Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 15: Visitando la ciudad.
Han
pasado tres días en los cuales Adolf, estudio, adquirió más conocimientos sobre
su inventario, entreno no solo su agilidad y estamina incluyo un entrenamiento
con pesas, para su estado actual llevo su cuerpo hasta el límite de casi
lesionarse por tanta actividad física. Estaba comenzando a obsesionarse con
volverse mucho más fuerte cada día era un gran logro para él.
Era temprano durante la mañana, Adolf va se
había acostumbrado a levantarse tipo siete de la mañana de forma casi
automática, ese día alguien llego más temprano de lo usual, en tenue oscuridad
de la habitación una silueta le comenzó a picar la mejilla de forma reiterada
hasta que este despertó y prendió la luz, al iluminarse el lugar la silueta se
volvió en una figura familiar.
—¡Sorpresa! ¿Cómo ha estado
joven héroe?
—¿Qué? ¿Cómo? ¿señorita Lin?
—dijo Adolf quien vio la cara risueña de Lin, con los ojos entreabiertos por el
sueño.
—Parece que te sorprendí en
verdad ji, ji, ji, esperare a que se cambie de ropa para que hablemos un
momento —ella parecía de muy buen humor salió tarareando.
Al pasar los días Adolf aprendió a vestirse
desde el inventario sin necesidad de quitar su ropa de forma manual “desde que aprendí
este truco me ha facilitado la vida un montón” dijo mientras se veía al espejo.
El hizo pasar a Lin, se preguntaba por que ella lucia tan feliz era demasiado
radiante, le ofreció asiento a ella y él se quedó sentado al borde de su cama.
—A pasado mucho tiempo señorita
Lin… le veo bastante feliz ¿paso algo bueno?
—Muchas cosas, pero lo principal
es que ya han terminado el orfanato que estuve financiando desde hace tiempo,
ahora los niños y niñas podrán tener un lugar digno donde criarse con seguridad
y cariño, he avisado que hoy no ira a las lecciones en el barracón de
aprendices, también estará la princesa Mia ella desea hablar con usted, iremos
a desayunar con Beatriz y partiremos hacia la ciudad —dijo Lin entusiasmada, su
cuerpo no mostraba ningún signo de haber sido herida, tomo a Adolf del
antebrazo y lo arrastro hasta la cocina del personal.
—Es la primera vez que la veo
tan exaltada, me alegro de que este ya curada de sus heridas tras el combate en
Meria, debió ser difícil muchas gracias… —dijo Adolf mientras caminaba siendo
arrastrado por Lin.
—No me agradezca es mi trabajo
después de todo, soy quien protege a Elementaria de los monstruos.
—¿Pero que pasara con mi
entrenamiento diario?
—Es un hombre diligente joven
héroe, no se preocupe de vuelta quiero hacer un par de pruebas para ver como
esta su desempeño actual, no los tomara mucho llegar allá solo cerca de treinta
minutos en carroza, nos quedaremos solo medio día allí, el resto del día me
encargare en ayudarle con su entrenamiento aquí en el castillo.
—Que le voy a hacer, otra vez
estoy siendo arrastrado por ti je, je —Adolf se sentía algo avergonzado ya que
en el camino mucha gente les iba viendo casi tomados de la mano, a Lin no
parecía importarle o no era consciente de ello.
—Hemos llegado, como he
extrañado la comida casera, cuando me estaba recuperando solo comí cosas
insípidas y tomé mucha medicina —ella se veía encantada al sentarse en la mesa
y ver decena de platillos deliciosos, el dulce aroma le abrió el apetito a
Adolf.
Ellos dos se sentaron juntos al otro lado de
la mesa estaba Beatriz que no parecía tener un rostro amigable, él pensó «desde
que la conocí siempre tenía ese tipo de expresión pero algo se ve raro en ella»
comieron hasta saciarse los dos. Lin llevo hasta la entrada del castillo quedaron
esperando a la carroza que los iría a dejar hasta el orfanato en la ciudad,
Adolf miro el cielo azul y el pasar de las nubes que se movían en un suave y
lento vals junto al viento.
—Desde que he llegado aquí, ya
he conocido un montón de personas, todas ellas agradables, aunque mi primera impresión
de varios fue de una persona fría o seria, pero ahora le veo señorita Lin y me
parece que me demuestra como es en verdad, una chica encantadora y alegre —dijo
Adolf que siguió mirando al cielo, una brisa le movió el cabello a Lin esta lo
sujeto con sus manos y miro el suelo apenada.
—… —ella lo miro de frente y
Adolf noto sus mejillas rojizas y una cálida mirada.
—¡No me malinterprete! Es solo
que me parece una mujer agradable —dijo Adolf, el movió sus manos en forma de
negación, se escuchó una voz detrás de ambos mientras ella lo observaba con
atención.
—¡Ejem! Mi señorita la carroza
vendrá enseguida —dijo Raynard quien miro con unos ojos llenos de hostilidad a
Adolf antes que se volverá Lin.
—¡eh! Hola soy Adolf, ¿Quién
eres tú? «!genial otro loco apareció! Este tipo se parece un poco a Frederick,
¿será su hermano? Ese gesto que hizo fue porque me escucho decirle eso a Lin,
me gane el premio doble dos tipos con rencor amoroso, intento ser simpático con
una chica y me sale que me odia el tipo que le gusta ella» —Adolf intento
disimular su molestia con una mueca.
—Mi señorita Lin ¿Quién es este
joven? —dijo Raynard mostrándose refinado frente de Lin.
—Aun no te lo presente, él es el
héroe de la profecía Adolf, mira su ojo derecho con cuidado.
—¡Tiene razón! «así que no es
cualquier tipo, aun si intentas algo con mi Lin te saldrá caro, tendré un ojo
encima tuyo» —Frederick se hizo el sorprendido, pero en el fondo solo actuaba
bien en frente de ella—. Que modales los míos me presento a usted, soy Raynard
Newgate de la prestigiosa casa de caballeros Newgate mucho gusto héroe Adolf.
—Si… igualmente —Adolf se veía
incomodo por que a primera vista sabía que él no era un buen augurio—. «lo sabía
él debe ser el hermano mayor de Frederick, lo vuelvo a decir solo será un dolor
de cabeza este tipo ya lo puedo ver»
—¿¡No es genial!? Ya que tenemos
al joven héroe estamos un paso más cerca de ganar la guerra contra los sucios perros
de Gallaria —dijo Lin como si fuera lo más normal del mundo.
—… —Adolf se sintió incomodo al
escucharla decir eso, le hizo notar que el odio hacia ellos es algo innato,
similar a lo que Marianette le conto sobre las razas, el quedo mirando a ambos
con una ceja levantada.
—Allí viene su trasporte mi
señorita Lin, si necesita algo estaré entrenando ya sabe dónde, con su permiso
me retiro —Raynard se inclinó con la mano en su pecho hacia Lin y se marchó del
lugar.
Se quedo mirando por un momento de reojo Adolf
a Raynard mientras se alejaba y pensó «solo espero que no me cause problemas en
el futuro ese tipo» ambos subieron a la carroza tirada por dos caballos de fino
pelaje, en su camino hacia la ciudad Lin le comento sobre su lucha con Adramon
en las afueras de Meria, y de como por poco pierde la vida que fue salvada por
su padre.
Llegaron hasta la ciudad donde la carroza se
detuvo frente a un gran edificio el cual parecía una capilla de iglesia, pero
inmensas proporciones, se bajaron y en la entrada del lugar los estaba
esperando un hombre y una mujer, por sus aspectos ambos deberían tener sobre
cuarenta años, de un gentil mirar y de ropajes blanco con azul similares a un
sacerdote y sacerdotisa.
—Señorita Lin es un gusto volver
a verla —dijo el hombre que hizo una pequeña reverencia a ella.
—Es bueno verla con buen ánimo
señorita Lin, por favor pase les queremos presentar a un pequeño grupo especial
—dijo la mujer la cual lucia feliz.
—Disculpe, pero ¿quién es el
joven que está a su lado? —pregunto dudoso el hombre, el cual miro a la mujer
por un momento.
—Estaba esperando esa pregunta,
ju, ju, este joven es el héroe que la profeta profetizo hace mucho tiempo
¡miren! —Lin tomo a Adolf por la espalda de los hombros y lo llevo hasta al
lado del hombre y la mujer.
La incomodidad se hizo presente en el rostro
de Adolf, el hombre y la mujer le vieron el rostro con sumo cuidado “mmm… no lo
puedo creer Lian” dijo la mujer que acerco su rostro hacia Adolf “es joven eso
es cierto además ese ojo y esa marca en él, no hay dudas es el, aun me cuesta
procesar esto Cleo” dijo Lian. Adolf se alejó un poco de ellos chocando con el
pecho de Lin, esta lo miro y pregunto “¿Qué le sucede? No sea tímido” la suave
sensación en su espalda más la presión de tener a dos desconocidos casi pegados
a su cara le hizo decir a Adolf “mucho gusto soy Adolf, madre, padre” ambos se
rieron con la boca tapada.
—Que muchacho tan gracioso, no
somos los padres de la señorita Lin —dijo Lian.
—Espera eso quiere decir que ¿ya
están casados? No nos invitó a la boda señorita —dijo Cleo la cual miro con un
falso enojo a Lin.
Lin y Adolf se sonrojaron por esas palabras,
lo negaron de manera tímida y Lin regaño a Adolf con un tono de voz nervioso “joven
héroe, debería saber que decirle padre o madre cuando hay un hombre y una mujer
joven frente de estos, quiere decir que los está tratando como suegros” el
quedo en silencio por un momento y le respondió con un voz agitada “!yo no
sabía! Pero sus vestimentas, ellos se ven como un sacerdote y monja del lugar
donde vengo, por eso los llame así, no tenía esas intenciones” Lian y Cleo le
quedaron viendo fijo a Adolf, este se puso aún más nervioso y comenzó a contar
de manera rápida.
—¡Desde mi tierra natal, le
llamamos padre a un sacerdote que dicta la palabra de una cierta religión, y
madre o monja a su contraparte femenina! —dijo Adolf mareado por los nervios de
la situación.
—Que adorable muchacho trajiste,
es bastante simpático —dijo Cleo quien abrazo a Adolf contra su pecho.
—No era necesario eso joven,
solo era una pequeña broma para ambos, pero aprendimos algo nuevo hoy ¿no es así
Cleo? —dijo Lian que miro a Cleo apachurrar a Adolf y este intentaba zafarse de
ella sin lograrlo—. Somos un sacerdote y una sacerdotisa que predicamos la
doctrina de la diosa Migna… «¿me habrá escuchado?»
—¡Ohhh! Cleo deje al joven héroe,
lo va a ahogar.
—¡Claro! Solo un momento más, no
todos los días puedo abrazar a un apuesto héroe.
—Cleo disfrutas molestar a los
jóvenes nunca cambias —susurro Lian a Cleo con un rostro de preocupación.
—No es cierto, pero cuando veo a
un joven con ese rostro tan adorable no me puedo aguantar —dijo Cleo que dejo
ir a Adolf este tosió un poco por la falta de aire—. Venga señorita es su turno
—Cleo se acercó a Lin y tuvo el mismo destino que Adolf.
Después de un rato Cleo dejo ir a Lin, Adolf
miro con temor aquella escena «era agradable solo al inicio, después pensé que
moriría, esta mujer es de temer ni Lin puede contra ella» Cleo les dijo a ambos
“señorita, joven héroe, por favor acompáñenos dentro” los cuatro entraron al
edificio principal el cual se subdividía en varios más. Una vez dentro Adolf miro asombrado la
cantidad de detalles que tenía era como una capilla de iglesia, ese gran salón
estaba lleno de bancos de unos cinco metros de largo tanto a la izquierda como
a la derecha, dejando paso una brecha hacia un altar con pequeñas escaleras
hasta este y detrás de este había una estatua de piedra con finísimos detalles
de una mujer de cabello corto y bondadosa sonrisa la cual veía hacia el frente con
un brazo extendido hacia la misma posición, vidríales a los costados con
diseños de figuras emblemáticas de Elementaria Adolf pensó al ver esto
«!increíble! ¿todo esto lo financio Lin? Y solo es la entrada, Hey ese vidríal,
me suena esa figura… ya se ese es Edwin que conocí el otro día» Lin se acercó a
Adolf y le dijo “¿te llamo la atención ese joven héroe?, es mi padre Edwin Crossforce”
ella se mostró orgullosa al nombrarlo.
—Señorita Lin, aquí está la
sorpresa—dijo Cleo que hizo pasar desde otra habitación a un montón adorables
criaturas para ella.
—No
lo creo… —dijo Lin que dejo salir unas pequeñas lágrimas de emoción.
—¡Hermana Lin! —se escuchó el
pequeño grito de muchas voces.
Un grupo de niños y niñas se abalanzaron sobre
Lin, abrazándola desde su falda, ella se hinco y les abrazo con fuerza, Adolf
detrás de ellos los miro y dejo salir una pequeña risilla, las niñas vieron a
Adolf y le dijeron a Lin “!la hermana Lin trajo a su novio!” y se abalanzaron
sobre él ahora botándolo al suelo, este les acaricio la cabeza y le dijo a Lin
con una mueca de resignación con una leve sonrisa y las cejas levantadas “que
puedo decir, son adorables” ella vio como ellos le repartían cariño de igual
forma a él.
—Ya
niños, no es mi novio es el joven héroe y déjenlo levantarse, y vayan a jugar
—dijo Lin con las manos en la cintura y las mejillas coloradas.
—¡Si! ¡nos vemos novio de la
hermana Lin! —los niños se fueron a uno de los patios del lugar a jugar,
excepto una niña de vestido rosado y largo cabello castaño, que estaba
sostenida de la falda de Lin.
—Si que tienen energía estos
niños —Adolf se levantó del suelo—. Esa niña si que te tiene cariño ¿Cómo te
llamas? —él se acercó a ambas y se agacho a la altura de la niña.
—Li… Lina —la niña se escondió
detrás de Lin.
—Lo siento, Lina es una niña tímida,
desde que la rescate hace un par de años que ella es así, ¿no es una lindura?
—Lin le acaricio la mejilla a Lina y esta sonrió.
—Tienen hasta el nombre similar,
je, je, Lin.
—¿Sí?
—Desde que llegamos a la ciudad,
creen que somos pareja, ja, ja, ja, debemos vernos bien juntos ¿no crees?
—La verdad nunca he profundizado
en esos temas… no sé que decirle joven héroe, por favor olvide esos comentarios
de los demás —dijo Lin tartamudeando y mirando al piso.
—¡Oh! La juventud, se olvidaron de
que estamos aquí ¿no? —dijo Cleo con una mirada maliciosa.
—… —Lian permaneció en silencio
observando a todos.
—¡Que
vergüenza! —Lin miro a Adolf y se dio media vuelta.
—Ja, ja, ja, ja, son solo bromas
ya me estoy acostumbrando a esto.
—Dejando todo eso de lado… —dijo
Lian.
—Por favor sígannos queremos
hablar con usted señorita Lin, joven héroe ¿puede cuidar a los niños un momento
en el patio? —dijo Cleo.
—No hay problema, nos vemos Lin
—Adolf se fue del lugar.
—Lina ve a jugar con los demás,
tengo algo importante que hacer ¿bien? —Lina se despegó de la falda de Lin y
asintió con la cabeza para irse de su lado.
Los tres se fueron a otra habitación la cual
era pequeña solo tenía un par de muebles, dos pequeños sillones de cuero y en
medio de estas una mesita, Cleo y Lian se sentaron en un sillón y Lin en el
otro.
—La construcción ya está a su
cien por ciento, solo quedan unos detalles, y sobre el financiamiento de este
lugar ya hablamos con el rey Vatisth, ya nos dio la aprobación y se ocupara una
parte de los impuestos de la ciudad para que este orfanato siga en pie, ya
tenemos a todo el personal calificado contratado, desde mañana comenzara a
funcionar con normalidad —dijo Cleo.
—Solo hay un detalle, con el
flujo de niños huérfanos y la poca adopción de estos, si el mundo sigue como
esta en cosa de solo tres años este lugar podría llenarse según mis cálculos,
los demás orfanatos de la ciudad son pequeños a comparación de este, aún quedan
muchos niños que van a llegar aquí, si no mal recuerdo aparte de los catorce
niños que ya hay aquí quedan unos cuarenta y seis más por llega. eso sin contar
cuando me lleguen los reportes de las misiones a los poblados aledaños a la
capital —dijo Lian que tomo unos papeles de un estante y se los paso a Lin.
—Esta difícil la situación, yo
también fui una huérfana de guerra como ellos, pero ahora está el joven héroe
con su ayuda podemos minimizar en un futuro las pérdidas humanas y materiales
de toda Elementaria, y por fin acabar con esta guerra, me pregunto ¿cómo será
el futuro que él nos traerá? —dijo Lin quien leía los documentos.
—Es difícil pensar que aquel que
nos salvara, estaría solo a un par de metros de nosotros, hemos vivido tantas
cosas que el héroe llegara a nuestra puerta no es de sorprendernos, por favor
Lin guía con tu mano al joven héroe, tu junto a los trece caballeros son
nuestra luz para terminar con todo esto, perdón catorce si contamos a la nueva
luz de esperanza —dijo Cleo ensimismada con sus palabras llenas de fe.
En uno de los patios del orfanato estaba Adolf
jugando con una pelota de cuero con los niños, después de un rato se puso a
descansar en una de las tantas bancas de madera que habían allí, puso sus
brazos la parte superior del respaldo de la banca y tiro la cabeza hacia atrás
y miro el cielo siendo tapado en parte por las ramas y hojas de un árbol, la
entre luz le cegaba un poco, el fresco olor a tierra húmeda y flores que había
en los alrededores le hizo recordar algo al cerrar sus ojos un momento.
«Adolf ven a jugar con nosotros,
no te quedes allí»
«No puedo salir, estoy encerrado
ayúdenme por favor»
«Allí viene vámonos de aquí»
«no me dejen solo, snif… snif…»
«Hola mi indeseado, ¿cómo has
estado?»
Abrió los ojos de golpe, se enderezo en la
banca y miro al suelo desorientado «¿por que siento temor de esa última voz?»
le tembló el cuerpo, se agarró los hombros con los brazos cruzados «¿Por qué me
siento tan inquieto?» uno de los niños le tomo del torso y jalo un poco su
ropa, Adolf le miro con una expresión de odio, pero este le tapo de inmediato
la cara para que no le viera.
—¿Qué paso pequeño? —dijo Adolf
forzando una mueca.
—¿Por qué tu ojo es así? Es raro
—pregunto uno de los niños que se sentó a su lado, los otros niños también se
acercaron a la banca donde estaba y le preguntaron cosas similares.
—Nací así con este con… este
deforme… quiero decir, este ojo es especial dicen que el que tenga este ojo
será muy fuerte y vencerá a los malos que molesten a la gente buena —Adolf se inventó
una historia con el como protagonista, y estuvo contándoles a los niños que
estaban a su alrededor atentos a sus palabras—.
Una poderosa maga vio en su bola de cristal un futuro incierto donde mucha
gente mala asustaba a la gente buena, pero pudo ver que había un hombre que
llevaba una rara estrella en su ojo derecho y vio que él era bueno ahuyento a
la gente mala con su fuerza pero este hombre no era querido en ningún lado
donde ayudara, así que un día viajo muy lejos cruzo las estrellas, el cielo y
el mar hasta que llego a una tierra nueva para el donde una princesa de un
largo y hermoso cabello verde tan radiante como una esmeralda, vestida con un
traje azul lo acepto le pidió su ayuda, el hombre acepto ayudarla, juntos
sacaron a toda la gente mala de la ciudad de la princesa, el hombre había
cumplido con su trabajo así que decidió marcharse de la ciudad porque pensó que
al igual que en los demás lugares donde estuvo también no sería querido,
mientras iba caminando fuera de la ciudad el escucho una hermosa voz que se le
hizo familiar, pero no se detuvo el creyó que era su imaginación porque nadie
lo había querido nunca, una cálida mano sostuvo su mano, era la princesa que
había ido para pedirle que volviera y vivieran juntos, ella se había enamorado
del hombre pero este no creía que podía ser querido, la princesa beso al hombre
y lo abrazo le dijo lo mucho que lo quería, el hombre lloro porque fue la
primera vez en su vida que fue querido, el aprendió que no importa lo mucho que
seas rechazado siempre habrá alguien esperando por ti en algún lugar de este
mundo.
Lin, Cleo, y Lian estaban a un lado escuchando
la historia que Adolf le había contado a los niños, se quedaron los tres en
silencio hasta que el termino, una de las niñas miro hacia atrás y vio a Lin y
los demás.
—¡Miren, miren! ¡es la princesa
del vestido azul! —la niña fue hasta donde estaba Lin junto a otros niños y la
empujaron hasta donde estaba Adolf.
—Ya paren niños, no soy una
princesa —Lin parecía avergonzada.
—Hola de nuevo, terminaron
pronto —dijo Adolf que estaba parado al frente de Lin.
—Si…
—¡beso, beso! —gritaban los
niños.
—Parece que se tomaron la
historia bastante enserio ja, ja, ja —dijo Adolf quien veía a los niños
agarrando un costado de la falda de Lin.
—Cuidado no me empujen, ¡ay! —Lin
perdió el equilibrio y cayó hacia Adolf este intento tomarla, pero una de las
niñas se cruzó en su camino por lo que también perdió el equilibrio.
Lin cayó sobre Adolf y sintió algo cálido y
húmedo en su frente, abrió sus ojos y se dio cuenta que Adolf le estaba besando
la frente, ella se alteró y agacho la mirada sujetando con fuerza la chaqueta
por la parte del torso de él. Cleo y Lian parecían felices por cómo se estaban
desarrollando las cosas por ese lado.
—No te parecen lindos los dos,
cuando jóvenes éramos iguales a ellos, torpes y nos costaba demostrar el cariño
por el otro —dijo Cleo quien tomo la mano de Lian.
—Así es, seguro ese joven será
alguien muy importante para la señorita Lin en un futuro —dijo Lian que apretó
la mano de Cleo con fuerza.
—Joven héroe… por… favor… hágase
a un lado —a Lin le temblaban las manos y los labios, su cara estaba roja, su
mirada apuntaba al pecho de Adolf, ella no podía procesar lo que había pasado.
—No puedo, estas sobre mí, ha,
ha, ha —dijo Adolf con un tono alegre que rio a carcajadas apoyando sus codos
en la tierra—. «es la segunda vez que me pasa algo tan usual en las historias
como esto, lo siento Lin, pero es muy gracioso para mí, su expresión se ve
demasiado tierna, me podría enamorar a este paso» vamos no podemos estar todo
el día así, aunque no sería algo malo para mí —Adolf le dio un ligero tope con
su frente en la frente de Lin.
—¡Que vergüenza, yo me voy de
aquí! —Lin huyo del lugar dejando en el suelo a Adolf.
—¡Novio, ve por la princesa! —le
gritaban los niños a Adolf.
—Ni lo digan —Adolf siguió a Lin
hasta las afueras de orfanato.
Gracias por leer.

