Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 14: ¿Que nivel eres?
—¡Hoy tengo un solo objetivo,
ver el nivel de cuando ser humano pase por mi lado! —grito Adolf con energía en
la mañana—. No necesite de Beatriz para despertarme hoy, je, je.
—¿Me llamaba joven héroe? —dijo
Beatriz mientras abrió la puerta.
—La verdad si, «vamos…
concentración» —Adolf quedo mirando a Beatriz, pero él estaba en trapos
menores.
—¡Tápese sus partes! —Beatriz se
dio media vuelta sonrojada y molesta.
—¡Seré imbécil!, perdón Beatriz deme
solo un momento… listo «!si! apareció, Beatriz Lessard nivel sesenta y dos» ¿le
puedo preguntar algo?
—Esta bien, pero no vuelva a
mostrarse así delante mío ¿quiere? —ella se volvió y miro a Adolf que ahora
traía unos pantalones.
—Entendido, debo ser
desagradable a la vista para usted, en fin ¿Qué tan fuerte es?
—… no quiero hablar sobre eso
—ella hizo una mueca de desánimo.
—Comprendo, ¿ha sabido algo
sobre la señorita Lin y la princesa Mia?
—Lin, ella sigue en reposo debe
estar ya por recuperarse por completo de la batalla que tuvo en Meria, la
princesa está en la academia en la ciudad enfocada en sus estudios —ella se dio
media vuelta y le dijo—. Hoy tengo unos asuntos que atender, así que esta
mañana no estaré por si llegara a necesitarme.
—Ya veo, bueno que le vaya bien
—dijo Adolf parado al medio de la habitación descalzo y solo con un par de
pantalones encima.
—Si, gracias… —Beatriz se fue,
luego de cerrar la puerta pensó—. «Por la diosa, que hombre más despreocupado,
le vi todo y él ni se avergonzó, eso quiere decir que ¿no me ve como una
mujer?» —se molestó por esa autoafirmación, partió hasta la sala de reuniones
en la última planta del castillo.
Adolf salió para seguir con lo usual de su día
a día, mientras en la sala de reuniones sentado al medio de una gran mesa
ovalada se encontraba Edwin, y a su alrededor cuatro hombres adultos de buen
vestir. El lugar estaba decorado con grandes tapetes colgados en ellos estaban
bordados los símbolos del escudo de armas de Elementaria, cada uno en una
muralla, en el cielo del salón dibujado a mano había una bellísima ilustración
de una hermosa mujer de corto cabello blanco, ojos pardos, vestida con una
túnica de seda más blanca que la nieve, sentada en el cielo, en la palma de su
mano sostenía a un hombre y una mujer en miniatura.
—Solo falta que lleguen las
damas de honor para comenzar —dijo Edwin que estaba de dedos cruzados en la
mesa.
—Mi señor, porque nos ha citado
tan temprano esta mañana, ¿nos puede adelantar algo?
—Adrión, la paciencia es una
virtud, a tu edad ya deberías saberlo, pensar que eres el ministro de economía
del rey.
—Lo siento por mi arrebato de
impaciencia mi señor —dijo Adrión, con la cabeza agachada.
—Esto mismo va para ustedes
tres, Gael o debería decir ministro de agricultura y recursos naturales, Ifbril
nuestro ministro de defensa, Eiron ministro de educación y tecnologías mágicas
—Edwin los miro a los ojos, pero ellos se veían atemorizados por él, el aura
que el emanaba era tan pesada que el solo hecho de estar cerca suyo hacia
aflorar un instinto de inferioridad y sumisión.
Se escucharon unos pasos, entraron Beatriz y
Lin, esta última aún tenía algunos vendajes y su caminar era algo torpe
“llegaron nuestras hermosas damas, tomen asiento por favor” ellas se fueron a
sentar al otro borde de la mesa, la expresión de ambas era de seriedad.
—Padre, ¿cuál es el motivo de
convocarnos aquí?
—Seré directo con ustedes, tu mi
niña ya lo sabes y para ti Beatriz también, pero caballeros los rumores que han
escuchado son reales, el héroe de la profecía está aquí en el castillo.
—¿Cómo? ¿no era solo un cuento
infantil esa cosa? —se levantó de golpe de la silla, Ifbril alterado por la
noticia.
—Es real, pero hay un
inconveniente, el joven no está capacitado para luchar por lo menos eso fui
capaz de notar, pero es demasiado temprano para sacar una conclusión, dentro de
unos días nuestro rey Vatisth Elementaria volverá de su pequeño viaje, el dará
su última palabra.
—Disculpe, pero el joven héroe está
demostrando avances, ¿su ojo no es prueba suficiente? Que no estamos
equivocados —dijo Beatriz que alzo un poco la voz en el lugar.
—Querida Beatriz, no digo que él
tenga que dejar Elementaria ni nada parecido, pero si yo fuera mi rey, le daría
un ultimátum para ver de lo que es capaz, si lo piensas un poco es extraño que
haya llegado de la nada y más aún si este ni siquiera tenía una pizca de mana
en su cuerpo, a ello súmale que es un inexperto en las artes de la guerra,
puede incluso ser un espía de Gallaria, las posibilidades son demasiadas —Edwin
se explayo moviendo sus manos a la par que caminaba alrededor de todo ellos.
—¡Padre! Es impensable que él
sea alguien con malas intenciones, si pasaras un poco de tiempo con él lo entenderías,
por la Diosa yo creo que él es quien nos librara de esta guerra sin fin, ese
ojo derecho suyo es la prueba de todo ello —Lin se levantó de forma leve y algo
exaltada de su silla.
—Señorita Lin, no lo estamos incriminando por el momento, pero
debemos estar precavidos ante cualquier suceso y aún más si es algo cercano a
la princesa ella es nuestro futuro, nada y nadie es más importante que ella
para Elementaria —dijo Eiron el cual se veía calmado ante la situación que se
estaba volviendo tensa.
—Así es, puede que este héroe sea un elemento a nuestro favor, lo
mejor es cerciorarnos por completo que será una ayuda para nosotros —dijo Gael.
—Lo mejor será comprobar sus capacidades en combate —dijo Ifbril.
—No será necesario, la princesa Mia ya ideo una rutina para él, ella
tiene la esperanza que pronto el joven héroe nos mostrara resultados —dijo
Beatriz que apretó parte de su falda con su puño debajo de la mesa.
—Beatriz, y también mi niña esta reunión es solo de carácter informativo,
todo seguirá como siempre por el momento, el único en dar un veredicto es
nuestro rey, hasta entonces les pido que se abstengan de cualquier acción.
—Si eso es todo padre, nosotras nos marchamos, con su permiso —Lin
se levantó de la silla y junto a Beatriz se fueron de la sala.
—Como tienen mucha gente a su cargo ahora que ellas se fueron les
pido que no hagan nada innecesario, ver triste a mi niña o la princesa me
podría de muy mal humor, ¿y saben que pasa cuando eso es así? —Edwin hizo que
por un momento los cuatros presentes se les helara la sangre, y con expresiones
de angustia todos asintieron con la cabeza—. Eso me gusta, ven hablando la
gente se entiende, caballeros aún no se termina debemos ver otros asuntos.
Edwin y los ministros, siguieron conversando
sobre otros asuntos de importancia publica durante toda la mañana, Adolf se
encontraba sentado en su puesto a la espera de la siguiente lección, en ese
tiempo muerto se quedó observando a todos para ver sus niveles «la mayoría está
entre los niveles siete y once, veamos a Mari… nivel catorce, nada mal, los demás
están todos en el nivel diez» Cecil y los otros dos le quedaron mirando con
cara de duda. La única que sobresalía era Marianette hasta que Adolf vio el
nivel de Frederick «¿Cómo? Ese cretino es nivel veinte seis, no estaba
alardeando después de todo, por trece veces me sobre pasa, el entrenamiento
deberá ser más riguroso desde ahora» Frederick hizo un sonido de molestia al
ver que Adolf conversaba con Marianette “Mari, ¿me prestas esos apuntes?” con
una actitud amable le responde “claro, lo mejor que revises esos puntos me
parecen los más importantes” el mientras más los veía juntos su rencor crecía «solo
quedan trece días para acabar con él, aguanta eres un hijo de la casa Newgate»
Terminaron las lecciones del día, Adolf partió
de nuevo a la biblioteca con Marianette, persona que se cruzara con ellos Adolf
veía su nivel «nada fuera de lo como por el momento» entraron a la biblioteca y
el miro a todo el mundo en detalle, los tipos que estaban en la recepción eran
para su sorpresa sobre el nivel treinta, Ana era solo nivel seis y John ocho,
pensó «me imaginaba que dependiendo de su rol el nivel, pero nadie es débil de
por si, claro si los comparo conmigo cualquiera es fuerte» siguió en su
inspección, la gente a su alrededor todos marcaban niveles inferiores al veinte,
debo eso de lado y se enfocó en los estudios con ella.
—Mari, ti te digo que eres fuerte ¿me creerías?
—Que dices, soy bastante promedio, mi fuerza es tan normal como tu —dijo
ella con una leve sonrisa y las cejas levantadas.
—¿eh? «no sé, si eso fue un cumplido…» —la mirada de Adolf se volvió
de duda—. «¿Así que ella no sabe que es fuerte? ¿O el nivel dependerá de más
factores y no solo la fuerza física? Si me voy a lo básico, la fuerza, cantidad
de mana, poder mágico, habilidades innatas serian algunos factores a considerar
también» —luego de ese breve pensamiento, el leyó casi recorrido una página del
libro de historia que ese día le tocaba revisar.
—¡Increíble! Ups… ya puedes leer bastante bien el Galba, buen
trabajo Adolf —dijo Marianette que le mostro su mano empuñada con el dedo
pulgar arriba en señal de un excelente trabajo.
—Je, je, je, gracias, ¿y como vas con el mensaje que te deje?
—La verdad necesitare un poco más de tiempo, creo entender un poco,
pero hasta el momento solo sé que escribiste tu nombre allí —dijo algo
decepcionada con ella misma.
—Te daré una pequeña pista, en esa frase esta todas las vocales de
mi idioma natal.
—Oye no es justo quería adivinarlo por mí misma —Marianette frunzo
sus cejas con las mejillas hinchadas.
—Todos necesitamos una ayudita a veces, no te lo tomes a mal —Adolf
miro el gran reloj que estaba en medio de la biblioteca—. «Que linda se ve
enojada» nos queda poco tiempo, sigamos en lo nuestro.
Ellos una vez terminaron, ambos fuera de la
biblioteca se despidieron y por un momento Marianette se inclinó hacia adelante
como si esperara algo «¿ah? ¿Porque me moví de esa forma?, ¿que estaba
esperando recibir?» dudosa se va del lugar reflexionando sobre ello, pero al
poco tiempo no le da importancia pensó que solo era un reflejo de su cuerpo
nada más.
Mientras Adolf se apresuró en llegar a cenar,
una vez allí Beatriz estaba sentada en la mesa junto a los demás con una
expresión pensativa, en ese rato Adolf le miro un par de veces, pero la
expresión de ella no cambio en todo ese tiempo. El marcho a tomar su pequeña y
refrescante siesta, siguió en lo suyo y fue al barracón donde Odelia estaba
esperando en la recepción como era usual «la señorita Odelia es nivel… treinta
y dos, ella es bastante fuerte» Adolf le saludo y le pidió lo que le había
encargado ayer, fue a ver ahora que su agilidad y estamina habían aumentado un
punto como seria el entrenamiento de ese día.
—Un poco de elongación… listo, ahora lo dividiré en carreras de
mediana intensidad de cinco minutos, no quiero caerme como ayer aún me pica un
poco la mano, lo bueno está casi sana ya —a veces se sentía algo raro hablando
solo pero ya se le estaba haciendo una costumbre ello.
Partió con la primera carrera, se agito bastante,
pero nada que lo dejara sin aliento, la segunda poco a poco sintió el cansancio,
tercera y cuarta los síntomas del sobreesfuerzo empezaron a brotar, quinta el
cansancio se arraigó en él, jadeos con respiración agitada, un pequeño mareo
donde sintió que la sangre en cualquier momento saldría de su nariz, las
piernas resentidas pero aun así dijo “si no quedo exhausto aun puedo continuar”
esta vez troto a paso ligero por casi diez minutos más hasta que cayo sin
energías al suelo “sin dolor no hay recompensa, aunque este es mi limite, me
siento solo un poco patético ahora” todo el sudor caía de forma constante en la
pista, luego de unos minutos recupero el aliento y se fue donde Odelia, no se
dio cuenta pero el lugar donde estaba tirado dejo una sombra humedad por el
sudor.
—Ah… ah… ah… gracias… —Adolf tomo el vaso que Odelia había dejado en
el mostrador de la recepción, y se bebió todo de golpe.
—Hoy se esforzó bastante joven héroe, siga así la practica hace al
maestro, también hay salas con equipamiento para trabajo con pesas en cada piso
por si lo necesita para otra ocasión —ella se veía contenta al ver que él se tomó
con gusto la bebida, pasaron unos segundos y Adolf se recuperó de la fatiga
otra vez.
—Señorita Odelia muchas gracias, nos vemos mañana —se despidió de
ella agitando la mano mientras se iba del lugar
—Claro, nos vemos joven héroe —se quedó viendo un sobre abierto con
una carta sobresaliendo de este que tenía al lado suyo—. que debería hacer,
Alphonse llegara en unos días más, seguro se alegrara por volver a probar mi
comida ji, ji.
Con las energías renovadas se fue a quitar el
sudor del cuerpo, en el camino se volvió a encontrar con la sirvienta Alice que
por casualidad estaba limpiando el lugar, ella intento disimular que lo veía en
el camino de Adolf frente suyo iba pasando Ifbril el ministro de defensa de
Elementaria, su cara no parecía de muchos amigos, Adolf le vi y le saludo
casual mientras levanto una mano “hola” Ifbril le paso a llevar su hombro y lo
boto al suelo le respondió con una mirada de desprecio “quien te crees que eres
para saludarme de esa forma, solo eres un sucio aprendiz” Alice al ver que el
cayo le fue a ayudar tenía una expresión de preocupación se puso de rodillas y
ayudo a levantarse a Adolf “¿se encuentra bien joven héroe?” al escuchar eso
Ifbril le dio un escalofrió, vio que cuando se levantaba este se tocó la cadera
con la mano y cerrando su ojo izquierdo dejo a la vista el ojo con la marca del
héroe pensó “!mierda, si Edwin se entera que le falte el respeto no sé que me hará,
mejor huyo rápido” el apuro el paso y se fue del lugar.
—¡Auch! Que le pasa a ese tipo tan arrogante —dijo Adolf mientras le
ayudaba Alice a levantarse.
—Déjeme ayudarme —Alice le sacudió el trasero a Adolf con su mano—.
«!ay le toque allí!»
—Está bien, solo fue una pequeña caída gracias por la preocupación
¿eh? —Adolf quedo pensativo, se hizo el tonto y le dejo pasar esa tocada ya que
no era algo para darle importancia—. No me digas Alice ¿no es así?
—¡Si! —ella junto las palmas de sus manos, su cara reflejaba alegría
al ser recordada por él.
—¿Sabes quién era ese tipo? —él se mostró un poco irritado.
—¡Si! Es el ministro de defensa de Elementaria, es una persona muy
importante, aunque la mayoría de los sirvientes evitamos acercarnos a él, tiene
un temperamento muy grosero por quienes no tengan un estatus alto.
—Ya veo, recordare ese rostro y eso.
—Sabe… quiere tomar un poco de té, ¡si no quiere no tiene por que!
Seguro es una molestia para usted —bajo sus cejas, se veía deprimida por pensar
en ser un estorbo.
—Señorita Alice tendré que rechazarla esta vez, estoy todo sudado
necesito un baño, pero otro día sin problemas le acepto si propuesta —dijo
Adolf quien intentaba verse como alguien modesto.
—¡Claro, hasta entonces joven héroe! —su mirada brillante era de una
muchacha ilusionada.
—Seguro, nos vemos.
Alice quedo un rato parada pensando “tomar un
baño eh…” se imaginó a él en medio de un baño y le sangro un poco la nariz. Después
de un relajante baño, pensó en su habitación sentado en la silla del escritorio
«ese tipo era nivel cuarenta y ocho es bastante fuerte, aunque va a llegar el
día que me pida disculpas, que se cree ese maldito viejo»
Esa noche después de terminar todo lo que tenía
pendiente se fue a dormir sin revisar su estado quería ver cuanto progreso
haría en dos días. Despertó para volver al su quehacer diario, llego el
atardecer volvió a entrenar con casi los mismos resultados, ahora él se sentía
un poco más ligero que el día anterior, término medio muerto otra vez, el
brebaje milagroso de Odelia le reanimo y en su camino de vuelta se volvió a
encontrar con Alice. Ella intento no verse demasiado contenta con ese encuentro
no tan casual, Adolf le dijo después de saludarla “señorita Alice, si tiene
tiempo ¿podemos juntarnos aquí en una hora?” ella quedo encantada y le
respondió “!si, si! No se preocupe, le espero aquí” él se fue del lugar y ella
se tocó las mejillas y dio varios brincos de un lado a otro «respira profundo…
por fin puedo hablar con el héroe»
Luego de aproximadamente una hora, Adolf llego
allí vistiendo su rutinario atuendo de aprendiz, el turno de Alice ya había
terminado y desde una esquina cuando ve aparecer a Adolf pensó «!si vino! Pensé
que solo lo decía por cortesía no quería hacerme ilusiones en vano» ella se acercó
hasta él y le volvió a saludar de manera tímida, ambos fueron hasta la
habitación de Alice donde ella le ofreció de forma hospitalaria tomar asiento,
se encontraban cara a cara sentados en una pequeña mesa de estar con dos tazas
de té en ella.
—Es pequeña, pero a la vez se siente acogedora esta habitación —dijo
Adolf que estaba observando todo el lugar con una mirada curiosa sosteniendo la
taza de té—. No es tan diferente a la mía, ¿te puedo llamar Alice a secas?
—¡Si no hay problema! —dijo Alice la cual estaba demasiado tensa en
ese momento.
—¿Qué es lo que necesitas de mí?
—Bueno… yo… —miro hacia todos lados nerviosa—. Tengo curiosidad por
saber que tipo de hombre es usted —los hombros de ella se volvieron rígidos, un
poco de sudor le broto por la frente.
—¡Con que era eso! No es necesario que estés tan nerviosa no muerdo,
de todas formas, yo también siento curiosidad por la gente del castillo, ¿dime
que quieres saber? —tomo un sorbo del té y lo dejo en la mesa.
—Desde pequeña he sido muy curiosa y eso me ha traído problemas la
verdad, no creí que vendría para serle sincera, lo primero que me llamo la
atención ¿ese color de cabello es de nacimiento? —encogió los hombros y junto
sus manos en su falda haciendo un pequeño movimiento de timidez con estos.
—Te responderé varias cosas que creo que podrías preguntar, ya varia
gente lo ha hecho ja, ja, ja, si es de nacimiento de hecho casi toda la gente
de dónde vengo tiene ese color de cabello «acá es el castaño por lo que me di
cuenta» no tengo novia, vengo desde un lugar muy lejano, mi pasatiempo es
estudiar de lo que me llame la atención, este ojo es así desde que tengo
memoria —Adolf siguió respondiendo cosas personales que ya había respondido con
anterioridad.
—¡Wow! Ahora que se todas esas cosas, me hace pensar que usted es
alguien como yo, ¡bueno lo que quiero decir es!... no es alguien haragán
pretensioso como la mayoría de las personas en el castillo, tiene un gran
título y aun así conserva humildad en sus palabras —Alice miro fijamente a
Adolf y le mostro un adorable rostro, este se sintió algo avergonzado el cual
pensó «no lo digo, en este castillo cada chica es más preciosa que la anterior,
pero no tengo tiempo para esas cosas por el momento» después se percató ella
del gesto que hizo y se sonrojo, ambos conversaron de cosas cotidianas durante
un buen rato.
—Ya va siendo hora de marcharme Alice, muchas gracias por el té,
pase un rato agradable —dijo Adolf un poco sonrojado de alguna manera se dio
cuenta que poco a poco la gente a su alrededor lo iba aceptando, no como un
héroe sino como persona.
—buu… —se puso un poco triste la forma de sus labios hacia abajo la
delataba, quería seguir un poco con él.
—Si encuentro algún hueco en mi tiempo, podría venir otra vez, ¿si
te parece bien?
—Estaría encantada joven héroe —ella vio como el dejo escapar un
suspiro y dijo ”Adolf llámame Adolf” Alice asintió con la cabeza y un pequeño
si.
Se fue de la habitación de Alice cuando ella
lo acompaño un rato por el camino a su habitación se toparon con Beatriz la
cual los vio bastante amistosos entre si. Beatriz le saludo y dijo con una
inexpresiva cara “así que de esta manera ocupa su tiempo joven héroe con su
permiso” Adolf le respondió mientras ella iba alejándose “no estoy coqueteando
con nadie, no saque conclusiones a cosas que no son” por alguna razón eso
alegro por un momento a Beatriz la cual solo los volvió a mirar y les dio una
pequeña reverencia con la cabeza.
—Adolf es mi idea ¿o la jefa Beatriz se veía contenta? —Alice se
hizo muchos malentendidos, como mujer era aguda en ese tipo de cosas.
—Quien sabe, solo le dije la verdad, aquí está bien Alice hasta
luego —Adolf pensó por un momento «no puede ser que ella… no es posible, claro
que no»
—Que descanse y tenga una buena noche, hasta pronto.
En el tenue pasillo alumbrado por lamparas la
silueta de Alice se iba haciendo más pequeña hasta que dejo de verse, Adolf
quedo pensando en muchas cosas después de ese rato con ella, al volver hizo lo
usual y se fue a la cama “antes de planchar oreja, veamos que tal voy” con los
ojos entreabiertos y un cansado mirar observo su estado, antes de caer dormido
dijo “excelente otro punto más” el cansancio fue demasiado y se durmió.
Gracias por leer.


0 comentarios:
Publicar un comentario