Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 10: El caballero inalcanzable.
Edwin al ver el mal estado de los demás, se
acercó a ellos se hinco al lado de Junas que era el herido más cercano, y ocupo
magia de curación, un aura verde que resplandecía de manera tenue en las manos
de Edwin, con su mano derecha toco a Junas que yacía boca arriba inconsciente y
presiono de manera leve el pecho de este, el aura cubrió por completo el cuerpo
y a los pocos segundos Junas abre los ojos.
—¿uh? ¡que!... —Junas despertó
desorientado, miro a todas direcciones y vio la cara de Edwin—. ¡maestro Edwin!
¿Qué hace aquí? ¿y la bestia?... claro entonces usted fue… ¡muchas gracias! Aun
no soy digno de ser llamado un comandante de Elementaria mis más sinceras
disculpas a usted —dijo Junas apenado, quien se puso de rodillas a pedirle
perdón a Edwin.
—Eh tranquilo Junas… sabes que
con mi nivel de mana pude curar esas heridas tuyas, pero ten cuidado el efecto
rebote que deja varia de persona y el daño que fue curado, así que mejor toma
tus cosas y levántate para ir a Meria a comer algo y descansar —dijo Edwin
dejando escapar un pequeño suspiro por la formalidad de Junas—. Nunca cambias
¿he?, Ven Raynard déjame curarte, si tu padre te viera en este estado seguro le
daría un ataque al corazón, además no quieres verte bien para cuando despierte
Lin ¿no es así?
—ah… claro, enserio a pesar de
tener una bendición de nacimiento por más que entreno siento que nunca lograre
estar a su nivel maestro Edwin… ¡un momento como sabe lo de Lin! —dijo Raynard
mientras era curado por Edwin, se sonrojo y puso nervioso al procesar las
últimas palabras de Edwin.
—¿Cómo te lo digo sin ser
grosero? Eres muy obvio, eres un libro abierto tienes suerte que Lin es
bastante lenta en esos temas como su padre te lo puedo confirmar, si te hace
sentir mejor aun no tiene a nadie que le guste así que suerte muchacho —dijo
Edwin quien termino de curar a Raynard le dio una palmada en la espalda y se
fue donde estaba Lin desmayada.
Raynard y Junas quedaron mirando a Edwin sus
rostros demostraban respeto y admiración por aquel hombre, Alphonse estaba
llegando donde estaban todos cargando en su espalda a Galahad que estaba mal
herido.
—Bien mi niña creo que no podre
curarte del todo, te veo muy débil ¿ocupaste eso? ¿no es así? —dijo Edwin quien
le dio un golpecito con su dedo índice en la frente a Lin quien arrugo un poco
su rostro por un momento—. Estos niños quien es más imprudente que el otro,
siempre que llego a algún lado se vuelve una guardería ha, ha, ha, ha, entonces
solo te ayudare un poco hija —Edwin se agacho al lado de Lin y toco la frente
de ella con una cálida mirada le quedo viendo mientras la curaba en ella se dibujó
una pequeña sonrisa.
Los cortes, rapones, y moretones en el cuerpo
de Lin poco a poco se iban volviendo más pequeños hasta desaparecer, en eso
Alphonse llego al lado de ellos y dijo “¿es un mal momento?” “no te preocupes
deja a Galahad a un lado” Alphonse dejo a Galahad en el suelo con cuidado, se
sentó con las piernas cruzadas a un lado de este y saludo a Edwin.
—¡Que tal maestro Edwin! —dijo
Alphonse quien extendió su puño hacia Edwin y este hizo lo mismo chocando ambos
puños en señal de amistad—. Perdón por hacerlo salvarnos una vez más, pero es
que ese monstruo era algo que nunca vimos, está a otro nivel —Alphonse
explicaba moviendo las manos.
—Que te he dicho, solo los
débiles ponen excusas y los fuertes aprenden de la derrota para volver otra vez
por la victoria, en fin ¿Cómo ha estado Odelia? ¿ya seré abuelo? —dijo Edwin quien
termino de curar a Lin.
—… ella está ayudando en el
castillo como recepcionista con los principiantes, respecto a lo otro, aún
estoy hablando ese tema con ella, quiere a un ejército, pero yo con un hijo sería
feliz, maestro Edwin no sería bueno que curara a Galahad no se ve muy bien
—dijo Alphonse apuntando con el dedo a Galahad.
—Claro, pero viendo su estado
será mejor que le regales un abrazo —dijo Edwin quien comenzó a curar a Galahad—.
¿y como le ha ido a este maleducado?
—Nada del otro mundo, como
estuvo una temporada en la ciudad del sureste Orus, estuvo aislado de todos y
solo se dedicó al exterminio de monstruos de las cercanías de los caminos
aledaños, debió ver la expresión que puso cuando Lin lo asigno a ese lugar no
tiene precio, parecía un niño a punto de ir a cazar insectos.
—Ya casi termino con él, supongo
que solo ha reforzado su mala actitud, y le has echado un ojo a Lin en mi
ausencia ¿verdad? —dijo Edwin mirando de reojo a Alphonse.
—¡Si lo he hecho! Nada fuera de
lo particular, casi todos los chicos la respetan o le tienen miedo, a veces
puede ser muy temperamental, escuche que cuando fue al laboratorio del doctor
Mark casi manda a matar a dos ayudantes porque no encontraban un suero o algo así
porque casi se muere el joven héroe Adolf… —dijo Alphonse que fue interrumpido.
—Espera ¿Qué? ¿joven héroe? ¿A qué
te refieres? Explícate —dijo Edwin cambiando su relajada expresión a una seria.
—¿Cómo? No le llegó la noticia,
es algo que el alto mando se suponía deben saber y usted debió ser la prioridad
después nosotros, Lin de primera mano lo conoció, es un joven muchacho de unos
veinte años diría yo, es bastante simpático de cabello negro, es una sorpresa
es difícil encontrar a alguien con ese color de cabello en Elementaria, perdón
me voy por las ramas, él tiene el ojo derecho de la estrella de las doce puntas
que dice la profecía de la gran profeta, que llegara un joven con esa característica
a detener la guerra entre los reinos más poderosos del continente —dijo
Alphonse un poco nervioso por la mirada de molestia de Edwin.
—Entiendo, entiendo, entiendo…
¡como estos imbéciles no me dicen algo tan importante! ¡no! Un momento, yo
tengo la culpa no dije a donde iba a estar, olvida ese lapso Alphonse, en fin
¿ese muchacho es fuerte? —dijo Edwin quien recobro su compostura de inmediato
—Es solo un civil, pero es
posible que como muchos de nosotros tenga una bendición de nacimiento, y el al
ser el héroe de la profecía sea una bendición muy sorprendente, Lin me comento
que lo iba a entrenar así que seguro su desarrollo será rápido, pero como yo lo
veo creo que le tomara por lo menos un par de años llegar a un buen nivel
incluso si tiene una bendición como la de Raynard, o la de Lin, pero usted
maestro ¿Cuál es su bendición de nacimiento?
—Es un secreto de estado, no
puedo revelar esa información, incluso Lin no sabe de ello, pero supongo que
podrías intuir de que trata ¿no?
—La verdad tengo muchas ideas en
mente, pero dejémoslo por ahora, parece que Galahad está despertando.
Edwin termino de curar a Galahad el cual
despertó de golpe gritando de dolor “te dije Alphonse, dale un abrazo, el
efecto rebote es muy fuerte para el” Alphonse le dio un apretón con sus brazos
a Galahad para poder contenerlo de que se hiciera daño a sí mismo, maldiciones,
malas palabras brotaban de la boca de Galahad quien tenía los ojos rojos y una
mirada de odio que se intentaba zafar del apretón de Alphonse sin poder conseguirlo,
en eso Edwin antes de hacer su aparición le había indicado a los soldados que
se habían escondido en la ciudad que fueran a ayudar a los heridos que se
encontraban en camino hacia donde estaban Edwin y los demás.
—¡ahhhhhggg! —grito Galahad, sus
gritos de dolor seguían mientras se retorcía a su vez.
Raynard y Junas estaban a un lado mirando todo
lo que pasaba con una expresión seria, pasaron unos segundos y Galahad volvió
en si al pasar un momento siguió sufriendo con gritos mudos intentando soportar
el dolor.
—Creo que ya te puedo soltar,
menos mal Lin está demasiado agotada como para despertar, sino te hubiera
callado por escandaloso ja, ja, ja, ja.
Los soldados estaban a punto de llegar al
lugar, Edwin con un gesto con la mano hizo que todos se acercaran donde él.
—Chicos me retiro y me llevare a
Lin a Elementaria, si el rey llegara a estar seguro no los veré en una
temporada, si ven a los demás los saludan de mi parte, nos vemos —dijo Edwin
quien cargo en sus brazos a Lin como si fuera una pluma y se fue a paso ligero pasando
al lado de los soldados que venían llegando quienes lo saludaron con una
reverencia.
—¡Si señor! —exclamaron todos a
la vez mientras Edwin se fue alejando.
—Sentimos
la demora, ahora mismo los examinaremos a todos dentro de la ciudad, si alguno
no puede caminar hemos traído camillas para llevarlos, pero antes dejen que los
curanderos los vean un momento —dijo uno de los soldados.
—¿Porque tienen esa cara tan
seria? es como si quisieran ir al baño —dijo un curandero a Raynard y Junas que
estaban aguantando el efecto rebote de la curación de Edwin.
—… no es como si quisiera, duele
como el infierno esto —dijo Raynard entreabriendo la boca mientras caminaba
algo tieso.
—Tengo hambre… —dijo Junas con
expresión de póker temblorosa.
—¡ha, ha, ha, ha, ha, ha! Son un
chiste con patas ambos, ¡ay mierda mi hombro! —se burló Galahad de ambos.
Todos se fueron a la ciudad a paso lento
excepto Galahad quien se negó a caminar y se lo llevaron en una camilla, Meria
ahora estaba segura una vez más de la amenaza de los monstruos, todos se
quedaron durante el día en Meria para tomarse un respiro del día de locos que
tuvieron, Y poco a poco los habitantes de la ciudad volvieron y todo volvió a
ser tan animado como de costumbre. Edwin pidió una carrosa lo bastante grande
para que Lin pudiera descansar tranquila en su viaje de vuelta a Elementaria y
ambos partieron a su destino el castillo.
Por otro lado, Adolf estaba en su habitación
estudiando el idioma de Elementaria en el escritorio que estaba junto a su cama,
con el pasar de los minutos se fue percatando que le era mucho más fácil
retener u recordar la información que iba aprendiendo, pero no iba a ser fácil
dominar un idioma nuevo en solo un día, se echó hacia atrás en la silla estuvo
un rato balanceándose “no me puedo sentir más inútil ahora, pero todo a su
tiempo” pensó en voz alta.
NOTA: Volvió el
protagonista pidan un deseo.
La
puerta sonó, se escuchó la voz de un hombre del otro lado “señor héroe le he traído
lo que ha pedido” Adolf miro hacia atrás donde estaba la puerta y se cayó de
esta “escuche un ruido ¿está bien?” “!si! solo se cayó algo «mi dignidad»” fue
a abrir la puerta y se encontró con el chico de la biblioteca erguido sin
expresión en su rostro cargando un par de libros además de tinta, una pluma y
hojas de papel en blanca.
—Trajiste lo que te pedí,
¡gracias!
—Si, además le traje
instrumentos por si necesitaba escribir y un libro sobre la historia de
Elementaria, eso ultimo va por parte mía, lo he leído un montón de veces, así
que pensé que le podría interesar saber un poco más de la conocida Elementaria,
cosas que solo los más entendidos sobre historia saben —dijo el joven, quien le
entrego lo que venía cargando a Adolf.
—Que detalle, eres bastante
atento —dijo Adolf quien se acercó un poco a él y le dijo en voz baja—. No te
preocupes le diré a Lin que fuiste de gran ayuda.
—¡Gracias, gracias, señor héroe!
—dijo el joven estrechándole la mano a Adolf con entusiasmo.
—De nuevo gracias, hasta luego
—dijo Adolf quien estaba de a poco cerrando la puerta de la habitación.
—Si necesita ayuda con material
de estudio solo llámeme —dijo el joven quien se marchó del lugar.
Adolf cerró la puerta de la habitación y se
dirigió a dejar todo en el escritorio, tomo el libro de historia que le habían
entregado y se recostó en la cama a leer con el libro ocupando como soporte su
pecho, el libro era de un material muy fino por lo que pudo apreciar el; cubierta
de cuero brillante, sus hojas bien bordadas, el título en dorado que no sabía
si era oro o solo una imitación, por su peso y tamaño pudo asegurar que tenía
que tener por lo menos unas doscientas hojas. Leyó por un momento y leyó
repitió el proceso un par de veces hasta que se dio por vencido “!qué asco doy!,
solo puedo conjugar un par de silabas simples y leer vocales” tiro el libro
hacia un lado de la cama y quedo abierto en una página donde Adolf aprecio un
mapa. Este le llamo a atención intento leer el título de este con la guía de un
silabario para ir de a poco descifrando sus misterios, pasaron unos minutos “si
me lo propongo lo logro, dice Galburn, creo que estos deben ser países o
ciudades, no entiendo bien”
—Muy bonito el mapa y todo, pero
creo que lo dejare para otro día, aun necesito aprender más de su idioma —dijo
Adolf quien cerro el libro de golpe, se fue al escritorio tomo la pluma y la
baño en tinta, comenzó a hacer apuntes en las hojas de papel mientras leía uno
de los tantos silabarios que le fueron a dejar.
Estuvo toda la tarde concentrado estudiando
hasta que miro por la ventana de la habitación, estaba anocheciendo, le gruño
el estómago así que salió hasta la cocina a pedir un poco de comida, en el
camino se encontró con una de las sirvientas que le había ayudado cuando este
tuvo envenenamiento de mana, ella lo saludo forma cortes y le pregunto “¿joven héroe
necesita algo?” a lo que respondió algo apenado “voy en busca de comida a la
cocina” ella le hizo volver a su habitación para enseguida traerle en un
carrito varios platillos cubiertos en bandejas de plata.
—Aquí tiene, puede que no sea
nada muy elaborado, pero por favor disfrute su comida —dijo la sirvienta quien
se quedó a un lado de la puerta esperando a que Adolf probara bocado.
—¡oh! No era necesario tanta atención,
pero gracias por la comida —dijo Adolf que destapo uno por uno cada platillo, y
vi platillos que no conocía, tomo los servicios del carrito que estaban a un
lado de los platillos y comenzó a comer.
—…
—¡Esto está muy bueno! Podría
comerlo todos los días —dijo Adolf quien siguió devorando con gran apetito cada
platillo.
—Me alegro mucho que lo haya
disfrutado, y que alegría que ya se encuentre mucho mejor de sus heridas, todos
estábamos asustados después de ese día, sobre todo el doctor Mark y la señorita
Lin cuando vieron que después de un día no había despertado, todo el ambiente
del castillo se puso muy tenso —dijo la sirvienta que suspiro de alivio al ver
que Adolf disfrutaba de la comida con tanta alegría—. Dicen que un buen apetito
es sinónimo de una buena salud, je, je, je —ella se tapó la boca de manera
elegante mientras dejo salir una pequeña risilla.
—Ni que lo digas, sentía que
hace semanas no había comido nada aun que me parece que mi apetito es mucho
mayor que antes que raro, si se come tan bien en el castillo me imagino que eso
alegraría a cualquiera sobre todo a los hombres, comemos un montón, si tienes a
alguien que te guste hay un dicho que tienen las mujeres de la tierra donde
vengo “enamora a un hombre desde el estómago” bueno yo caería fácil así ja, ja,
ja, ja, oye no quiero ser grosero ¿pero no tienes cosas que hacer? —dijo Adolf
quien entre bocado hablaba con la sirvienta.
—¡tiene razón! La jefa Beatriz
no le gusta la gente holgazana, una vez termine su comida puede dejar el
carrito a un lado fuera de su habitación, con su permiso joven héroe y gracias
por el consejo —dijo la sirvienta, se despidió de forma muy amigable y salió a
paso rápido hacia el pasillo.
—Estuvo todo demasiado sabroso «iré
a estirar las piernas hasta la biblioteca y volver para bajar la comida» —dijo
Adolf, ordeno las cosas de su escritorio y salió junto con el carrito el cual
lo dejo como la sirvienta le había pedido.
Cerro la puerta y se fue pensando «no tengo
llaves de mi habitación siempre ha estado abierta ¿o así es como la gente
acostumbra a estar en este castillo? Ya preguntare más tarde» durante su camino
se encontró con varios guardias, sirvientas y mayordomos que lo saludaban con
una reverencia este les asentía con la cabeza de forma leve no sabía cómo
reaccionar ante las muestras de respeto, hasta que llego a la biblioteca donde
solo estaba la chica de antes sin el joven.
—¡Hola joven héroe! ¿en que lo
puedo ayudar? —dijo la chica, esta intentaba sonreír de manera forzada al otro
lado de escritorio donde estaba ella.
—Despreocúpate no tienes que
forzante a ser tan amable conmigo solo actual normal, aparte no hay nadie
viendo ¿o sí?
—¿Enserio?
—Claro, no me importa.
—¡Que alivio! La mayoría de la
gente de alto rango en el castillo es muy difícil de llevar ¿sabes? —dijo la
chica quien se sentó en una silla quedando solo la mitad de su torso a la vista—.
Ya que estas aquí ¿no quieres tomar asiento? Hay una silla aquí al lado.
—Gracias, no sé, si será por mi
estatus en este lugar, pero todos son muy agradables de primeras —dijo Adolf,
quien tomo asiento al lado de la chica—. Oye este lugar tiene buena vista.
—Hacemos lo mejor que podemos y parte
de nuestro trabajo es ser amables con los demás, aunque hay veces que la gente
me saca de quicio… Esto es raro tengo a un héroe a mi lado, pero no te ves
diferente de un chico normal excepto por ese ojo derecho y el color de tu
cabello —dijo la chica quien lo quedo mirando y moviendo sus piernas en el
aire.
—Que te puedo decir estoy igual
de sorprendido que tú, un día soy alguien normal y al otro un héroe por tener
este ojo, ¿me puedes decir tu nombre? Es que me da algo de vergüenza tratar a
los demás de oye o tú.
—Ji, ji, ji, me pareces un bien
chico, me llamo Anna un gusto joven héroe Adolf.
—Lindo nombre y creo que ya no
vale la pena presentarse, si todos ya me conocen.
—Solo con tres características
la gente te puede reconocer, la información en el castillo se mueve muy rápido
¿sabes? Ya que estamos aquí ¿no tienes curiosidad sobre alguna cosa? No por
nada me he leído una tercera parte de todos os libros que hay aquí —dijo Anna
sintiéndose orgullosa de haber leído una cantidad titánica de libros.
—Déjame pensar… ¡qué tal un poco
de la historia de Elementaria! Seguro sabes algunos detalles interesantes.
—Eso no es nada, dame un momento
que recopilo toda la información en mi cabeza… Elementaria desde sus comenzó
fue… —Anna comenzó a explicarle la historia resumida del reino de Elementaria.
Adolf estuvo más de una hora escuchando a Anna
atento a cada palabra que ella decía, para alguien que no sabe nada del lugar
donde esta eso era algo crucial para el saber la historia del lugar donde se encontraba
como un autoproclamado héroe por parte de Lin y la princesa Mia.
—Y con eso llegamos hasta estos
días, donde ya son tres generaciones desde que comenzó la guerra entre Gallaria
y Elementaria —dijo Anna terminando su explicación—. Todo claro ¿no?
—Si… nunca hubiera pensado que
tantas cosas abarcaría este reino, increíble como los monstruos han retrasado
la guerra hasta casi llegar a los cien años ya de esta.
—Ni que lo digas, desde tiempos
antiguos se viene combatiendo a los monstruos, apenas se han podido expandir
los humanos, ¿no hay mucho ruido fuera? —dijo Anna quien se levantó de la silla
y fue hasta las ventanas que estaban a la derecha suya, a mirar que estaba
sucediendo.
—También quiero ver.
Mucha gente
estaba en la entrada del castillo llena de júbilo por la llegada de quien
parecía ser muy importante, la expresión de todos era como si viniera
acercándose a la persona a quien más admiraran en su vida, los gritos de los
soldados levantando sus armas, las voces de las mujeres parecían un coro de
ángeles dándole la bienvenida a un ser supremo, alguien entra de forma abrupta
a la biblioteca.
—¡Anna! ¡ven rápido sino te lo
perderás!
—Ya
voy, y no grites en la biblioteca, aunque no hay nadie, pero igual no grites
tonto John —dijo Anna.
—¡Está
a punto de llegar el maestro Edwin! —Exclamo John.
—¡Pero
qué dices! Nunca le he visto en persona, es una leyenda viva, además que dicen
que él es muy guapo —dijo Anna quien empujo desde la espalda a Adolf y lo llevo
hasta la entrada—. Muy bien joven héroe, esto será rápido le explicare mientras
vamos hasta la entrada a mirar —Anna parecía demasiado entusiasmada por el
tema.
—Oye
tú eres… —dijo Adolf apuntando a John.
—Que
sorpresa encontrarlo otra vez aquí el mismo día joven héroe, vamos rápido hacia
la entrada.
Anna cerro con llave la biblioteca y así los
tres partieron corriendo hacia la entrada, Adolf seguía a ambos mientras
prestaba atención a lo que Anna le iba comentando en el camino. “El maestro
Edwin durante muchos años fue el general de Elementaria, el más poderoso,
humilde, generoso, maravilloso y galante caballero jamás visto, viene desde la
casa de caballeros Crossforce la más prestigiosa del reino y la mas antigua, su
fuerza no tiene igual, es tan poderoso que dicen que destruyo una montaña de
una estocada, su nivel como mago es algo también de elogio capaz de crear
cataclismos en el campo de batalla solo con un hechizo, y todo eso sin sudar,
tiene tantas proezas en su vida que me tomaría días contarte todas las
historias que hay sobre su vida, déjame tomar un poco de aire, ja, ja, ja, es
tan genial ya quiero verlo”
Adolf quedo pensativo sobre el tema «si Lin ya
me parecía que tenía una fuerza monstruosa, este Edwin ¿le supera? Y solo es un
reino de este mundo, allá afuera hay tantas cosas que desconozco, de alguna
manera esto me parece tan emocionante» los tres llegaron hasta la entrada donde
la cantidad de gente era masiva.
—Vaya no podemos ver nada desde aquí
—dijo Adolf el lado de este estaban algunos guardias y sirvientas estos lo
reconocieron.
—¡Es el joven héroe! ¡llego a
tiempo, dejen pasar al joven héroe hacia adelante! —dijo un soldado, y toda la
gente cercana le hizo un espacio para que este llegara hacia adelante a un lado
del camino en primera fila, John y Anna se colaron siguiéndolo para poder ver a
Edwin.
Después de unos minutos esperando expectantes
la carroza donde Edwin y Lin iban hizo su aparición, la gente se volvió loca
gritando a todo pulmón, dentro de la carroza Edwin iba viendo a toda la gente desde
la ventana de una de las puertas, sonriendo y saludando a todos.
—¡Que emocionante! Creo que casi
puedo ver su rostro —dijo Anna con sus manos en el pecho que temblaban de emoción—.
Espera la carroza se detuvo ¿paso algo?
De la carroza Edwin se bajó justo en frente de
donde estaba Adolf, los tres quedaron impresionados al ver a Edwin su
apariencia demostraba elegancia y poderío a su vez, Edwin estiro su mano hacia
Adolf “¿joven héroe Adolf no? Me presento soy el ex general Edwin Crossforce,
la gente le tenía tal respeto que ni siquiera se abalanzaron a saludarle lo
miraron con admiración desde sus lugares.
—¡Es tan guapo! —dijo Anna,
quien lo quedo observando con unos ojos brillantes.
—Eh… ¡si lo soy, un gusto señor
Edwin! —dijo Adolf, le estrecho la mano a Edwin, la cual le fue apretada con demasiada
fuerza para el casi al punto de hacerle daño—. ¡Ah!
—Perdón joven héroe, no medí mi
fuerza con usted, una vez Lin despierte lo llamare para que tengamos una
importante charla los tres ¿le parece? —dijo Edwin levantando las cejas
esperando una respuesta positiva a la vez que tenía una leve sonrisa.
—Claro… no hay problema señor
Edwin —tartamudeo Adolf nervioso por la presión de toda la gente que los veía a
ambos.
—Creo que me va a dar algo… —dijo
Anna y se desmayó al ver tan de cerca a Edwin.
—Anna cuida…
Edwin tomo de la cintura a Anna “parece que
hay otra dama que necesita descansar, me la llevare, con su permiso joven héroe
Adolf” Edwin la cargo en sus brazos y la llevo hasta la carroza y partió esta
de nuevo hasta dentro del castillo, Adolf y John quedaron en silencio mientras
que la carroza se fue de la vista, todos se acercaron a estrechar la mano de
Adolf “señor héroe por favor estreche mi mano” “por favor toque mi barriga para
bendecir a mi hijo” “es como si saludara a dos personas a la vez” y así muchas
personas estuvieron hablándole a Adolf durante mucho tiempo hasta que oscureció
y la muchedumbre se calmó.
—Dios que día de locos, ¿no te
parece John? —dijo Adolf quien se sentó en el pasto del lugar cansado de
estrechar la mano a tantas personas.
—… conocer a personas tan
importantes un mismo día, estoy satisfecho pero cansado —dijo John, que también
se acostó en el pasto.
Paso un momento y Adolf se levantó, la fresca
brisa de la noche le renovó los ánimos “creo que es todo por el día de hoy, si
necesito algún libro iré a dar un paseo a la biblioteca, nos vemos John” “claro
cuando guste joven héroe” Adolf se adentró en el castillo para volver a su habitación.
Gracias por
leer.


