
en el camino de la espada y en la actualidad soy la segunda antes del jefe de
la familia Edwin Crossforce quien es el caballero más poderoso jamás visto en
el reino incluso yo no soy rival ante él, un hombre orgulloso, valiente, justo,
templado, bondadoso, leal, justiciero… ―ella siguió nombrando virtudes del tal
Edwin con la frente en alto.
―Oiga joven héroe,
cuando ella habla de su padre siempre se pone así y más si ella habla con
alguien importante, por favor perdónela, para ella él señor Edwin es su mayor héroe
―dijo Mia susurrándole al odio a Adolf.
―Soy la persona más
joven en recibir el título de general del ejército de Elementaria a los veintiún
años el cual me fue cedido por el antiguo general Edwin Crossforce debido a mis
logros y potencial, no crea que soy demasiado mayor apenas tengo veinticuatro
años, soy alguien metódica en cuanto a entrenamiento se trata, cuando no estoy
entrenando, practico distintas formas de mejorar mi técnica de artes mixtas o
si no estoy instruyendo a los novatos ―dijo Lin mostrándose orgullosa frente a
ellos.
―je, je, je, ella es así
cuando habla de cosas militares es una fanática de esas cosas, por eso no
tienes novio Lin ―dijo Mia agitando su dedo índice como si se tratara de una
madre regañando a su pequeña hija.
―!Ummm! no es verdad, es
solo que por alguna razón ningún chico me dirige la palabra si no es por algo
del trabajo ―dijo Lin e hincho las mejillas haciendo un puchero.
―!ja, ja, ja, ja,
seguro se llevan muy bien es como si yo no estuviera aquí <<claro una
chica que podría matarte de una cachetada no es cosa de juego aunque sea una
belleza como lo es ella, los hombres evitamos el peligro eso sucede>> tengo
curiosidad señorita Lin ¿Por qué viste de sirvienta? Y ¿Por qué llevaba una
espada y hoy no la lleva en la cintura? ―dijo Adolf intrigado por el peculiar y
llamativo atuendo de Lin.
―Perdóneme creo que
nos hemos sobrepasado de confianzudas con usted ―dijo Lin agachando la cabeza
disculpándose con Adolf ―es solo… como decirlo, joven héroe usted transmite una
sensación de tranquilidad y seguridad es algo bastante relajante ya que suelo
estar algo estresada en el día a día.
―!Si! eso mismo iba a
mencionarle, es agradable conversar con usted <<hasta casi olvido lo que
paso hace un momento atrás, mire por donde le mire el no parece ser una persona
con ese tipo de problemas>> si tuviera que definirlo en una palabra pasar
tiempo con usted es reconfortante ―dijo Mia bastante animada al decirle eso a
Adolf.
―No estarán
exagerando, no soy nada especial pero gracias por los cumplidos a ambas ―dijo
Adolf que intentaba ocultar lo feliz que lo hacían esos halagos.
―Respondiendo a sus
preguntas, el día domingo es el único día donde puedo tomarme un respiro por
eso dejo en mi habitación mi espada ya que por lo general me la paso casi todo
el día con la señorita Mia, sobre este atuendo hace meses atrás la señorita Mia
tuvo un incidente en el cual un hombre encapuchado intento agredirla por suerte
uno de los novatos la protegió hasta acabo con el hombre de manera impecable,
desde ese día tome la decisión de escoltarla y que siempre vaya acompañada de
un caballero no puedo dejar que nuestra futura gobernante pase por
desagradables experiencias, así que tome uno de los vestidos de las sirvientas
para hacerme pasar por una y que el enemigo baje la guardia como son muy lindos
termine por acostúmbrame a ellos ¿no lo cree? ―dijo Lin parándose y dando una ligera
vuelta mostrando su vestido a Adolf.
― <<Vaya ambas
se comportan de manera que no va acorde a sus títulos, aunque Lin también es
inesperadamente fascinante y tierna a su modo>> Si lo creo, cuando las vi
por primera vez pensé que estaba soñando al ver tan hermosas chicas ―dijo Adolf
haciendo algo que cualquier mujer podría malinterpretar.
―ay… no sé qué decirle
―dijo Mia sonrojada mirando a Lin que solo miro hacia otro lado tocándose el
pelo ―no quiero entrometerme más en su vida pero ¿qué edad tiene usted joven
héroe? ―ahora ella se volvió colorada mientras jugueteo con sus dedos índices
en círculos.
―Cierto lo olvide
mencionar, tengo veintitrés años ―dijo Adolf indiferente.
―¿!Que!? Usted es solo
un año menor que yo y se ve de la edad de la señorita Mia ―dijo Lin sorprendida
acercándose mucho a Adolf ―¿Cómo le hace?
―Solo vivo de manera
sana es todo, ni bebo o fumo, y como bien <<las mujeres son un caso con
la edad, sea el mundo que sea, oye estas muy cerca de mí, un poco más y podría
besarte>> ―dijo Adolf un poco avergonzado por tener casi pegada a su lado
a Lin.
―Je, je, je, creo que
ya se el secreto para mantenerme joven en un futuro, con respecto a lo de sus
practi… ―dijo Mia antes de ser interrumpida por un fuerte portazo.
Desde la puerta se vio a un hombre
vestido de caballero, un traje de color blanco con franjas rojas el cual su
parte trasera baja parecía un traje largo dividido en tres puntas, con un
bordado en el hombro de su brazo derecho que era un escudo dividido en cuatro
partes, agua, fuego, tierra, aire, rodeados de un color plateado y en medio una
espada que atravesaba por atrás todo el escudo, era el escudo de armas del
reino, además el cual llevaba dos espada en su cintura, su mirada mostraba
pánico al igual que se veía muy agitado el sudor recorría su rostro.
―!Perdón por la intromisión!... ¡generala Lin graves noticias! ―dijo el
caballero de pelo rubio.
―
¡Raynard Newgate! Si no es nada que considere grave
date por golpeado aquí y ahora ―dijo Lin muy molesta parándose.
―Nos llegó la noticia que
se ha avistado un nido de monstruos clase X muy cerca de la ciudad del noreste
Meria y se dirigen a esa ciudad mientras
hablamos ―dijo Raynard inquieto mirando a Lin.
―¿!Que clase X!? ¡Apúrate y
prepara todo llama a todos los comandantes que estén aquí y prepara tres
batallones, hare todo lo posible porque nadie caiga en esta batalla contra esas
endemoniadas bestias! ―dijo Lin con liderazgo mostrando una expresión de
inquietud ―Lo siento joven héroe y señorita Mia, es una emergencia, si todo
sale bien por la Diosa eso espero dentro de dos días volveré a su lado, hasta
entonces cuídense ―En ese instante que ella iba saliendo por la puerta Adolf
vio la majestuosa e imponente figura de Lin desapareciendo de su vista.
―No entiendo de que hablaban
pero es algo muy delicado ¿señorita Mia me puede explicar? ―dijo Adolf confuso
sobre la situación.
―Ayudare a mi manera a Lin joven
héroe así que no puedo perder tiempo, una explicación rápida nada más, tenemos
a los monstruos categorizados en trece rangos y el rango X es el penúltimo siendo
una amenaza capaz de destruir una ciudad con facilidad, por ahora usted debe
quedarse y esperarnos, en un futuro sé que estará al lado de Lin en el campo de
batalla ―dijo Mia su rostro expresaba confianza que Lin volviera sin novedad.
Adolf quedo sentado sin saber qué hacer en la
soledad de esa habitación, mientras tanto Lin corría a cambiarse su traje y
dirigirse al encuentro con Raynard, en un momento llego hasta una habitación
solo para su uso en caso de estas situaciones solo le tomo un minuto en
cambiarse y después partió hasta la salida de castillo donde estaba Raynard junto
a un caballo de aspecto imponente y musculado.
―!Generala Lin, ya he equipado
su caballo con provisiones para el camino en cinco minutos los batallones partirán
tras de usted! ―dijo Raynard en voz alta dándole unas palmadas al lomo del
caballo.
Lin dio un salto llevando puesta una armadura
que parece a simple vista ligera, esta era de color esmeralda con un escudo adherido
en la espalda, toda su forma eran pliegos uno sobre otro y los bordes eran
filosos como dagas recién forjadas, su diseño era como si un vestido fuese
hecho armadura, y en su cintura llevaba una espada de mango negro, cayo de
forma precisa sobre el lomo del caballo y dijo “Raynard bien hecho los estaré
esperando en la entrada de Meria o en plena batalla, corten camino con la ruta
B por el bosque, hasta entonces ¡vamos Mika!” en un abrir y cerrar de ojos el
caballo paso a su máxima velocidad de ciento cincuenta kilómetros por hora, una
nube de polvo se levantó y tapo la vista de Raynard cuando esta se disipo Lin
ya no estaba a la vista.
―Mi preciosa valquiria, solo
espera algún día seré digno de tomar tu mano, hasta que llegue ese día
continuare apoyándote con todas mis fuerzas ―dijo Raynard seguro del distante
futuro.
Raynard se dirigió donde estaban preparándose los
batallones apurándoles el paso, reunió a la fuerza más importante para unas últimas
palabras antes de partir, todos se veían muy tensos ya que para muchos era la
primera vez enfrentando una amenaza clase X, entre todos ellos estaban solo dos
comandantes Alphonse Meister y Galahad Blackdamage el cual su armadura negra e
inquietante sonrisa lo hacen resaltar entre todos los comandantes y quince
capitanes contando a Raynard.
―Nuestra generala Lin ya a
partido rumbo a Meria, no quiero ningún error una vez lleguemos a nuestro
destino, les costara la vida y la de sus compañeros cualquier acto estúpido por
lo… ―dijo Raynard siendo interrumpido.
―Chico sabemos lo que debemos
hacer, sé que te preocupas por los demás pero sabes que estas cosas solo a Lin
se le dan con naturalidad no te compares con ella, estamos al tanto que eres un
prodigio pero ella está a un nivel inalcanzable junto con el maestro Edwin, no
perdamos más el tiempo en esto y marchemos de una vez, entre antes salgamos más
bajas podremos evitar así son las cosas, menos palabras y más acción, ya me
escucharon muchachos ¡andando! ―dijo Alphonse dándose la media vuelta.
―ha, ha, ha, el musculitos te
dejo con la boca cerrada niño bonito, no te espantes es tu primera vez contra
un X es normal que la cagues de diferentes manera como ahora, pero qué
diferencia hay entre esos y un Adamantino si puedo despedazar a este ¿por qué
no al que le sigue? De solo imaginármelos se me eriza la piel de la emoción por
acabar con ellos ―dijo Galahad tocando el hombro de Raynard que permaneció con
una mirada de impotencia mientras los demás se alejaban.
―!No soy la sombra de la
generala Lin, si no su igual! Quien se cree solo porque es uno de los
comandantes no puedo responderle, y este vulgar tipo que se cree hablando de
esa manera, si estuvieran todos me darían la razón, mejor no pierdo el tiempo y
partiré ya ―dijo Raynard tan molesto que hacia rechinar los dientes.
―!hey te escuche desgraciado, más
respeto a tus superiores! ―dijo Galahad de espaldas desde la distancia agitando
su puño.
De esa
manera los preparativos se completaron y los tres batallones que eran
conformados por doscientos soldados cada uno partieron rumbo hacia Meria para
encontrar y dar caza a los monstruos de clase X que se acercaban a la ciudad,
ya que la gran mayoría de los soldados estaba distribuida por las distintas
ciudades por el tiempo de receso de la guerra exterminando monstruos, Lin sabía
que la fuerza actual no era ni una centésima parte de toda la fuerza militar de
Elementaria, y solo mando a la batalla a tres cuartas partes dejando a varios
soldados veteranos cuidando el castillo, aunque un ataque enemigo es casi
imposible por la estructuración que tiene Elementaria y su barrera natural que
es la cordillera que la separa del resto del continente.
Gracias por leer.


