Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 13: Esforzarte no basta.
Adolf
después de dejar a Marianette en los dormitorios recordó que debía ir a cenar
con Beatriz y los otros, se apresuró en llegar, al estar allí Beatriz estaba afuera
de la puerta y no con una cara muy agradable.
—Que tal Beatriz, ya estoy aquí.
—Así lo veo joven héroe, tiene más
de veinte minutos de retraso, le dije una vez cene con nosotros puede hacer lo
que le plazca hasta entonces debe acatar la rutina diaria que la princesa le ha
dejado —dijo Beatriz con las manos cruzadas y una mueca de disgusto en el
rostro—. No quiero que esto se repita ¿de acuerdo?
—Si… «es mi culpa, para que me
voy a excusar» —Adolf agacho la cabeza como perro regañado y entro a cenar.
Siguió la rutina usual después de volver de la
cena, decidió que ese tiempo libre lo usaría para entrenar y estudiar, ya que
no está más en su mundo las actividades de ocio bajaron a cero, no hay
distracciones por el momento, Adolf de camino a su habitación pensó “hace un
tiempo no veo mi estado, veamos cómo voy” él se concentró e hizo aparecer la
ventana de estado frente suyo.
—En dos días ya tengo treinta
puntos de experiencia, nada mal, por defecto me imagino cuando el porcentaje
llegue hasta cien aumentará un solo punto, ¿allí será efectivo el aumento o
será gradual mientras llego hasta el siguiente punto? —dijo Adolf en voz baja
mientras caminaba por los pasillos con una mano en su barbilla—. He estado con
actividades físicas de media intensidad a mi parecer, me volveré un poco más
rápido y con más aguante mañana «!genial! y estas mejorar son permanentes, no
hay forma que me vuelva débil, esta habilidad si fue una sabia decisión» aunque
espero que Mari no esté incomoda conmigo mañana —suspiro y puso sus manos
detrás de la nuca y se fue silbando de forma despreocupada.
Llego a su cuarto cerró la puerta con llave y
se lanzó en la cama, tomo una siesta, volvió a los estudios ya comenzaba a
dominar un poco más el Galba, termino su estudio diario y procedió a hacer
ejercicio, para terminar fue a tomar un baño, volvió se acostó en la cama y
apago la luz con un interruptor que estaba a un costado de su cama «pensar que
esta gente tiene una tecnología similar en algunas cosas cotidianas como la
luz, pero esta es una especie de cristal de igual forma funciona con un
interruptor, otro día investigare estas cosas, por ahora solo enfocarse en las
cosas básicas cuando llegas a otro mundo, es de sentido común eso aunque hay
historias que he leído que eso se lo pasan por el arco del triunfo, en fin a
dormir»
A la mañana siguiente fue despertado por
Beatriz, como él no es una persona mañanera estaba algo desorientado “… ¿ah?
¡oh! buenas días Beatriz, enseguida voy” ella hizo un gesto de buen trabajo y
se fue. Adolf elongo sus músculos, él pensaba si hago esto cada día llegaría a
tener una flexibilidad asombrosa y eso le permitiría ejecutar ataques en
ángulos difíciles porque sabe que tarde o temprano deberá luchar y esto será de
mucha ayuda contra quien o que solo el pasar del tiempo le dirá.
—Bien, ya estoy listo, vestido,
cara y dientes limpios, ejercicios mañaneros al cien «todo cuenta con este cuerpo,
cada acción quedara grabada para siempre, mejor empezar desde ya» —Adolf saco
una chaqueta de su inventario, poco a poco él se está acostumbrando a guardar
todo en él.
Desayuno,
luego ir a los barracones pasar la gran parte del día allí y aprender todo lo
que pueda, pero desde que llego Frederick el hijo menor de la noble familia
Newgate de manera repetida le dijo una que otra cosa desalentadora a Adolf pero
este ni se molestaba, sabía que era porque ese niño engreído por estar
enamorado de Marianette le molestaba, aunque no podía sobrepasarse porque ella
siempre estaba cerca de Adolf, luego de una lección él y Adolf quedaron solos
en el salón los demás habían partido a una lección fuera del barracón.
—Pero que tenemos aquí, ¿no es
el ridículo héroe que no puede ni correr decentemente desde que llego? —dijo
Frederick quien se apoyó en una mesa cercana a Adolf con una cara de
superioridad mirándolo hacia abajo.
—Si ese mismo, ¿en que te puedo
ayudar imbécil? —Adolf seguía sentado mirando unos apuntes, sin mirar a
Frederick a la cara.
—¿!Que!? sucio tipejo inferior
como te atreves a llamarme de esa forma, ¿debería ponerte en tu lugar?
—¿Qué tal un duelo? Pero debería
fijar una fecha ¿que tal en dos semanas? —dijo Adolf con un tono como si no le
importara lo hablado.
—Me has quitado las palabras de
la boca, desde que llegaste no me gustaste nada, como es posible que la
princesa Mia tome a un tipo cualquier y le nombre héroe, los débiles deben
conocer su lugar en este mundo, y que mejor manera que haciéndote comer tierra
ha, ha, ha, pero dos semanas es mucho tiempo ¿acaso te quieres preparar? Pues bien
por mí, nunca podrás alcanzar mi nivel soy un genio después de todo —Frederick
parecía exaltado con la idea de un duelo con Adolf.
—Ahora dirás, no mereces estar
cerca de Marianette merece estar con alguien a su altura —Adolf le broto una
vena en la frente, estaba muy molesto al escuchar esas palabras tan usuales en
alguien de clase social más alta en un mundo mágico—. ¿aunque crees que ella se
enamore de un cretino, que menosprecia a los demás? Claro que no, ja, ja, ja,
ja, no sabes la cantidad de tipos como tú que he visto en mi vida, te daré el
gusto de seguir molestándome durante estas dos semanas —la cara de Adolf se llenó
de odio al mirar a Frederick, este por un momento se hizo hacia atrás.
—Crees
que con esas amenazas me podrás amedrentar, yo soy el único con el que debe
estar Marianette, no vale la pena gastar más mi tiempo contigo, en dos semanas en
el área de actividades físicas al aire libre te demostrare que no eres nadie
—Frederick se dio media vuelta y se fue del salón dando un fuerte portazo al
salir, en el pasillo el sintió los pasos
de alguien alejándose.
—Creo que debo poner en práctica
esa parte de mi habilidad para poder ver el estado de los demás, debo saber que
tan fuerte es la gente a mi alrededor sobre todo con ese imbécil «esa mala
costumbre de exaltarme cuando alguien se mete conmigo»
Termino las lecciones del día y partió con
Marianette a la biblioteca, ella estaba con una cara de incomodidad y la mirada
clavada al piso, Adolf le dijo “por lo que paso ayer si te sientes incomoda al
lado mío, puedes dejar esto no estas obligada a ello, sé que fue mi error por
no tomar en cuenta la forma en que la gente se trata en este lugar” él se había
dado cuenta de inmediato que ella no estaba bien, al escuchar eso Marianette se
dijo a si misma «no puedo decirle que escuche su conversación con Frederick,
estoy confundida con todo esto, no pensé que el sentía eso por mí, pero me
siento mal por no poder corresponderle pero el en el fondo no es un buen hombre
como pensé, además con lo pasado ayer con Adolf se me hace difícil mirarlo a la
cara ahora, él no tenía segundas intenciones, ¡que hago! Marianette piensa»
—Perdón, eres de mucha ayuda
para mí, si es posible quiero seguir contando con tu ayuda en el futuro
Marianette, olvida lo que dije antes —él se veía algo molesto por lo sucedido
con Frederick, se intentó calmar al respirar profundo un par de veces—. «estoy
seguro de que no será el primer individuo que tenga algo en contra mía por
estar en el castillo, debo hacerme fuerte rápido, solo así podre callarles la
boca, y debería ser más simpático con Marianette se nota que es tímida a veces,
si estoy de mal humor los que me rodean también lo estarán ¡anímate hombre!»
—¡No!... no te disculpes Adolf,
debo entender que eres un extranjero en Elementaria, y a mí también me gustaría
poder aprender más cosas de ti… —Marianette quedo en silencio unos segundos, y
se preguntó—. «porque eres así haces que esta incomodidad se vaya, pero ¿le
debo preguntar sobre su conversación con Frederick? Me inquieta saber su opinión»
—Mari no te quedes allí parada
que solo tenemos una hora, apúrate vámonos —dijo Adolf que cambio su actitud
molesta por una alegre y le sonrió de oreja a oreja a Marianette.
—¡Si! «ya tendré tiempo otro día
para eso, lo estudios son primero» —ella asintió con la cabeza y le siguió.
Ambos
fueron a la biblioteca, Adolf aprendió muchas cosas sobre Elementaria y el
continente en general, “el continente de Galburn está rodeado por varios reinos
y países que están neutrales a nuestra guerra con Gallaria, el problema que
mientras más te adentres al continente los monstruos son más fuertes no se sabe
él porque y por esa razón estos mismos reinos, países además de ciudades y
pueblos que se conectan entre si en una franja que rodea todo el continente,
Elementaria gracias a su poder militar y a la creación de la unidad de los comandantes y el a cargo general desde la
fundación del reino, que ha podido abrirse paso por casi toda la zona este del
continente” Marianette siguió con más explicaciones “Elementaria se divide en
diez ciudades aparte de la capital del reino que es este Castillo y su ciudad,
esas ciudades son; Meria, Anglica, Windmer, Novath, Zemesis, Rhodar, Egona,
Segiamea, Orus, y Antar, de estas casi todas poseen la misma estructura
militar, solo que el grado máximo es comandante, a cada uno de estos se le
asigna una ciudad, pero como no hay más ciudades algunos comandantes cambian
entre si para estar aquí en la capital, esto es básico para quienes queremos
formar parte de la armada de Elementaria, aunque yo quiero especializarme en ser
una curandera no me interesa mucho el tema de las armas”
—Así que curandera ¿no es un
trabajo arriesgado? Digo están en guerra y seguro necesitaran más gente en el
frente.
—Si, ya que me crie en una
familia de doctores, enfermeras y hierberas, he estado muy interesada en ese
mundo de curar enfermedades, investigarlas y cuidar a los demás, no es por alardear,
pero creo que se me da bien eso de cuidar a los demás, sabes quiero ser la
mejor maestra curandera de Elementaria por eso estudio mucho además me gusta
hacerlo ji, ji, ji —Marianette le brillo el rostro con un pequeño rubor en sus
mejillas al hablar sobre lo que quiere hacer a futuro, Adolf la escucho atento
a lo que ella decía, sabía que ella amaba lo que hacía ese rostro se lo
indicaba.
—Tengo una duda, ¿cuánto tiempo
te queda como aprendiz? ¿Y que pasa después de eso? —el apoyo su codo en la
mesa y su mano empuñada en la cara mientras la observaba.
—Veamos, sobre lo primero este
año, ya llevo un año, y dos meses de este último año, después de completar los
dos años se nos hace una prueba de aptitud según la rama que hayamos elegido,
por si no lo sabias en nuestro grupo se especializa en la rama de curandero pero
la mayoría los toma porque es el más completo de las ramas, aquí aprendes de
todo un poco y en la prueba de aptitud puedes darla para cualquier rama sin
miedo a fallar, claro cómo has llegado hace poco las lecciones sobre medicina y
enfermedades básicas se daban el primer año, en el segundo solo la fitoterapia el
estudio de las hierbas medicinales y sus derivados son tratados. Una vez haga
la prueba de aptitud formare parte de la unidad de medicina de la armada de
Elementaria claro como una aprendiz otra vez je, je, quien sabe que pase
después —ella seguía hablando sin parar con una inocente sonrisa dibujada en su
rostro, esto le emociona con todo el corazón pensó Adolf—. Aunque claro que tu
Adolf no creo que necesites hacer esa prueba, seguro la jefa Lin le asignara
algún puesto especial dentro de la armada.
—Puede ser… pero quiero ver
hasta donde me llevaran mis esfuerzos este año aquí —dijo Adolf dejo escapar un
pequeño suspiro—. Si quieres ser la mejor debes ser constante y esforzarte más
que lo demás, los maestros son noventa y nueve por ciento esfuerzo y uno por
ciento talento ¿no crees? —el frunció el ceño con una pequeña sonrisa.
—Sin sacrificio no hay victoria,
es lo que decía mi padre, pienso lo mismo que tú, no puedo dejar las cosas a la
suerte debo ir por ellas con todo lo que tengo «¿eh? Hace tiempo no disfrutaba
conversar así con alguien, en verdad él es extraño da una sensación de
tranquilidad estar cerca suyo»
Después de charlar y estudiar la hora de
estudio había acabado para ambos, salieron de la biblioteca y se despidieron,
Adolf agitaba su mano mientras Marianette se alejaba con un par de libros en
sus manos «Espero que llegue luego mañana es divertido conversar con Adolf,
vamos Marianette a estudiar no podemos dejar que él se nos adelante» Adolf
apuro el paso y fue a cenar, esta vez Beatriz no le regaño el llego a la hora
indicada, tuvo otra exquisita cena y se fue satisfecho a su habitación «ha sido
un bien día, excepto por la discusión con el estúpido niño cretino con una
autoestima por las nubes, solo espera te bajare de allí»
Volvió a su modus operandi, una pequeña siesta
de treinta minutos, para recargar el cuerpo, la mente y el espíritu, el estudio
con el Galba, y esta vez salió hasta el barracón donde a esa hora no había
nadie de los aprendices, los veteranos la mayoría seguía allí dentro de su
edificio en sus prácticas, en la recepción aún estaba Odelia la esposa de
Alphonse esta lo saludo “hola joven héroe, ¿que lo trae de vuelva por aquí?” a
lo que el responde “vengo a trotar un rato, necesito ejercitarme un poco más”
Odelia le dijo encogiendo los hombros “ojala los demás aprendices sean como tú,
terminan las lecciones y no se vuelven a ver, solo a veces viene uno que otro,
¡ya se! Le preparare algo que Alphonse adora tomar después de un entrenamiento,
cuando termine pase por aquí de nuevo” Adolf acepto su amabilidad y partió a
las pistas de entrenamiento atrás del barracón.
—Bien, un poco de calentamiento
antes —Adolf comenzó a estirar las piernas y brazos—. «Como hago para poder ver
el estado de los demás, ¡verdad el menú de ayuda!” veamos menú, ayuda, habilidades,
aquí esta, primer don nivel infinito, aja si ya veo, en resumen, debo
concentrarse al mirar a otra persona y saldrá su ventana de estado, ¿eso era
todo? —se golpeó la frente con la palma de su mano por no haber pensado en ello
antes.
Termino su calentamiento, troto de manera
suave por unos quince minutos para luego caer cansado al pasto del lugar, “aún
me falta mucho por mejorar, pero cada paso me hará más fuerte así que debo
seguir, sin dolor no hay ganancia” después de descansar unos minutos se volvió
a poner de pie, esta vez por solo diez minutos para volver a caer al pasto, el
sudor recorrió toda su cara a la vez que esta estaba un poco roja por el
esfuerzo que había realizado “en las lecciones no se corre tanto de manera
continua, debo llevar al límite este cuerpo” después de tomar un respiro por
unos minutos otra vez lo volvió a intentar, «mi respiración es demasiado
irregular, me duele la cabeza, la garganta está seca, el abdomen y mis piernas
me duelen mucho, ¡vamos aun puedo seguir!» con sus últimas fuerzas corrió con
todo lo que tenía por la pista y cayo de cara en esta al sentir un tirón en un
musculo de su pie.
—¡ay, ay, ay, ay! Que dolor,
menos mal tape la caída con mi mano, aunque quedo toda rasmillada me arde
bastante, que decepción terminar así… me falta el aire, ¡ah…, ah…! Oh mi cabeza
—Adolf se mareo y se lanzó de manera brusca en el suelo—. … ¡ja! ¡ja, ja, ja!
Soy un asco, me siento tan mal y bien a la vez, saber mi limite solo hace que
quiera volver a intentarlo, lo dejare por hoy estoy todo sudado.
Se quedo en la pista tirado unos minutos
mientras recuperaba el aliento, ya estaba anocheciendo, la suave brisa le daba
una sensación de escalofrió con el sudor que empapaba todo su cuerpo, un olor
dulce salía de los arboles cercanos, apenas se pudo poner de pie por el dolor
de piernas de tanto correr “que desagradable es esta sensación, en cualquier
momento caigo de rodillas” volvió a la recepción del barracón, Odelia estaba allí
con un gran vaso de vidrio lleno de un líquido entre una mezcla de amarillo verdoso,
y este tenía un poco de hielo en la superficie, ella dijo “joven héroe lo veo
algo pálido, tome esto es mi super batido de verduras y frutas revive
deportistas, a Alphonse siempre lo veo igual cuando termina de entrenar e
invente esto, por nada soy una curandera ¿sabes? ¡vamos bébalo!” el miro de
reojo ese batido, se acercó y noto un aroma dulce proviniendo de este “me muero
de sed, provecho” tomo el vaso y poco a poco se bebió todo el contenido sin
parar.
—A pesar de su color sabe
delicioso —dijo Adolf sosteniendo el vaso sorprendido.
—Un raro cumplido gracias, pero
no es todo ahora viene lo mejor, debería hacer efecto en cuatro, tres, dos,
uno.
—¿Pero que? Esta sensación de
alivio, mi fatiga y cansancio desaparecieron de la nada —el quedo asombrado por
los efectos de la bebida.
—¿No soy genial? —dijo Odelia
levantando la mirada orgullosa de su creación.
—Claro que si, entiendo por que
Alphonse tiene una esposa así, seguro ambos deben complementarse bien.
—Que cosas dice joven héroe, je,
je —ella se rasco de forma leve la cabeza apenada por lo que escucho.
—Señorita Odelia necesito un
favor, si es posible que me prepare esto cada vez que venga, se lo pido por favor
me ayudaría demasiado con esto —Adolf agacho la cabeza en forma de reverencia
frente de ella.
—¡por favor no haga eso! Que
pensaran los demás si ven al joven héroe pidiendo un favor de esa manera —ella
se mostró incomoda por la forma de pedir de Adolf, y le hizo levantar la mirada.
—Entonces ¿es un si?
—No me puedo negar ¿no es así?
De todas formas, me agradas, si Alphonse le tomo cariño rápido por algo será.
—¡Bien, gracias! —Adolf se alegró
dando un pequeño salto y un gesto de victoria con su mano.
—Le contare un secreto, a lo que
ha bebido le añadí una magia especial de curación, esta acelera el metabolismo
y la regeneración muscular —dijo Odelia apuntando al vaso con su dedo índice y
su mano en la cadera.
—¿Es posible hacer eso con
magia? —él no podía creer que la magia tenía esos usos.
—Joven héroe, como decía mi
maestra Cleo, el límite de la magia es tu imaginación —Odelia quedo pensando un
momento con una mirada nostálgica—. ¡oh si! Antes que lo olvide, hay días que
no estaré aquí, pero mi compañera le ayudara en esos casos.
—Ya veo, muchas gracias señorita
Odelia, aquí le dejo el vaso, nos vemos entonces —Adolf se fue con un
entusiasmo el cual quemaba por dentro de el—. «Toda la gente de este lugar me
es de mucha ayuda de alguna forma me siento como si estuviera bendecido o algo
así»
—Que chico tan inusual «me llamo
señorita, me hace sentir más joven, ji, ji, ji» —ella veía como Adolf se iba
alejando y este estornudo en el camino.
Adolf sentía como el frio le iba calando en su
cuerpo, se apresuró para llegar a tomar un baño, en eso una sirvienta que estaba
de paso por un pasillo lo saludo “buenas tardes joven héroe” la observo un
momento y se concentró intento visualizar una ventana «me siento con suerte»
después de unos segundos logro ver una ventana sobre la cabeza de la sirvienta,
esta ventana era similar a una barra de vida de algún juego rpg.
Pero su nombre estaba con signos de
interrogación a un lado de esta tenía una imagen de perfil de la sirvienta y
debajo de esta salía «!nivel nueve!» Adolf quedo estupefacto, aquella chica era
muchísimo más fuerte que el «¿que está pasando aquí? A menos que a los
empleados se les haya instruido en armas militares… si seguro es eso, pero nivel
nueve, bah probemos lo siguiente» como su nombre estaba con esos signos probo
en preguntarse su nombre “disculpa, cuál es tu nombre” ella se sonrojo y le
lanzo una tímida mirada “Alice” luego esos signos cambiaron al nombre de ella
“muchas gracias” dijo Adolf y se fue trotando hacia el baño «el me pregunto por
mi nombre, las chicas no me creerán esto»
Hasta que por fin llego a su destino, entro al
baño y se lanzó a la gran bañera “que agradable es esto podría dormirme aquí” comenzó
a hacer un repaso del día, desde que comenzó con el estudio de la lengua Galba
se percató que el recordar se le hizo mucho más fácil al igual que memorizar,
ya había comprobado en carne propia sus habilidades.
“Aún me queda demasiado camino por recorrer,
debo pulir mis habilidades a su máximo potencial, tengo algunas ideas para el
inventario mañana las pondré en práctica, ¡oh! Que relajante, mejor salgo luego
o moriré ahogado aquí, ja, ja, ja” luego de salir y secarse el cuerpo, en los
espejos que estaban cerca de las canastas de ropa de los muebles de la entrada
del baño, se miró el cuerpo y pensó «estoy bien bueno, esos músculos diría que
debo pesar unos setenta y cinco o talvez ochenta y cinco kilos, definición perfecta
sin llegar a ser grotesca, al ojo debo tener una grasa corporal del seis al
ocho por ciento, ¿engordare si sigo comiendo como condenado a la silla eléctrica?
Hay muchas dudas con mi cuerpo también, espera le pedí a Zen un cuerpo que no
pueda cambiar, eso significa que estaré igual siempre ¿no? Mañana aumentare aún
más las calorías y lo comprobare en unos días»
Volvió a su habitación, hizo un repaso rápido
de lo que estudio al volver antes, hizo un poco de ejercicios de resistencia en
todo su cuerpo sin llegar al límite de sudar, luego de un rato cerró la puerta
con llave, la cama se veía más cómoda que otros días, se cubrió con las sabanas
y visualizo su estado antes de dormir.
—¡Por fin! Mi agilidad y
estamina subieron un punto, pero me siento igual, que va mañana en las
lecciones lo comprobare, los otros atributos también, pero en menor medida,
paso a pasito me volveré más fuerte y le pateare el culo a ese tipo —en ese
momento a Adolf se le paso por la mente lo siguiente—. «si la sirvienta Alice era
nivel nueve, entonces ese tipo que se autoproclama como genio, ¿que nivel
será?»
Se fue a dormir ese día con la gran duda que
tan fuerte es su rival, aún quedan demasiadas cosas que él debe descubrir, el
misterio más grande es el.
Gracias por
leer.


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