jueves, 13 de julio de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 15

Publicado por a.d a las 19:27



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 15: Visitando la ciudad.
  Han pasado tres días en los cuales Adolf, estudio, adquirió más conocimientos sobre su inventario, entreno no solo su agilidad y estamina incluyo un entrenamiento con pesas, para su estado actual llevo su cuerpo hasta el límite de casi lesionarse por tanta actividad física. Estaba comenzando a obsesionarse con volverse mucho más fuerte cada día era un gran logro para él.
 Era temprano durante la mañana, Adolf va se había acostumbrado a levantarse tipo siete de la mañana de forma casi automática, ese día alguien llego más temprano de lo usual, en tenue oscuridad de la habitación una silueta le comenzó a picar la mejilla de forma reiterada hasta que este despertó y prendió la luz, al iluminarse el lugar la silueta se volvió en una figura familiar.
                —¡Sorpresa! ¿Cómo ha estado joven héroe?
                —¿Qué? ¿Cómo? ¿señorita Lin? —dijo Adolf quien vio la cara risueña de Lin, con los ojos entreabiertos por el sueño.
                —Parece que te sorprendí en verdad ji, ji, ji, esperare a que se cambie de ropa para que hablemos un momento —ella parecía de muy buen humor salió tarareando.
 Al pasar los días Adolf aprendió a vestirse desde el inventario sin necesidad de quitar su ropa de forma manual “desde que aprendí este truco me ha facilitado la vida un montón” dijo mientras se veía al espejo. El hizo pasar a Lin, se preguntaba por que ella lucia tan feliz era demasiado radiante, le ofreció asiento a ella y él se quedó sentado al borde de su cama.
                —A pasado mucho tiempo señorita Lin… le veo bastante feliz ¿paso algo bueno?
                —Muchas cosas, pero lo principal es que ya han terminado el orfanato que estuve financiando desde hace tiempo, ahora los niños y niñas podrán tener un lugar digno donde criarse con seguridad y cariño, he avisado que hoy no ira a las lecciones en el barracón de aprendices, también estará la princesa Mia ella desea hablar con usted, iremos a desayunar con Beatriz y partiremos hacia la ciudad —dijo Lin entusiasmada, su cuerpo no mostraba ningún signo de haber sido herida, tomo a Adolf del antebrazo y lo arrastro hasta la cocina del personal.
                —Es la primera vez que la veo tan exaltada, me alegro de que este ya curada de sus heridas tras el combate en Meria, debió ser difícil muchas gracias… —dijo Adolf mientras caminaba siendo arrastrado por Lin.
                —No me agradezca es mi trabajo después de todo, soy quien protege a Elementaria de los monstruos.
                —¿Pero que pasara con mi entrenamiento diario?
                —Es un hombre diligente joven héroe, no se preocupe de vuelta quiero hacer un par de pruebas para ver como esta su desempeño actual, no los tomara mucho llegar allá solo cerca de treinta minutos en carroza, nos quedaremos solo medio día allí, el resto del día me encargare en ayudarle con su entrenamiento aquí en el castillo.
                —Que le voy a hacer, otra vez estoy siendo arrastrado por ti je, je —Adolf se sentía algo avergonzado ya que en el camino mucha gente les iba viendo casi tomados de la mano, a Lin no parecía importarle o no era consciente de ello.
                —Hemos llegado, como he extrañado la comida casera, cuando me estaba recuperando solo comí cosas insípidas y tomé mucha medicina —ella se veía encantada al sentarse en la mesa y ver decena de platillos deliciosos, el dulce aroma le abrió el apetito a Adolf.
 Ellos dos se sentaron juntos al otro lado de la mesa estaba Beatriz que no parecía tener un rostro amigable, él pensó «desde que la conocí siempre tenía ese tipo de expresión pero algo se ve raro en ella» comieron hasta saciarse los dos. Lin llevo hasta la entrada del castillo quedaron esperando a la carroza que los iría a dejar hasta el orfanato en la ciudad, Adolf miro el cielo azul y el pasar de las nubes que se movían en un suave y lento vals junto al viento.
                —Desde que he llegado aquí, ya he conocido un montón de personas, todas ellas agradables, aunque mi primera impresión de varios fue de una persona fría o seria, pero ahora le veo señorita Lin y me parece que me demuestra como es en verdad, una chica encantadora y alegre —dijo Adolf que siguió mirando al cielo, una brisa le movió el cabello a Lin esta lo sujeto con sus manos y miro el suelo apenada.
                —… —ella lo miro de frente y Adolf noto sus mejillas rojizas y una cálida mirada.
                —¡No me malinterprete! Es solo que me parece una mujer agradable —dijo Adolf, el movió sus manos en forma de negación, se escuchó una voz detrás de ambos mientras ella lo observaba con atención.
                —¡Ejem! Mi señorita la carroza vendrá enseguida —dijo Raynard quien miro con unos ojos llenos de hostilidad a Adolf antes que se volverá Lin.
                —¡eh! Hola soy Adolf, ¿Quién eres tú? «!genial otro loco apareció! Este tipo se parece un poco a Frederick, ¿será su hermano? Ese gesto que hizo fue porque me escucho decirle eso a Lin, me gane el premio doble dos tipos con rencor amoroso, intento ser simpático con una chica y me sale que me odia el tipo que le gusta ella» —Adolf intento disimular su molestia con una mueca.
                —Mi señorita Lin ¿Quién es este joven? —dijo Raynard mostrándose refinado frente de Lin.
                —Aun no te lo presente, él es el héroe de la profecía Adolf, mira su ojo derecho con cuidado.
                —¡Tiene razón! «así que no es cualquier tipo, aun si intentas algo con mi Lin te saldrá caro, tendré un ojo encima tuyo» —Frederick se hizo el sorprendido, pero en el fondo solo actuaba bien en frente de ella—. Que modales los míos me presento a usted, soy Raynard Newgate de la prestigiosa casa de caballeros Newgate mucho gusto héroe Adolf.
                —Si… igualmente —Adolf se veía incomodo por que a primera vista sabía que él no era un buen augurio—. «lo sabía él debe ser el hermano mayor de Frederick, lo vuelvo a decir solo será un dolor de cabeza este tipo ya lo puedo ver»
                —¿¡No es genial!? Ya que tenemos al joven héroe estamos un paso más cerca de ganar la guerra contra los sucios perros de Gallaria —dijo Lin como si fuera lo más normal del mundo.
                —… —Adolf se sintió incomodo al escucharla decir eso, le hizo notar que el odio hacia ellos es algo innato, similar a lo que Marianette le conto sobre las razas, el quedo mirando a ambos con una ceja levantada.
                —Allí viene su trasporte mi señorita Lin, si necesita algo estaré entrenando ya sabe dónde, con su permiso me retiro —Raynard se inclinó con la mano en su pecho hacia Lin y se marchó del lugar.
 Se quedo mirando por un momento de reojo Adolf a Raynard mientras se alejaba y pensó «solo espero que no me cause problemas en el futuro ese tipo» ambos subieron a la carroza tirada por dos caballos de fino pelaje, en su camino hacia la ciudad Lin le comento sobre su lucha con Adramon en las afueras de Meria, y de como por poco pierde la vida que fue salvada por su padre.
 Llegaron hasta la ciudad donde la carroza se detuvo frente a un gran edificio el cual parecía una capilla de iglesia, pero inmensas proporciones, se bajaron y en la entrada del lugar los estaba esperando un hombre y una mujer, por sus aspectos ambos deberían tener sobre cuarenta años, de un gentil mirar y de ropajes blanco con azul similares a un sacerdote y sacerdotisa.
                —Señorita Lin es un gusto volver a verla —dijo el hombre que hizo una pequeña reverencia a ella.
                —Es bueno verla con buen ánimo señorita Lin, por favor pase les queremos presentar a un pequeño grupo especial —dijo la mujer la cual lucia feliz.
                —Disculpe, pero ¿quién es el joven que está a su lado? —pregunto dudoso el hombre, el cual miro a la mujer por un momento.
                —Estaba esperando esa pregunta, ju, ju, este joven es el héroe que la profeta profetizo hace mucho tiempo ¡miren! —Lin tomo a Adolf por la espalda de los hombros y lo llevo hasta al lado del hombre y la mujer.
 La incomodidad se hizo presente en el rostro de Adolf, el hombre y la mujer le vieron el rostro con sumo cuidado “mmm… no lo puedo creer Lian” dijo la mujer que acerco su rostro hacia Adolf “es joven eso es cierto además ese ojo y esa marca en él, no hay dudas es el, aun me cuesta procesar esto Cleo” dijo Lian. Adolf se alejó un poco de ellos chocando con el pecho de Lin, esta lo miro y pregunto “¿Qué le sucede? No sea tímido” la suave sensación en su espalda más la presión de tener a dos desconocidos casi pegados a su cara le hizo decir a Adolf “mucho gusto soy Adolf, madre, padre” ambos se rieron con la boca tapada.
                —Que muchacho tan gracioso, no somos los padres de la señorita Lin —dijo Lian.
                —Espera eso quiere decir que ¿ya están casados? No nos invitó a la boda señorita —dijo Cleo la cual miro con un falso enojo a Lin.
 Lin y Adolf se sonrojaron por esas palabras, lo negaron de manera tímida y Lin regaño a Adolf con un tono de voz nervioso “joven héroe, debería saber que decirle padre o madre cuando hay un hombre y una mujer joven frente de estos, quiere decir que los está tratando como suegros” el quedo en silencio por un momento y le respondió con un voz agitada “!yo no sabía! Pero sus vestimentas, ellos se ven como un sacerdote y monja del lugar donde vengo, por eso los llame así, no tenía esas intenciones” Lian y Cleo le quedaron viendo fijo a Adolf, este se puso aún más nervioso y comenzó a contar de manera rápida.
                —¡Desde mi tierra natal, le llamamos padre a un sacerdote que dicta la palabra de una cierta religión, y madre o monja a su contraparte femenina! —dijo Adolf mareado por los nervios de la situación.
                —Que adorable muchacho trajiste, es bastante simpático —dijo Cleo quien abrazo a Adolf contra su pecho.
                —No era necesario eso joven, solo era una pequeña broma para ambos, pero aprendimos algo nuevo hoy ¿no es así Cleo? —dijo Lian que miro a Cleo apachurrar a Adolf y este intentaba zafarse de ella sin lograrlo—. Somos un sacerdote y una sacerdotisa que predicamos la doctrina de la diosa Migna… «¿me habrá escuchado?»
                —¡Ohhh! Cleo deje al joven héroe, lo va a ahogar.
                —¡Claro! Solo un momento más, no todos los días puedo abrazar a un apuesto héroe.
                —Cleo disfrutas molestar a los jóvenes nunca cambias —susurro Lian a Cleo con un rostro de preocupación.
                —No es cierto, pero cuando veo a un joven con ese rostro tan adorable no me puedo aguantar —dijo Cleo que dejo ir a Adolf este tosió un poco por la falta de aire—. Venga señorita es su turno —Cleo se acercó a Lin y tuvo el mismo destino que Adolf.
 Después de un rato Cleo dejo ir a Lin, Adolf miro con temor aquella escena «era agradable solo al inicio, después pensé que moriría, esta mujer es de temer ni Lin puede contra ella» Cleo les dijo a ambos “señorita, joven héroe, por favor acompáñenos dentro” los cuatro entraron al edificio principal el cual se subdividía en varios más.  Una vez dentro Adolf miro asombrado la cantidad de detalles que tenía era como una capilla de iglesia, ese gran salón estaba lleno de bancos de unos cinco metros de largo tanto a la izquierda como a la derecha, dejando paso una brecha hacia un altar con pequeñas escaleras hasta este y detrás de este había una estatua de piedra con finísimos detalles de una mujer de cabello corto y bondadosa sonrisa la cual veía hacia el frente con un brazo extendido hacia la misma posición, vidríales a los costados con diseños de figuras emblemáticas de Elementaria Adolf pensó al ver esto «!increíble! ¿todo esto lo financio Lin? Y solo es la entrada, Hey ese vidríal, me suena esa figura… ya se ese es Edwin que conocí el otro día» Lin se acercó a Adolf y le dijo “¿te llamo la atención ese joven héroe?, es mi padre Edwin Crossforce” ella se mostró orgullosa al nombrarlo.
                —Señorita Lin, aquí está la sorpresa—dijo Cleo que hizo pasar desde otra habitación a un montón adorables criaturas para ella.
                —No lo creo… —dijo Lin que dejo salir unas pequeñas lágrimas de emoción.
                —¡Hermana Lin! —se escuchó el pequeño grito de muchas voces.
 Un grupo de niños y niñas se abalanzaron sobre Lin, abrazándola desde su falda, ella se hinco y les abrazo con fuerza, Adolf detrás de ellos los miro y dejo salir una pequeña risilla, las niñas vieron a Adolf y le dijeron a Lin “!la hermana Lin trajo a su novio!” y se abalanzaron sobre él ahora botándolo al suelo, este les acaricio la cabeza y le dijo a Lin con una mueca de resignación con una leve sonrisa y las cejas levantadas “que puedo decir, son adorables” ella vio como ellos le repartían cariño de igual forma a él.
                —Ya niños, no es mi novio es el joven héroe y déjenlo levantarse, y vayan a jugar —dijo Lin con las manos en la cintura y las mejillas coloradas.
                —¡Si! ¡nos vemos novio de la hermana Lin! —los niños se fueron a uno de los patios del lugar a jugar, excepto una niña de vestido rosado y largo cabello castaño, que estaba sostenida de la falda de Lin.
                —Si que tienen energía estos niños —Adolf se levantó del suelo—. Esa niña si que te tiene cariño ¿Cómo te llamas? —él se acercó a ambas y se agacho a la altura de la niña.
                —Li… Lina —la niña se escondió detrás de Lin.
                —Lo siento, Lina es una niña tímida, desde que la rescate hace un par de años que ella es así, ¿no es una lindura? —Lin le acaricio la mejilla a Lina y esta sonrió.
                —Tienen hasta el nombre similar, je, je, Lin.
                —¿Sí?
                —Desde que llegamos a la ciudad, creen que somos pareja, ja, ja, ja, debemos vernos bien juntos ¿no crees?
                —La verdad nunca he profundizado en esos temas… no sé que decirle joven héroe, por favor olvide esos comentarios de los demás —dijo Lin tartamudeando y mirando al piso.
                —¡Oh! La juventud, se olvidaron de que estamos aquí ¿no? —dijo Cleo con una mirada maliciosa.
                —… —Lian permaneció en silencio observando a todos.
                —¡Que vergüenza! —Lin miro a Adolf y se dio media vuelta.
                —Ja, ja, ja, ja, son solo bromas ya me estoy acostumbrando a esto.
                —Dejando todo eso de lado… —dijo Lian.
                —Por favor sígannos queremos hablar con usted señorita Lin, joven héroe ¿puede cuidar a los niños un momento en el patio? —dijo Cleo.
                —No hay problema, nos vemos Lin —Adolf se fue del lugar.
                —Lina ve a jugar con los demás, tengo algo importante que hacer ¿bien? —Lina se despegó de la falda de Lin y asintió con la cabeza para irse de su lado.
 Los tres se fueron a otra habitación la cual era pequeña solo tenía un par de muebles, dos pequeños sillones de cuero y en medio de estas una mesita, Cleo y Lian se sentaron en un sillón y Lin en el otro.
                —La construcción ya está a su cien por ciento, solo quedan unos detalles, y sobre el financiamiento de este lugar ya hablamos con el rey Vatisth, ya nos dio la aprobación y se ocupara una parte de los impuestos de la ciudad para que este orfanato siga en pie, ya tenemos a todo el personal calificado contratado, desde mañana comenzara a funcionar con normalidad —dijo Cleo.
                —Solo hay un detalle, con el flujo de niños huérfanos y la poca adopción de estos, si el mundo sigue como esta en cosa de solo tres años este lugar podría llenarse según mis cálculos, los demás orfanatos de la ciudad son pequeños a comparación de este, aún quedan muchos niños que van a llegar aquí, si no mal recuerdo aparte de los catorce niños que ya hay aquí quedan unos cuarenta y seis más por llega. eso sin contar cuando me lleguen los reportes de las misiones a los poblados aledaños a la capital —dijo Lian que tomo unos papeles de un estante y se los paso a Lin.
                —Esta difícil la situación, yo también fui una huérfana de guerra como ellos, pero ahora está el joven héroe con su ayuda podemos minimizar en un futuro las pérdidas humanas y materiales de toda Elementaria, y por fin acabar con esta guerra, me pregunto ¿cómo será el futuro que él nos traerá? —dijo Lin quien leía los documentos.
                —Es difícil pensar que aquel que nos salvara, estaría solo a un par de metros de nosotros, hemos vivido tantas cosas que el héroe llegara a nuestra puerta no es de sorprendernos, por favor Lin guía con tu mano al joven héroe, tu junto a los trece caballeros son nuestra luz para terminar con todo esto, perdón catorce si contamos a la nueva luz de esperanza —dijo Cleo ensimismada con sus palabras llenas de fe.
 En uno de los patios del orfanato estaba Adolf jugando con una pelota de cuero con los niños, después de un rato se puso a descansar en una de las tantas bancas de madera que habían allí, puso sus brazos la parte superior del respaldo de la banca y tiro la cabeza hacia atrás y miro el cielo siendo tapado en parte por las ramas y hojas de un árbol, la entre luz le cegaba un poco, el fresco olor a tierra húmeda y flores que había en los alrededores le hizo recordar algo al cerrar sus ojos un momento.
                «Adolf ven a jugar con nosotros, no te quedes allí»
                «No puedo salir, estoy encerrado ayúdenme por favor»
                «Allí viene vámonos de aquí»
                «no me dejen solo, snif… snif…»
                «Hola mi indeseado, ¿cómo has estado?»
 Abrió los ojos de golpe, se enderezo en la banca y miro al suelo desorientado «¿por que siento temor de esa última voz?» le tembló el cuerpo, se agarró los hombros con los brazos cruzados «¿Por qué me siento tan inquieto?» uno de los niños le tomo del torso y jalo un poco su ropa, Adolf le miro con una expresión de odio, pero este le tapo de inmediato la cara para que no le viera.
                —¿Qué paso pequeño? —dijo Adolf forzando una mueca.
                —¿Por qué tu ojo es así? Es raro —pregunto uno de los niños que se sentó a su lado, los otros niños también se acercaron a la banca donde estaba y le preguntaron cosas similares.
                —Nací así con este con… este deforme… quiero decir, este ojo es especial dicen que el que tenga este ojo será muy fuerte y vencerá a los malos que molesten a la gente buena —Adolf se inventó una historia con el como protagonista, y estuvo contándoles a los niños que estaban a su alrededor atentos a sus palabras—.  Una poderosa maga vio en su bola de cristal un futuro incierto donde mucha gente mala asustaba a la gente buena, pero pudo ver que había un hombre que llevaba una rara estrella en su ojo derecho y vio que él era bueno ahuyento a la gente mala con su fuerza pero este hombre no era querido en ningún lado donde ayudara, así que un día viajo muy lejos cruzo las estrellas, el cielo y el mar hasta que llego a una tierra nueva para el donde una princesa de un largo y hermoso cabello verde tan radiante como una esmeralda, vestida con un traje azul lo acepto le pidió su ayuda, el hombre acepto ayudarla, juntos sacaron a toda la gente mala de la ciudad de la princesa, el hombre había cumplido con su trabajo así que decidió marcharse de la ciudad porque pensó que al igual que en los demás lugares donde estuvo también no sería querido, mientras iba caminando fuera de la ciudad el escucho una hermosa voz que se le hizo familiar, pero no se detuvo el creyó que era su imaginación porque nadie lo había querido nunca, una cálida mano sostuvo su mano, era la princesa que había ido para pedirle que volviera y vivieran juntos, ella se había enamorado del hombre pero este no creía que podía ser querido, la princesa beso al hombre y lo abrazo le dijo lo mucho que lo quería, el hombre lloro porque fue la primera vez en su vida que fue querido, el aprendió que no importa lo mucho que seas rechazado siempre habrá alguien esperando por ti en algún lugar de este mundo.
 Lin, Cleo, y Lian estaban a un lado escuchando la historia que Adolf le había contado a los niños, se quedaron los tres en silencio hasta que el termino, una de las niñas miro hacia atrás y vio a Lin y los demás.
                —¡Miren, miren! ¡es la princesa del vestido azul! —la niña fue hasta donde estaba Lin junto a otros niños y la empujaron hasta donde estaba Adolf.
                —Ya paren niños, no soy una princesa —Lin parecía avergonzada.
                —Hola de nuevo, terminaron pronto —dijo Adolf que estaba parado al frente de Lin.
                —Si…
                —¡beso, beso! —gritaban los niños.
                —Parece que se tomaron la historia bastante enserio ja, ja, ja —dijo Adolf quien veía a los niños agarrando un costado de la falda de Lin.
                —Cuidado no me empujen, ¡ay! —Lin perdió el equilibrio y cayó hacia Adolf este intento tomarla, pero una de las niñas se cruzó en su camino por lo que también perdió el equilibrio.
 Lin cayó sobre Adolf y sintió algo cálido y húmedo en su frente, abrió sus ojos y se dio cuenta que Adolf le estaba besando la frente, ella se alteró y agacho la mirada sujetando con fuerza la chaqueta por la parte del torso de él. Cleo y Lian parecían felices por cómo se estaban desarrollando las cosas por ese lado.
                —No te parecen lindos los dos, cuando jóvenes éramos iguales a ellos, torpes y nos costaba demostrar el cariño por el otro —dijo Cleo quien tomo la mano de Lian.
                —Así es, seguro ese joven será alguien muy importante para la señorita Lin en un futuro —dijo Lian que apretó la mano de Cleo con fuerza.
                —Joven héroe… por… favor… hágase a un lado —a Lin le temblaban las manos y los labios, su cara estaba roja, su mirada apuntaba al pecho de Adolf, ella no podía procesar lo que había pasado.
                —No puedo, estas sobre mí, ha, ha, ha —dijo Adolf con un tono alegre que rio a carcajadas apoyando sus codos en la tierra—. «es la segunda vez que me pasa algo tan usual en las historias como esto, lo siento Lin, pero es muy gracioso para mí, su expresión se ve demasiado tierna, me podría enamorar a este paso» vamos no podemos estar todo el día así, aunque no sería algo malo para mí —Adolf le dio un ligero tope con su frente en la frente de Lin.
                —¡Que vergüenza, yo me voy de aquí! —Lin huyo del lugar dejando en el suelo a Adolf.
                —¡Novio, ve por la princesa! —le gritaban los niños a Adolf.
                —Ni lo digan —Adolf siguió a Lin hasta las afueras de orfanato.

 Gracias por leer.

martes, 11 de julio de 2017

Abismo y eternidad - CAPITULO 14

Publicado por a.d a las 21:59



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 14: ¿Que nivel eres?
                —¡Hoy tengo un solo objetivo, ver el nivel de cuando ser humano pase por mi lado! —grito Adolf con energía en la mañana—. No necesite de Beatriz para despertarme hoy, je, je.
                —¿Me llamaba joven héroe? —dijo Beatriz mientras abrió la puerta.
                —La verdad si, «vamos… concentración» —Adolf quedo mirando a Beatriz, pero él estaba en trapos menores.
                —¡Tápese sus partes! —Beatriz se dio media vuelta sonrojada y molesta.
                —¡Seré imbécil!, perdón Beatriz deme solo un momento… listo «!si! apareció, Beatriz Lessard nivel sesenta y dos» ¿le puedo preguntar algo?
                —Esta bien, pero no vuelva a mostrarse así delante mío ¿quiere? —ella se volvió y miro a Adolf que ahora traía unos pantalones.
                —Entendido, debo ser desagradable a la vista para usted, en fin ¿Qué tan fuerte es?
                —… no quiero hablar sobre eso —ella hizo una mueca de desánimo.
                —Comprendo, ¿ha sabido algo sobre la señorita Lin y la princesa Mia?
                —Lin, ella sigue en reposo debe estar ya por recuperarse por completo de la batalla que tuvo en Meria, la princesa está en la academia en la ciudad enfocada en sus estudios —ella se dio media vuelta y le dijo—. Hoy tengo unos asuntos que atender, así que esta mañana no estaré por si llegara a necesitarme.
                —Ya veo, bueno que le vaya bien —dijo Adolf parado al medio de la habitación descalzo y solo con un par de pantalones encima.
                —Si, gracias… —Beatriz se fue, luego de cerrar la puerta pensó—. «Por la diosa, que hombre más despreocupado, le vi todo y él ni se avergonzó, eso quiere decir que ¿no me ve como una mujer?» —se molestó por esa autoafirmación, partió hasta la sala de reuniones en la última planta del castillo.
 Adolf salió para seguir con lo usual de su día a día, mientras en la sala de reuniones sentado al medio de una gran mesa ovalada se encontraba Edwin, y a su alrededor cuatro hombres adultos de buen vestir. El lugar estaba decorado con grandes tapetes colgados en ellos estaban bordados los símbolos del escudo de armas de Elementaria, cada uno en una muralla, en el cielo del salón dibujado a mano había una bellísima ilustración de una hermosa mujer de corto cabello blanco, ojos pardos, vestida con una túnica de seda más blanca que la nieve, sentada en el cielo, en la palma de su mano sostenía a un hombre y una mujer en miniatura.
                —Solo falta que lleguen las damas de honor para comenzar —dijo Edwin que estaba de dedos cruzados en la mesa.
                —Mi señor, porque nos ha citado tan temprano esta mañana, ¿nos puede adelantar algo?
                —Adrión, la paciencia es una virtud, a tu edad ya deberías saberlo, pensar que eres el ministro de economía del rey.
                —Lo siento por mi arrebato de impaciencia mi señor —dijo Adrión, con la cabeza agachada.
                —Esto mismo va para ustedes tres, Gael o debería decir ministro de agricultura y recursos naturales, Ifbril nuestro ministro de defensa, Eiron ministro de educación y tecnologías mágicas —Edwin los miro a los ojos, pero ellos se veían atemorizados por él, el aura que el emanaba era tan pesada que el solo hecho de estar cerca suyo hacia aflorar un instinto de inferioridad y sumisión.
 Se escucharon unos pasos, entraron Beatriz y Lin, esta última aún tenía algunos vendajes y su caminar era algo torpe “llegaron nuestras hermosas damas, tomen asiento por favor” ellas se fueron a sentar al otro borde de la mesa, la expresión de ambas era de seriedad.
                —Padre, ¿cuál es el motivo de convocarnos aquí?
                —Seré directo con ustedes, tu mi niña ya lo sabes y para ti Beatriz también, pero caballeros los rumores que han escuchado son reales, el héroe de la profecía está aquí en el castillo.
                —¿Cómo? ¿no era solo un cuento infantil esa cosa? —se levantó de golpe de la silla, Ifbril alterado por la noticia.
                —Es real, pero hay un inconveniente, el joven no está capacitado para luchar por lo menos eso fui capaz de notar, pero es demasiado temprano para sacar una conclusión, dentro de unos días nuestro rey Vatisth Elementaria volverá de su pequeño viaje, el dará su última palabra.
                —Disculpe, pero el joven héroe está demostrando avances, ¿su ojo no es prueba suficiente? Que no estamos equivocados —dijo Beatriz que alzo un poco la voz en el lugar.
                —Querida Beatriz, no digo que él tenga que dejar Elementaria ni nada parecido, pero si yo fuera mi rey, le daría un ultimátum para ver de lo que es capaz, si lo piensas un poco es extraño que haya llegado de la nada y más aún si este ni siquiera tenía una pizca de mana en su cuerpo, a ello súmale que es un inexperto en las artes de la guerra, puede incluso ser un espía de Gallaria, las posibilidades son demasiadas —Edwin se explayo moviendo sus manos a la par que caminaba alrededor de todo ellos.
                —¡Padre! Es impensable que él sea alguien con malas intenciones, si pasaras un poco de tiempo con él lo entenderías, por la Diosa yo creo que él es quien nos librara de esta guerra sin fin, ese ojo derecho suyo es la prueba de todo ello —Lin se levantó de forma leve y algo exaltada de su silla.
—Señorita Lin, no lo estamos incriminando por el momento, pero debemos estar precavidos ante cualquier suceso y aún más si es algo cercano a la princesa ella es nuestro futuro, nada y nadie es más importante que ella para Elementaria —dijo Eiron el cual se veía calmado ante la situación que se estaba volviendo tensa.
—Así es, puede que este héroe sea un elemento a nuestro favor, lo mejor es cerciorarnos por completo que será una ayuda para nosotros —dijo Gael.
—Lo mejor será comprobar sus capacidades en combate —dijo Ifbril.
—No será necesario, la princesa Mia ya ideo una rutina para él, ella tiene la esperanza que pronto el joven héroe nos mostrara resultados —dijo Beatriz que apretó parte de su falda con su puño debajo de la mesa.
—Beatriz, y también mi niña esta reunión es solo de carácter informativo, todo seguirá como siempre por el momento, el único en dar un veredicto es nuestro rey, hasta entonces les pido que se abstengan de cualquier acción.
—Si eso es todo padre, nosotras nos marchamos, con su permiso —Lin se levantó de la silla y junto a Beatriz se fueron de la sala.
—Como tienen mucha gente a su cargo ahora que ellas se fueron les pido que no hagan nada innecesario, ver triste a mi niña o la princesa me podría de muy mal humor, ¿y saben que pasa cuando eso es así? —Edwin hizo que por un momento los cuatros presentes se les helara la sangre, y con expresiones de angustia todos asintieron con la cabeza—. Eso me gusta, ven hablando la gente se entiende, caballeros aún no se termina debemos ver otros asuntos.
 Edwin y los ministros, siguieron conversando sobre otros asuntos de importancia publica durante toda la mañana, Adolf se encontraba sentado en su puesto a la espera de la siguiente lección, en ese tiempo muerto se quedó observando a todos para ver sus niveles «la mayoría está entre los niveles siete y once, veamos a Mari… nivel catorce, nada mal, los demás están todos en el nivel diez» Cecil y los otros dos le quedaron mirando con cara de duda. La única que sobresalía era Marianette hasta que Adolf vio el nivel de Frederick «¿Cómo? Ese cretino es nivel veinte seis, no estaba alardeando después de todo, por trece veces me sobre pasa, el entrenamiento deberá ser más riguroso desde ahora» Frederick hizo un sonido de molestia al ver que Adolf conversaba con Marianette “Mari, ¿me prestas esos apuntes?” con una actitud amable le responde “claro, lo mejor que revises esos puntos me parecen los más importantes” el mientras más los veía juntos su rencor crecía «solo quedan trece días para acabar con él, aguanta eres un hijo de la casa Newgate»
 Terminaron las lecciones del día, Adolf partió de nuevo a la biblioteca con Marianette, persona que se cruzara con ellos Adolf veía su nivel «nada fuera de lo como por el momento» entraron a la biblioteca y el miro a todo el mundo en detalle, los tipos que estaban en la recepción eran para su sorpresa sobre el nivel treinta, Ana era solo nivel seis y John ocho, pensó «me imaginaba que dependiendo de su rol el nivel, pero nadie es débil de por si, claro si los comparo conmigo cualquiera es fuerte» siguió en su inspección, la gente a su alrededor todos marcaban niveles inferiores al veinte, debo eso de lado y se enfocó en los estudios con ella.
—Mari, ti te digo que eres fuerte ¿me creerías?
—Que dices, soy bastante promedio, mi fuerza es tan normal como tu —dijo ella con una leve sonrisa y las cejas levantadas.
—¿eh? «no sé, si eso fue un cumplido…» —la mirada de Adolf se volvió de duda—. «¿Así que ella no sabe que es fuerte? ¿O el nivel dependerá de más factores y no solo la fuerza física? Si me voy a lo básico, la fuerza, cantidad de mana, poder mágico, habilidades innatas serian algunos factores a considerar también» —luego de ese breve pensamiento, el leyó casi recorrido una página del libro de historia que ese día le tocaba revisar.
—¡Increíble! Ups… ya puedes leer bastante bien el Galba, buen trabajo Adolf —dijo Marianette que le mostro su mano empuñada con el dedo pulgar arriba en señal de un excelente trabajo.
—Je, je, je, gracias, ¿y como vas con el mensaje que te deje?
—La verdad necesitare un poco más de tiempo, creo entender un poco, pero hasta el momento solo sé que escribiste tu nombre allí —dijo algo decepcionada con ella misma.
—Te daré una pequeña pista, en esa frase esta todas las vocales de mi idioma natal.
—Oye no es justo quería adivinarlo por mí misma —Marianette frunzo sus cejas con las mejillas hinchadas.
—Todos necesitamos una ayudita a veces, no te lo tomes a mal —Adolf miro el gran reloj que estaba en medio de la biblioteca—. «Que linda se ve enojada» nos queda poco tiempo, sigamos en lo nuestro.
 Ellos una vez terminaron, ambos fuera de la biblioteca se despidieron y por un momento Marianette se inclinó hacia adelante como si esperara algo «¿ah? ¿Porque me moví de esa forma?, ¿que estaba esperando recibir?» dudosa se va del lugar reflexionando sobre ello, pero al poco tiempo no le da importancia pensó que solo era un reflejo de su cuerpo nada más.
 Mientras Adolf se apresuró en llegar a cenar, una vez allí Beatriz estaba sentada en la mesa junto a los demás con una expresión pensativa, en ese rato Adolf le miro un par de veces, pero la expresión de ella no cambio en todo ese tiempo. El marcho a tomar su pequeña y refrescante siesta, siguió en lo suyo y fue al barracón donde Odelia estaba esperando en la recepción como era usual «la señorita Odelia es nivel… treinta y dos, ella es bastante fuerte» Adolf le saludo y le pidió lo que le había encargado ayer, fue a ver ahora que su agilidad y estamina habían aumentado un punto como seria el entrenamiento de ese día.
—Un poco de elongación… listo, ahora lo dividiré en carreras de mediana intensidad de cinco minutos, no quiero caerme como ayer aún me pica un poco la mano, lo bueno está casi sana ya —a veces se sentía algo raro hablando solo pero ya se le estaba haciendo una costumbre ello.
 Partió con la primera carrera, se agito bastante, pero nada que lo dejara sin aliento, la segunda poco a poco sintió el cansancio, tercera y cuarta los síntomas del sobreesfuerzo empezaron a brotar, quinta el cansancio se arraigó en él, jadeos con respiración agitada, un pequeño mareo donde sintió que la sangre en cualquier momento saldría de su nariz, las piernas resentidas pero aun así dijo “si no quedo exhausto aun puedo continuar” esta vez troto a paso ligero por casi diez minutos más hasta que cayo sin energías al suelo “sin dolor no hay recompensa, aunque este es mi limite, me siento solo un poco patético ahora” todo el sudor caía de forma constante en la pista, luego de unos minutos recupero el aliento y se fue donde Odelia, no se dio cuenta pero el lugar donde estaba tirado dejo una sombra humedad por el sudor.
—Ah… ah… ah… gracias… —Adolf tomo el vaso que Odelia había dejado en el mostrador de la recepción, y se bebió todo de golpe.
—Hoy se esforzó bastante joven héroe, siga así la practica hace al maestro, también hay salas con equipamiento para trabajo con pesas en cada piso por si lo necesita para otra ocasión —ella se veía contenta al ver que él se tomó con gusto la bebida, pasaron unos segundos y Adolf se recuperó de la fatiga otra vez.
—Señorita Odelia muchas gracias, nos vemos mañana —se despidió de ella agitando la mano mientras se iba del lugar
—Claro, nos vemos joven héroe —se quedó viendo un sobre abierto con una carta sobresaliendo de este que tenía al lado suyo—. que debería hacer, Alphonse llegara en unos días más, seguro se alegrara por volver a probar mi comida ji, ji.
 Con las energías renovadas se fue a quitar el sudor del cuerpo, en el camino se volvió a encontrar con la sirvienta Alice que por casualidad estaba limpiando el lugar, ella intento disimular que lo veía en el camino de Adolf frente suyo iba pasando Ifbril el ministro de defensa de Elementaria, su cara no parecía de muchos amigos, Adolf le vi y le saludo casual mientras levanto una mano “hola” Ifbril le paso a llevar su hombro y lo boto al suelo le respondió con una mirada de desprecio “quien te crees que eres para saludarme de esa forma, solo eres un sucio aprendiz” Alice al ver que el cayo le fue a ayudar tenía una expresión de preocupación se puso de rodillas y ayudo a levantarse a Adolf “¿se encuentra bien joven héroe?” al escuchar eso Ifbril le dio un escalofrió, vio que cuando se levantaba este se tocó la cadera con la mano y cerrando su ojo izquierdo dejo a la vista el ojo con la marca del héroe pensó “!mierda, si Edwin se entera que le falte el respeto no sé que me hará, mejor huyo rápido” el apuro el paso y se fue del lugar.
—¡Auch! Que le pasa a ese tipo tan arrogante —dijo Adolf mientras le ayudaba Alice a levantarse.
—Déjeme ayudarme —Alice le sacudió el trasero a Adolf con su mano—. «!ay le toque allí!»
—Está bien, solo fue una pequeña caída gracias por la preocupación ¿eh? —Adolf quedo pensativo, se hizo el tonto y le dejo pasar esa tocada ya que no era algo para darle importancia—. No me digas Alice ¿no es así?
—¡Si! —ella junto las palmas de sus manos, su cara reflejaba alegría al ser recordada por él.
—¿Sabes quién era ese tipo? —él se mostró un poco irritado.
—¡Si! Es el ministro de defensa de Elementaria, es una persona muy importante, aunque la mayoría de los sirvientes evitamos acercarnos a él, tiene un temperamento muy grosero por quienes no tengan un estatus alto.
—Ya veo, recordare ese rostro y eso.
—Sabe… quiere tomar un poco de té, ¡si no quiere no tiene por que! Seguro es una molestia para usted —bajo sus cejas, se veía deprimida por pensar en ser un estorbo.
—Señorita Alice tendré que rechazarla esta vez, estoy todo sudado necesito un baño, pero otro día sin problemas le acepto si propuesta —dijo Adolf quien intentaba verse como alguien modesto.
—¡Claro, hasta entonces joven héroe! —su mirada brillante era de una muchacha ilusionada.
—Seguro, nos vemos.
 Alice quedo un rato parada pensando “tomar un baño eh…” se imaginó a él en medio de un baño y le sangro un poco la nariz. Después de un relajante baño, pensó en su habitación sentado en la silla del escritorio «ese tipo era nivel cuarenta y ocho es bastante fuerte, aunque va a llegar el día que me pida disculpas, que se cree ese maldito viejo»
 Esa noche después de terminar todo lo que tenía pendiente se fue a dormir sin revisar su estado quería ver cuanto progreso haría en dos días. Despertó para volver al su quehacer diario, llego el atardecer volvió a entrenar con casi los mismos resultados, ahora él se sentía un poco más ligero que el día anterior, término medio muerto otra vez, el brebaje milagroso de Odelia le reanimo y en su camino de vuelta se volvió a encontrar con Alice. Ella intento no verse demasiado contenta con ese encuentro no tan casual, Adolf le dijo después de saludarla “señorita Alice, si tiene tiempo ¿podemos juntarnos aquí en una hora?” ella quedo encantada y le respondió “!si, si! No se preocupe, le espero aquí” él se fue del lugar y ella se tocó las mejillas y dio varios brincos de un lado a otro «respira profundo… por fin puedo hablar con el héroe»
 Luego de aproximadamente una hora, Adolf llego allí vistiendo su rutinario atuendo de aprendiz, el turno de Alice ya había terminado y desde una esquina cuando ve aparecer a Adolf pensó «!si vino! Pensé que solo lo decía por cortesía no quería hacerme ilusiones en vano» ella se acercó hasta él y le volvió a saludar de manera tímida, ambos fueron hasta la habitación de Alice donde ella le ofreció de forma hospitalaria tomar asiento, se encontraban cara a cara sentados en una pequeña mesa de estar con dos tazas de té en ella.
—Es pequeña, pero a la vez se siente acogedora esta habitación —dijo Adolf que estaba observando todo el lugar con una mirada curiosa sosteniendo la taza de té—. No es tan diferente a la mía, ¿te puedo llamar Alice a secas?
—¡Si no hay problema! —dijo Alice la cual estaba demasiado tensa en ese momento.
—¿Qué es lo que necesitas de mí?
—Bueno… yo… —miro hacia todos lados nerviosa—. Tengo curiosidad por saber que tipo de hombre es usted —los hombros de ella se volvieron rígidos, un poco de sudor le broto por la frente.
—¡Con que era eso! No es necesario que estés tan nerviosa no muerdo, de todas formas, yo también siento curiosidad por la gente del castillo, ¿dime que quieres saber? —tomo un sorbo del té y lo dejo en la mesa.
—Desde pequeña he sido muy curiosa y eso me ha traído problemas la verdad, no creí que vendría para serle sincera, lo primero que me llamo la atención ¿ese color de cabello es de nacimiento? —encogió los hombros y junto sus manos en su falda haciendo un pequeño movimiento de timidez con estos.
—Te responderé varias cosas que creo que podrías preguntar, ya varia gente lo ha hecho ja, ja, ja, si es de nacimiento de hecho casi toda la gente de dónde vengo tiene ese color de cabello «acá es el castaño por lo que me di cuenta» no tengo novia, vengo desde un lugar muy lejano, mi pasatiempo es estudiar de lo que me llame la atención, este ojo es así desde que tengo memoria —Adolf siguió respondiendo cosas personales que ya había respondido con anterioridad.
—¡Wow! Ahora que se todas esas cosas, me hace pensar que usted es alguien como yo, ¡bueno lo que quiero decir es!... no es alguien haragán pretensioso como la mayoría de las personas en el castillo, tiene un gran título y aun así conserva humildad en sus palabras —Alice miro fijamente a Adolf y le mostro un adorable rostro, este se sintió algo avergonzado el cual pensó «no lo digo, en este castillo cada chica es más preciosa que la anterior, pero no tengo tiempo para esas cosas por el momento» después se percató ella del gesto que hizo y se sonrojo, ambos conversaron de cosas cotidianas durante un buen rato.
—Ya va siendo hora de marcharme Alice, muchas gracias por el té, pase un rato agradable —dijo Adolf un poco sonrojado de alguna manera se dio cuenta que poco a poco la gente a su alrededor lo iba aceptando, no como un héroe sino como persona.
—buu… —se puso un poco triste la forma de sus labios hacia abajo la delataba, quería seguir un poco con él.
—Si encuentro algún hueco en mi tiempo, podría venir otra vez, ¿si te parece bien?
—Estaría encantada joven héroe —ella vio como el dejo escapar un suspiro y dijo ”Adolf llámame Adolf” Alice asintió con la cabeza y un pequeño si.
 Se fue de la habitación de Alice cuando ella lo acompaño un rato por el camino a su habitación se toparon con Beatriz la cual los vio bastante amistosos entre si. Beatriz le saludo y dijo con una inexpresiva cara “así que de esta manera ocupa su tiempo joven héroe con su permiso” Adolf le respondió mientras ella iba alejándose “no estoy coqueteando con nadie, no saque conclusiones a cosas que no son” por alguna razón eso alegro por un momento a Beatriz la cual solo los volvió a mirar y les dio una pequeña reverencia con la cabeza.
—Adolf es mi idea ¿o la jefa Beatriz se veía contenta? —Alice se hizo muchos malentendidos, como mujer era aguda en ese tipo de cosas.
—Quien sabe, solo le dije la verdad, aquí está bien Alice hasta luego —Adolf pensó por un momento «no puede ser que ella… no es posible, claro que no»
—Que descanse y tenga una buena noche, hasta pronto.
 En el tenue pasillo alumbrado por lamparas la silueta de Alice se iba haciendo más pequeña hasta que dejo de verse, Adolf quedo pensando en muchas cosas después de ese rato con ella, al volver hizo lo usual y se fue a la cama “antes de planchar oreja, veamos que tal voy” con los ojos entreabiertos y un cansado mirar observo su estado, antes de caer dormido dijo “excelente otro punto más” el cansancio fue demasiado y se durmió.

 Gracias por leer.

Sigueme en:

  • RSS
  • Facebook