Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 12: He venido para aprender.
Luego de un par de asignaturas de estudio y
actividades deportivas Adolf por fin pudo sentirse aliviado, y se dio el gusto
de tirarse encima del pupitre que le asignaron luego de llegar de la última
lección, ya casi era la hora de almuerzo la mayoría había salido a comer solo
quedaron siete personas en la sala, Marianette le toco el hombro a Adolf y una
tenue aura verde salió de su mano.
—Que agradable sensación, ¿eso
es magia de sanación? —pregunto Adolf, se volvió a sentar de forma correcta.
—Sí, aunque hay un problema,
este tipo de magia toma algo de quien la recibe, puede ser que te hambre,
sientas un dolor semejante al curado además de drenarte un poco de la mana de
tu cuerpo, ojalá fuese más amigable este tipo de habilidad, la manera común de
este estado es el efecto rebote, varia de persona, aunque siempre tengo
medicinas hechas a mano, pero no tengo nada para la fatiga perdón —dijo
Marianette, hizo lo mismo con los otros tres del grupo.
—Marianette eres muy atenta,
¿siempre cuidas así de todos? —pregunto Adolf.
—Ella es como una hermana mayor
o una madre, una chica amable, bondadosa, alegre, atenta, inteligente, hermosa,
y no se lo piensa antes de ayudar a otros, como esposa yo la recomiendo —dijo
Cecil que estaba sentada al revés de la silla un puesto delante de Adolf,
sintiéndose orgullosa de si amiga.
—Que dices Cecil me apenas —dijo
Marianette sonrojándose y se tocó las mejillas con las manos.
—Pero es un desperdicio, a ella
no le interesa nadie —comento Cecil—. ¿Qué hay de ustedes chicos? ¿Qué tipo de
chicas prefieren?
«Me han metido a un tipo de
conversación, en la cual no pinto ni a palos» —No lo sé, nunca he pensado en
ello a ese nivel por esta vez paso… —dijo Adolf con una expresión de
incomodidad.
—Adolf que aburrido eres, pensé
que tendría algún tipo de gusto especial… —dijo Cecil con una cara de
decepcionada.
—Yo… supongo que una chica como
la hermana mayor de Hans, alguien madura, bellísima y fuerte —dijo Van, quien
se balanceaba en su silla, Cecil lo miro para luego verse molesta.
—Deberías ser más fuerte Van, mi
hermana no aceptara un hombre débil “si lo sé” yo prefiero una mujer como la
señorita Beatriz, alguien con un aire refinado que sea una dama y atenta con
los demás.
—He escuchado rumores de ella
que ha rechazado a más de cien hombres así que sueña, pero segura que
encontraras a alguien en la ciudad o en el castillo quién sabe —dijo Cecil,
miro a Hans y movió las cejas repetidamente hacia arriba y abajo de forma picara.
—¿Y tú Marianette? ¿Sigues sin
encontrar a alguien que te llame la atención? —pregunto Cecil, Frederick estaba
al otro lado de la sala con un compañero y este quedo quieto para prestar
atención a la conversación mejor dicho a lo que Marianette iba a decir.
—Mmm… la verdad estoy más
interesada en los estudios y ayudar a los demás, quien sabe talvez algún día
aparezca alguien especial, ji, ji —Respondió Marianette con una risueña expresión,
Frederick suspiro de alivio al otro lado y movió su brazo con un corto y rápido
de victoria.
«Estos chicos, no sean dado
cuenta que este otro imbécil les escucha todo, y hasta está feliz porque
Marianette esta soltera, me quiero ir me duelen los pies»
Se abre la puerta de la sala y entro Beatriz
la cual llamo a Adolf, este se levantó de la silla y les dijo a los demás
“tengo un breve tramite, nos vemos en un rato” los demás se despidieron de él, Beatriz
y Adolf fueron a un paso moderado hasta el despacho del doctor Mark el cual se
encontraba en los pisos superiores del castillo.
—¿Qué tal su primer día de
formación?
—Que puedo decir… inusual seria
la palabra que busco —dijo Adolf con las cejas levantadas mirando a Beatriz.
—Debe ser bastante animado estar
allí con tantos jóvenes.
—Ni lo diga, solo soy mayor por
un par de años, pero parecen un montón de niños, parece un jardín de niños ja,
ja, ja, pero son disciplinados se les da una orden y la acatan enseguida, ellos
me hacían un montón de preguntas, pero llego Rein y los calmo como si fueran
cachorros y desde ese momento ha cesado su interés, aunque cuando termine las
lecciones no sé, si será tan así.
—Rein… es un hombre que le gusta el orden y
obstinado como nadie.
—Espere escuche de una cosa, que
fue la que estaba a la par de Lin de ser la general de Elementaria
Beatriz rápido le tapó la boca a Adolf y le
dijo “hay cosas que todos queremos dejar atrás, así que por favor olvide que
escucho sobre ello ¿bien?” ella lo miro con unos ojos afilados, la escena de
ambos podría malentenderse ya que Adolf estaba contra la pared y ella casi
sobre él, Adolf asintió con la cabeza, pero en eso una de las sirvientas paso
por el lugar y los vio.
—eh yo… no vi nada, lo siento
jefa Beatriz —ella se tapó la cara sonrojada con ambas manos y huyo hacia otro
lugar.
Adolf se largó a reír con ganas y Beatriz se
cubrió la boca de vergüenza con las mejillas rojas “no pensé que estas cosas en
realidad pasarían, seguro debo estar en coma en algún hospital, ha, ha, ha, ha,
esto es demasiado para mi ¡oh mi estómago!” ella lo miro y pensó «debo
silenciar a esa chica, que pensaran los demás si creen que me gustan los hombres
menores a mi» “lo siento mucho, pero hasta aquí lo puedo acompañar joven héroe”
Adolf se había hincado apoyándose en la pared con el ataque de risa repentino
solo le asintió con la cabeza y dijo “ja,
ja, ja… si vaya no se preocupe pff ja, ja, ja, lo siento”
—¡Hey espera no te vayas chica!
—dijo Beatriz quien se alejó del lugar.
—Uff creí que moriría por tanta
risa, no sé por que me causo tanta gracia eso, iré al despacho del doctor Mark
será mejor, ¿uh? ¿Pero que? —Adolf se había levantado y camino hacia su destino,
un repentino mareo lo azoto de golpe casi lo hace desmayarse, pero consiguió
seguir de pie.
«Mi cabeza duele mucho, ¿ahg?» “libéranos…
solo eres un falso Adolf, libéranos falsarte” «¿Qué pasa, quienes son ellos?»
Adolf después de recuperarse del mareo vio
frente suyo un humano de contextura similar a él, de un color negro completo
solo sus ojos irradiaban un brillo purpura estos le veían con un profundo odio,
y al lado suyo de la mano de este un pequeño niño en muy mal estado, lleno de
heridas por todo su cuerpo, desnutrido sus costillas se hacían ver a simple
vista en los harapos rotos que vestía, y unas marcas desagradables en las
bolsas de sus ojos además inflamadas, Adolf los miro y un escalofrió le
recorrió toda la espalda, estos yacían de pie frente de él, solo lo observaban
pero el sentía como le incriminaban miles de cosas en su cabeza.
«Basura, disfrutando la vida, no
te lo mereces, ninguno de nosotros lo merece, solo déjanos salir y entenderás
el sufrimiento»
«¡Cállate! No sé que son, déjenme tranquilo no les he hecho nada
¿por que me atormentan?» —Adolf miro hacia todas direcciones donde movía su
cabeza ellos dos estaban estáticos.
«!Existir! si no hubieras
existido no seriamos infelices, ven y acepta esta verdad»
«¡No, aléjense, que se alejen monstruos!»
Al decir
estas últimas palabras, ambos desaparecieron de su vista, y con una mirada
paranoica observo sus alrededores, respiro profundo y se tranquilizó, pero sus
manos temblaban una sensación de angustia le lleno el pecho “debe ser que aún
no me recupero por completo del envenenamiento de mana, ¡si eso debe ser! Mejor
me voy de aquí.
El llego hasta donde el doctor, su cara aún
estaba algo pálida por lo que había pasado, una vez entro al despacho vio al
doctor Mark sentado en el escritorio quien leía unos documentos bastante
concentrado en ello.
—Disculpe… ¿doctor? ¿hola?...
¡llegue!
—¿!Uh!? ¡oh mis disculpas joven
héroe! Estaba absorto en esto, ¿Qué tal se ha encontrado? —dijo Mark quien
saluda de un amistoso apretón de manos a Adolf.
—No sé cómo definirlo, ¿normal?
Supongo… he venido porque Beatriz me digo que necesitaba hacerme unos chequeos.
—Si, si, nada del otro mundo,
toma asiento en la camilla de allí y recuéstate —dijo Mark señalando a una
camilla cerca de su escritorio cubierta por una tela blanca.
Mark comenzó a revisar poco a poco a Adolf,
primero le tomo la presión con un esfigmomanómetro «Así que aquí también tienen este tipo de
herramientas medicas» “todo perfecto su presión sanguínea es correcta dentro de
los niveles aceptados, de hecho es casi perfecta eso me alegra” presiono puntos
de unión de los brazos y piernas “¿siente algún malestar?” “no…” y siguió con
más chequeos hasta que quedo convencido que Adolf estaba en buen estado, Adolf
se quedó sentado la orilla de la camilla y Mark se fue al escritorio para hacer
unas notas sobre el estado actual de Adolf.
—Le hare dos preguntas más, solo
para estar seguro.
—Claro.
—¿es usted alguien que buen
comer?
—Pues si eso significa comer
bastante, así es.
—¿ha sentido mareos?
—… —Adolf quedo pensante por la
pregunta, y responde con voz algo temblorosa—. Si.
—Entiendo, parece algo asustado
—Mark miro fijo a los ojos de Adolf—. ¡no se preocupe! Es normal, ya que su
cuerpo se encontraba hace poco solo obteniendo nutrientes del suero que le
administramos, y al tener una sobrecarga de nutrientes en sólido, tuvo una
pequeña recaída, el cuerpo humano es la maquina perfecta joven héroe, se está
regularizando de a poco, así que todo estará bien solo no se sobre esfuerce en
sus actividades diarias por un tiempo.
—Que alivio, pensé que era alguna
secuela del envenenamiento —dijo Adolf con una cara de tranquilidad y miro por
la ventana.
—Eso es todo por hoy joven
héroe, solo era un pequeño repaso, pero tendré que hacerle un chequeo rutinario
cada semana por lo menos este mes, yo estaré el resto de la semana en la ciudad
exceptuando hoy claro.
Adolf tuvo la corazonada que el doctor Mark
podría sacarle de dudas del comportamiento tan dócil de toda la gente en el
castillo y por que aceptan a un don nadie salido de la nada como otro más de
los suyos.
—¿Usted cree de corazón que soy
el héroe de esa profecía? —pregunto Adolf con una expresión de intranquilidad.
—¡Si! No todas las cosas son lo
que aparentan, porque usted no haya tenido mana en su cuerpo o no llegue a las
expectativas de los demás eso no importa, lo importante es que usted está aquí
con nosotros y es un hecho irrefutable que es el héroe que llevara a
Elementaria a la victoria en un futuro.
—¡Pero… solo tengo este ojo
deforme con esa forma, no soy nadie especial, porque me aceptan tan fácilmente!
No lo entiendo —Adolf levanto la voz por un momento al escuchar esas palabras
de Mark, no podría creer que la gente sea tan ingenua y acepten a un
desconocido como si nada.
—Joven
héroe ¿le tiene miedo a la amabilidad? —Dijo Mark como si estuviese viendo a su
propio hijo.
—No lo sé… pero sentirme tan
aceptado y de forma tan repentina me da un pesar y un mal sabor de boca «desde
esa visión de esas dos cosas, me siento tan intranquilo, no sé por que le digo
todo esto, el me recuerda a alguien ¿pero a quien será? Se que era muy cercano
a mi»
—Tengo tres razones para confiar
en usted, la primera puedo ver que tiene la marca en su ojo, la cual es indicio
que usted es el héroe, la segunda es una persona con una increíble fuerza de
voluntad al darte ese suero lo supe, tercero me recuerdas a mi difunto hijo
Isaac, tan solo con verte a los ojos puedo notar como sé que es un hombre
capaz, humilde, honrado y de buen corazón como mi niño Isaac… —a Mark después
de nombrar su hijo le lagrimearon sus ojos—. Lo siento soy muy sentimental
cuando se trata de mi hijo…
—¡No, no, no! Es normal sentirse
nostálgico al recordar a un ser querido —Adolf se sintió incomodo al ver a Mark
así.
—Snif… volviendo al punto, yo al
igual que todos creemos en usted, así que le pido que crea en nosotros también,
los humanos existimos para ayudarnos los unos a los otros por eso me volví un
doctor, siéntase orgulloso de ser el héroe de la profecía por que ayudara a
miles o mejor dicho millones de personas al acabar esta guerra llena de odio
—Mark le toco el hombro a Adolf le miro con orgullo—. Por favor acepte nuestra
ayuda y no tema al mañana, la esperanza de toda Elementaria no es solo un
simple deseo a aire por que usted es la luz que la Diosa envió para guiarnos,
¡mire seguro hacia adelante y crea en usted mismo!
—Lo entiendo, gracias por esas
palabras doctor Mark, ahora puedo respirar más tranquilo en este lugar, pero me
tomara un poco de tiempo asimilar todo este cambio en mi vida —dijo Adolf con una
mirada de confianza en si mismo—. «ha respondido a medias mi pregunta, aun así,
se ve que es un adulto respetable, esto me quita un peso de encima»
—No le quitare más de su tiempo
joven héroe, suerte en sus lecciones.
—Si, pero antes le pido que me
llame Adolf, es un poco difícil acostumbrarme a que me llamen joven héroe a
cada rato «ya va siendo hora de volver al barracón» —Adolf se acercó a la
puerta para volver.
—Entiendo Adolf, hasta luego
—dijo Mark cruzando los brazos y mirando a Adolf como si fuera su hijo le
despidió con la cálida sonrisa.
—Nos
estamos viendo doctor, hasta luego —Adolf cerró la puerta y se fue por el
pasillo, con dirección a los barracones.
Mark quedo pensativo en si asiento con un par
de hojas en su mano, se levantó y fue hacia la habitación de al lado, donde se
encontró con Lin la cual estaba vendada parcialmente en su cuerpo recostada en
una gran cama y a su lado sentada en una silla estaba Beatriz.
—Hola chicas, veo que escucharon
nuestra conversación «que se le va a hacer, ellas preocupadas de los detalles
siempre» —tomo una silla de una mesita de estar de la habitación y se sentó al
lado contrario de Beatriz.
—el joven héroe aún estaba
dudoso sobre nosotros, es comprensible lo arrastre a todo este asunto de manera
brusca —dijo Lin con la mirada al techo, y dejo escapar un suspiro.
—Tenía mis dudas al inicio, pero
el joven héroe es cooperador y respetuoso, al mirarle da la sensación como si
lo estuvieras conocido toda la vida es extraña —dijo Beatriz algo sonrojada.
—Tiene un carisma particular,
tiene que ser parte de su esencia como héroe, ahora me siento tranquila al
saber cómo se sentía el con todo este asunto de la guerra, una vez mejore
encontrare cual es el talento innato del joven héroe y lo explotare al máximo,
aunque tengamos tiempo para la próxima batalla con Gallaria no puedo darme el
lujo de desperdiciar la estadía de el —dijo Lin mientras se veía una de las
palmas de sus manos vendadas y la empuño con fuerza.
—No lo dudo, tu sigue
recuperándote aquí que yo me encargare de el por estos días.
—Te lo encargo Beatriz, ¿y que
tal hasta el momento con el joven héroe? ¿algún comentario? —dijo Lin dejando
la mirada en Beatriz, esta se puso roja y tartamudeo un momento.
—Na… na… nada fuera de lo común,
se ha comportado acorde a lo esperado —Beatriz quito la mirada hacia un lado.
—Beatriz no me digas que ¿hiciste
un movimiento en el joven héroe? —Lin escupió de manera leve al escuchar eso y
Beatriz no digo nada.
—… como crees que haría algo así
«viejo zorro eres astuto en leer a las personas, ¿o seré muy obvia?»
Estuvieron un rato charlando hasta que Beatriz
le conto lo sucedido a ambos, ellos se alargaron a reír por lo inocente que
poda llegar a ser ella “clásico de ti, de alguna forma vuelves todo un malentendido,
pero no toques al joven héroe me escuchaste, lo necesitamos vivo” le comento
Lin, así continuaron por solo por un momento más y Beatriz los dejo para volver
a los barracones con Adolf «si me apuro lo alcanzare enseguida».
Por otro lado, Adolf había vuelto a los
barracones y casi a mitad de camino se encontró con Beatriz quien lo escolto
hasta el lugar, le comento un par de cosas como que ya por esas horas la
mayoría se iba a comer y recordó que le había ofrecido comer con ellos al
desayuno, él no se negó y fue con ella. Tuvo un agradable y delicioso almuerzo
para luego volver con los demás y terminar el día.
Nada fuera de lo normal en el trascurso de las
lecciones, aunque Adolf podía leer a duras penas el material en las lecciones esto
no le fue un impedimento, se dio cuenta que el nivel de estudio allí no
sobrepasaba el nivel promedio de la escuela media o preparatoria, les enseñaban
matemáticas, lenguaje o escritura, historia, y las demás lecciones sobre armas,
combate, magia, entre otras cosas similares, es estas últimas si eran todo un
nuevo mundo para Adolf les presto especial atención a estas.
La última lección termino y todos se retiraban
a los dormitorios que estaban cerca del barracón, los cuales se dividían por
dos partes, el área de varones y el área de damas, al ser el castillo un lugar
inmenso estos mismos eran bastante espaciosos dejando cabida a miles de
soldados de todos los rangos allí, los cuales tenían varias comodidades como
grandes comedores donde les era servida las tres comidas básicas, sitios de
recreación varios, baños. Además, todos gozaban de tener un sueldo en la moneda
local el Galb que era recibido de forma mensual, este sueldo dependía de su
rango, actividades, logros y méritos.
Adolf y Marianette se despidieron de sus
compañeros, como ya se percataba Adolf, Frederick le lanzaba una mirada asesina
cuando estaba al lado de Marianette, solo lo ignoro y fue con ella a la
biblioteca para estudiar, las clases particulares dictadas por la profesora
Marianette Blake darían comienzo hoy.
—Marianette, no quiero incomodarte,
pero porque te eligieron a ti aun no me convence, ¡no es que desconfié de tus
conocimientos! Solo que teniendo a tanta gente como profesores experimentados
«eso creo, debe haber mucha gente capaz por todo este reino» ... —dijo Adolf arrugando
la cara por sentirse grosero con ella.
—¡No pasa nada! Es normal tener
esas dudas —ella movió las manos en señal de negación—. Las verdades me
eligieron porque tengo más mejores calificaciones en mi grupo, no es que este
alardeando por saber más que los demás…, es solo que me gusta estudiar y me
ofrecieron esta oportunidad, querían a alguien que se pudiera familiarizarse
contigo, podría haberme negado, pero tener a alguien de otro lugar podría ser
una grata experiencia para mi… así que espero que podamos aprender mucho el uno
del otro —Marianette se veía un poco nerviosa al contarle la razón a Adolf—.
«seguro pensara que soy una egoísta que solo quiere aprender más»
—¡Que agradable eres Marianette!
«oh… lo dije en voz alta, y le sonreí no lo vaya a malinterpretar» hay todo
tipo de personas en el mundo, y tú eres de las que les gusta saber cada día
más, tenemos un punto en común, ja, ja, ja «eso sigue hablando, no le des
oportunidad de pensar en lo primero» ya estamos en la biblioteca pasemos —Adolf
le abrió la puerta para que ella pasara primero.
—Je, je… gracias —Ella se limitó
a soltar una pequeña y tímida risilla—. «Adolf es bastante directo y atento, me
cuesta un poco seguirle el ritmo, es como si el cuidara de mi… ¡vamos
Marianette, tú puedes!»
En la biblioteca pasaron por recepción, pero
esta vez había mucha más gente a comparación del día anterior que era un
desierto, se encontraba Ana y John junto a cuatro personas más, dos jóvenes
mujeres y dos hombres adultos, vestían de manera formal, tenían ese aire típico
de bibliotecarios.
—Hola Ana, hola John.
—Que tal Adol… joven héroe, nos
avisaron que vendía así que le preparamos todo lo necesario, por favor tome
asiento con la joven dama, en un momento voy —dijo Ana comportándose de manera
formal.
Los demás se percataron de cómo fue llamado y
de inmediato le saludaron con una reverencia, Adolf pensó «así que ellos deben
ser sus superiores son perspicaces, en fin, a lo que vine hoy» paso junto a
Marianette a una mesa la cual los guio John “que alivio ahora que estoy lejos
de mis jefes, que tal Adolf un día loco ayer ¿no? Ya te hiciste novia eh” dijo
John en tono picaron “ella es mi profesora, no puedo tener novia, así como así,
seria antinatural” John quedo curioso “no sé que quisiste decir con eso último,
pero es broma, ¿no es así Mari?” Marianette se molestó por un momento “creo que
le diré a Cecil algunas cosas malas de ti, seguro no te importa” John se asustó
he intento pedirle disculpas pero ella se negó “no las acepto… es broma ji, ji”
le saco la lengua a John y se sentó al lado de Adolf “te llevas bien con cada
persona que te topas, en verdad eres especial… «otra vez me salió otra cosa sin
pensarlo»” ella miro a la mesa un poco avergonzada “solo conozco a mucha gente
aquí es todo” John los dejo a ambos y
volvió a recepción.
Ana le fue a dejar los libros los cuales ya se
habían pedido con anticipación, Adolf y Marianette pasaron dos horas
estudiando, ella le enseño más sobre el lenguaje que ocupan allí “sabes gran
parte del continente se ocupa el Galba el cual hace referencia al mismo
continente, curioso ¿no? Pero hay lugares donde se ocupan otros lenguajes, si
no mal recuerdo se dice que las demás razas tienen su propio lenguaje, pero el
Galba sería el que se creó para la comunicación de todas ellas, aunque según
los textos antiguos la raza humana esta enemistada con todas las demás y es lo
mismo para todas ellas” Marianette se mostró algo incomoda y le susurra al oído
a Adolf “desde niños nos enseñan a odiar a las demás razas por traicionarnos” el
quedo sorprendido por ello.
—Pero como pueden hacer algo
así, no necesitas ser un genio para saber que eso está mal.
—Adolf baja la voz que eso es un
tabú aquí… —dijo ella en voz baja, con una mirada de preocupación.
—Entiendo, no diré o hare nada
al respecto por ahora, despreocúpate.
—Ese por ahora no me gusto, pero
gracias —le sonrió.
Prosiguieron con
ello “ten esto presente, la historia de la creación de este mundo y las razas
por la diosa Migna, son la raza de los hombres bestias capaces de convertirse
en bestias feroces, los wyverns humanos que tenían la fuerza y resistencia de
un dragón según leí también los más poderosos podían transformarse en colosales
dragones, es solo una leyenda pero los elementos son custodiados por ellos
cuentan las viejas historias, la raza de la luz solo sé que ellos podían volar
y podían dominar la luz a voluntad, la raza de la oscuridad es la parte contraria
al de la luz solo se eso de ellos no hay casi nada sobre esas razas o por lo
menos lo que he encontrado… y por ultimo nosotros los humanos éramos los
favoritos de la diosa Migna pero después de un incidente todas las razas se
odiaron a muerte, esa historia debo investigarla bien y te la contare cuenta
con ello”
Y así se pasaron dos horas hablando de muchas
cosas, Adolf aprendía un montón de cosas de Marianette él pensaba «esta chica
es increíble, sabe tantas cosas y tan joven que es, no soy muy mayor, pero de
todas formas es asombrosa» ya fue hora de ir terminando para ellos, tomaron las
cosas y se las llevaron hasta la recepción, se despidieron de todos para salir
de la biblioteca.
—Fuiste de mucha ayuda
Marianette, gracias.
—No fue nada, y llámame Mari
como todos los demás ¿está bien? —dijo con una tierna expresión.
—Seguro Mari, el dormitorio de
chicas queda hacia ese lado y mi habitación por este otro, nos vemos mañana
—dijo Adolf, y le beso la mejilla a Marianette.
—… —ella se volvió un tomate
viviente, y se tocó la mejilla con la mano.
—¡Ay no me digas que…! «la
cague» Perdón, perdón, perdón, no sabía que aquí no se despedían igual del
lugar donde vengo —Adolf intento excusarse de varias maneras, pero Marianette
le lagrimearon los ojos.
—¡Lo siento Adolf, pero no me puedo
casar contigo! —grito Marianette y se fue corriendo del lugar.
—¿¡Eh!? ¡espera!
Adolf miro por un momento la puerta de la
entrada a la biblioteca que estaba semi cerrada y estaba la cara de John asomada
que dijo “te rechazo galán” respondió rápido “no es broma esto” y se fue a
perseguir a Marianette, corrió por los pasillos del castillo detrás de ella
hasta que a duras penas le agarra la mano y la hace detenerse, ella sollozaba
temblorosa, sus ojos irritados y rojos le hicieron notar a Adolf que esto no
era algo pequeño, la sostuvo de los hombros y le pregunto con una voz firme y
mirada seria.
—¿Qué significa un beso en la
mejilla?
—Snif… snif… como que no lo
sabes… snif.
—Yo vengo de otra parte del
mundo, ¡claro que no lo sé!
—¿Cómo? Snif…
—No lo hice con malas
intenciones, del lugar donde vengo se saluda y despide a la gente del sexo
contrario con un beso en la mejilla, si te herí por eso por favor perdóname, mi
ignorancia te lastimo —dijo Adolf y se arrodillo frente a ella con la cara en
el suelo.
—Snif… ja… ja, ja, ja, ja, ja
snif —ella comenzó a reír entre lágrimas y carcajadas—. Soy tan tonta, perdón
hice un escándalo por eso, me siento tonta…
—Vamos no seas así, todos nos
equivocamos más yo por no conocer sus costumbres, ven acércate para ayudarte
—Marianette se acercó a Adolf y este saco un pañuelo de su inventario y le
limpio la nariz y le seco las lágrimas con sus dedos de forma cuidadosa—.
¿Ahora está todo mejor? En verdad aun eres una niña.
—No tenías que mancharte tus
manos limpiándome, y no soy una niña —Hace un puchero mientras mira al suelo.
En una esquina a la distancia estaban Ana y
John observando la escena de ellos dos “oye Ana ¿no te pareció romántico eso?
Seguro hiciera eso Cecil caería ante mi” ella quedo en silencio un momento “Si
me pasara algo así me enamoraría para siempre de un hombre así” dijo ella
mientras suspiro, mejor volvamos por ahora “si”
—¿Estas más tranquila?
—Si, gracias por ser tan
asertivo Adolf —dio una leve sonrisa con la cara baja.
—¿Me puedes contar que significa
un beso en la mejilla en Elementaria?
—Es una propuesta de matrimonio
o demostración de verdadero amor hacia la otra persona —ella movió repetidamente
la punta de su pie en el piso avergonzada de lo que estaba explicando.
—¿!Que!? «esa cosa es una bomba
nuclear para una mujer, que bueno que ella se calmó» —Adolf quedo pasmado por
lo dicho.
—Perdón, eso me dejo frio un
momento… si te parece bien, que tal si te acompaño cerca de los dormitorios —Adolf
lo dijo esperando una respuesta negativa, pero sin dejar su caballerosidad.
—Si… «él es muy atento, si él estuviera
más tiempo aquí seguro seria popular con las mujeres» —ella solo permaneció en
silencio, observando a Adolf.
—… andando, te contare un par de
cosas de mi lugar natal «para que no te sorprendas por si tengo alguna
costumbre rara» vamos.
—¡Muy bien! «intentare animarme
un poco, él es el héroe y aun así intenta hacerme sentir mejor, no es su
responsabilidad, si hubiera sido un noble o alguien con un cargo importante,
seguro me hubiera basureado por semejante reacción, es un buen hombre después
de todo»
Ellos se tomaron su tiempo en llegar, Adolf le
conto varias costumbres que se tenían en la sociedad donde él vivía antes de ser
llevado a ese mundo.
Gracias por
leer.


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