martes, 25 de octubre de 2016

Abismo y eternidad - Capitulo 6

Publicado por a.d a las 11:38



Abismo y eternidad: más allá de la existencia

CAPITULO 6: Intrusión X.
 Caminaban a paso lento ambos, Lin estaba muy pensativa en cambio Adolf se encontraba motivado por aprenden a leer y así seguir aprendiendo más sobre este nuevo mundo en el que se encuentra limitado por sus capacidades actuales, ninguno dijo una sola palabra hasta que llegaron al comedor donde Mia ya se encontraba leyendo un pequeño libro de bolsillo sentada en una elegante silla a un lado del comedor.
 Mia siente el sonido de la puerta abrirse, miro y vio a ambos cerro su libro para ir a saludarlos, las sirvientas llegaron con la comida como ya había notado Adolf solo era comida de muy alta calidad, todos se sentaron Lin y Mia cerraron sus ojos y dijeron en unas palabras inentendibles para Adolf, el solo estuvo quieto esperando que ambas terminaran y comenzaron a comer, ninguna dijo una palabra, Lin estaba muy pensativa desde hace un rato y Mia solo miraba su plato con la cara un poco enrojecida.
 El solo se limitó a comer en silencio igual que ellas, luego de terminar con su cabeza medio agachada Mia dijo “joven héroe me gustaría que desde mañana tomara una práctica extra además de las que tendrá con Lin” Adolf la quedo mirando mientras pensaba “<<ella sigue avergonzada por verme desnudo ¿no? ¿Qué tan inocente puede ser ella? Una práctica extra ¿qué será?>> claro tengo todo el tiempo del mundo” después de pequeño intercambio de palabras fueron a una habitación que estaba a un lado de la actual, era una sala de estar no muy espaciosa igual de lujosa llena de detalles artesanales por todo el lugar, la cual tenía dos grandes sillones y  dos pequeños que rodeaban una mesa de estar, Mia fue a la pequeña y Adolf con Lin juntos en uno de los sillones.
                ―Por donde debería empezar… ¿Qué tal se encuentra joven héroe? Estaba muy preocupada cuando me llegó la noticia que usted estaba en un estado grave, así que vine lo antes posible ―dijo Mia intentando mirar a los ojos a Adolf.
                ―Excelente señorita Mia, el doctor Mark ya me dijo todo lo ocurrido, no pensé que nacer sin mana fuese algo tan peligroso ―dijo Adolf estirando los brazos de un lado a otro, en señal de buena condición física ―discúlpeme por decir esto ¿pero sigue apenada por verme en equipaje ligero?
 En la mesa de estar tenían servido tres tazas de té, Lin había tomado una mientras ellos conversaban y en mitad de pleno sorbo ella escupe el té al escuchar eso, se alteró dejando de golpe la taza en la mesa y dijo “!joven héroe no debería ser tan directo con esas cosas, todo tiene su tiempo y lugar!” Mia quedo helada al escuchar eso, en su mente se repetía “<<él lo sabe, él lo sabe ¿soy tan transparente?>>” ella aclaro la voz y con los ojos cerrados tartamudea “claro que no, es solo que conocer al joven héroe me parece tan increíble que me pongo un poquito nerviosa, ¡sí, sí, eso!” Lin tenía las mejillas coloradas miraba a Mia moviendo de manera leve la cabeza como diciendo ¡bien hecho chica! Adolf se limitó a soltar una ligera risilla diciéndose así mismo “<<ja, ja, ja, esto fue un clásico, cuantas veces no he leído esto, esto fue bastante agradable teniendo a un par de chicas hermosas haciendo esos gestos tan tiernos, me siento un poco mejor después de esto>>”
                ―Olvidando eso, joven héroe nos puede contar sobre usted ¿De dónde viene? ¿Qué hacía para vivir? ¿Cómo llego hasta acá? ¿Qué hay de su familia? ―pregunto Lin cambiando el tema.
                ―!Si por favor cuéntenos sobre usted! ―dijo Mia aun un poco alterada.
                ―… <<si les digo la verdad ¿ellas me creerán? O será lo mejor inventarme algo para no levantar dudas, pero no sé por dónde comenzar a explicar algo así>> eh… por donde debería empezar <<no me miren con esos rostros de niñitas curiosas>> ¡ya se! para que sea esto sea justo una vez les cuente sobre mí, ustedes me contaran un poco de sus vidas ―dijo Adolf pensando que historia inventarse para salir de esta.
                ―Me parece correcto, tengo mucha curiosidad ―dijo Lin mirando la cara de Adolf, mientras tomaba pequeños sorbos de té.
                ―Vengo desde otro pla… digo continente, en el cual lo normal es nacer sin mana o poder manipular magia <<algo que aquí hasta un niño podría hacer por lo que deduzco, desde aquí tomando en cuenta lo que me han contado deformare mi verdadero origen>> el nombre de mi ciudad natal es Santia del país America, allí era un estudiante de una universidad un lugar bastante pacifico, la gente a pesar de no tener mana aprendieron a ocupar máquinas y tecnología para poder seguir desarrollándose, aunque no había monstruos y la paz se mantenía hasta la fecha, todo era muy agradable <<ni yo me creo la mierda que estoy diciendo>> ―dijo Adolf nervioso mirando a cada una de vez en cuando.
                ―!Increíble! así que usted viene del continente desconocido, así que también hay humanos pero sin mana, si le contara esto al doctor Mark seguro se volvería loco por saber todos los detalles, ni que decir de los chicos en la academia ―dijo Mia con una mirada que parecía brillar de lo entusiasmada que estaba al oír esas pocas palabras.
                ―Señorita Mia, por favor guarde la compostura, estamos delante del joven héroe <<por la diosa así que existen humanos viviendo en ese continente, y él es un catedrático con razón es tan débil no es su fuerte la lucha, debería disculparme de manera correcta después>> continúe por favor ―dijo Lin ella sin notarlo estaba haciendo temblar la taza que sostenía junto al plato de este.
                ―Recuerdo que fui en un barco con rumbo a una isla por un estudio importante de la universidad, y en pleno mar abierto algo emergió debió ser una colosal bestia, perdón pero no recuerdo bien lo sucedido, destruyo el barco después todo se volvió negro y desperté en tierra, intente buscar la manera de volver a casa pero no había personas cerca, camine y camine adentrándome a estas desconocidas tierras, después de unos días alimentándome de semillas y frutas, encontré un camino lo seguí con la esperanza de encontrarme alguna persona, hasta que me topé con una caravana ellos fueron amables en llevarme con ellos hasta una ciudad, allí pregunte donde podría conseguir un barco o una manera de cruzar el mar pero nadie sabía nada, continué preguntándole a la gente hasta que alguien me dijo que en la capital podrían saber en qué lugar encontrar uno me señalaron la dirección, así camine pero no había rastro de gente en el camino, hasta que en la distancia vi lo que parecía ser un castillo, pero después de tanto caminar caí al suelo y no recuerdo más hasta cuando desperté aquí en el castillo <<no tengo información de su geografía en general ¿les parecerá creíble?>> ―Dijo Adolf apretando sus manos nervioso por saber si desconfiaran de su historia.
                ―… discúlpeme debió ser muy duro sobrevivir solo en un lugar extraño sin tener a nadie quien le ayudara, no sabía que paso por muchas dificultades pero esto debió ser obra de la Diosa que nuestros destinos se cruzaran puede que no había otra forma de conocernos más que esta, pero no debe preocuparse más, una vez esta guerra termine todos buscaremos la forma de enviarlo de vuelta a su hogar, su familia debe estar preocupada por usted ―dijo Mia entristecida como si quisiera llorar por Adolf posando una de sus manos sobre las de él.
                ―Con esto me ha despejado de muchas dudas joven héroe <<así que la historia de nuestro origen no menciona nada sobre humanos sin mana ¿Qué habrá hecho que perdieran su mana? A tenido sus penurias estando desorientado en esta tierra, debo esforzarme por entenderlo, puede que esta guerra no la ganemos confiando en sus habilidades de combate si no de otra manera>> como es su familia, me da mucha curiosidad saber quiénes son los que dieron la vida a usted ―dijo Lin que al momento de mencionar familia su expresión se volvió melancólica y solitaria.
                ―Mi familia… eh como decirlo ellos son… ¿¡ah!? Ellos… << ¿por qué no puedo recordar mi familia? un momento en primer lugar ¿tengo una? >> ―dijo Adolf mientras sus ideas se comenzaban poco a poco a cortar.
 Adolf intento hacer memoria pero todo estaba en blanco como si el concepto de familia hubiera sido borrado de su mente, Mia y Lin se empezaron a extrañar por su expresión de confusión, el miro el suelo y dio unas pequeñas y cortas risas, su respiración empezó a acelerarse sus ojos ahora parecían desorbitados, Adolf menciono en voz muy baja “¿Qué es una familia?” un fuerte dolor de cabeza ataco a Adolf, presiono con ambas manos las cienes de su cráneo en un intento desesperado de detener ese doloroso malestar que cada segundo que pasaba se hacía más grave.
                ―!Lin tengo miedo! que le está pasando al joven héroe, esto no parece normal ¿será algún efecto del suero que le dio el doctor? ―dijo Mia la cual se levantó apretando las manos en su pecho mostrándose temerosa.
                ―No esto no puede ser… << ¿será que padece algo similar a lo mío? Ojala no sea el caso, debo hacer algo>> ¡Mia llama a las chicas que están en la otra habitación rápido! ―dijo Lin la cual abrazo a Adolf desde un lado y sobo su espalda intentando tranquilizarlo.
 Dentro de la mente de Adolf se vio a sí mismo en la oscuridad, algo lo estaba acechando no lograba saber que era, solo escuchaba algunas palabras después que el soltaba palabras de desesperación y angustia, no quería o simplemente no podía entender que sucedía.
                ―!Maldición! no… yo quiero… déjame recordar.
                ―Recordar no es una opción.
                ― ¿Por qué duele tanto esto?
                ―Por qué es un mal que debe ser olvidado y el olvido duele.
                ―No entiendo que pasa ¿he hecho algo mal?
                ―Tú no eres culpable de tu destino, solo se está evitando que la desgracia inunde tu ser, la malicia no debe tocar tu corazón por ninguna razón, un alma pura es lo que la existencia necesita para su salvación, de lo contrario tu futuro y el de la creación es incierto.
―!No, no, no, no! ¡No entiendo nada! Tengo la necesidad de recordar, esto está carcomiéndome por dentro, si no recuerdo no seré yo mismo, lo sé no es solo mi familia es algo mucho mayor.
―No debes entender si no aceptar, acepta el olvido es lo mejor para todos.
―!Dímelo! ¿Qué me estás haciendo olvidar? ¡Mierda! Este revoltijo de emociones no es normal, siento que mi cabeza explotara en cualquier momento ¡dímelo de una vez!
―Seré piadoso y te mostrare un momento tu “pasado” ya no te daré la oportunidad de volver, afrontaras tus demonios.
 Adolf comenzó a recordar toda su vida en la Tierra, lo golpearon las peores emociones posibles todas a la vez sin descanso, en ese lugar oscuro comenzó a golpearse la cabeza gritando desesperado contra el oscuro suelo pero si resultados, solo se oía la agonía de un joven que estaba trizando poco a poco su mente una vez más.
                ―!Yo recuerdo! ¡Este odio, este resentimiento, este malestar, esta desolación, esta amargura! ¡Ha… ha… ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha, ha! Por fin estas emociones tan negativas, tan inmundas, esto es lo que en verdad soy.
                ―El pecado del hombre es algo que es parte de ti, pero el olvido va a sanar esas horribles heridas.
                ―¿Yo salvando a todos? ¡Je… je, je, je, je! No me hagas reír, esto no es por todos es solo por mí, me es fácil darme cuenta ¿esto fue obra de Zen no? no sé quién o que seas pero te aseguro que volveré para cumplir ¡mi voluntad y no la de ese Dios! No se trata de la existencia si no solo de mi yo estoy solo y lo seguiré estando por siempre o hasta que termine esta misión ¿no es así?
                ―Ese modo de ser tan podrido y sucio, no es algo digno de ti, pero no volverás a caer en esa oscuridad otra vez.
 Mia y Lin vieron como ese rostro amable poco a poco iba cambiando, esos ojos llenos de vida ahora parecían dos agujeros sin vida, esa cálida sonrisa paso a ser una mueca de amargura, ahora Adolf parecía una persona completamente diferente, Mia llamo a las sirvientas que se encontraban en la otra habitación limpiando y les pidió que trajeran ayuda de inmediato, ellas sintieron como una fría sensación les helaba la nuca.
                ―Fue corto pero esos fueron los recuerdos que no volverás a ver nunca más en tu vida, estarán por siempre sellados en lo más recóndito de tu mente, talvez nos volveremos a ver “héroe” ―dijo la voz masculina antes desaparecer.
                ―!No te dejare! Sin estos recuerdos no seré yo, y mi motivación será solo una vacía mentira, como toda en mi vida ¡me niego a aceptar esto!
 Ese oscuro lugar se ilumino con una incandescente y agradable luz blanca, Adolf sentía como el pesar iba dejando su ser pero comenzó a forcejear con una fuerza invisible, no estaba dispuesto a olvidar sin dar pelea antes, pero cayo de rodillas esa fuerza era abrumadora para él, no se rindió y poco a poco comenzó a levantarse hasta que en frente del apareció un hombre vestido igual a él, de pelo blanco tan blanco como la nieve más pura, tan brillante que no podía diferenciar su rostro, Adolf comenzó a gritar mientras seguía oponiéndose hasta que logro ponerse de pie, con los ojos entre cerrados y una expresión de odio sonrió triunfante pero.
                ―¿Terminaste tu juego ya?
                ―Bastardo sueña con que volveré a ser ese tipo tan imbécil otra vez.
                ―Es hora de volver, te deseo toda la buena fortuna del mundo, y que puedas encontrar el amor, la justicia y la esperanza esta vez.
 Del suelo emergieron una doradas cadenas que comenzaron a rodear a Adolf, pero este como pudo intento esquivarlas mientras corrió hasta al lado de ese hombre, apretó el puño lo más fuerte que pudo, apunto de golpearlo con todas sus fuerzas las cadenas le envolvieron el vientre y lo alejaron de su lado, gritando lleno de odio golpeo las cadenas pero sin resultados, termino envuelto en cadenas y dejado en el suelo para terminar saliendo de estas, el miro hacia atrás donde se dirigieron las cadenas, lo que parecía un cuerpo cubierto de cadenas y de este salieron dos siluetas humanas una pequeña y otra grande que las cadenas fue alejando de su lado hasta más allá de donde la vista alcanzaba a ver.
                ―!Joven héroe, joven héroe, respóndame! ―dijo Lin dándole pequeños golpecitos en la mejilla.
                ―!eh! que paso… a si ahora me acuerdo yo no “tengo familia” ―dijo Adolf rascándose la nariz algo apenado.
 En ese momento había llegado personal del castillo pero el problema ya había pasado, Lin les hizo irse del lugar y dejo a Adolf solo en el sillón el cual se notaba desorientado, ellas también salieron del lugar y tuvieron una plática al otro lado de la puerta.
                ―Mia desde ahora evitaremos tocar ese tema el reacciona similar a lo que tú ya conoces, parece que es algo inestable, lo mejor será seguir instruyéndolo y darle todo el apoyo que podamos junto a los demás para que esto no se vuelva a repetir ―dijo Lin mordiéndose el labio de la frustración.
                ―Lo comprendo Lin, no es algo tan simple como una herida, si no apoyamos al joven héroe nadie lo hará, él es nuestro pilar para detener esta guerra, padre debe volver hoy en la tarde, por ahora esto no se lo diremos a nadie, si no esto podría llegar a oídos de el ―dijo Mia arrugando las cejas de preocupación.
                ―Haremos como si nada hubiera pasado, volvamos con el joven héroe ―dijo Lin mientras entreabrió la puerta para ver cómo se encontraba Adolf.
 Ellas se volvieron a sentar y continuaron hablando junto con él, ahora su mirada no estaba perdida en el vacío, Mia le invito a tomar un poco de té para que se relajara, el bebió un poco de te lo volvió a dejar en la mesa se acomodó hacia atrás y suspiro, el ya no mostraba algún síntoma o expresión extraña.
                ―Me dio un poco de pena esto último la verdad no se lo he dicho a casi nadie, ¿podrían hablarme un poco de ustedes ahora? ―dijo Adolf ignorando por completo el hecho que hizo una escena hace un momento.
                ―Claro… primero partiré yo en ese caso, como ya sabe soy la princesa de Elementaria, Mia Elementaria, dedico la mayor parte de mi tiempo en estudiar en la academia de la ciudad, me encanta leer y aprender sobre otros lugares del mundo al igual que practicar el arte de la espada llamada esgrima y la magia que me parece lo más maravilloso de este mundo, mi padre es el último familiar que me queda pero considero a todos los del castillo parte de mi familia como Lin que ya es como mi hermana mayor ―dijo Mia mirando con cariño a Lin ―Y mi sueño es construir un reino aún más próspero que el actual algún día cuando suceda el trono real.
                ―No sé qué decirte nunca había conocido una persona tan importante hasta me parece fantástico todo es que me esta sucediendo <<vaya parece ser la típica princesa, pero seguro es muchísimo más útil que la mayoría, y se nota que no es arrogante hasta me parece linda>> también me parece bastante tierna en la forma que te expresas siendo que no hace mucho le conozco señorita Mia ―dijo Adolf escuchándola con interés.
                ―… ah enserio usted es muy directo con sus palabras joven héroe ―dijo Mia sorprendida por el repentino alago.
                ―Ahora yo seguiré con las presentaciones ―dijo Lin aclarando la garganta tapándose la boca de manera refinada ―aunque ya le he contado algunas cosas continuare por lo más importante, yo Lin Crossforce pertenezco a la casa de caballeros más prestigiosa del reino la familia Crossforce, la cual está conformada solo por virtuosos en el camino de la espada y en la actualidad soy la segunda antes del jefe de la familia Edwin Crossforce quien es el caballero más poderoso jamás visto en el reino incluso yo no soy rival ante él, un hombre orgulloso, valiente, justo, templado, bondadoso, leal, justiciero… ―ella siguió nombrando virtudes del tal Edwin con la frente en alto.
                ―Oiga joven héroe, cuando ella habla de su padre siempre se pone así y más si ella habla con alguien importante, por favor perdónela, para ella él señor Edwin es su mayor héroe ―dijo Mia susurrándole al odio a Adolf.
                ―Soy la persona más joven en recibir el título de general del ejército de Elementaria a los veintiún años el cual me fue cedido por el antiguo general Edwin Crossforce debido a mis logros y potencial, no crea que soy demasiado mayor apenas tengo veinticuatro años, soy alguien metódica en cuanto a entrenamiento se trata, cuando no estoy entrenando, practico distintas formas de mejorar mi técnica de artes mixtas o si no estoy instruyendo a los novatos ―dijo Lin mostrándose orgullosa frente a ellos.
                ―je, je, je, ella es así cuando habla de cosas militares es una fanática de esas cosas, por eso no tienes novio Lin ―dijo Mia agitando su dedo índice como si se tratara de una madre regañando a su pequeña hija.
                ―!Ummm! no es verdad, es solo que por alguna razón ningún chico me dirige la palabra si no es por algo del trabajo ―dijo Lin e hincho las mejillas haciendo un puchero.
                ―!ja, ja, ja, ja, seguro se llevan muy bien es como si yo no estuviera aquí <<claro una chica que podría matarte de una cachetada no es cosa de juego aunque sea una belleza como lo es ella, los hombres evitamos el peligro eso sucede>> tengo curiosidad señorita Lin ¿Por qué viste de sirvienta? Y ¿Por qué llevaba una espada y hoy no la lleva en la cintura? ―dijo Adolf intrigado por el peculiar y llamativo atuendo de Lin.
                ―Perdóneme creo que nos hemos sobrepasado de confianzudas con usted ―dijo Lin agachando la cabeza disculpándose con Adolf ―es solo… como decirlo, joven héroe usted transmite una sensación de tranquilidad y seguridad es algo bastante relajante ya que suelo estar algo estresada en el día a día.
                ―!Si! eso mismo iba a mencionarle, es agradable conversar con usted <<hasta casi olvido lo que paso hace un momento atrás, mire por donde le mire el no parece ser una persona con ese tipo de problemas>> si tuviera que definirlo en una palabra pasar tiempo con usted es reconfortante ―dijo Mia bastante animada al decirle eso a Adolf.
                ―No estarán exagerando, no soy nada especial pero gracias por los cumplidos a ambas ―dijo Adolf que intentaba ocultar lo feliz que lo hacían esos halagos.
                ―Respondiendo a sus preguntas, el día domingo es el único día donde puedo tomarme un respiro por eso dejo en mi habitación mi espada ya que por lo general me la paso casi todo el día con la señorita Mia, sobre este atuendo hace meses atrás la señorita Mia tuvo un incidente en el cual un hombre encapuchado intento agredirla por suerte uno de los novatos la protegió hasta acabo con el hombre de manera impecable, desde ese día tome la decisión de escoltarla y que siempre vaya acompañada de un caballero no puedo dejar que nuestra futura gobernante pase por desagradables experiencias, así que tome uno de los vestidos de las sirvientas para hacerme pasar por una y que el enemigo baje la guardia como son muy lindos termine por acostúmbrame a ellos ¿no lo cree? ―dijo Lin parándose y dando una ligera vuelta mostrando su vestido a Adolf.
                ― <<Vaya ambas se comportan de manera que no va acorde a sus títulos, aunque Lin también es inesperadamente fascinante y tierna a su modo>> Si lo creo, cuando las vi por primera vez pensé que estaba soñando al ver tan hermosas chicas ―dijo Adolf haciendo algo que cualquier mujer podría malinterpretar.
                ―ay… no sé qué decirle ―dijo Mia sonrojada mirando a Lin que solo miro hacia otro lado tocándose el pelo ―no quiero entrometerme más en su vida pero ¿qué edad tiene usted joven héroe? ―ahora ella se volvió colorada mientras jugueteo con sus dedos índices en círculos.
                ―Cierto lo olvide mencionar, tengo veintitrés años ―dijo Adolf indiferente.
                ―¿!Que!? Usted es solo un año menor que yo y se ve de la edad de la señorita Mia ―dijo Lin sorprendida acercándose mucho a Adolf ―¿Cómo le hace?
                ―Solo vivo de manera sana es todo, ni bebo o fumo, y como bien <<las mujeres son un caso con la edad, sea el mundo que sea, oye estas muy cerca de mí, un poco más y podría besarte>> ―dijo Adolf un poco avergonzado por tener casi pegada a su lado a Lin.
                ―Je, je, je, creo que ya se el secreto para mantenerme joven en un futuro, con respecto a lo de sus practi… ―dijo Mia antes de ser interrumpida por un fuerte portazo.
 Desde la puerta se vio a un hombre vestido de caballero, un traje de color blanco con franjas rojas el cual su parte trasera baja parecía un traje largo dividido en tres puntas, con un bordado en el hombro de su brazo derecho que era un escudo dividido en cuatro partes, agua, fuego, tierra, aire, rodeados de un color plateado y en medio una espada que atravesaba por atrás todo el escudo, era el escudo de armas del reino, además el cual llevaba dos espada en su cintura, su mirada mostraba pánico al igual que se veía muy agitado el sudor recorría su rostro.
                ―!Perdón por la intromisión!...  ¡generala Lin graves noticias! ―dijo el caballero de pelo rubio.
                ¡Raynard Newgate! Si no es nada que considere grave date por golpeado aquí y ahora ―dijo Lin muy molesta parándose.
                Nos llegó la noticia que se ha avistado un nido de monstruos clase X muy cerca de la ciudad del noreste Meria y  se dirigen a esa ciudad mientras hablamos ―dijo Raynard inquieto mirando a Lin.
                ―¿!Que clase X!? ¡Apúrate y prepara todo llama a todos los comandantes que estén aquí y prepara tres batallones, hare todo lo posible porque nadie caiga en esta batalla contra esas endemoniadas bestias! ―dijo Lin con liderazgo mostrando una expresión de inquietud ―Lo siento joven héroe y señorita Mia, es una emergencia, si todo sale bien por la Diosa eso espero dentro de dos días volveré a su lado, hasta entonces cuídense ―En ese instante que ella iba saliendo por la puerta Adolf vio la majestuosa e imponente figura de Lin desapareciendo de su vista.
                ―No entiendo de que hablaban pero es algo muy delicado ¿señorita Mia me puede explicar? ―dijo Adolf confuso sobre la situación.
                ―Ayudare a mi manera a Lin joven héroe así que no puedo perder tiempo, una explicación rápida nada más, tenemos a los monstruos categorizados en trece rangos y el rango X es el penúltimo siendo una amenaza capaz de destruir una ciudad con facilidad, por ahora usted debe quedarse y esperarnos, en un futuro sé que estará al lado de Lin en el campo de batalla ―dijo Mia su rostro expresaba confianza que Lin volviera sin novedad.
 Adolf quedo sentado sin saber qué hacer en la soledad de esa habitación, mientras tanto Lin corría a cambiarse su traje y dirigirse al encuentro con Raynard, en un momento llego hasta una habitación solo para su uso en caso de estas situaciones solo le tomo un minuto en cambiarse y después partió hasta la salida de castillo donde estaba Raynard junto a un caballo de aspecto imponente y musculado.
                ―!Generala Lin, ya he equipado su caballo con provisiones para el camino en cinco minutos los batallones partirán tras de usted! ―dijo Raynard en voz alta dándole unas palmadas al lomo del caballo.
 Lin dio un salto llevando puesta una armadura que parece a simple vista ligera, esta era de color esmeralda con un escudo adherido en la espalda, toda su forma eran pliegos uno sobre otro y los bordes eran filosos como dagas recién forjadas, su diseño era como si un vestido fuese hecho armadura, y en su cintura llevaba una espada de mango negro, cayo de forma precisa sobre el lomo del caballo y dijo “Raynard bien hecho los estaré esperando en la entrada de Meria o en plena batalla, corten camino con la ruta B por el bosque, hasta entonces ¡vamos Mika!” en un abrir y cerrar de ojos el caballo paso a su máxima velocidad de ciento cincuenta kilómetros por hora, una nube de polvo se levantó y tapo la vista de Raynard cuando esta se disipo Lin ya no estaba a la vista.
                ―Mi preciosa valquiria, solo espera algún día seré digno de tomar tu mano, hasta que llegue ese día continuare apoyándote con todas mis fuerzas ―dijo Raynard seguro del distante futuro.
 Raynard se dirigió donde estaban preparándose los batallones apurándoles el paso, reunió a la fuerza más importante para unas últimas palabras antes de partir, todos se veían muy tensos ya que para muchos era la primera vez enfrentando una amenaza clase X, entre todos ellos estaban solo dos comandantes Alphonse Meister y Galahad Blackdamage el cual su armadura negra e inquietante sonrisa lo hacen resaltar entre todos los comandantes y quince capitanes contando a Raynard.
                ―Nuestra generala Lin ya a partido rumbo a Meria, no quiero ningún error una vez lleguemos a nuestro destino, les costara la vida y la de sus compañeros cualquier acto estúpido por lo… ―dijo Raynard siendo interrumpido.
                ―Chico sabemos lo que debemos hacer, sé que te preocupas por los demás pero sabes que estas cosas solo a Lin se le dan con naturalidad no te compares con ella, estamos al tanto que eres un prodigio pero ella está a un nivel inalcanzable junto con el maestro Edwin, no perdamos más el tiempo en esto y marchemos de una vez, entre antes salgamos más bajas podremos evitar así son las cosas, menos palabras y más acción, ya me escucharon muchachos ¡andando! ―dijo Alphonse dándose la media vuelta.
                ―ha, ha, ha, el musculitos te dejo con la boca cerrada niño bonito, no te espantes es tu primera vez contra un X es normal que la cagues de diferentes manera como ahora, pero qué diferencia hay entre esos y un Adamantino si puedo despedazar a este ¿por qué no al que le sigue? De solo imaginármelos se me eriza la piel de la emoción por acabar con ellos ―dijo Galahad tocando el hombro de Raynard que permaneció con una mirada de impotencia mientras los demás se alejaban.
                ―!No soy la sombra de la generala Lin, si no su igual! Quien se cree solo porque es uno de los comandantes no puedo responderle, y este vulgar tipo que se cree hablando de esa manera, si estuvieran todos me darían la razón, mejor no pierdo el tiempo y partiré ya ―dijo Raynard tan molesto que hacia rechinar los dientes.
                ―!hey te escuche desgraciado, más respeto a tus superiores! ―dijo Galahad de espaldas desde la distancia agitando su puño.
  De esa manera los preparativos se completaron y los tres batallones que eran conformados por doscientos soldados cada uno partieron rumbo hacia Meria para encontrar y dar caza a los monstruos de clase X que se acercaban a la ciudad, ya que la gran mayoría de los soldados estaba distribuida por las distintas ciudades por el tiempo de receso de la guerra exterminando monstruos, Lin sabía que la fuerza actual no era ni una centésima parte de toda la fuerza militar de Elementaria, y solo mando a la batalla a tres cuartas partes dejando a varios soldados veteranos cuidando el castillo, aunque un ataque enemigo es casi imposible por la estructuración que tiene Elementaria y su barrera natural que es la cordillera que la separa del resto del continente.

Gracias por leer.

lunes, 10 de octubre de 2016

Abismo y eternidad - Capitulo 5

Publicado por a.d a las 21:43

Abismo y eternidad: más allá de la existencia


CAPITULO 5: ¿Cuán débil puedo llegar a ser?
 Adolf despertó muy calmado, sintió todo su cuerpo renovado de fuerzas sin nunca pizca de dolor, se levantó de su cama, y fue a la ventana abriendo esta, el cantar de las aves, el roció de la mañana mezclándose con la fragancia de las flores, una ligera y agradable brisa mañanera, le dio una sensación de paz por unos momentos, de muy buen humor, fue a tomar sus ropas que estaban dobladas dentro del armario de la habitación, se percató de dos atuendos más, uno muy elegante similar a los trajes de los nobles de los videojuegos de fantasía, y otro similar a ropa deportiva con unos toques militares. Recordó que los chicos novatos vestían de la misma forma, las toco pensando “¿se podrá guardar esto en mi inventario?”, y frente del apareció una ventana con un mensaje que decía, “mensaje del sistema, ¿quiere guardar este objeto en el inventario? Presione el botón sí o no”, Adolf miro el mensaje y presiono con su dedo el botón si, “mensaje del sistema, ha agregado 2 nuevos objetos”, hizo aparecer la ventana del inventario, y pudo ver que ahora tenía dos pestañas nuevas, objetos recientes, ropas, presiono cada uno para ver que la ventana arrojaba imágenes en recuadros de los objetos con su nombre, y una descripción de ellos.
 Reviso su ventana de estado, para ver que tiene algunas sorpresas para el:
 Miro la ventana de estado y vio bastantes cosas nuevas, lo primero que llamo su atención fueron esos porcentajes en cero, después vio que ya poseía una habilidad, pero tenía un botón al lado que decía ayuda, lo presiono y escucho una preciosa voz femenina “usted ha accedido al menú de ayuda del sistema, habilidad regeneración natural, la capacidad natural de regeneración del cuerpo aumenta conforme el usuario se recupere de daños causados a este”, también habían más opciones en la parte superior de la ventana, similar a un menú de navegación, las opciones entre ellas pasaban desde explicaciones de nivel, como funciona la experiencia, clase, habilidades, hasta los atributos, Adolf estuvo un rato estudiando todas las opciones del menú de ayuda.
― Ya veo, así que esto funciona así, es bastante simple en realidad, ni siquiera necesitaba apretar los botones solo debo pensar en ello, las ventanas de estado e inventario son tan adaptables, casi me parece imposible que todo funcione con un solo pensamiento, ahora solo quedara experimentar en la práctica todo lo aprendido ―dijo Adolf mientras se vestía con la ropa deportiva de novato ―Subir de nivel está bastante bien, pero casi me muero por el maldito envenenamiento de mana, de todas las personas en el mundo me toca a mí, menuda suerte la mía.
 Tocaron la puerta de la habitación, y desde el otro lado se escuchó la voz de Lin “joven héroe voy a pasar”, se abrió la puerta, y entro la hermosa generala Lin vistiendo su usual traje de sirvienta azul con bordados blancos, y unas medias negras que cubrían sus muslos, Adolf no la miro en detalle hasta ahora, pero una chica así solo podía darlo todo por él por qué es el héroe, si no fuese así, solo en sus sueños más locos podría pasar esto.
― Buenos días señorita Lin, ¿que la trae por mi habitación? ―dijo Adolf, mirándola de reojo.
― Desde ahora vendré a despertarlo, para comer juntos y poder empezarlo a instruirlo en su entrenamiento ¿se encuentra bien? ―dijo Lin, acercándose a Adolf palpando varias zonas del torso.
― Disculpa… ¿qué estás haciendo?  ―dijo Adolf ruborizándose al sentir las cálidas y suaves manos de Lin presionando alrededor de todo su torso.
― ¡Oh! Discúlpeme, me estaba cerciorando que no hubiera secuelas sino habría que seguir con el tratamiento intensivo, tiene buen aspecto tiene joven héroe, acompáñeme donde el doctor Mark y después iremos a comer algo juntos para empezar hoy su entrenamiento ―dijo Lin sacando sus manos del torso de Adolf, sin muestra de vergüenza.
― eh… claro ―dijo Adolf, preguntándose si ella es muy seria, o no lo ve como hombre en absoluto.
Salieron de la habitación y fueron hasta el despacho del doctor Mark, donde el doctor le hizo un chequeo rutinario, no encontró ningún inconveniente pero para asegurarse le dijo “joven héroe, después del tratamiento especial que le hicimos para que pudiera recuperarse lo antes posible, me sorprende mucho su cuerpo, es como si sus órganos fuesen más resistentes que una persona común al igual que su cicatrización es algo fascinante la verdad, tomo menos de la mitad del tiempo que tenía previsto”, Adolf le pregunto “¿cuál fue el tratamiento especial que recibí? Pero por lo que recuerdo mi estado era demasiado grave, antes de desmayarme recuerdo que el interior de mi cuerpo ardía, y vomite demasiada sangre pero ahora me siento como nuevo, ¿Cuánto tiempo estuve dormido doctor?”.
― Mmm… solo fueron 5 días pero yo tenía previsto alrededor de diez a doce días su recuperación, lo bueno es que los efectos más dañinos del envenenamiento de mana apenas habían comenzado pero aun así fue un milagro poder salvarlo, eso nos dio paso a que usted pudo asimilar el mana en su cuerpo para curar sus heridas internas con magia de curación del más alto nivel, yo solo fui una ayuda secundaria, la que ayudo en gran parte fue la señorita Lin, ella es increíble, la distancia aproximada desde el castillo hasta mi laboratorio ida y vuelta son unos veinte kilómetros, en solo unos minutos llego con el suero M.A.N.A. el cual aún está en etapa de desarrollo, gracias a la Diosa pudo funcionar en usted joven héroe ―dijo Mark, sentado en su escritorio mientras escribía en una libreta algunas cosas observando a Adolf.
― Hacia tiempo que no corría con mi máxima velocidad fue bastante agotador, pero todo fue por el bien del joven héroe, además usted es impresionante recuperarse tan rápido de sus heridas es un gran mérito como se esperaba del joven héroe ―dijo Lin elogiando a Adolf.
― entiendo, talvez sea que mi cuerpo es algo extraño ―sonríe de manera leve ―<<no me parece acertado aun, contarles sobre mis habilidades>> ¿Cuánto se demoró en llegar con el suero señorita Lin? ―pregunto bastante curioso Adolf.
― Yo diría que alrededor de unos seis minutos me habré tarde en llegar de vuelta al castillo ―dijo Lin poniendo un dedo sobre su mejilla mientras pensaba.
― <<En seis minutos recorrió veinte kilómetros, veamos la distancia y tiempo debería ser… ¡que! ¿Acaso es un maldito monstruo esta chica? Son alrededor de doscientos kilómetros por hora>> ―Pensó Adolf mientras quedo impactado por la exagerada velocidad de Lin.
― ¿Que le paso joven héroe? Se ve sorprendido ―pregunto Lin acercándose un poco a él.
― No es nada solo pensaba que eres una chica increíble ―dijo Adolf un poco nervioso al mirar de frente el rostro de ella.
― Yo como generala del ejercito de Elementaria debo ser lo más fuerte posible para poder acabar con esta guerra contra el imperio de las bestias mágicas ―dijo Lin frunciendo el ceño de manera muy notoria.
 El doctor Mark conocía la razón del enojo de Lin cuando hablaba del imperio de las bestias mágicas, así que cambio el tema.
― Continuando, usted ya se encuentra en un buen estado físico joven héroe además que no lo noto haciendo movimientos extraños o cualquier otra señal de incomodidad física, si usted necesita ayuda médica no dude en venir a verme desde mañana estaré aquí el resto de la semana, solo necesitare que venga cada día por un chequeo rutinario durante el resto de la semana para ver su evolución y como está el flujo de mana en su cuerpo que ha comenzado a fluir desde hace pocos días, si me disculpan debo ir a la ciudad por unos asuntos ―dijo Mark preparando un maletín de cuero para salir.
 Lin y Adolf se fueron del despacho del doctor hacia un comedor exclusivo para el uso de Lin, Adolf miro maravillado lo lujoso que se veía todo, el lugar era igual un típico comedor igual a las historias de fantasía donde el protagonista se sienta a compartir con un rey o noble, brillantes candelabros colgaban en el techo, una gran mesa y alrededor de esta sillas con diseños tallados a mano, la mesa estaba llena de comida la cual se veía muy apetitosa, el olor de la comida recién hecha llego hasta la nariz de Adolf, su estómago gruño con una gran ferocidad desde que llego al castillo no había probado bocado alguno, no de manera consciente, se sentaron uno frente del otro en uno de los extremos de la mesa.
 Lin cerró los ojos dijo unas cuantas palabras en un idioma extraño para Adolf que no pudo diferenciar el acento, el solo la miro y espero que terminara para comenzar a comer, tomo los cubiertos de plata a un lado de él, y probo un bocado de lo que parecía ser carne de ave bañado en una salsa espesa marrón, le dio un bocado y quedo fascinado por el sabroso sazón de la carne que contrastaba con aquella salsa, comió sin parar hasta quedar satisfecho, Lin mientras comía de manera refinada poco a poco, el ya con el estómago lleno quiso hablar un poco con ella para salir de varias dudas que aun rondaban por su mente.
― Discúlpeme, sentía que no había comido nada en días, quiero hacerle unas preguntas ¿tenemos tiempo para ello? ―dijo Adolf mirándola decidido a terminar con sus dudas.
― No se preocupe, es entendible usted no ha comido nada además del suero que le administramos mientras usted estaba inconsciente, una vez este conforme con mis respuestas iremos al campo de entrenamiento de novatos, hoy es domingo no debería haber nadie ya que es el día de descanso de los novatos ―dijo Lin cruzando sus manos y apoyándolas con el mentón, sonriéndole de manera leve a Adolf.
 Adolf comenzó a formularse las preguntas pensando que debería preguntar, también paso por su mente si dice algo muy sospechoso podría ser algo malo para él aunque lo consideren el héroe, se planteó que lo mejor sería conseguir las demás respuestas en una biblioteca porque supone que es imposible que acá haya algo similar al internet.
                ― ¿Por qué están en guerra? ¿Y contra quién? ―dijo Adolf mirando serio a Lin.
                ― Hay muchos intereses en juego, tanto tierras, recursos y un rencor que ha estado ardiendo durante más de 100 años entre ambos lados, para mi… digo para Elementaria no es una opción la paz por tantas atrocidades que ellos han cometido hacia nosotros no hay redención para ellos ni perdón ―Lin se veía muy molesta ―esas escorias son llamados el imperio de Gallaria o más conocidos por todo el continente como el imperio de las bestias mágicas ―dijo Lin intentando mostrarse lo menos molesta frente a Adolf.
                ― Entiendo… si fuera el caso que la guerra llegase a terminar ¿qué harías con tu vida?
                ― Nunca lo he pensado a profundidad, siempre he estado ocupada adiestrando a los soldados, entrenando, y en el campo de batalla eliminando a esas basuras, aunque si la guerra llegase a acabar queda el problema con los monstruos y poder expandir el territorio de Elementaria ―dijo Lin ella se veía un poco incomoda por su expresión.
                ― ¿Monstruos? ¿Acaso hay muchos de ellos en Elementaria?
                ― Joven héroe, no sé si del lugar donde viene usted no hay monstruos o si los exterminaron ya, pero todo el continente esta infestado de ellos, desconozco si las naciones vecinas o los alrededores de estas han eliminado a los monstruos pero nuestro reino está libre de ellos hasta la fecha gracias a mis comandantes y capitales que además de proteger a nuestra gente también tienen como objetivo secundario destruir todos los nidos de monstruos cercanos a las inmediaciones de Elementaria como investigar si hay lugares dentro del reino que no hayan sido vistos o posibles brotes de nidos.
                ― <<Casi pregunto ¿que son los monstruos? tendré que buscar en alguna biblioteca sobre ellos si es que hay>> ¿además de Gallaria tienen otros enemigos?
                ― Gracias a la Diosa no, tenemos aliados en las naciones vecinas pero todas ellas son neutrales en esta guerra, por como esta este mundo no es necesario que se derrame sangre ajena a nosotros es nuestro problema.
                ― ¿Quién es el que gobierna Elementaria?
                ― Es nuestro rey Batist Elementaria, todos le estamos muy agradecidos por llevar hasta el día de hoy un próspero reino a pesar de estar tanto tiempo en plena guerra.
                ― Debería ir a conocerlo ¿no? ¿Por qué ha pasado tanto tiempo en guerra el reino?
                ― El pasa viajando a las ciudades centrales de Elementaria tratando asuntos importantes del reino, y justo antes que de usted llegara joven héroe el salió a la ciudad de la costa, en unos días debería estar de nuevo por acá, el problema principal son los monstruos son una peste cuando se acaba con todos ellos en un nido por alguna razón vuelven a aparecer al poco tiempo, no se mucho sobre el tema pero le consultare a los especialistas en esto y le informare más sobre el tema, y justo llego en la época del año donde la frontera entre nuestro reino y las basuras de Gallaria se infesta de monstruos por una extraña razón, lo cual nos hace casi imposible poner en marcha a nuestras fuerzas pero también ellos no pueden poner un pie aquí, más o menos son casi seis meses que esto perdura durante el año es tan extraño y su duración es demasiado exagerada, a pesar de todos estos años aún no tenemos idea que es lo que hace que pase este fenómeno y ha retrasado la guerra de manera absurda ―respira profundo y suspira ―a veces no sé qué pesar de este mundo, si fuese por mi todo hubiera terminado hace mucho y solo esto pasa en nuestra frontera con ellos, las demás fronteras y cercanías no hay anomalías como esta.
                ― Espero serte de ayuda señorita Lin y acabar juntos con este conflicto lo más pronto posible.
                ― Eres más agradable de lo que pensé, gracias por esta de nuestra parte, no sé qué haría si te hubieran conocido ellos, enserio muchas gracias joven héroe ―Su hermoso rostro dibujo una sincera y cálida sonrisa para Adolf.
                ― << ¡Oh! Es demasiado linda esta chica, no creí vivir para que una chica tan hermosa me sonriera de esa manera pero no es momento de pensar en romances además apenas la conozco olvídate de eso, ya se algunas cosas importantes de este reino y del mundo, una pregunta más y será mejor comenzar con el entrenamiento>> ―se rasco por un momento la cabeza ― ¿el color de tu pelo es normal? No quiero ofenderte es solo que de dónde vengo lo usual es tener el pelo de color negro.
 Las manos de Lin se resbalan y se larga a reír intentado contenerse de vez en cuando.
                ― Pero que pregunta es esa joven héroe, yo debería preguntar eso lo raro es que la gente tenga el cabello de color negro es bastante inusual y atractivo entre la gente del reino, es como si usted viniera de otro mundo ―dijo Lin una vez termino de reírse, tapándose la boca intentado no reírse otra vez.
                ― <<ja, ja, ja, le diste en el blanco mujer, así que la gente en este mundo tiene el pelo con todos los colores del arcoíris por lo que parece, no parece tan descabellado después de darme cuenta que la magia parece ser algo normal eso también deberé investigarlo, ¡el mundo fantástico es real! aunque ellos sabían que no tenía mana en mi cuerpo deben suponer que debo saber el concepto de magia, aunque igual me da algo de pena que te rías de mi pregunta fui serio con eso>> ―miro hacia un lado un poco avergonzado ―creo que te quite mucho tiempo con mis preguntas.
                ― Para nada aún es temprano ―Lin miro hacia un lado donde había un reloj colgado en la pared ― apenas son las 10 de la mañana, el clima es agradable para ejercitarse, acompáñeme al campo de entrenamiento.
 Ellos salen del comedor para que Adolf pueda comenzar su entrenamiento, Lin le dice a una de las dos sirvientas que estaban fuera que por favor limpie el lugar y siguen su camino.
                ― Señorita Lin ¿hay una biblioteca en el castillo?
                ― Si la hay ¿necesitas algo de ella?
                ― ¡no mucho! ―movió sus manos de un lado para otro ―es solo que me gusta leer y me gustaría tomar algún libro prestado.
                ― Es solo eso, no hay problema una vez terminemos esto, te llevare allá.
 Llegando al campo de entrenamiento, Lin lo llevo a la parte de atrás donde había una pista similar a las de atletismo entre otras pistas cercanas de diferentes formas demarcadas de color blanco hechas al parecer de asfalto color café, mas allá se podía ver el lugar donde Lin y Alphonse habían tenido su duelo, el terreno aún estaba destruido, Lin se fijó suspiro y volvió al edificio para ir a buscar una espada pero esta vez una de acero.
                ― Espéreme un momento ―dijo Lin calentando un poco sus piernas con unas pequeñas flexiones.
 Ella fue al lado del terreno destruido, dio un pisotón al suelo y se levanta la tierra de todo el lugar, blandiendo la espada da un corte que parte el aire del lugar, una fuerte brisa golpea en el rostro de Adolf mirando con atención lo que Lin hace, ella se movió a un lado del montículo de tierra que había levantado y le da una patada haciendo que ese gran trozo de tierra se arrastre hacia un lado para terminar blande tan rápido la espada que sus manos no se ven y reduce a pequeños trozos de tierra el montículo que había hecho, vuelve al lado de Adolf.
                ― <<!Esta chica tiene una fuerza monstruosa! cómo es posible con ese cuerpo esbelto se ve tan delicada, menos mal no esto en su contra seguro si hubiera terminado en Gallaria, tendría que haber peleado contra ella, uff de la que me salve, aunque tampoco sé si ellos tiene personas igual o más fuertes que ella mejor no doy todo por echo>> ―Adolf sentía una mezcla entre admiración y temor hacia ella.
                ― Listo, ahora como castigo hare que estos novatos corran 100 vueltas alrededor de esta pista y recojan todo los escombros, les dije que limpiaran el lugar ―ella molesta hizo un puchero ―muy bien comencemos joven héroe ―dijo Lin sacando un pequeño reloj de uno de los bolsillos de su traje de sirvienta
                ― Qué lindo gesto fue ese.
                ― <<ay no me vio haciendo esas expresiones tan infantiles ¡qué vergüenza! Pero por alguna razón me hace sentir cómoda estar a su lado siendo que hace nada nos conocemos, ¿será porque es el héroe? No lo sé, pero él es mi esperanza para terminar esta guerra de una vez por todas>> muy bien joven héroe hay una línea doble blanca por ese lado de la pista posiciónese allí pero antes caliente sus músculos para que no tenga problemas al correr ― le da la espalda a él, para que no vea su cara sonrojada de vergüenza.
                Adolf calentó un poco estirando sus piernas en el suelo por un rato, luego fue hacia el lugar indicado y espero las indicaciones de Lin, él se sentía confiado con su nuevo cuerpo mejorado y lo bien que estaba en ese momento.
                ― Quiero que trote hasta que se quede sin aliento ¿no hay problema verdad? ―dijo Lin mientras le brillaban los ojos por ver el potencial de Adolf.
                ― Eh… claro, claro, lo hare ―dijo Adolf echándose hacia atrás con la idea de correr después de escuchar la petición de Lin.
                ― A la cuenta de tres ¿bien? uno… dos… ¡tres! ―dijo Lin apretando un botón del reloj que tenía en la mano con sus ojos brillosos.

Adolf comenzó a trotar por la pista, a pesar de las palabras de Lin continuo sin problemas la primera vuelta sentía que podía seguir corriendo todo el día hasta que llego la señal “la puntada del novato” es cuando el cuerpo de la persona siente un fuerte dolor al costado derecho del cuerpo y significa que la persona en si está en muy mala condición física, el desconoce su nombre medico pero de donde el viene se conoce por el ya mencionado nombre de este mal que atormenta a los aficionados al deporte dicho de otra manera a la gente sedentaria.
                ― <<!uhg! no ahora, no por favor, pensé que este cuerpo resistiría un par de vueltas pero tengo la misma condición física que antes de venir a este mundo, y solo voy en la segunda vuelta, ¡qué hago! Quedare en ridículo frente a ella>> ―la cara de Adolf poco a poco comenzó a sudar y mostrar pequeños signos de dolor.
 Lin lo miraba con atención, el ya dio su segunda vuelta pero intentaba con todas sus fuerzas no mostrarle a ella ningún signo de debilidad, su cuerpo ya estaba muy agitado comenzó poco a poco jadear del cansancio, estaba cediendo su trote fue ralentizándose, pudo llegar a su tercera vuelta pero ya no daba más del dolor, su garganta estaba seca, estaba mareado, el sudor era como hielo por todo su cuerpo, de alguna manera llego a su cuarta y última vuelta para caer rendido al lado de Lin.
                ― joven héroe usted no estaba mintiendo, en verdad eres muy débil ―dijo Lin mirando el reloj en su mano un poco decepcionada.
                ― <<Golpe bajo mujer, ten algo de misericordia con mi orgullo por favor, pero soy demasiado patético, acabo de destruir todas sus expectativas, me hace sentir mal por ambos>> ―Adolf estaba recuperando el aliento en el suelo.
                ― Dio cuatro vueltas a la pista, cada vuelta son doscientos metros, y su tiempo fue de catorce minutos con cuarenta y ocho segundos, tengo que ser paciente con usted, me dijo que era alguien débil, no mintió en nada de lo que dijo, debo elogiarlo a pesar de todo es muy honesto, ahora iremos a una de las salas de entrenamiento del edificio ―dijo Lin poniéndose seria.
 En el edificio de los novatos fuera a una sala donde estaba llena de máquinas de ejercicio similares a las de cualquier gimnasio, Lin lo llevo a una estantería de varios rieles donde había mancuernas de diferentes tamaños.
                ― Ahora lo que sigue es fuerza, intentara levantar desde la más pequeña hasta donde pueda aguantar su fuerza, le daré una demostración ―dijo Lin mientras hace tronar los dedos de sus manos.
 Fue hacia al lado de la estantería donde estaban colgadas apenas sobre el nivel del piso con unas gruesos seguros de metal, Lin tomo un barra con tres grandes discos a cada lado ella dijo “esta es la más pesada que hay acá, no sé porque la dejaron aquí donde están los novatos, esta tiene trecientos kilos, aquí vamos” con su mano derecha ella levanta en el aire desde la mitad de la barra como si nada.
                ― <<!Su puta madre! pero que acabo de ver, primero la patada a ese montículo de tierra y ahora esto, esos delgados brazos pueden hacer eso ¡increíble!, debo preguntar si toda la gente es como ella, un golpe directo de ella y me revienta el lugar donde me golpe>> señorita Lin… ¿es toda la gente de este reino así de fuerte como usted? ―pregunto nervioso Adolf, gotas de sudor recorrían su cara.
                ― Por lo que se, soy la persona más fuerte de Elementaria, no podría decirte con certeza quien me sigue en cuanto a fuerza, pero en fuerza mágica no lo soy por desgracia, nunca se me dio muy bien la magia pero mi especialidad son las artes mixtas o también llamadas artes místicas, se basan en una combinación de técnicas de combate impregnadas con magia, otro día será mejor que le enseñe esas cosas por ahora sigamos ―dijo Lin dejando en su lugar la pesada barra como si fuese un estropajo.
 El miro el estante y las mancuernas estaban ordenadas por peso en pares, tomo la de un kilo sin problemas, luego la de dos kilos así hasta llegar a la de cinco kilos la cual comenzó a pesarle bastante, intento hacer una repetición con estas pero su fuerza fue insuficiente ni a mitad de camino pudo llegar Adolf.
 Lin observo que cinco kilos era el límite actual de Adolf, no dijo nada y pasaron a lo siguiente, ella lo hizo hacer abdominales en unas colchonetas que habían en el lugar su límite fue de cien y así siguieron en distintos tipos de ejercicios donde Adolf no llegaba ni a la mitad del promedio mínimo.
                ― <<Esto es peor de lo que pensé, los aspirantes a soldado tienen el promedio de veinte vueltas, quince kilos, y más del cuádruple de los demás ejercicios, si su resistencia es pobre no puedo enseñarle a luchar en esas condiciones pero hay la posibilidad que tenga una bendición especial y me sorprenda después de todo, pero verlo tan frustrado consigo mismo, solo mirando su cara me puedo dar cuenta ¿qué será lo mejor para él?>> joven héroe necesito que usted tenga mínimo el promedio de los aspirantes a soldado para poder instruirlo en combate, antes le será muy difícil a su cuerpo seguir el ritmo del entrenamiento, si me disculpa la insolencia pero su cuerpo no coincide con la fuerza que tiene me parece muy raro es demasiado desequilibrado ―dijo Lin que al parecer el comentario le molesto más a ella que al mismo Adolf.
                ― lo sé perfectamente… ¿podríamos dejar esto por hoy? Sé que apenas empezamos pero como primer día me lo puedes dejar pasar por favor <<mira quien habla con esos pequeños brazos eres capaz de levantar trecientos kilos como si nada>> ah… ―dijo Adolf sin animo en su voz.
                ― Entiendo tomare en cuenta todo lo que hicimos hoy para idear un método efectivo para usted joven héroe… ―dijo Lin se sentía culpable por haber hecho esas exageradas muestras de fuerza delante de Adolf y mostrarse le insignificante que es a su lado.
                 Señorita Lin me puede mostrar el camino hacia biblioteca… <<me librare por el momento del entrenamiento, no estoy de ánimo después de todo esto, me dedicare a investigar más sobre este mundo por hoy>> ―dijo Adolf tocándose las piernas doloridas por trotar más de lo que puede su condición actual.
 Ellos dejaron el lugar y entraron de nuevo al castillo, Lin iba delante de Adolf en silencio muy disgustada consigo misma pensando “la costumbre de ser estricta con los demás no me dejo ser más amable con el joven héroe, debe haber una forma en que se vuelva más fuerte, tengo una idea en mente pero podría matarlo apenas tiene mana por su cuerpo muy arriesgado de momento, que haría mi padre en estos momentos… no puedo pedir su ayuda fallaría como generala y como una CrossForce” después de caminar varios minutos llegaron hasta las puertas de la biblioteca del castillo.
                ― hemos llegado, vendré por usted dentro de tres horas para ir a almorzar juntos con la princesa Mia, ella quiere hablar con usted joven héroe, con su permiso ―dijo Lin esta vez mostrándose serena.
 Lin dejo el lugar y Adolf entro a la biblioteca del castillo, miro dentro y quedo maravillado por lo extensa que era, decenas de estantes llenos de libros parecía que todo los muebles del lugar brillaban el diseño de todo el lugar tenía un aire colonial, el camino derecho desde la puerta el cual llevaba al centro del lugar donde estaba un mesón de recepción donde se encontraban un joven y una jovencita parecían mucho ocupados haciendo papeleo, él se acerca a ellos.
                ― Hola… ¡disculpen!
                ― ¿eh? ¿Qué quieres? No ves que estamos ocupados ―dijo el joven para luego ignorarlo.
                ― Un momen… ―ella lo toma del cuello y empuja hacia abajo del mesón ―imbécil ven un momento ―ella le susurra al joven debajo del mesón.
                ― Pero que te pasa loca ―susurro él.
                ― Míralo bien… no se parece a alguien que nos indicaron que tenemos que tratar bien ¿Por qué él es héroe talvez? No se piénsalo un poco tarado, cabello negro, mirada gentil, y la pupila extraña ¿eh? ―susurro ella.
                ― Discúlpeme joven héroe, que se le ofrece de nosotros ―dijo el levantándose de golpe sobándose las manos.
                ― ¿Cómo saben que soy él? <<Seguro ella les informo a todos los empleados del castillo>> olvídalo, necesito que me indiques las secciones de la biblioteca y una lista con todos los libros y donde encontrarlos por favor ―dijo Adolf mirando fijo a la jovencita y al joven, quienes se pusieron nerviosos y comenzaron a dar vuelta el lugar buscando lo que les fue pedido.
 Después de un momento el joven le pasa un par de hojas las cuales tenían los datos generales de los libros y su ubicación en la biblioteca seguido le indico cada una de las secciones, las que más le interesaron a Adolf fueron, educación, historia, flora y fauna, pero había un pequeño problema, el idioma a pesar que podía escucharlo y entenderlo al igual que hablarlo a la perfección su escritura le era inentendible, volvió con el joven al mesón y esta vez le pidió a la jovencita que se le acercara a él y le dijo de manera discreta “pásame todos los silabarios que tengas acá por favor” ella extrañada le facilito cuatro silabarios distintos.
 Adolf le dio las gracias a ambos y se fue a la zona de lectura del lugar, en la cual observo decenas de mesas y solo una persona se encontraba leyendo en silencio, se acercó para luego sentarse en la mesa de al lado, dejo la pequeña pila de libros se quedó en silencio mirándolos, tomo uno al azar lo abrió, acto seguido se inclinó un poco hacia adelante y puso ambas manos en su cara y pensó “Dios no entiendo nada de lo que sale, ni una maldita palabra ¿Qué hare? ¿Estará bien preguntarle a la señorita Lin o Mia sobre esto? ¿Pero por qué entiendo y hablo su lengua pero no puedo entender su escritura? No se…” se quedó en la misma posición por unos minutos pensando y pensando que hacer.
 La persona lo miro se levantó de la mesa, se acercó a Adolf y le dio unos pequeños toquecitos con la mano en su hombro, se volvió a mirar y se encontró cara a cara con una bella chica de mirada afable, cabello purpura, profundos y grandes ojos azules, delgada complexión, la cual vestida un ropaje similar al de Adolf.
                ― Disculpa… me parecía que estas teniendo problemas con ese libro, si quieres te puedo ayudar ―dijo la chica de suave y agradable voz.
                ― Esto sonara extraño y espero que no te rías, tome prestados estos silabarios pero no sé leer… ―dijo Adolf con los ojos lagrimosos.
 Ella puso una tierna expresión en su rostro y le dijo “ya había acabado de leer, así que puedo ayudarte con ese problema” Adolf quedo de piedra.
                ― <<Me ha caído un ángel del cielo, un hermoso y bondadoso ángel, muchas gracias Zen eres una bala para la ayuda>> si, si, por favor… ―dijo Adolf aclamando a Zen por la conveniente ayuda.
Ella tomo sus cosas de la otra mesa y volvió para sentarse a un lado de Adolf, él se entusiasmó después de estar decaído por el pequeño entrenamiento de Lin.
             ― Que grosera aun no me he presentado, me llamo Marianette Blake soy una aprendiz de soldado pero mis amigos me llaman Mari mucho gusto <<que curioso ojo derecho tiene el, también tiene la ropa de aprendiz ¿será nuevo?>> ―dijo Marianette irradiando amabilidad.
             ― <<Otra chica linda, se nota que es muy agradable ¿pero cómo me presento? ¿A ella le habrán mencionado que soy el héroe? Aunque de héroe solo tengo el nombre además me disgusta que me llamen así, todos solo deberían llamarme por mi nombre>> mi nombre es Adolf soy nuevo aquí el gusto es mío Marianette ―dijo Adolf sonriendo de manera leve devolviendo el saludo.
             ― Es algo raro que deben entrar como aspirante a alguien que no sabe leer, eh… ¡no lo dije con esas intenciones no te ofendas por favor!, ¡eso! será mejor que empecemos ya, te explicare lo básico ―dijo Marianette apuntando con la mano al libro toda nerviosa.
 Ella comenzó a explicarle sin mirarlo a la cara, comenzaron con las vocales, el lenguaje era similar al español en cuanto a cantidad de letras con un total de veintisiete, su sintaxis era una mezcla entre español e inglés.
             ― <<me confunde este idioma, porque puedo hablar y entenderlo a la perfección pero a la hora de leer y escribir es una cosa abismalmente diferente, ella explica muy bien, es clara y concisa además huele muy bien un delicado aroma a flores algo dulce>> ya entiendo entonces las vocales son cinco, ae, ei, io, ou, ua, <<equivalentes al a, e, i, o, u, no era tan difícil, además por alguna razón se me hace fácil recordar las cosas>> bien lo tengo claro ―dijo Adolf comprendiendo la estructura inicial del idioma.
             ― Así es, lo captaste a la primera, ahora pasaremos a las consonantes solo son veintidós ―dijo Marianette apoderándose del libro.
 Y así ellos dos siguieron por dos horas, ella explicándole muy entusiasta y el poniendo toda su atención sin desconcentrarse ni un momento.
              ¡oh! Ya ha pasado tanto tiempo, discúlpame Adolf pero debo irme tengo muchas cosas por hacer, seguro mañana nos veremos en el entrenamiento ―dijo Marianette mirando la hora en un gran reloj que estaba colgado al final de la biblioteca a la vista de todos ―si quieres mañana te puedo seguir enseñando ―mira a Adolf como si estuviera esperando una respuesta positiva.
             ― ¡sí, claro! Si no te es una molestia, estaría encantado que me sigas enseñando.
             ― Que bueno, entonces que así sea ―dijo Marianette juntando ambas palmas, muy encantada por la respuesta.
 Se despidió mostrando una expresión risueña para ir al mesón a dejar el libro que estaba trayendo, Adolf quedo embobado mirándola mientras se iba alejando de su vista, no se había percatado del reloj hasta ahora miro la hora estaba a una hora para que Lin volviera por él.
             ― <<Aparte de ser muy linda y agradable, es una excelente profesora, comprendí casi todo de inmediato, mañana seguro como dice nos volveremos a ver, por ahora seguiré estudiando hasta que llegue la señorita Lin>>.
 Adolf siguió leyendo con más confianza ahora que ese extraño lenguaje ahora le era mucho más visible, ya había pasado la hora y desde una de las secciones aparece Lin, ahora se veía más animada a comparación de hace unas horas, ella mira por todos lados hasta que visualiza a Adolf y se acerca a él.
             ― Joven héroe ¿Cómo se la ha pasado aquí?
             ― Muy bien, fue un momento agradable, bien nos vamos ―dijo Adolf levantándose de la mesa, tomo la pila de libros y ambos fueron hasta el mesón.
 Ambos jóvenes al ver a Lin se pusieron muy nerviosos pero ella no dijo una sola palabra solo quedo observando, Adolf pidió los libros prestados, le dijeron que no se preocupara por nada que los libros estarán en su habitación cuando vuelva, ambos le hacen una pequeña reverencia a Adolf y Lin despidiéndose muy respetuosos.
Ahora Adolf y Lin se marchan de la biblioteca para ir al comedor de ella donde los espera la princesa Mia.


Gracias por leer.

Sigueme en:

  • RSS
  • Facebook