domingo, 28 de mayo de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 10

Publicado por a.d a las 21:11



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 10: El caballero inalcanzable.
 Edwin al ver el mal estado de los demás, se acercó a ellos se hinco al lado de Junas que era el herido más cercano, y ocupo magia de curación, un aura verde que resplandecía de manera tenue en las manos de Edwin, con su mano derecha toco a Junas que yacía boca arriba inconsciente y presiono de manera leve el pecho de este, el aura cubrió por completo el cuerpo y a los pocos segundos Junas abre los ojos.

                —¿uh? ¡que!... —Junas despertó desorientado, miro a todas direcciones y vio la cara de Edwin—. ¡maestro Edwin! ¿Qué hace aquí? ¿y la bestia?... claro entonces usted fue… ¡muchas gracias! Aun no soy digno de ser llamado un comandante de Elementaria mis más sinceras disculpas a usted —dijo Junas apenado, quien se puso de rodillas a pedirle perdón a Edwin.

                —Eh tranquilo Junas… sabes que con mi nivel de mana pude curar esas heridas tuyas, pero ten cuidado el efecto rebote que deja varia de persona y el daño que fue curado, así que mejor toma tus cosas y levántate para ir a Meria a comer algo y descansar —dijo Edwin dejando escapar un pequeño suspiro por la formalidad de Junas—. Nunca cambias ¿he?, Ven Raynard déjame curarte, si tu padre te viera en este estado seguro le daría un ataque al corazón, además no quieres verte bien para cuando despierte Lin ¿no es así?
                —ah… claro, enserio a pesar de tener una bendición de nacimiento por más que entreno siento que nunca lograre estar a su nivel maestro Edwin… ¡un momento como sabe lo de Lin! —dijo Raynard mientras era curado por Edwin, se sonrojo y puso nervioso al procesar las últimas palabras de Edwin.
                —¿Cómo te lo digo sin ser grosero? Eres muy obvio, eres un libro abierto tienes suerte que Lin es bastante lenta en esos temas como su padre te lo puedo confirmar, si te hace sentir mejor aun no tiene a nadie que le guste así que suerte muchacho —dijo Edwin quien termino de curar a Raynard le dio una palmada en la espalda y se fue donde estaba Lin desmayada.

 Raynard y Junas quedaron mirando a Edwin sus rostros demostraban respeto y admiración por aquel hombre, Alphonse estaba llegando donde estaban todos cargando en su espalda a Galahad que estaba mal herido.
                —Bien mi niña creo que no podre curarte del todo, te veo muy débil ¿ocupaste eso? ¿no es así? —dijo Edwin quien le dio un golpecito con su dedo índice en la frente a Lin quien arrugo un poco su rostro por un momento—. Estos niños quien es más imprudente que el otro, siempre que llego a algún lado se vuelve una guardería ha, ha, ha, ha, entonces solo te ayudare un poco hija —Edwin se agacho al lado de Lin y toco la frente de ella con una cálida mirada le quedo viendo mientras la curaba en ella se dibujó una pequeña sonrisa.

 Los cortes, rapones, y moretones en el cuerpo de Lin poco a poco se iban volviendo más pequeños hasta desaparecer, en eso Alphonse llego al lado de ellos y dijo “¿es un mal momento?” “no te preocupes deja a Galahad a un lado” Alphonse dejo a Galahad en el suelo con cuidado, se sentó con las piernas cruzadas a un lado de este y saludo a Edwin.

                —¡Que tal maestro Edwin! —dijo Alphonse quien extendió su puño hacia Edwin y este hizo lo mismo chocando ambos puños en señal de amistad—. Perdón por hacerlo salvarnos una vez más, pero es que ese monstruo era algo que nunca vimos, está a otro nivel —Alphonse explicaba moviendo las manos.
                —Que te he dicho, solo los débiles ponen excusas y los fuertes aprenden de la derrota para volver otra vez por la victoria, en fin ¿Cómo ha estado Odelia? ¿ya seré abuelo? —dijo Edwin quien termino de curar a Lin.
                —… ella está ayudando en el castillo como recepcionista con los principiantes, respecto a lo otro, aún estoy hablando ese tema con ella, quiere a un ejército, pero yo con un hijo sería feliz, maestro Edwin no sería bueno que curara a Galahad no se ve muy bien —dijo Alphonse apuntando con el dedo a Galahad.
                —Claro, pero viendo su estado será mejor que le regales un abrazo —dijo Edwin quien comenzó a curar a Galahad—. ¿y como le ha ido a este maleducado?
                —Nada del otro mundo, como estuvo una temporada en la ciudad del sureste Orus, estuvo aislado de todos y solo se dedicó al exterminio de monstruos de las cercanías de los caminos aledaños, debió ver la expresión que puso cuando Lin lo asigno a ese lugar no tiene precio, parecía un niño a punto de ir a cazar insectos.

                —Ya casi termino con él, supongo que solo ha reforzado su mala actitud, y le has echado un ojo a Lin en mi ausencia ¿verdad? —dijo Edwin mirando de reojo a Alphonse.
                —¡Si lo he hecho! Nada fuera de lo particular, casi todos los chicos la respetan o le tienen miedo, a veces puede ser muy temperamental, escuche que cuando fue al laboratorio del doctor Mark casi manda a matar a dos ayudantes porque no encontraban un suero o algo así porque casi se muere el joven héroe Adolf… —dijo Alphonse que fue interrumpido.
                —Espera ¿Qué? ¿joven héroe? ¿A qué te refieres? Explícate —dijo Edwin cambiando su relajada expresión a una seria.

                —¿Cómo? No le llegó la noticia, es algo que el alto mando se suponía deben saber y usted debió ser la prioridad después nosotros, Lin de primera mano lo conoció, es un joven muchacho de unos veinte años diría yo, es bastante simpático de cabello negro, es una sorpresa es difícil encontrar a alguien con ese color de cabello en Elementaria, perdón me voy por las ramas, él tiene el ojo derecho de la estrella de las doce puntas que dice la profecía de la gran profeta, que llegara un joven con esa característica a detener la guerra entre los reinos más poderosos del continente —dijo Alphonse un poco nervioso por la mirada de molestia de Edwin.

                —Entiendo, entiendo, entiendo… ¡como estos imbéciles no me dicen algo tan importante! ¡no! Un momento, yo tengo la culpa no dije a donde iba a estar, olvida ese lapso Alphonse, en fin ¿ese muchacho es fuerte? —dijo Edwin quien recobro su compostura de inmediato

                —Es solo un civil, pero es posible que como muchos de nosotros tenga una bendición de nacimiento, y el al ser el héroe de la profecía sea una bendición muy sorprendente, Lin me comento que lo iba a entrenar así que seguro su desarrollo será rápido, pero como yo lo veo creo que le tomara por lo menos un par de años llegar a un buen nivel incluso si tiene una bendición como la de Raynard, o la de Lin, pero usted maestro ¿Cuál es su bendición de nacimiento? 

                —Es un secreto de estado, no puedo revelar esa información, incluso Lin no sabe de ello, pero supongo que podrías intuir de que trata ¿no?
                —La verdad tengo muchas ideas en mente, pero dejémoslo por ahora, parece que Galahad está despertando.
 Edwin termino de curar a Galahad el cual despertó de golpe gritando de dolor “te dije Alphonse, dale un abrazo, el efecto rebote es muy fuerte para el” Alphonse le dio un apretón con sus brazos a Galahad para poder contenerlo de que se hiciera daño a sí mismo, maldiciones, malas palabras brotaban de la boca de Galahad quien tenía los ojos rojos y una mirada de odio que se intentaba zafar del apretón de Alphonse sin poder conseguirlo, en eso Edwin antes de hacer su aparición le había indicado a los soldados que se habían escondido en la ciudad que fueran a ayudar a los heridos que se encontraban en camino hacia donde estaban Edwin y los demás.

                —¡ahhhhhggg! —grito Galahad, sus gritos de dolor seguían mientras se retorcía a su vez.
 Raynard y Junas estaban a un lado mirando todo lo que pasaba con una expresión seria, pasaron unos segundos y Galahad volvió en si al pasar un momento siguió sufriendo con gritos mudos intentando soportar el dolor.
                —Creo que ya te puedo soltar, menos mal Lin está demasiado agotada como para despertar, sino te hubiera callado por escandaloso ja, ja, ja, ja.
 Los soldados estaban a punto de llegar al lugar, Edwin con un gesto con la mano hizo que todos se acercaran donde él.
                —Chicos me retiro y me llevare a Lin a Elementaria, si el rey llegara a estar seguro no los veré en una temporada, si ven a los demás los saludan de mi parte, nos vemos —dijo Edwin quien cargo en sus brazos a Lin como si fuera una pluma y se fue a paso ligero pasando al lado de los soldados que venían llegando quienes lo saludaron con una reverencia.
                —¡Si señor! —exclamaron todos a la vez mientras Edwin se fue alejando.
                —Sentimos la demora, ahora mismo los examinaremos a todos dentro de la ciudad, si alguno no puede caminar hemos traído camillas para llevarlos, pero antes dejen que los curanderos los vean un momento —dijo uno de los soldados.
                —¿Porque tienen esa cara tan seria? es como si quisieran ir al baño —dijo un curandero a Raynard y Junas que estaban aguantando el efecto rebote de la curación de Edwin.
                —… no es como si quisiera, duele como el infierno esto —dijo Raynard entreabriendo la boca mientras caminaba algo tieso.
                —Tengo hambre… —dijo Junas con expresión de póker temblorosa.
                —¡ha, ha, ha, ha, ha, ha! Son un chiste con patas ambos, ¡ay mierda mi hombro! —se burló Galahad de ambos.
 Todos se fueron a la ciudad a paso lento excepto Galahad quien se negó a caminar y se lo llevaron en una camilla, Meria ahora estaba segura una vez más de la amenaza de los monstruos, todos se quedaron durante el día en Meria para tomarse un respiro del día de locos que tuvieron, Y poco a poco los habitantes de la ciudad volvieron y todo volvió a ser tan animado como de costumbre. Edwin pidió una carrosa lo bastante grande para que Lin pudiera descansar tranquila en su viaje de vuelta a Elementaria y ambos partieron a su destino el castillo.
 Por otro lado, Adolf estaba en su habitación estudiando el idioma de Elementaria en el escritorio que estaba junto a su cama, con el pasar de los minutos se fue percatando que le era mucho más fácil retener u recordar la información que iba aprendiendo, pero no iba a ser fácil dominar un idioma nuevo en solo un día, se echó hacia atrás en la silla estuvo un rato balanceándose “no me puedo sentir más inútil ahora, pero todo a su tiempo” pensó en voz alta.
NOTA: Volvió el protagonista pidan un deseo.
  La puerta sonó, se escuchó la voz de un hombre del otro lado “señor héroe le he traído lo que ha pedido” Adolf miro hacia atrás donde estaba la puerta y se cayó de esta “escuche un ruido ¿está bien?” “!si! solo se cayó algo «mi dignidad»” fue a abrir la puerta y se encontró con el chico de la biblioteca erguido sin expresión en su rostro cargando un par de libros además de tinta, una pluma y hojas de papel en blanca.
                —Trajiste lo que te pedí, ¡gracias!
                —Si, además le traje instrumentos por si necesitaba escribir y un libro sobre la historia de Elementaria, eso ultimo va por parte mía, lo he leído un montón de veces, así que pensé que le podría interesar saber un poco más de la conocida Elementaria, cosas que solo los más entendidos sobre historia saben —dijo el joven, quien le entrego lo que venía cargando a Adolf.
                —Que detalle, eres bastante atento —dijo Adolf quien se acercó un poco a él y le dijo en voz baja—. No te preocupes le diré a Lin que fuiste de gran ayuda.
                —¡Gracias, gracias, señor héroe! —dijo el joven estrechándole la mano a Adolf con entusiasmo.
                —De nuevo gracias, hasta luego —dijo Adolf quien estaba de a poco cerrando la puerta de la habitación.
                —Si necesita ayuda con material de estudio solo llámeme —dijo el joven quien se marchó del lugar.
 Adolf cerró la puerta de la habitación y se dirigió a dejar todo en el escritorio, tomo el libro de historia que le habían entregado y se recostó en la cama a leer con el libro ocupando como soporte su pecho, el libro era de un material muy fino por lo que pudo apreciar el; cubierta de cuero brillante, sus hojas bien bordadas, el título en dorado que no sabía si era oro o solo una imitación, por su peso y tamaño pudo asegurar que tenía que tener por lo menos unas doscientas hojas. Leyó por un momento y leyó repitió el proceso un par de veces hasta que se dio por vencido “!qué asco doy!, solo puedo conjugar un par de silabas simples y leer vocales” tiro el libro hacia un lado de la cama y quedo abierto en una página donde Adolf aprecio un mapa. Este le llamo a atención intento leer el título de este con la guía de un silabario para ir de a poco descifrando sus misterios, pasaron unos minutos “si me lo propongo lo logro, dice Galburn, creo que estos deben ser países o ciudades, no entiendo bien”

                —Muy bonito el mapa y todo, pero creo que lo dejare para otro día, aun necesito aprender más de su idioma —dijo Adolf quien cerro el libro de golpe, se fue al escritorio tomo la pluma y la baño en tinta, comenzó a hacer apuntes en las hojas de papel mientras leía uno de los tantos silabarios que le fueron a dejar.
 Estuvo toda la tarde concentrado estudiando hasta que miro por la ventana de la habitación, estaba anocheciendo, le gruño el estómago así que salió hasta la cocina a pedir un poco de comida, en el camino se encontró con una de las sirvientas que le había ayudado cuando este tuvo envenenamiento de mana, ella lo saludo forma cortes y le pregunto “¿joven héroe necesita algo?” a lo que respondió algo apenado “voy en busca de comida a la cocina” ella le hizo volver a su habitación para enseguida traerle en un carrito varios platillos cubiertos en bandejas de plata.
                —Aquí tiene, puede que no sea nada muy elaborado, pero por favor disfrute su comida —dijo la sirvienta quien se quedó a un lado de la puerta esperando a que Adolf probara bocado.
                —¡oh! No era necesario tanta atención, pero gracias por la comida —dijo Adolf que destapo uno por uno cada platillo, y vi platillos que no conocía, tomo los servicios del carrito que estaban a un lado de los platillos y comenzó a comer.
                —…
                —¡Esto está muy bueno! Podría comerlo todos los días —dijo Adolf quien siguió devorando con gran apetito cada platillo.
                —Me alegro mucho que lo haya disfrutado, y que alegría que ya se encuentre mucho mejor de sus heridas, todos estábamos asustados después de ese día, sobre todo el doctor Mark y la señorita Lin cuando vieron que después de un día no había despertado, todo el ambiente del castillo se puso muy tenso —dijo la sirvienta que suspiro de alivio al ver que Adolf disfrutaba de la comida con tanta alegría—. Dicen que un buen apetito es sinónimo de una buena salud, je, je, je —ella se tapó la boca de manera elegante mientras dejo salir una pequeña risilla.
                —Ni que lo digas, sentía que hace semanas no había comido nada aun que me parece que mi apetito es mucho mayor que antes que raro, si se come tan bien en el castillo me imagino que eso alegraría a cualquiera sobre todo a los hombres, comemos un montón, si tienes a alguien que te guste hay un dicho que tienen las mujeres de la tierra donde vengo “enamora a un hombre desde el estómago” bueno yo caería fácil así ja, ja, ja, ja, oye no quiero ser grosero ¿pero no tienes cosas que hacer? —dijo Adolf quien entre bocado hablaba con la sirvienta.
                —¡tiene razón! La jefa Beatriz no le gusta la gente holgazana, una vez termine su comida puede dejar el carrito a un lado fuera de su habitación, con su permiso joven héroe y gracias por el consejo —dijo la sirvienta, se despidió de forma muy amigable y salió a paso rápido hacia el pasillo.
                —Estuvo todo demasiado sabroso «iré a estirar las piernas hasta la biblioteca y volver para bajar la comida» —dijo Adolf, ordeno las cosas de su escritorio y salió junto con el carrito el cual lo dejo como la sirvienta le había pedido.
 Cerro la puerta y se fue pensando «no tengo llaves de mi habitación siempre ha estado abierta ¿o así es como la gente acostumbra a estar en este castillo? Ya preguntare más tarde» durante su camino se encontró con varios guardias, sirvientas y mayordomos que lo saludaban con una reverencia este les asentía con la cabeza de forma leve no sabía cómo reaccionar ante las muestras de respeto, hasta que llego a la biblioteca donde solo estaba la chica de antes sin el joven.
                —¡Hola joven héroe! ¿en que lo puedo ayudar? —dijo la chica, esta intentaba sonreír de manera forzada al otro lado de escritorio donde estaba ella.
                —Despreocúpate no tienes que forzante a ser tan amable conmigo solo actual normal, aparte no hay nadie viendo ¿o sí?
                —¿Enserio?
                —Claro, no me importa.
                —¡Que alivio! La mayoría de la gente de alto rango en el castillo es muy difícil de llevar ¿sabes? —dijo la chica quien se sentó en una silla quedando solo la mitad de su torso a la vista—. Ya que estas aquí ¿no quieres tomar asiento? Hay una silla aquí al lado.
                —Gracias, no sé, si será por mi estatus en este lugar, pero todos son muy agradables de primeras —dijo Adolf, quien tomo asiento al lado de la chica—. Oye este lugar tiene buena vista.
                —Hacemos lo mejor que podemos y parte de nuestro trabajo es ser amables con los demás, aunque hay veces que la gente me saca de quicio… Esto es raro tengo a un héroe a mi lado, pero no te ves diferente de un chico normal excepto por ese ojo derecho y el color de tu cabello —dijo la chica quien lo quedo mirando y moviendo sus piernas en el aire.
                —Que te puedo decir estoy igual de sorprendido que tú, un día soy alguien normal y al otro un héroe por tener este ojo, ¿me puedes decir tu nombre? Es que me da algo de vergüenza tratar a los demás de oye o tú.
                —Ji, ji, ji, me pareces un bien chico, me llamo Anna un gusto joven héroe Adolf.
                —Lindo nombre y creo que ya no vale la pena presentarse, si todos ya me conocen.
                —Solo con tres características la gente te puede reconocer, la información en el castillo se mueve muy rápido ¿sabes? Ya que estamos aquí ¿no tienes curiosidad sobre alguna cosa? No por nada me he leído una tercera parte de todos os libros que hay aquí —dijo Anna sintiéndose orgullosa de haber leído una cantidad titánica de libros.
                —Déjame pensar… ¡qué tal un poco de la historia de Elementaria! Seguro sabes algunos detalles interesantes.
                —Eso no es nada, dame un momento que recopilo toda la información en mi cabeza… Elementaria desde sus comenzó fue… —Anna comenzó a explicarle la historia resumida del reino de Elementaria.
 Adolf estuvo más de una hora escuchando a Anna atento a cada palabra que ella decía, para alguien que no sabe nada del lugar donde esta eso era algo crucial para el saber la historia del lugar donde se encontraba como un autoproclamado héroe por parte de Lin y la princesa Mia.
                —Y con eso llegamos hasta estos días, donde ya son tres generaciones desde que comenzó la guerra entre Gallaria y Elementaria —dijo Anna terminando su explicación—. Todo claro ¿no?
                —Si… nunca hubiera pensado que tantas cosas abarcaría este reino, increíble como los monstruos han retrasado la guerra hasta casi llegar a los cien años ya de esta.
                —Ni que lo digas, desde tiempos antiguos se viene combatiendo a los monstruos, apenas se han podido expandir los humanos, ¿no hay mucho ruido fuera? —dijo Anna quien se levantó de la silla y fue hasta las ventanas que estaban a la derecha suya, a mirar que estaba sucediendo.
                —También quiero ver.
 Mucha gente estaba en la entrada del castillo llena de júbilo por la llegada de quien parecía ser muy importante, la expresión de todos era como si viniera acercándose a la persona a quien más admiraran en su vida, los gritos de los soldados levantando sus armas, las voces de las mujeres parecían un coro de ángeles dándole la bienvenida a un ser supremo, alguien entra de forma abrupta a la biblioteca.
                —¡Anna! ¡ven rápido sino te lo perderás!
                —Ya voy, y no grites en la biblioteca, aunque no hay nadie, pero igual no grites tonto John —dijo Anna.
                —¡Está a punto de llegar el maestro Edwin! —Exclamo John.
                —¡Pero qué dices! Nunca le he visto en persona, es una leyenda viva, además que dicen que él es muy guapo —dijo Anna quien empujo desde la espalda a Adolf y lo llevo hasta la entrada—. Muy bien joven héroe, esto será rápido le explicare mientras vamos hasta la entrada a mirar —Anna parecía demasiado entusiasmada por el tema.
                —Oye tú eres… —dijo Adolf apuntando a John.
                —Que sorpresa encontrarlo otra vez aquí el mismo día joven héroe, vamos rápido hacia la entrada.
 Anna cerro con llave la biblioteca y así los tres partieron corriendo hacia la entrada, Adolf seguía a ambos mientras prestaba atención a lo que Anna le iba comentando en el camino. “El maestro Edwin durante muchos años fue el general de Elementaria, el más poderoso, humilde, generoso, maravilloso y galante caballero jamás visto, viene desde la casa de caballeros Crossforce la más prestigiosa del reino y la mas antigua, su fuerza no tiene igual, es tan poderoso que dicen que destruyo una montaña de una estocada, su nivel como mago es algo también de elogio capaz de crear cataclismos en el campo de batalla solo con un hechizo, y todo eso sin sudar, tiene tantas proezas en su vida que me tomaría días contarte todas las historias que hay sobre su vida, déjame tomar un poco de aire, ja, ja, ja, es tan genial ya quiero verlo”
 Adolf quedo pensativo sobre el tema «si Lin ya me parecía que tenía una fuerza monstruosa, este Edwin ¿le supera? Y solo es un reino de este mundo, allá afuera hay tantas cosas que desconozco, de alguna manera esto me parece tan emocionante» los tres llegaron hasta la entrada donde la cantidad de gente era masiva.
                —Vaya no podemos ver nada desde aquí —dijo Adolf el lado de este estaban algunos guardias y sirvientas estos lo reconocieron.
                —¡Es el joven héroe! ¡llego a tiempo, dejen pasar al joven héroe hacia adelante! —dijo un soldado, y toda la gente cercana le hizo un espacio para que este llegara hacia adelante a un lado del camino en primera fila, John y Anna se colaron siguiéndolo para poder ver a Edwin.
 Después de unos minutos esperando expectantes la carroza donde Edwin y Lin iban hizo su aparición, la gente se volvió loca gritando a todo pulmón, dentro de la carroza Edwin iba viendo a toda la gente desde la ventana de una de las puertas, sonriendo y saludando a todos.
                —¡Que emocionante! Creo que casi puedo ver su rostro —dijo Anna con sus manos en el pecho que temblaban de emoción—. Espera la carroza se detuvo ¿paso algo?
 De la carroza Edwin se bajó justo en frente de donde estaba Adolf, los tres quedaron impresionados al ver a Edwin su apariencia demostraba elegancia y poderío a su vez, Edwin estiro su mano hacia Adolf “¿joven héroe Adolf no? Me presento soy el ex general Edwin Crossforce, la gente le tenía tal respeto que ni siquiera se abalanzaron a saludarle lo miraron con admiración desde sus lugares.
                —¡Es tan guapo! —dijo Anna, quien lo quedo observando con unos ojos brillantes.
                —Eh… ¡si lo soy, un gusto señor Edwin! —dijo Adolf, le estrecho la mano a Edwin, la cual le fue apretada con demasiada fuerza para el casi al punto de hacerle daño—. ¡Ah!
                —Perdón joven héroe, no medí mi fuerza con usted, una vez Lin despierte lo llamare para que tengamos una importante charla los tres ¿le parece? —dijo Edwin levantando las cejas esperando una respuesta positiva a la vez que tenía una leve sonrisa.
                —Claro… no hay problema señor Edwin —tartamudeo Adolf nervioso por la presión de toda la gente que los veía a ambos.
                —Creo que me va a dar algo… —dijo Anna y se desmayó al ver tan de cerca a Edwin.
                —Anna cuida…

 Edwin tomo de la cintura a Anna “parece que hay otra dama que necesita descansar, me la llevare, con su permiso joven héroe Adolf” Edwin la cargo en sus brazos y la llevo hasta la carroza y partió esta de nuevo hasta dentro del castillo, Adolf y John quedaron en silencio mientras que la carroza se fue de la vista, todos se acercaron a estrechar la mano de Adolf “señor héroe por favor estreche mi mano” “por favor toque mi barriga para bendecir a mi hijo” “es como si saludara a dos personas a la vez” y así muchas personas estuvieron hablándole a Adolf durante mucho tiempo hasta que oscureció y la muchedumbre se calmó.
                —Dios que día de locos, ¿no te parece John? —dijo Adolf quien se sentó en el pasto del lugar cansado de estrechar la mano a tantas personas.
                —… conocer a personas tan importantes un mismo día, estoy satisfecho pero cansado —dijo John, que también se acostó en el pasto.
 Paso un momento y Adolf se levantó, la fresca brisa de la noche le renovó los ánimos “creo que es todo por el día de hoy, si necesito algún libro iré a dar un paseo a la biblioteca, nos vemos John” “claro cuando guste joven héroe” Adolf se adentró en el castillo para volver a su habitación.

Gracias por leer.

sábado, 27 de mayo de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 9

Publicado por a.d a las 14:57



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 9: Una revancha injusta.
 Lin grito “!todos ir dentro de la ciudad dejar todo a un lado, ahora!” La renovada bestia fue directo hacia Lin y la embistió, al frenar después de esto el daño de sus pisadas parecía un chiste de mal gusto, la tierra sucumbía a cada paso que daba. Lin salió disparada casi más allá de lo que la vista podía ver y a su paso destruyo varias carretas, girando a una velocidad que le impedía tomar control de su equilibrio rebotando por el suelo en lapsos de decenas de metros.

 Galahad, Alphonse, Junas y Raynard fueron los únicos que se quedaron a plantarle cara al imponente Adramon, un olor penetrante a azufre se sentía en el ambiente, la sensación de escalofrió se intensifico, agujas de hielo era casi reales en las espaldas de todos, hasta el respirar se hacía difícil en la presencia de la criatura. Aunque la preparación física y psicológica de todos estaba a un nivel sobre la media, a todos se les pasó por la mente la opción de huir ante semejante poder, pero su responsabilidad con su gente y a ellos mismos les hizo desistir de tan cobarde pero sensata idea, Adramon les quedo mirando a los otros cuatro un momento.

                ―Hey… ¿esto es enserio?, esta cosa esta a un nivel más allá de lo que pensé, con solo un ataque mando a la mierda a nuestra jefa ¿Qué me pasa? ¿Tengo miedo de un monstruo? ―dijo Galahad, mientras le temblaban las piernas.

               ―Mi señorita… ―murmuro Junas, con pequeños temblorcitos en su cuerpo, desenvaino con una expresión de odio.

                ―!Malnacido! si mi Lin está muerta te matare millones de veces antes que ardas en el inframundo ―dijo Raynard, fuera de sí mismo.

 Alphonse fue el único que mantuvo la calma aun cuando su cuerpo reaccionaba de forma automática a sus instintos de supervivencia, retrocedió de forma inconsciente. Adramon sobre su lomo invoco un trueno negro que fue lanzado hacia el hombro de Galahad, este le rozo deshaciendo toda esa zona de la armadura y choco en el suelo un par de metros detrás de él, la superficie fue engullida y quedo una abolladura en esta en forma de esfera. 

                —Me agrada ver a humanos temblar ante mi magnificencia, eso quiere decir que conocen su lugar como seres inferiores que deben ser exterminados de este hermoso mundo —comento Adramon, el cual dio una desagradable mueca sonriente a los cuatro—. Esa humana alcanzo a cubrirse en el último momento, pensar que una hembra es más fuerte que los machos de su especie, humanos cada día me dan más gracia y asco, iré a dar termino a su patética existencia ¡luego seguirán ustedes!

 La bestia dio media vuelta y con intenciones asesinas estaba a punto de correr hasta donde se encontraba Lin quien seguía alejándose por él impacto, pero Alphonse le ataco con un golpe de su puño en una de sus patas traseras, para su desgracia no le hizo nada y fue repelido por una de las colas que lo mando a volar por los aires como si nada.

                —¡Idiota que haces! ¡Un paso en falso y estarás muerto! —grito Galahad a Alphonse, quien se dirigió al lado de este para ayudarlo—. Bastardo ni se te ocurra atacarlo o eres hombre muerto —le dijo a Raynard, mientras ayudaba a Alphonse a ponerse de pie.

                «¿Qué hago? Un movimiento en falso y todos estaremos muertos, ¿Cuál será la mejor estrategia? ¿Huir en diferentes direcciones? No, eso solo le daría paso a que esta bestia este a sus anchas y atacar a la señorita. Pero el joven Raynard es muy impulsivo, lo mejor será retrasar a la bestia hasta que la señorita se reponga y vuelva para acabar con esta amenaza»

                ―Adramon ¿no? 

                ―¿uh? humano me has llamado por mi nombre te daré algo de mi tiempo, ¿tienes un último deseo antes de morir? 

                —¿Qué te parece un duelo? Nosotros cuatro contra ti.

                —No vale la pena, tan insignificantes de un soplido morirán.

                —Para creerte un ser superior a los humanos le tienen miedo a un simple duelo por lo que veo —dijo Junas encogiendo los hombros y dándole la espalda a Adramon.

                —Siempre peleo uno contra uno, podre ser un monstruo como ustedes me llaman pero tengo más honor que toda su raza junta, aceptare solo por esta vez, la última petición de un humano siempre es algo digno de ver —dijo Adramon quien se volvió hacia los cuatro.

                «Estaba en lo correcto, esta bestia tiene un sentido del honor muy desarrollado, hare que esa virtud sea su debilidad»

                ―Joven Raynard cálmese, como hombres de honor que somos, tengamos un duelo justo entre Adramon y nosotros cuatro para equilibrar las cosas ¿te parece un buen trato? ―dijo Junas, acercándose a Raynard, y este toco su hombro, hizo un gesto de negación con la cabeza.

                ―Tienes razón señor Junas «ya capté tu idea, es hacerle perder el tiempo, pero casi me pierdo en mí mismo, le hare pagar por dañar a mi Lin» ¡muy bien deja que tomemos posición y comencemos, tengo ansias de desgarrar tu carne!

                —Ese es el espíritu, alza tus esperanzas para caer en la desesperación como todos los humanos que he matado —dijo Adramon quien dejó escapar una carcajada.

 Galahad y Alphonse se acercaron hacia los otros dos y Galahad golpeo con la palma de su mano la nuca de Junas.
                —¡hijo de puta, que crees que haces! —susurro Galahad conteniendo su furiosa voz.

                —joven Galahad, usted solo ayúdeme a ganar tiempo para el retorno de la señorita —susurro Junas.

Galahad se acercó hacia donde estaba esperando Adramon, y mostrando confianza y valentía le dice “que te parece si me dejas calentar antes de comenzar, si no logro acerté daño, dejare que me atacas, claro yo no me defenderé ¿Qué dices? «que mierda estoy diciendo, yo y mi boca»” Adramon lo miro y dio un pisotón leve a la tierra la cual se deshizo con entre polvo y hierbas molidas.

                —No diste un paso hacia atrás, acepto tienes diez segundos desde ahor… 

                —¡Gracias necesitaba un respiro viejo! —grito Galahad quien dé un momento a otro ya estaba a un lado de Adramon y se escuchó un sonido metálico y sus manos pasaron de un guante oscuro de metal ligero a una especie de mandíbulas con forma de boca de dragón hechas de acero oscuro —. Estas hermosuras han despedazado a miles de monstruos «maldición esta sensación de miedo no se va» 

 El engancho una de las garras y apretó su puño y esas se cerraron con gran fuerza sobre uno de los cuernos de Adramon y repitió lo mismo con su otro brazo.

                —Veamos cuando duran tus cuernos antes que se quiebren —dijo Galahad confiando en sus armas.
                —…

                —¡Espera sacaste de la bodega de las armas de los primeros comandantes esa arma! —grito Alphonse.

                —¿Qué? Siempre vi a la señorita Lin cargando una espada de similar aspecto de color oscuro y líneas doradas —dijo sorprendido Raynard.

                —No es momento para explicaciones chico, pero nosotros tenemos diez armas que son heredadas de los antiguos comandantes de Elementaria y estas están… —dijo Alphonse que fue interrumpido por un alarido de Adramon.

 Las armas de Galahad estaban trizando los cuernos de Adramon casi al punto de quebrarse, pero en medio de todo ya habían pasado los diez segundos.

                —¡ha, ha, ha! Perfecto, y yo pensé que no serias capaz de hacerme un rasguño, tienes mi respeto humano, pero ya se les acabo el tiempo es hora que mueran, vengan todos contra mí.

 Galahad salto hacia un lado y se reagrupo con los otros tres, se pusieron en posición dos hacia la derecha y dos hacia la izquierda, en cada lado tomaron una cierta distancia del otro y se prepararon para el ataque de Adramon. Mientras tanto Lin después de varios segundos de rebotar contra el suelo y ser arrastrada por el impacto de la embestida, pudo equilibrarse y enterró su espada en la tierra hasta disminuir la velocidad dejando un pequeño sendero de destrucción, quedo de rodillas en el suelo por un momento para recuperarse del golpe.

                —¡Como duelen mis manos! seguro mañana quedaran hinchadas y mi espalda debió quedar muy rasmillada, ¡infeliz me las vas a pagar! —dijo Lin furiosa, su respiración estaba agitada, su cara ardía y sus manos palpitaban de dolor.

 Lin a pesar del dolor y molestias se puso de pie y murmuro “limitador liberado” un aura roja comenzó a rodearla de pies a cabeza, en sus mejillas apareció unas marcas rojas las cuales se asemejaban a escamas.

                —No quería ocupar este poder, es demasiado molesto tratar con sus secuelas, pero todo sea para eliminar a esa bestia.

De un fuerte pisotón salió corriendo hacia donde se encontraban todos apunto de combatir contra Adramon, los demás sacaron sus armas, Raynard desenvaino su espada al igual que Junas, Alphonse unos nudillos con garras afiladas, y las mandíbulas de dragón de Galahad.

                —¡Mueran!

 Adramon se abalanzó contra Galahad primero, este le esquivo un zarpazo de una de sus garras, y a su vez lanzo una cola contra Alphonse negó el ataque con un puñetazo que lanzo hacia un lado de él y la cola que se incrusto en la tierra, pero en su rostro se mostró señales de dolor al hacer esto, la otra cola contra Junas quien también evadió con facilidad y dio varios cortes a esta sin resultados. Y por último quedaba Raynard pero el recibió un ataque de trueno negro que estaba cargando Adramon mientras ataco a los otros tres, una esferas oscura que la rodeaban pequeñas descargas eléctricas del mismo color que esta fue lanzada contra Raynard, el cual apenas pudo eludirla pero parte de su ropa fue deshecha, quedo con todo el brazo derecho al descubierto y parte de torso, aunque no fue tocado por poco estas mismas partes del cuerpo expuestas quedaron rojizas como si hubieran sido quemadas.

                —¡Ah! Casi me da, por poco y no lo cuento, no puedo morir sin antes ver a la señorita Lin otra vez —dijo Raynard tocándose con el brazo izquierdo parte del torso descubierto y herido.

                —¡Todo un romántico hasta el final! ¿no es así? ¡Con esas armas no le harán una mierda, por qué creen que me traje esta arma conmigo!

                —¡Humano de armadura negra, eres un estorbo!

 Adramon de un rápido movimiento llego al lado de Galahad y lo golpeo de lado con una de sus garras, estas con su fuerza le abollaron parte de su oscura armadura y lo mandaron a tierra, este choco contra el suelo amortiguando la caída con su hombro el cual se escuchó como se rompía.

                —¡Galahad! —gritaron todos a la vez.

                —…

 El quedo inconsciente en el acto,  los demás se lanzaron contra la bestia pero esta repelió todos sus ataques con su dura piel, Judas con su velocidad esquivo varios ataques y subió hasta el lomo de Adramon, puso tres espadas acomodadas entre sus dedos tomadas de la punta de sus mangos, su brazo derecho incremento su tamaño y lanzo un feroz ataque de tres espadas al cuerno trizado de Adramon, el cual se rompió y gran parte de este cayó al suelo e hizo un sonido de un objeto muy pesado impactando contra la tierra.

                —¡Dolor! Es la primera vez que soy herido de esta manera, una experiencia abrumadora, así que esto sienten los humanos al ser dañados, ¡ja, ja, ja, ja! Interesante.

                —¡Junas, Raynard! Ir con todo no se contengan, ¡ya viene! Yo tomare a Galahad, háganme tiempo.

                —Excelente, mi Lin ya viene, sabía que no podía caer con tan poco, el heredero de los Newgate te mostrara lo que pasa cuando subestimas a los humanos.

 Alphonse pisoteo la tierra y varias rocas de por lo menos un metro de diámetro salieron de esta y las golpeo, las cuales fueron como proyectiles hacia Adramon, pero estas se hicieron polvo cuando intento repelerlas con sus colas, Alphonse aprovecho para ir y tomar a Galahad del suelo quien estaba inconsciente y mal herido, lo echo a su hombro y corrió lejos del lugar en la dirección de donde muy distante se veía una silueta correr y a su paso una estela de polvo y hierbas era liberada al aire en su pasar.

                —¡judas! Necesito tiempo —dijo Raynard, mientras se inclinó un poco separando las piernas y con una postura a punto de desenvainar su espada.

  El aire estaba siendo comprimido alrededor de Raynard, Junas continúo golpeando a Adramon por todos lados de su cuerpo esquivando sus ataques a duras penas.

                —Creo que en menos de dos minutos llegara, ya puedo ver a los chicos como está luchando contra esa abominación «un momento acaban de golpear a Galahad, que es lo que hacen» —dijo Lin apresurando aún más su paso.

                —Ya casi un poco más…

 Junas estaba comenzando a quedar agotado, la fuerza que ponía en sus ataques y la velocidad en la que se movía, no eran rival para Adramon, pero él seguía sobre exigiendo a su cuerpo, los impredecibles zarpazos y letales arponazos de sus colas, no le daban un respiro a Junas, pero él estaba cumpliendo su cometido distraer a la bestia, como todos soldados de mayor experiencia, él estaba preparado para morir si era necesario.

 Ya los ataques de Adramon estaban rozando la armadura ligera de Junas quien se veía agitado, el sudor recorría su frente, su garganta pedía a gritos agua, era la primera vez para el que un monstruo lo llevaba a esos extremos, en uno de sus espadazos una de sus espadas salió disparada al ser repelida por una de las colas y cayó muy cerca de Raynard quedando clavada en el suelo.

                —Humano abraza la muerte, tu débil cuerpo no podrá seguir mi ritmo más tiempo, veremos de que es capaz el humano de cabello dorado.

                «¿Qué? Así que desde el inicio ha estado jugando con nosotros, despreciable ser, y yo pensé que tenías una pizca de honor»

                —Lo siento, joven Raynard lo dejo en sus manos —dijo Junas quien se movió de forma un poco más lenta y fue golpeado de lado por la cola recubierta de hueso.

                —¡junas!

 La desesperación de Raynard se hizo notar en su rostro, quien veía como junas era lanzado por los aires quien termino arrastrándose por el suelo varios metros y sus espadas quedaron en el suelo cerca de Adramon, Alphonse seguía corriendo lo más rápido de podía, alejándose aún más del lugar.

                «Debo ganar más tiempo» —Veamos si eres igual de inteligente como lo eres de fuerte bestia.
                —Qué es verde, bello, noble, y no le importa dar su vida por los más débiles.

                —Ha, ha, ha, ha, ya estas delirando por el miedo humano, estas quieto así que te lo dejare simple.

 Lin estaba a punto de encontrar cara a cara con Alphonse, este otro dio un puñetazo al suelo y salió una roca la cual parecía más resistente por un leve brillo que emitía, a su vez dejo a Galahad a un lado con cuidado y se preparó doblando bastante su torso, arrastro su pie derecho dejando todo su peso en este.

                —¡Lin acaba con el! 

                —¡Déjamelo a mí! —grito Lin, la cual salto sobre la roca e inclino bastante sus pies en esta.
                —¡Aquí vamos, Terra Nova!

 Alphonse golpeo con todas sus fuerzas la roca donde estaba Lin, y salió disparada a una insana velocidad, en dirección al monstruo Adramon, Alphonse cayo exhausto con la respiración muy agitada “tú puedes Lin”
                —Veremos quien muere al final asqueroso ser.

 Raynard desenvaino su espada y con la presión a su alrededor lanzo una onda de choque combinada con magia de viento, Adramon ya se había preparado y apunto con la punta de ambas colas hacia Raynard las cuales estaban cargando a su alrededor magia de trueno negro, capaz de destrozar a cualquier cosa que se pusiera en su camino.

                —Hasta nunca humano.

 El ataque de Raynard choco con el hocico de la bestia, pero esta la repelió de un poderoso mordisco, Adramon comento “patético” pero Raynard aún tenía otra carta bajo su manga, lanzo su espada hacia la frente de la bestia y esta se dividió de ocho partes las cuales brillaron con fuerza.

                —Conoce el arte de la espada de la casa Newgate, ¡cuchillas de luz! 

 Los trozos de espada se clavaron en la acorazada piel de Adramon, estas a su vez giraron y poco a poco desgarraron la piel del monstruo.

                —¡Molestia! ¡desaparece! —grito Adramon, quien estaba a punto de desatar su furia con un par de disparos de sus colas hacia Raynard quien se encontraba herido por el ataque anterior.

                —… ¡ja, ja! Creo que en otra vida te podre amar como te lo mereces mi Lin —dijo Raynard, el quedo en el suelo con un pie arrodillado tocándose el torso lastimado, con una mirada melancólica clavada en el hermoso cielo despejado.

                —¡Nadie más morirá hoy! ¡ahhhhhh! —grito Lin, quien apareció toda velocidad por la espalda de Adramon, ella le dio un espadazo en medio del cráneo, y sus colas apuntaron a cualquier dirección desatando rayos oscuros que esparcieron por los alrededores destrucción.

                —¡Señorita Lin! «espero que no haya escuchado nada de lo que dije, no es así como quiere expresarme mi amor»

                —¡Desgraciada humana! —grito Adramon, el cual fue herido de gravedad en su cráneo, la sangre verde comenzó a caer a la tierra.

 Lin dio varios giros después del golpe en al aire y cayo detrás de Raynard, ella lo tomo en sus brazos y se alejó, dejo a Raynard junto a Junas y volvió para hacerle frente a Adramon, este se encontraba furioso por el ataque.

 Los ojos de Adramon mostraban una ira descomunal, pero Lin no le dio tiempo y lo ataco por la espalda, de un limpio corte con su espada rebano ambas colas, estas cayeron las cuales se retorcían de manera desagradable salpicando de sangre sus alrededores. “Ahora no te daré tiempo, abominación” con ambas manos empuño su espada y corto el lomo de Adramon de un extremo a otro, los quejidos de dolor del monstruo resoban con fuerza en el ambiente, Lin le dio de forma repetida varias estocadas en las patas traseras.

                —¡Sucia humana! —grito Adramon, este cayo por los ataques en sus patas traseras, por el impacto los trozos de espada se salieron de su cuerpo.

                —Impresionante, lo va a derrotar a este paso «sabía que no me había equivocado en enamorarme de ti»

 Los ataques seguían sin descanso no eran muy profundos los cortes pero la dura piel ya no era problema para Lin, Adramon convoco truenos alrededor de el para alejar a Lin de su lado, esta los esquivo y cuando se proponía en seguir atacando un viento oscuro rodeo a la bestia, este se puso de pie sobre sus patas traseras que estaban demasiado dañadas, dio un rugido tal que Lin sintió que el miedo recorría su cuerpo, es la espiral de viento que lo cubría ella podía ver como unos ojos rojos cegadores la miraban con odio. 

                —¡Los odio! ¡los desprecio! ¡los aborrezco! ¡impuros humanos, no los dejare manchar más este mundo! —grito con gran furia Adramon, un fuerte temblor hizo estremecer la tierra.

                —No te dejare intentar nada más monstruo —dijo Lin, le dio un corte a la espiral, pero le rechazo su ataque.

 La silueta de la bestia ahora yacía de pie “fase suprema, modo Yggdra” el viento desapareció impulsando a todos hacia atrás, Raynard intento sostener a Junas, pero ambos fueron arrastrados por el viento, de igual manera para Alphonse y Galahad que se encontraba lejos, ahora la apariencia de Adramon era de una piel roja brillante con una especie de grabados o tatuajes de símbolos extraños por todo su cuerpo, ojos dorados, ahora al estar de dos patas su figura se veía mucho más imponente que antes.

                —Una cosa antes de morir, solo nosotros los reyes aparte de nuestros aliados los pastores, podemos ocupar el poder de nuestro señor, su nombre no necesitas saberlo” 

 Las pisadas de Adramon estremecían la tierra, en un instante llego al lado de Lin y la ataco con una de sus garras, ella contraataco chocando su espada con la garra el impacto la hizo salir disparada.

                —Se acabó humana, eres la primera en hacer que uno de los reyes ocupe esta forma, mi mala costumbre de hablarle al enemigo, hasta nunca.

  Adramon extendió sus imponentes brazos y cientos de pequeñas lanzas de trueno oscuro aparecieron a su alrededor, las lanzo contra Lin la cual como pudo repelió decenas de estas, pero por desgracia muchas de ellas impactaron contra ella dejándola mal herida en el suelo, el reforzado y refinado material de su armadura impidió que este fuera devorado por los truenos.
 
                —Acabare con tu agonía humana.

                —¡No Lin! —grito Raynard, el cual le lanzo una espada de Junas en el lomo del monstruo sin resultados.

                —Ya me encargare de ti, patético humano… fuiste un digno oponente mujer.

 A punto de darle el golpe final a Lin, Adramon preparo su más potente ataque, cargo en la palma de su garra derecha una especie de esfera hecha de truenos oscuros a los cuales les dio forma de una gran lanza, se impulsó para acabar con Lin.

                —¡Lin!

                —… «lo siento, padre, Mia, joven héroe, rey, chicos, he perdido» —Lin cerro sus ojos aceptando su destino.

                —No tan rápido mi niña, aún es pronto para rendirse —dijo un hombre con el uniforme de los caballeros de Elementaria quien llevaba puesta una gabardina oscura a modo de capa, de peinado hacia atrás de cabello castaño con aspecto en inicio de sus treinta años.

 El hombre apareció detrás de un colosal ataque de luz que despedazo con facilidad a Adramon y dijo unas últimas palabras “tú eres… ¿por qué?” “shh los muertos no hablan” daño de manera brutal todo el lugar donde estaba la bestia de la cual solo quedaron unos trozos de sus patas.

                —¡Maestro Edwin! —dijo Raynard con alegría al ver al hombre salvar a Lin.

 Edwin se acercó dónde estaba tirada Lin y le dijo mientras sonreía “Edwin Crossforce a su servicio hermosa dama” Lin dejo caer unas lágrimas de alegría al ver a Edwin.

                —Padre… gracias a la diosa, llegaste en el último momento, por favor ayuda a los demás están heridos, yo estaré bien no te preocupes —dijo Lin estirando una mano hacia Edwin quien sujeto esta con cuidado.

                —Descansa mi niña —dijo Edwin, reconfortando a Lin con una caricia en sus mejillas, este cayo dormida por el cansancio de la batalla y todo el daño acumulado.

Gracias por leer.

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