domingo, 28 de mayo de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 10

Publicado por a.d a las 21:11



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 10: El caballero inalcanzable.
 Edwin al ver el mal estado de los demás, se acercó a ellos se hinco al lado de Junas que era el herido más cercano, y ocupo magia de curación, un aura verde que resplandecía de manera tenue en las manos de Edwin, con su mano derecha toco a Junas que yacía boca arriba inconsciente y presiono de manera leve el pecho de este, el aura cubrió por completo el cuerpo y a los pocos segundos Junas abre los ojos.

                —¿uh? ¡que!... —Junas despertó desorientado, miro a todas direcciones y vio la cara de Edwin—. ¡maestro Edwin! ¿Qué hace aquí? ¿y la bestia?... claro entonces usted fue… ¡muchas gracias! Aun no soy digno de ser llamado un comandante de Elementaria mis más sinceras disculpas a usted —dijo Junas apenado, quien se puso de rodillas a pedirle perdón a Edwin.

                —Eh tranquilo Junas… sabes que con mi nivel de mana pude curar esas heridas tuyas, pero ten cuidado el efecto rebote que deja varia de persona y el daño que fue curado, así que mejor toma tus cosas y levántate para ir a Meria a comer algo y descansar —dijo Edwin dejando escapar un pequeño suspiro por la formalidad de Junas—. Nunca cambias ¿he?, Ven Raynard déjame curarte, si tu padre te viera en este estado seguro le daría un ataque al corazón, además no quieres verte bien para cuando despierte Lin ¿no es así?
                —ah… claro, enserio a pesar de tener una bendición de nacimiento por más que entreno siento que nunca lograre estar a su nivel maestro Edwin… ¡un momento como sabe lo de Lin! —dijo Raynard mientras era curado por Edwin, se sonrojo y puso nervioso al procesar las últimas palabras de Edwin.
                —¿Cómo te lo digo sin ser grosero? Eres muy obvio, eres un libro abierto tienes suerte que Lin es bastante lenta en esos temas como su padre te lo puedo confirmar, si te hace sentir mejor aun no tiene a nadie que le guste así que suerte muchacho —dijo Edwin quien termino de curar a Raynard le dio una palmada en la espalda y se fue donde estaba Lin desmayada.

 Raynard y Junas quedaron mirando a Edwin sus rostros demostraban respeto y admiración por aquel hombre, Alphonse estaba llegando donde estaban todos cargando en su espalda a Galahad que estaba mal herido.
                —Bien mi niña creo que no podre curarte del todo, te veo muy débil ¿ocupaste eso? ¿no es así? —dijo Edwin quien le dio un golpecito con su dedo índice en la frente a Lin quien arrugo un poco su rostro por un momento—. Estos niños quien es más imprudente que el otro, siempre que llego a algún lado se vuelve una guardería ha, ha, ha, ha, entonces solo te ayudare un poco hija —Edwin se agacho al lado de Lin y toco la frente de ella con una cálida mirada le quedo viendo mientras la curaba en ella se dibujó una pequeña sonrisa.

 Los cortes, rapones, y moretones en el cuerpo de Lin poco a poco se iban volviendo más pequeños hasta desaparecer, en eso Alphonse llego al lado de ellos y dijo “¿es un mal momento?” “no te preocupes deja a Galahad a un lado” Alphonse dejo a Galahad en el suelo con cuidado, se sentó con las piernas cruzadas a un lado de este y saludo a Edwin.

                —¡Que tal maestro Edwin! —dijo Alphonse quien extendió su puño hacia Edwin y este hizo lo mismo chocando ambos puños en señal de amistad—. Perdón por hacerlo salvarnos una vez más, pero es que ese monstruo era algo que nunca vimos, está a otro nivel —Alphonse explicaba moviendo las manos.
                —Que te he dicho, solo los débiles ponen excusas y los fuertes aprenden de la derrota para volver otra vez por la victoria, en fin ¿Cómo ha estado Odelia? ¿ya seré abuelo? —dijo Edwin quien termino de curar a Lin.
                —… ella está ayudando en el castillo como recepcionista con los principiantes, respecto a lo otro, aún estoy hablando ese tema con ella, quiere a un ejército, pero yo con un hijo sería feliz, maestro Edwin no sería bueno que curara a Galahad no se ve muy bien —dijo Alphonse apuntando con el dedo a Galahad.
                —Claro, pero viendo su estado será mejor que le regales un abrazo —dijo Edwin quien comenzó a curar a Galahad—. ¿y como le ha ido a este maleducado?
                —Nada del otro mundo, como estuvo una temporada en la ciudad del sureste Orus, estuvo aislado de todos y solo se dedicó al exterminio de monstruos de las cercanías de los caminos aledaños, debió ver la expresión que puso cuando Lin lo asigno a ese lugar no tiene precio, parecía un niño a punto de ir a cazar insectos.

                —Ya casi termino con él, supongo que solo ha reforzado su mala actitud, y le has echado un ojo a Lin en mi ausencia ¿verdad? —dijo Edwin mirando de reojo a Alphonse.
                —¡Si lo he hecho! Nada fuera de lo particular, casi todos los chicos la respetan o le tienen miedo, a veces puede ser muy temperamental, escuche que cuando fue al laboratorio del doctor Mark casi manda a matar a dos ayudantes porque no encontraban un suero o algo así porque casi se muere el joven héroe Adolf… —dijo Alphonse que fue interrumpido.
                —Espera ¿Qué? ¿joven héroe? ¿A qué te refieres? Explícate —dijo Edwin cambiando su relajada expresión a una seria.

                —¿Cómo? No le llegó la noticia, es algo que el alto mando se suponía deben saber y usted debió ser la prioridad después nosotros, Lin de primera mano lo conoció, es un joven muchacho de unos veinte años diría yo, es bastante simpático de cabello negro, es una sorpresa es difícil encontrar a alguien con ese color de cabello en Elementaria, perdón me voy por las ramas, él tiene el ojo derecho de la estrella de las doce puntas que dice la profecía de la gran profeta, que llegara un joven con esa característica a detener la guerra entre los reinos más poderosos del continente —dijo Alphonse un poco nervioso por la mirada de molestia de Edwin.

                —Entiendo, entiendo, entiendo… ¡como estos imbéciles no me dicen algo tan importante! ¡no! Un momento, yo tengo la culpa no dije a donde iba a estar, olvida ese lapso Alphonse, en fin ¿ese muchacho es fuerte? —dijo Edwin quien recobro su compostura de inmediato

                —Es solo un civil, pero es posible que como muchos de nosotros tenga una bendición de nacimiento, y el al ser el héroe de la profecía sea una bendición muy sorprendente, Lin me comento que lo iba a entrenar así que seguro su desarrollo será rápido, pero como yo lo veo creo que le tomara por lo menos un par de años llegar a un buen nivel incluso si tiene una bendición como la de Raynard, o la de Lin, pero usted maestro ¿Cuál es su bendición de nacimiento? 

                —Es un secreto de estado, no puedo revelar esa información, incluso Lin no sabe de ello, pero supongo que podrías intuir de que trata ¿no?
                —La verdad tengo muchas ideas en mente, pero dejémoslo por ahora, parece que Galahad está despertando.
 Edwin termino de curar a Galahad el cual despertó de golpe gritando de dolor “te dije Alphonse, dale un abrazo, el efecto rebote es muy fuerte para el” Alphonse le dio un apretón con sus brazos a Galahad para poder contenerlo de que se hiciera daño a sí mismo, maldiciones, malas palabras brotaban de la boca de Galahad quien tenía los ojos rojos y una mirada de odio que se intentaba zafar del apretón de Alphonse sin poder conseguirlo, en eso Edwin antes de hacer su aparición le había indicado a los soldados que se habían escondido en la ciudad que fueran a ayudar a los heridos que se encontraban en camino hacia donde estaban Edwin y los demás.

                —¡ahhhhhggg! —grito Galahad, sus gritos de dolor seguían mientras se retorcía a su vez.
 Raynard y Junas estaban a un lado mirando todo lo que pasaba con una expresión seria, pasaron unos segundos y Galahad volvió en si al pasar un momento siguió sufriendo con gritos mudos intentando soportar el dolor.
                —Creo que ya te puedo soltar, menos mal Lin está demasiado agotada como para despertar, sino te hubiera callado por escandaloso ja, ja, ja, ja.
 Los soldados estaban a punto de llegar al lugar, Edwin con un gesto con la mano hizo que todos se acercaran donde él.
                —Chicos me retiro y me llevare a Lin a Elementaria, si el rey llegara a estar seguro no los veré en una temporada, si ven a los demás los saludan de mi parte, nos vemos —dijo Edwin quien cargo en sus brazos a Lin como si fuera una pluma y se fue a paso ligero pasando al lado de los soldados que venían llegando quienes lo saludaron con una reverencia.
                —¡Si señor! —exclamaron todos a la vez mientras Edwin se fue alejando.
                —Sentimos la demora, ahora mismo los examinaremos a todos dentro de la ciudad, si alguno no puede caminar hemos traído camillas para llevarlos, pero antes dejen que los curanderos los vean un momento —dijo uno de los soldados.
                —¿Porque tienen esa cara tan seria? es como si quisieran ir al baño —dijo un curandero a Raynard y Junas que estaban aguantando el efecto rebote de la curación de Edwin.
                —… no es como si quisiera, duele como el infierno esto —dijo Raynard entreabriendo la boca mientras caminaba algo tieso.
                —Tengo hambre… —dijo Junas con expresión de póker temblorosa.
                —¡ha, ha, ha, ha, ha, ha! Son un chiste con patas ambos, ¡ay mierda mi hombro! —se burló Galahad de ambos.
 Todos se fueron a la ciudad a paso lento excepto Galahad quien se negó a caminar y se lo llevaron en una camilla, Meria ahora estaba segura una vez más de la amenaza de los monstruos, todos se quedaron durante el día en Meria para tomarse un respiro del día de locos que tuvieron, Y poco a poco los habitantes de la ciudad volvieron y todo volvió a ser tan animado como de costumbre. Edwin pidió una carrosa lo bastante grande para que Lin pudiera descansar tranquila en su viaje de vuelta a Elementaria y ambos partieron a su destino el castillo.
 Por otro lado, Adolf estaba en su habitación estudiando el idioma de Elementaria en el escritorio que estaba junto a su cama, con el pasar de los minutos se fue percatando que le era mucho más fácil retener u recordar la información que iba aprendiendo, pero no iba a ser fácil dominar un idioma nuevo en solo un día, se echó hacia atrás en la silla estuvo un rato balanceándose “no me puedo sentir más inútil ahora, pero todo a su tiempo” pensó en voz alta.
NOTA: Volvió el protagonista pidan un deseo.
  La puerta sonó, se escuchó la voz de un hombre del otro lado “señor héroe le he traído lo que ha pedido” Adolf miro hacia atrás donde estaba la puerta y se cayó de esta “escuche un ruido ¿está bien?” “!si! solo se cayó algo «mi dignidad»” fue a abrir la puerta y se encontró con el chico de la biblioteca erguido sin expresión en su rostro cargando un par de libros además de tinta, una pluma y hojas de papel en blanca.
                —Trajiste lo que te pedí, ¡gracias!
                —Si, además le traje instrumentos por si necesitaba escribir y un libro sobre la historia de Elementaria, eso ultimo va por parte mía, lo he leído un montón de veces, así que pensé que le podría interesar saber un poco más de la conocida Elementaria, cosas que solo los más entendidos sobre historia saben —dijo el joven, quien le entrego lo que venía cargando a Adolf.
                —Que detalle, eres bastante atento —dijo Adolf quien se acercó un poco a él y le dijo en voz baja—. No te preocupes le diré a Lin que fuiste de gran ayuda.
                —¡Gracias, gracias, señor héroe! —dijo el joven estrechándole la mano a Adolf con entusiasmo.
                —De nuevo gracias, hasta luego —dijo Adolf quien estaba de a poco cerrando la puerta de la habitación.
                —Si necesita ayuda con material de estudio solo llámeme —dijo el joven quien se marchó del lugar.
 Adolf cerró la puerta de la habitación y se dirigió a dejar todo en el escritorio, tomo el libro de historia que le habían entregado y se recostó en la cama a leer con el libro ocupando como soporte su pecho, el libro era de un material muy fino por lo que pudo apreciar el; cubierta de cuero brillante, sus hojas bien bordadas, el título en dorado que no sabía si era oro o solo una imitación, por su peso y tamaño pudo asegurar que tenía que tener por lo menos unas doscientas hojas. Leyó por un momento y leyó repitió el proceso un par de veces hasta que se dio por vencido “!qué asco doy!, solo puedo conjugar un par de silabas simples y leer vocales” tiro el libro hacia un lado de la cama y quedo abierto en una página donde Adolf aprecio un mapa. Este le llamo a atención intento leer el título de este con la guía de un silabario para ir de a poco descifrando sus misterios, pasaron unos minutos “si me lo propongo lo logro, dice Galburn, creo que estos deben ser países o ciudades, no entiendo bien”

                —Muy bonito el mapa y todo, pero creo que lo dejare para otro día, aun necesito aprender más de su idioma —dijo Adolf quien cerro el libro de golpe, se fue al escritorio tomo la pluma y la baño en tinta, comenzó a hacer apuntes en las hojas de papel mientras leía uno de los tantos silabarios que le fueron a dejar.
 Estuvo toda la tarde concentrado estudiando hasta que miro por la ventana de la habitación, estaba anocheciendo, le gruño el estómago así que salió hasta la cocina a pedir un poco de comida, en el camino se encontró con una de las sirvientas que le había ayudado cuando este tuvo envenenamiento de mana, ella lo saludo forma cortes y le pregunto “¿joven héroe necesita algo?” a lo que respondió algo apenado “voy en busca de comida a la cocina” ella le hizo volver a su habitación para enseguida traerle en un carrito varios platillos cubiertos en bandejas de plata.
                —Aquí tiene, puede que no sea nada muy elaborado, pero por favor disfrute su comida —dijo la sirvienta quien se quedó a un lado de la puerta esperando a que Adolf probara bocado.
                —¡oh! No era necesario tanta atención, pero gracias por la comida —dijo Adolf que destapo uno por uno cada platillo, y vi platillos que no conocía, tomo los servicios del carrito que estaban a un lado de los platillos y comenzó a comer.
                —…
                —¡Esto está muy bueno! Podría comerlo todos los días —dijo Adolf quien siguió devorando con gran apetito cada platillo.
                —Me alegro mucho que lo haya disfrutado, y que alegría que ya se encuentre mucho mejor de sus heridas, todos estábamos asustados después de ese día, sobre todo el doctor Mark y la señorita Lin cuando vieron que después de un día no había despertado, todo el ambiente del castillo se puso muy tenso —dijo la sirvienta que suspiro de alivio al ver que Adolf disfrutaba de la comida con tanta alegría—. Dicen que un buen apetito es sinónimo de una buena salud, je, je, je —ella se tapó la boca de manera elegante mientras dejo salir una pequeña risilla.
                —Ni que lo digas, sentía que hace semanas no había comido nada aun que me parece que mi apetito es mucho mayor que antes que raro, si se come tan bien en el castillo me imagino que eso alegraría a cualquiera sobre todo a los hombres, comemos un montón, si tienes a alguien que te guste hay un dicho que tienen las mujeres de la tierra donde vengo “enamora a un hombre desde el estómago” bueno yo caería fácil así ja, ja, ja, ja, oye no quiero ser grosero ¿pero no tienes cosas que hacer? —dijo Adolf quien entre bocado hablaba con la sirvienta.
                —¡tiene razón! La jefa Beatriz no le gusta la gente holgazana, una vez termine su comida puede dejar el carrito a un lado fuera de su habitación, con su permiso joven héroe y gracias por el consejo —dijo la sirvienta, se despidió de forma muy amigable y salió a paso rápido hacia el pasillo.
                —Estuvo todo demasiado sabroso «iré a estirar las piernas hasta la biblioteca y volver para bajar la comida» —dijo Adolf, ordeno las cosas de su escritorio y salió junto con el carrito el cual lo dejo como la sirvienta le había pedido.
 Cerro la puerta y se fue pensando «no tengo llaves de mi habitación siempre ha estado abierta ¿o así es como la gente acostumbra a estar en este castillo? Ya preguntare más tarde» durante su camino se encontró con varios guardias, sirvientas y mayordomos que lo saludaban con una reverencia este les asentía con la cabeza de forma leve no sabía cómo reaccionar ante las muestras de respeto, hasta que llego a la biblioteca donde solo estaba la chica de antes sin el joven.
                —¡Hola joven héroe! ¿en que lo puedo ayudar? —dijo la chica, esta intentaba sonreír de manera forzada al otro lado de escritorio donde estaba ella.
                —Despreocúpate no tienes que forzante a ser tan amable conmigo solo actual normal, aparte no hay nadie viendo ¿o sí?
                —¿Enserio?
                —Claro, no me importa.
                —¡Que alivio! La mayoría de la gente de alto rango en el castillo es muy difícil de llevar ¿sabes? —dijo la chica quien se sentó en una silla quedando solo la mitad de su torso a la vista—. Ya que estas aquí ¿no quieres tomar asiento? Hay una silla aquí al lado.
                —Gracias, no sé, si será por mi estatus en este lugar, pero todos son muy agradables de primeras —dijo Adolf, quien tomo asiento al lado de la chica—. Oye este lugar tiene buena vista.
                —Hacemos lo mejor que podemos y parte de nuestro trabajo es ser amables con los demás, aunque hay veces que la gente me saca de quicio… Esto es raro tengo a un héroe a mi lado, pero no te ves diferente de un chico normal excepto por ese ojo derecho y el color de tu cabello —dijo la chica quien lo quedo mirando y moviendo sus piernas en el aire.
                —Que te puedo decir estoy igual de sorprendido que tú, un día soy alguien normal y al otro un héroe por tener este ojo, ¿me puedes decir tu nombre? Es que me da algo de vergüenza tratar a los demás de oye o tú.
                —Ji, ji, ji, me pareces un bien chico, me llamo Anna un gusto joven héroe Adolf.
                —Lindo nombre y creo que ya no vale la pena presentarse, si todos ya me conocen.
                —Solo con tres características la gente te puede reconocer, la información en el castillo se mueve muy rápido ¿sabes? Ya que estamos aquí ¿no tienes curiosidad sobre alguna cosa? No por nada me he leído una tercera parte de todos os libros que hay aquí —dijo Anna sintiéndose orgullosa de haber leído una cantidad titánica de libros.
                —Déjame pensar… ¡qué tal un poco de la historia de Elementaria! Seguro sabes algunos detalles interesantes.
                —Eso no es nada, dame un momento que recopilo toda la información en mi cabeza… Elementaria desde sus comenzó fue… —Anna comenzó a explicarle la historia resumida del reino de Elementaria.
 Adolf estuvo más de una hora escuchando a Anna atento a cada palabra que ella decía, para alguien que no sabe nada del lugar donde esta eso era algo crucial para el saber la historia del lugar donde se encontraba como un autoproclamado héroe por parte de Lin y la princesa Mia.
                —Y con eso llegamos hasta estos días, donde ya son tres generaciones desde que comenzó la guerra entre Gallaria y Elementaria —dijo Anna terminando su explicación—. Todo claro ¿no?
                —Si… nunca hubiera pensado que tantas cosas abarcaría este reino, increíble como los monstruos han retrasado la guerra hasta casi llegar a los cien años ya de esta.
                —Ni que lo digas, desde tiempos antiguos se viene combatiendo a los monstruos, apenas se han podido expandir los humanos, ¿no hay mucho ruido fuera? —dijo Anna quien se levantó de la silla y fue hasta las ventanas que estaban a la derecha suya, a mirar que estaba sucediendo.
                —También quiero ver.
 Mucha gente estaba en la entrada del castillo llena de júbilo por la llegada de quien parecía ser muy importante, la expresión de todos era como si viniera acercándose a la persona a quien más admiraran en su vida, los gritos de los soldados levantando sus armas, las voces de las mujeres parecían un coro de ángeles dándole la bienvenida a un ser supremo, alguien entra de forma abrupta a la biblioteca.
                —¡Anna! ¡ven rápido sino te lo perderás!
                —Ya voy, y no grites en la biblioteca, aunque no hay nadie, pero igual no grites tonto John —dijo Anna.
                —¡Está a punto de llegar el maestro Edwin! —Exclamo John.
                —¡Pero qué dices! Nunca le he visto en persona, es una leyenda viva, además que dicen que él es muy guapo —dijo Anna quien empujo desde la espalda a Adolf y lo llevo hasta la entrada—. Muy bien joven héroe, esto será rápido le explicare mientras vamos hasta la entrada a mirar —Anna parecía demasiado entusiasmada por el tema.
                —Oye tú eres… —dijo Adolf apuntando a John.
                —Que sorpresa encontrarlo otra vez aquí el mismo día joven héroe, vamos rápido hacia la entrada.
 Anna cerro con llave la biblioteca y así los tres partieron corriendo hacia la entrada, Adolf seguía a ambos mientras prestaba atención a lo que Anna le iba comentando en el camino. “El maestro Edwin durante muchos años fue el general de Elementaria, el más poderoso, humilde, generoso, maravilloso y galante caballero jamás visto, viene desde la casa de caballeros Crossforce la más prestigiosa del reino y la mas antigua, su fuerza no tiene igual, es tan poderoso que dicen que destruyo una montaña de una estocada, su nivel como mago es algo también de elogio capaz de crear cataclismos en el campo de batalla solo con un hechizo, y todo eso sin sudar, tiene tantas proezas en su vida que me tomaría días contarte todas las historias que hay sobre su vida, déjame tomar un poco de aire, ja, ja, ja, es tan genial ya quiero verlo”
 Adolf quedo pensativo sobre el tema «si Lin ya me parecía que tenía una fuerza monstruosa, este Edwin ¿le supera? Y solo es un reino de este mundo, allá afuera hay tantas cosas que desconozco, de alguna manera esto me parece tan emocionante» los tres llegaron hasta la entrada donde la cantidad de gente era masiva.
                —Vaya no podemos ver nada desde aquí —dijo Adolf el lado de este estaban algunos guardias y sirvientas estos lo reconocieron.
                —¡Es el joven héroe! ¡llego a tiempo, dejen pasar al joven héroe hacia adelante! —dijo un soldado, y toda la gente cercana le hizo un espacio para que este llegara hacia adelante a un lado del camino en primera fila, John y Anna se colaron siguiéndolo para poder ver a Edwin.
 Después de unos minutos esperando expectantes la carroza donde Edwin y Lin iban hizo su aparición, la gente se volvió loca gritando a todo pulmón, dentro de la carroza Edwin iba viendo a toda la gente desde la ventana de una de las puertas, sonriendo y saludando a todos.
                —¡Que emocionante! Creo que casi puedo ver su rostro —dijo Anna con sus manos en el pecho que temblaban de emoción—. Espera la carroza se detuvo ¿paso algo?
 De la carroza Edwin se bajó justo en frente de donde estaba Adolf, los tres quedaron impresionados al ver a Edwin su apariencia demostraba elegancia y poderío a su vez, Edwin estiro su mano hacia Adolf “¿joven héroe Adolf no? Me presento soy el ex general Edwin Crossforce, la gente le tenía tal respeto que ni siquiera se abalanzaron a saludarle lo miraron con admiración desde sus lugares.
                —¡Es tan guapo! —dijo Anna, quien lo quedo observando con unos ojos brillantes.
                —Eh… ¡si lo soy, un gusto señor Edwin! —dijo Adolf, le estrecho la mano a Edwin, la cual le fue apretada con demasiada fuerza para el casi al punto de hacerle daño—. ¡Ah!
                —Perdón joven héroe, no medí mi fuerza con usted, una vez Lin despierte lo llamare para que tengamos una importante charla los tres ¿le parece? —dijo Edwin levantando las cejas esperando una respuesta positiva a la vez que tenía una leve sonrisa.
                —Claro… no hay problema señor Edwin —tartamudeo Adolf nervioso por la presión de toda la gente que los veía a ambos.
                —Creo que me va a dar algo… —dijo Anna y se desmayó al ver tan de cerca a Edwin.
                —Anna cuida…

 Edwin tomo de la cintura a Anna “parece que hay otra dama que necesita descansar, me la llevare, con su permiso joven héroe Adolf” Edwin la cargo en sus brazos y la llevo hasta la carroza y partió esta de nuevo hasta dentro del castillo, Adolf y John quedaron en silencio mientras que la carroza se fue de la vista, todos se acercaron a estrechar la mano de Adolf “señor héroe por favor estreche mi mano” “por favor toque mi barriga para bendecir a mi hijo” “es como si saludara a dos personas a la vez” y así muchas personas estuvieron hablándole a Adolf durante mucho tiempo hasta que oscureció y la muchedumbre se calmó.
                —Dios que día de locos, ¿no te parece John? —dijo Adolf quien se sentó en el pasto del lugar cansado de estrechar la mano a tantas personas.
                —… conocer a personas tan importantes un mismo día, estoy satisfecho pero cansado —dijo John, que también se acostó en el pasto.
 Paso un momento y Adolf se levantó, la fresca brisa de la noche le renovó los ánimos “creo que es todo por el día de hoy, si necesito algún libro iré a dar un paseo a la biblioteca, nos vemos John” “claro cuando guste joven héroe” Adolf se adentró en el castillo para volver a su habitación.

Gracias por leer.

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