martes, 11 de julio de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 14

Publicado por a.d a las 21:59



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 14: ¿Que nivel eres?
                —¡Hoy tengo un solo objetivo, ver el nivel de cuando ser humano pase por mi lado! —grito Adolf con energía en la mañana—. No necesite de Beatriz para despertarme hoy, je, je.
                —¿Me llamaba joven héroe? —dijo Beatriz mientras abrió la puerta.
                —La verdad si, «vamos… concentración» —Adolf quedo mirando a Beatriz, pero él estaba en trapos menores.
                —¡Tápese sus partes! —Beatriz se dio media vuelta sonrojada y molesta.
                —¡Seré imbécil!, perdón Beatriz deme solo un momento… listo «!si! apareció, Beatriz Lessard nivel sesenta y dos» ¿le puedo preguntar algo?
                —Esta bien, pero no vuelva a mostrarse así delante mío ¿quiere? —ella se volvió y miro a Adolf que ahora traía unos pantalones.
                —Entendido, debo ser desagradable a la vista para usted, en fin ¿Qué tan fuerte es?
                —… no quiero hablar sobre eso —ella hizo una mueca de desánimo.
                —Comprendo, ¿ha sabido algo sobre la señorita Lin y la princesa Mia?
                —Lin, ella sigue en reposo debe estar ya por recuperarse por completo de la batalla que tuvo en Meria, la princesa está en la academia en la ciudad enfocada en sus estudios —ella se dio media vuelta y le dijo—. Hoy tengo unos asuntos que atender, así que esta mañana no estaré por si llegara a necesitarme.
                —Ya veo, bueno que le vaya bien —dijo Adolf parado al medio de la habitación descalzo y solo con un par de pantalones encima.
                —Si, gracias… —Beatriz se fue, luego de cerrar la puerta pensó—. «Por la diosa, que hombre más despreocupado, le vi todo y él ni se avergonzó, eso quiere decir que ¿no me ve como una mujer?» —se molestó por esa autoafirmación, partió hasta la sala de reuniones en la última planta del castillo.
 Adolf salió para seguir con lo usual de su día a día, mientras en la sala de reuniones sentado al medio de una gran mesa ovalada se encontraba Edwin, y a su alrededor cuatro hombres adultos de buen vestir. El lugar estaba decorado con grandes tapetes colgados en ellos estaban bordados los símbolos del escudo de armas de Elementaria, cada uno en una muralla, en el cielo del salón dibujado a mano había una bellísima ilustración de una hermosa mujer de corto cabello blanco, ojos pardos, vestida con una túnica de seda más blanca que la nieve, sentada en el cielo, en la palma de su mano sostenía a un hombre y una mujer en miniatura.
                —Solo falta que lleguen las damas de honor para comenzar —dijo Edwin que estaba de dedos cruzados en la mesa.
                —Mi señor, porque nos ha citado tan temprano esta mañana, ¿nos puede adelantar algo?
                —Adrión, la paciencia es una virtud, a tu edad ya deberías saberlo, pensar que eres el ministro de economía del rey.
                —Lo siento por mi arrebato de impaciencia mi señor —dijo Adrión, con la cabeza agachada.
                —Esto mismo va para ustedes tres, Gael o debería decir ministro de agricultura y recursos naturales, Ifbril nuestro ministro de defensa, Eiron ministro de educación y tecnologías mágicas —Edwin los miro a los ojos, pero ellos se veían atemorizados por él, el aura que el emanaba era tan pesada que el solo hecho de estar cerca suyo hacia aflorar un instinto de inferioridad y sumisión.
 Se escucharon unos pasos, entraron Beatriz y Lin, esta última aún tenía algunos vendajes y su caminar era algo torpe “llegaron nuestras hermosas damas, tomen asiento por favor” ellas se fueron a sentar al otro borde de la mesa, la expresión de ambas era de seriedad.
                —Padre, ¿cuál es el motivo de convocarnos aquí?
                —Seré directo con ustedes, tu mi niña ya lo sabes y para ti Beatriz también, pero caballeros los rumores que han escuchado son reales, el héroe de la profecía está aquí en el castillo.
                —¿Cómo? ¿no era solo un cuento infantil esa cosa? —se levantó de golpe de la silla, Ifbril alterado por la noticia.
                —Es real, pero hay un inconveniente, el joven no está capacitado para luchar por lo menos eso fui capaz de notar, pero es demasiado temprano para sacar una conclusión, dentro de unos días nuestro rey Vatisth Elementaria volverá de su pequeño viaje, el dará su última palabra.
                —Disculpe, pero el joven héroe está demostrando avances, ¿su ojo no es prueba suficiente? Que no estamos equivocados —dijo Beatriz que alzo un poco la voz en el lugar.
                —Querida Beatriz, no digo que él tenga que dejar Elementaria ni nada parecido, pero si yo fuera mi rey, le daría un ultimátum para ver de lo que es capaz, si lo piensas un poco es extraño que haya llegado de la nada y más aún si este ni siquiera tenía una pizca de mana en su cuerpo, a ello súmale que es un inexperto en las artes de la guerra, puede incluso ser un espía de Gallaria, las posibilidades son demasiadas —Edwin se explayo moviendo sus manos a la par que caminaba alrededor de todo ellos.
                —¡Padre! Es impensable que él sea alguien con malas intenciones, si pasaras un poco de tiempo con él lo entenderías, por la Diosa yo creo que él es quien nos librara de esta guerra sin fin, ese ojo derecho suyo es la prueba de todo ello —Lin se levantó de forma leve y algo exaltada de su silla.
—Señorita Lin, no lo estamos incriminando por el momento, pero debemos estar precavidos ante cualquier suceso y aún más si es algo cercano a la princesa ella es nuestro futuro, nada y nadie es más importante que ella para Elementaria —dijo Eiron el cual se veía calmado ante la situación que se estaba volviendo tensa.
—Así es, puede que este héroe sea un elemento a nuestro favor, lo mejor es cerciorarnos por completo que será una ayuda para nosotros —dijo Gael.
—Lo mejor será comprobar sus capacidades en combate —dijo Ifbril.
—No será necesario, la princesa Mia ya ideo una rutina para él, ella tiene la esperanza que pronto el joven héroe nos mostrara resultados —dijo Beatriz que apretó parte de su falda con su puño debajo de la mesa.
—Beatriz, y también mi niña esta reunión es solo de carácter informativo, todo seguirá como siempre por el momento, el único en dar un veredicto es nuestro rey, hasta entonces les pido que se abstengan de cualquier acción.
—Si eso es todo padre, nosotras nos marchamos, con su permiso —Lin se levantó de la silla y junto a Beatriz se fueron de la sala.
—Como tienen mucha gente a su cargo ahora que ellas se fueron les pido que no hagan nada innecesario, ver triste a mi niña o la princesa me podría de muy mal humor, ¿y saben que pasa cuando eso es así? —Edwin hizo que por un momento los cuatros presentes se les helara la sangre, y con expresiones de angustia todos asintieron con la cabeza—. Eso me gusta, ven hablando la gente se entiende, caballeros aún no se termina debemos ver otros asuntos.
 Edwin y los ministros, siguieron conversando sobre otros asuntos de importancia publica durante toda la mañana, Adolf se encontraba sentado en su puesto a la espera de la siguiente lección, en ese tiempo muerto se quedó observando a todos para ver sus niveles «la mayoría está entre los niveles siete y once, veamos a Mari… nivel catorce, nada mal, los demás están todos en el nivel diez» Cecil y los otros dos le quedaron mirando con cara de duda. La única que sobresalía era Marianette hasta que Adolf vio el nivel de Frederick «¿Cómo? Ese cretino es nivel veinte seis, no estaba alardeando después de todo, por trece veces me sobre pasa, el entrenamiento deberá ser más riguroso desde ahora» Frederick hizo un sonido de molestia al ver que Adolf conversaba con Marianette “Mari, ¿me prestas esos apuntes?” con una actitud amable le responde “claro, lo mejor que revises esos puntos me parecen los más importantes” el mientras más los veía juntos su rencor crecía «solo quedan trece días para acabar con él, aguanta eres un hijo de la casa Newgate»
 Terminaron las lecciones del día, Adolf partió de nuevo a la biblioteca con Marianette, persona que se cruzara con ellos Adolf veía su nivel «nada fuera de lo como por el momento» entraron a la biblioteca y el miro a todo el mundo en detalle, los tipos que estaban en la recepción eran para su sorpresa sobre el nivel treinta, Ana era solo nivel seis y John ocho, pensó «me imaginaba que dependiendo de su rol el nivel, pero nadie es débil de por si, claro si los comparo conmigo cualquiera es fuerte» siguió en su inspección, la gente a su alrededor todos marcaban niveles inferiores al veinte, debo eso de lado y se enfocó en los estudios con ella.
—Mari, ti te digo que eres fuerte ¿me creerías?
—Que dices, soy bastante promedio, mi fuerza es tan normal como tu —dijo ella con una leve sonrisa y las cejas levantadas.
—¿eh? «no sé, si eso fue un cumplido…» —la mirada de Adolf se volvió de duda—. «¿Así que ella no sabe que es fuerte? ¿O el nivel dependerá de más factores y no solo la fuerza física? Si me voy a lo básico, la fuerza, cantidad de mana, poder mágico, habilidades innatas serian algunos factores a considerar también» —luego de ese breve pensamiento, el leyó casi recorrido una página del libro de historia que ese día le tocaba revisar.
—¡Increíble! Ups… ya puedes leer bastante bien el Galba, buen trabajo Adolf —dijo Marianette que le mostro su mano empuñada con el dedo pulgar arriba en señal de un excelente trabajo.
—Je, je, je, gracias, ¿y como vas con el mensaje que te deje?
—La verdad necesitare un poco más de tiempo, creo entender un poco, pero hasta el momento solo sé que escribiste tu nombre allí —dijo algo decepcionada con ella misma.
—Te daré una pequeña pista, en esa frase esta todas las vocales de mi idioma natal.
—Oye no es justo quería adivinarlo por mí misma —Marianette frunzo sus cejas con las mejillas hinchadas.
—Todos necesitamos una ayudita a veces, no te lo tomes a mal —Adolf miro el gran reloj que estaba en medio de la biblioteca—. «Que linda se ve enojada» nos queda poco tiempo, sigamos en lo nuestro.
 Ellos una vez terminaron, ambos fuera de la biblioteca se despidieron y por un momento Marianette se inclinó hacia adelante como si esperara algo «¿ah? ¿Porque me moví de esa forma?, ¿que estaba esperando recibir?» dudosa se va del lugar reflexionando sobre ello, pero al poco tiempo no le da importancia pensó que solo era un reflejo de su cuerpo nada más.
 Mientras Adolf se apresuró en llegar a cenar, una vez allí Beatriz estaba sentada en la mesa junto a los demás con una expresión pensativa, en ese rato Adolf le miro un par de veces, pero la expresión de ella no cambio en todo ese tiempo. El marcho a tomar su pequeña y refrescante siesta, siguió en lo suyo y fue al barracón donde Odelia estaba esperando en la recepción como era usual «la señorita Odelia es nivel… treinta y dos, ella es bastante fuerte» Adolf le saludo y le pidió lo que le había encargado ayer, fue a ver ahora que su agilidad y estamina habían aumentado un punto como seria el entrenamiento de ese día.
—Un poco de elongación… listo, ahora lo dividiré en carreras de mediana intensidad de cinco minutos, no quiero caerme como ayer aún me pica un poco la mano, lo bueno está casi sana ya —a veces se sentía algo raro hablando solo pero ya se le estaba haciendo una costumbre ello.
 Partió con la primera carrera, se agito bastante, pero nada que lo dejara sin aliento, la segunda poco a poco sintió el cansancio, tercera y cuarta los síntomas del sobreesfuerzo empezaron a brotar, quinta el cansancio se arraigó en él, jadeos con respiración agitada, un pequeño mareo donde sintió que la sangre en cualquier momento saldría de su nariz, las piernas resentidas pero aun así dijo “si no quedo exhausto aun puedo continuar” esta vez troto a paso ligero por casi diez minutos más hasta que cayo sin energías al suelo “sin dolor no hay recompensa, aunque este es mi limite, me siento solo un poco patético ahora” todo el sudor caía de forma constante en la pista, luego de unos minutos recupero el aliento y se fue donde Odelia, no se dio cuenta pero el lugar donde estaba tirado dejo una sombra humedad por el sudor.
—Ah… ah… ah… gracias… —Adolf tomo el vaso que Odelia había dejado en el mostrador de la recepción, y se bebió todo de golpe.
—Hoy se esforzó bastante joven héroe, siga así la practica hace al maestro, también hay salas con equipamiento para trabajo con pesas en cada piso por si lo necesita para otra ocasión —ella se veía contenta al ver que él se tomó con gusto la bebida, pasaron unos segundos y Adolf se recuperó de la fatiga otra vez.
—Señorita Odelia muchas gracias, nos vemos mañana —se despidió de ella agitando la mano mientras se iba del lugar
—Claro, nos vemos joven héroe —se quedó viendo un sobre abierto con una carta sobresaliendo de este que tenía al lado suyo—. que debería hacer, Alphonse llegara en unos días más, seguro se alegrara por volver a probar mi comida ji, ji.
 Con las energías renovadas se fue a quitar el sudor del cuerpo, en el camino se volvió a encontrar con la sirvienta Alice que por casualidad estaba limpiando el lugar, ella intento disimular que lo veía en el camino de Adolf frente suyo iba pasando Ifbril el ministro de defensa de Elementaria, su cara no parecía de muchos amigos, Adolf le vi y le saludo casual mientras levanto una mano “hola” Ifbril le paso a llevar su hombro y lo boto al suelo le respondió con una mirada de desprecio “quien te crees que eres para saludarme de esa forma, solo eres un sucio aprendiz” Alice al ver que el cayo le fue a ayudar tenía una expresión de preocupación se puso de rodillas y ayudo a levantarse a Adolf “¿se encuentra bien joven héroe?” al escuchar eso Ifbril le dio un escalofrió, vio que cuando se levantaba este se tocó la cadera con la mano y cerrando su ojo izquierdo dejo a la vista el ojo con la marca del héroe pensó “!mierda, si Edwin se entera que le falte el respeto no sé que me hará, mejor huyo rápido” el apuro el paso y se fue del lugar.
—¡Auch! Que le pasa a ese tipo tan arrogante —dijo Adolf mientras le ayudaba Alice a levantarse.
—Déjeme ayudarme —Alice le sacudió el trasero a Adolf con su mano—. «!ay le toque allí!»
—Está bien, solo fue una pequeña caída gracias por la preocupación ¿eh? —Adolf quedo pensativo, se hizo el tonto y le dejo pasar esa tocada ya que no era algo para darle importancia—. No me digas Alice ¿no es así?
—¡Si! —ella junto las palmas de sus manos, su cara reflejaba alegría al ser recordada por él.
—¿Sabes quién era ese tipo? —él se mostró un poco irritado.
—¡Si! Es el ministro de defensa de Elementaria, es una persona muy importante, aunque la mayoría de los sirvientes evitamos acercarnos a él, tiene un temperamento muy grosero por quienes no tengan un estatus alto.
—Ya veo, recordare ese rostro y eso.
—Sabe… quiere tomar un poco de té, ¡si no quiere no tiene por que! Seguro es una molestia para usted —bajo sus cejas, se veía deprimida por pensar en ser un estorbo.
—Señorita Alice tendré que rechazarla esta vez, estoy todo sudado necesito un baño, pero otro día sin problemas le acepto si propuesta —dijo Adolf quien intentaba verse como alguien modesto.
—¡Claro, hasta entonces joven héroe! —su mirada brillante era de una muchacha ilusionada.
—Seguro, nos vemos.
 Alice quedo un rato parada pensando “tomar un baño eh…” se imaginó a él en medio de un baño y le sangro un poco la nariz. Después de un relajante baño, pensó en su habitación sentado en la silla del escritorio «ese tipo era nivel cuarenta y ocho es bastante fuerte, aunque va a llegar el día que me pida disculpas, que se cree ese maldito viejo»
 Esa noche después de terminar todo lo que tenía pendiente se fue a dormir sin revisar su estado quería ver cuanto progreso haría en dos días. Despertó para volver al su quehacer diario, llego el atardecer volvió a entrenar con casi los mismos resultados, ahora él se sentía un poco más ligero que el día anterior, término medio muerto otra vez, el brebaje milagroso de Odelia le reanimo y en su camino de vuelta se volvió a encontrar con Alice. Ella intento no verse demasiado contenta con ese encuentro no tan casual, Adolf le dijo después de saludarla “señorita Alice, si tiene tiempo ¿podemos juntarnos aquí en una hora?” ella quedo encantada y le respondió “!si, si! No se preocupe, le espero aquí” él se fue del lugar y ella se tocó las mejillas y dio varios brincos de un lado a otro «respira profundo… por fin puedo hablar con el héroe»
 Luego de aproximadamente una hora, Adolf llego allí vistiendo su rutinario atuendo de aprendiz, el turno de Alice ya había terminado y desde una esquina cuando ve aparecer a Adolf pensó «!si vino! Pensé que solo lo decía por cortesía no quería hacerme ilusiones en vano» ella se acercó hasta él y le volvió a saludar de manera tímida, ambos fueron hasta la habitación de Alice donde ella le ofreció de forma hospitalaria tomar asiento, se encontraban cara a cara sentados en una pequeña mesa de estar con dos tazas de té en ella.
—Es pequeña, pero a la vez se siente acogedora esta habitación —dijo Adolf que estaba observando todo el lugar con una mirada curiosa sosteniendo la taza de té—. No es tan diferente a la mía, ¿te puedo llamar Alice a secas?
—¡Si no hay problema! —dijo Alice la cual estaba demasiado tensa en ese momento.
—¿Qué es lo que necesitas de mí?
—Bueno… yo… —miro hacia todos lados nerviosa—. Tengo curiosidad por saber que tipo de hombre es usted —los hombros de ella se volvieron rígidos, un poco de sudor le broto por la frente.
—¡Con que era eso! No es necesario que estés tan nerviosa no muerdo, de todas formas, yo también siento curiosidad por la gente del castillo, ¿dime que quieres saber? —tomo un sorbo del té y lo dejo en la mesa.
—Desde pequeña he sido muy curiosa y eso me ha traído problemas la verdad, no creí que vendría para serle sincera, lo primero que me llamo la atención ¿ese color de cabello es de nacimiento? —encogió los hombros y junto sus manos en su falda haciendo un pequeño movimiento de timidez con estos.
—Te responderé varias cosas que creo que podrías preguntar, ya varia gente lo ha hecho ja, ja, ja, si es de nacimiento de hecho casi toda la gente de dónde vengo tiene ese color de cabello «acá es el castaño por lo que me di cuenta» no tengo novia, vengo desde un lugar muy lejano, mi pasatiempo es estudiar de lo que me llame la atención, este ojo es así desde que tengo memoria —Adolf siguió respondiendo cosas personales que ya había respondido con anterioridad.
—¡Wow! Ahora que se todas esas cosas, me hace pensar que usted es alguien como yo, ¡bueno lo que quiero decir es!... no es alguien haragán pretensioso como la mayoría de las personas en el castillo, tiene un gran título y aun así conserva humildad en sus palabras —Alice miro fijamente a Adolf y le mostro un adorable rostro, este se sintió algo avergonzado el cual pensó «no lo digo, en este castillo cada chica es más preciosa que la anterior, pero no tengo tiempo para esas cosas por el momento» después se percató ella del gesto que hizo y se sonrojo, ambos conversaron de cosas cotidianas durante un buen rato.
—Ya va siendo hora de marcharme Alice, muchas gracias por el té, pase un rato agradable —dijo Adolf un poco sonrojado de alguna manera se dio cuenta que poco a poco la gente a su alrededor lo iba aceptando, no como un héroe sino como persona.
—buu… —se puso un poco triste la forma de sus labios hacia abajo la delataba, quería seguir un poco con él.
—Si encuentro algún hueco en mi tiempo, podría venir otra vez, ¿si te parece bien?
—Estaría encantada joven héroe —ella vio como el dejo escapar un suspiro y dijo ”Adolf llámame Adolf” Alice asintió con la cabeza y un pequeño si.
 Se fue de la habitación de Alice cuando ella lo acompaño un rato por el camino a su habitación se toparon con Beatriz la cual los vio bastante amistosos entre si. Beatriz le saludo y dijo con una inexpresiva cara “así que de esta manera ocupa su tiempo joven héroe con su permiso” Adolf le respondió mientras ella iba alejándose “no estoy coqueteando con nadie, no saque conclusiones a cosas que no son” por alguna razón eso alegro por un momento a Beatriz la cual solo los volvió a mirar y les dio una pequeña reverencia con la cabeza.
—Adolf es mi idea ¿o la jefa Beatriz se veía contenta? —Alice se hizo muchos malentendidos, como mujer era aguda en ese tipo de cosas.
—Quien sabe, solo le dije la verdad, aquí está bien Alice hasta luego —Adolf pensó por un momento «no puede ser que ella… no es posible, claro que no»
—Que descanse y tenga una buena noche, hasta pronto.
 En el tenue pasillo alumbrado por lamparas la silueta de Alice se iba haciendo más pequeña hasta que dejo de verse, Adolf quedo pensando en muchas cosas después de ese rato con ella, al volver hizo lo usual y se fue a la cama “antes de planchar oreja, veamos que tal voy” con los ojos entreabiertos y un cansado mirar observo su estado, antes de caer dormido dijo “excelente otro punto más” el cansancio fue demasiado y se durmió.

 Gracias por leer.

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