Abismo y
eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 7: Las tres bestias.
Lin se fue
adentrando al bosque que estaba a las afueras de Elementaria a todo galope en
su caballo, luego de treinta minutos ella decidió dar una pequeña pausa para
darle de beber a su yegua Mika, este animal era de los pocos de su clase el
cual podía alcanzar una velocidad insana a comparación de la media de hasta el
cuádruple de la capacidad normal, Lin saco de entre todas las cosas que tenía
en la montura, un recipiente y lo lleno con agua y le hablo a su animal “Mika
necesito que des solo otro esfuerzo más para llegar a Meria a tiempo, estamos a
punto de llegar” acaricio la cara del animal y este relincho moviendo sus
orejas como si entendiera cada palabra de Lin.
Guardo las cosas, se subió a la montura y le
dio una leve patada al lomo, siguieron su camino a una gran velocidad atreves
del camino el cual cruzaba por todo el bosque, pensamientos de preocupación
acechaban la mente de Lin, esperando que la ciudad este a salvo de los
monstruos clase X.
Meria es la ciudad al noreste de Elementaria
la capital del reino, es una de las diez grandes ciudades que rodean a la
capital por todo el territorio este del continente Galburn el cual es gobernado
por Elementaria, era una ciudad la cual se encuentra en un terreno rodeado de
planicies y algunas montañas, un lugar pacifico hasta este momento de crisis.
—No hay nada que pueda hacer más
que seguir estudiando el idioma de este lugar —dijo Adolf levantándose del
sillón—. Una vez logre dominarlo, aprender y obtener información será sencillo
—Adolf salió de la habitación y un poco desorientado logro volver a su cuarto.
En el camino del bosque que conecta con Meria,
Alphonse y compañía intentan alcanzar el paso de Lin, la mayoría de los soldados
montados a caballo se notaban un poco inquietos, los rumores dicen que las
últimas tres clases de monstruos son tan aterradoras y su poder tan abrumador
que las únicas personas capaces de matarlos son Edwin y Lin Crossforce, los
susurros se oían en todas direcciones, el ambiente se sentía tan pesado que el
temor parecía una peste extendiéndose por doquier.
—¡Hey musculitos! ¿Por qué Lin
es la única que tiene ese caballo tan monstruoso? A este paso con estos
caballos llegaremos en un par de horas, ¡mierda quiero luchar ya! —dijo Galahad
refunfuñando malas palabras.
—Es una especie extraña, si no
estoy mal debe haber unos cinco ejemplares en Elementaria, pero es algo así
como el cuádruple de rápido que estos animales ordinarios, hay bastantes
animales extraños por el mundo, la carne de caballo seca es lo mejor cuando tienes
que hacer viajes largos —dijo Alphonse casi babeando.
—¡Maldición, la comida es lo
único en que piensas, con razón tu mujer pasa molesta, ja, ja, ja! Cuando todo
se calme iré a buscar uno de estos animales seguro en los establos me dan el
dato, claro con un poco de Galbs hasta los mudos hablan.
Un poco más atrás de ellos dos iba Raynard
pensativo, preocupado por Lin, Alphonse de alguna manera intentaba darles unas
palabras de coraje los soldados por esa moral tan baja por culpa de los
rumores.
Mientras Mia estaba haciendo preparativos para
enviar provisiones, medicamentos y ayuda médica, corriendo de un lado a otro
sin tomar un momento de respiro, su noble mentalidad hacia que pusiera los
demás por delante de ella, Beatriz sin que Mia lo notara estaba ayudándola,
dándole órdenes a las sirvientas para apoyar los preparativos.
—¡Necesitamos más raciones de
alimento por esta carreta, no, no, no junten esas cosas con la medicina, por
favor ustedes diríjanse a aquella carreta! —Mia estaba gritando por todos lados
dando las indicaciones de los preparativos.
Desde el tiempo que Lin salió del castillo ya
ha pasado una hora, Lin al rápido galope que parecía que el animal cortara el
viento, pudo ver la salida del bosque, llego hasta el final del verde camino y
contemplo una hermosa vista, un extenso prado de hierbas doradas verduscas una
cálida y gentil brisa chocaba contra sus mejillas, a lo mejor se podía apreciar
la ciudad fortificada de Meria y al oeste las montañas aledañas.
Pero muy a la distancia cerca de las montañas
avisto unas sombras que poco a poco se acercaban a la ciudad, un escalofrió
recorrió su espalda, por su experiencia pudo saber que no se trataba de simples
monstruos, si no de gigantescos seres llenos de un deseo incontrolable de
aniquilar humanos.
—¡No! A este paso los demás
talvez no lleguen a tiempo para preparar las defensas —dijo Lin arrugando la
frente preocupada—. Padre porque tenías que salir de Elementaria en estos
momentos, con tu ayuda no habría muchas bajas, ¡no! Seguro nadie tendría que
morir.
Lin siguió directo a la entrada de la ciudad,
al llegar pudo observar que toda la ciudad estaba patadas arriba, la gente iba
de un lado a otro, unos empacando sus pertenencias en carretas, carrosas, otros
se preparaban para la lucha, un hombre alto que llevaba una armadura ligera
algo gastada y en su cintura tenía un cinturón de cuero con dos espadas a cada
lado, se acercó al lado de Lin quien iba mirando a paso ligero como estaba la
ciudad y este le dice “Mi señorita Lin, por fin ha llegado por favor sígame por
aquí”
—Junas ha pasado tiempo, ¡si,
vamos! —dijo Lin yendo detrás de Junas, mientras iban por unas calles estrechas.
—Señorita, la situación va de
mal en peor, pero de alguna forma la gente no esta tan aterrada como esperaba,
eso es un alivio ¿Cuántos comandantes vienen en camino? —dijo Junas caminando a
un paso rápido sosteniendo el mango de sus espadas.
—Nunca espere algo así, están en
camino Alphonse y Galahad, una vez termine esto iremos a investigar el nido de
donde salieron estas abominaciones, así que no tienes permitido morir ¿me
oíste? Y otra cosa deja esa manía de sostener esas espadas la gente de por si
te tiene algo de miedo por esa actitud tan extraña que tienes, nunca puedo
saber en qué piensas —dijo Lin apurando el paso.
—Así que el dúo cómico está en
camino mmm interesante —dijo Junas con una expresión de póker rascándose la
barbilla—. No se preocupe señorita Lin es mi marca personal, solo ignore eso,
veo que está acelerando el trote con lady Mika, le parece si nos ponemos serios
para llegar al otro lado de la ciudad, pero no puedo permitirle que me rebase,
no mientras le llame Junas Strikend, por favor siga mi espalda.
Junas se inclinó un poco y con una expresión
como si nada le importase corrió a una insana velocidad para un humano, Lin
agito las riendas y Mika acelero casi a la misma velocidad que Junas, con una
precisión milimétrica iban por las calles estrechas doblando de golpe sin
previo aviso según el capricho de Junas quien iba delante, ella pensó “por qué no
conozco a nadie que sea normal, solo Mia y el joven héroe no encajan en esta
gente anormal”
Luego de unos minutos llegan al otro lado de
la ciudad, allí está preparándose un batallón de un aproximado de doscientos
soldados, al ser una ciudad fortificada el número de tropas era el mínimo
posible pro estas enormes y resistentes murallas de diez metros, en ese lugar
tenían una puerta metálica casi de las mismas proporciones del muro que daba
paso al exterior, el ambiente estaba muy tenso, pero cuando los soldados vieron
llegara Lin y Junas sus rostros cambiaron como si estuvieran viendo la
esperanza reencarnada en ellos, Lin se acercó a la puerta y bajo de Mika.
Los soldados quedaron mirando a Lin esperando
por órdenes, pero ella antes de dirigirlos dijo unas palabras “Para muchos esta
talvez sea la última vez que nos veamos pero como soldados que son ya deben
saber que aunque sea una lucha de mil contra uno al igual que yo todos
estaremos orgullosos de dar nuestras vidas por quienes amamos y protegemos, no
les pido lo imposible si no que hagan lo imposible para que sea realidad, con
una mano en el corazón y la otra en la espada luchemos juntos por nuestros
seres queridos y por un brillante futuro para Elementaria” Lin se giró después
de esas palabras y las puertas se abrieron dando paso a un brillante prado.
Volvió a subir en Mika y salió lentamente
hasta fuera de la ciudad, Junas miro todo desde arriba del muro hincado, sonrió
por aquellas palabras y se dejó caer de espaldas hacia fuera de la ciudad, cayó
al lado de Lin como si nada desde esa altura.
—Mi señorita estoy listo para
acompañarla a un inaudito y extraño derramamiento de sangre sucia —dijo Junas
haciendo una reverencia hacia Lin.
—Dile a los demás que dentro de
cinco minutos salgan y caminen con tranquilidad hasta mi posición, deben
guardar el máximo de energía posible para hacer tiempo mientras los demás llegan
—dijo Lin suspirando por el extraño comentario de Junas, mientras que ella
sigue su camino.
Junas
volvió a la ciudad para darle las instrucciones a los soldados, y el quedo
esperando apoyado en una muralla silbando una canción con las manos en el mango
de sus espadas.
—««Aun
nos debe quedar un poco de más de treinta minutos, estas sobre exigiendo a
nuestros caballos, pero no hay caso muchas vidas están en peligro» ni se les
ocurra parar el paso a ninguno hay que llegar lo antes posible, la generala Lin
debe estar sola esperando la llegada del enemigo —dijo Raynard arrugando la
frente.
—¡Niño bonito tranquilo, todos
estamos ansiosos por llegar a matar esas bestias, pero no hagas tan obvio tu
amor por la jefa, ja, ja, ja, ja! —grito Galahad mientras decía groserías
aleatorias al aire.
—¡Pero que dem…! «si no fuera mi
superior y más fuerte que yo, te hubiera apuñalado hace meses infeliz, pensé
que nadie sabía sobre mis sentimientos, hijo de…» ha, ha, ha, que gracioso es
usted señor Galahad —dijo Raynard con una vena a punto de estallarle de la
frente sonriendo.
—¡No hablen mientras están
cabalgando se puede morder la lengua, no sean imprudentes, no es así señor
Galahad! —dijo Alphonse acercándose
un poco a Galahad y dando el una fuerte palmada en la espalda y este solo intento
no mostrarse molesto después de las palabras de Raynard—. «así que el chico
sabe dónde más le duele a Galahad ja, ja, ja, que risa, pobre se mucho más
viejo de la edad que tiene y es más joven que yo»
Y así
paso el tiempo, Lin ya podía ver a las tres enormes criaturas y bajo estas iban
decenas de otras bestias más pequeñas que a su paso dejaban una estela de polvo
que levantaban al arrastrar con fuerzas sus garras sobre la tierra.
—Es extraño Mika después de
tantas batallas no me siento ansiosa ni temerosa por enfrentarme a esas
bestias, pero la preocupación por los demás es lo único que me aqueja, ya sabes
que hacer así que cuento contigo mi amiga —dijo Lin acariciando detrás de las
orejas a Mika, y esta se preparaba trotando en la misma posición como si
estuviese calentando.
Desde la retaguardia se aproximaban los
doscientos soldados junto a junas liderándolos. Este ahora parecía algo
inquieto dándole pequeños golpecitos con los pulgares a los mangos de la
espada, llegaron al lado de Lin.
—Mis ladies ya estoy aquí,
espero sus órdenes —dijo Junas ahora haciendo más notorios los golpecitos, Lin
noto su impaciencia, ya que conoce el pasado de todos sus comandantes, la
mayoría de ellos subo una vida difícil por culpa de los monstruos.
—Entiendo
cómo te sientes Junas, pero espera solo un poco más, espera mi señal —dijo Lin
desenvainando su espada de la cintura, era una espada bastante peculiar, de
mango negro brillante, si filo pareciera que podía cortar hasta el mismo aire,
toda la hoja tenia pequeñas grietas negras rellenas de un dorado que le daban
un tono misterioso.
—Mi
señorita así que trajo esa espada, creo que todas estarían estas armas bajo
llave hasta nuestra batalla en la frontera contra esos asquerosos perros ¿no lo
entiendo? —pregunto Junas doblando la cabeza con una expresión de duda.
—Quiero
hacer esto lo más rápido posible, mientras menos tragedias mejor para todos ¿no
te parece?
—Tanto
noble y amable que es usted, es una de las tantas razones por que la admiramos
—dijo Junas mirando al frente y dejando escapar una pequeña sonrisa.
Lin dio la señal levantando su espada y dirigiéndola
hacia los monstruos, todos gritaron alzando sus armas y Junas salió de los
primeros a un paso sobrehumano desenvaino dos espadas y las arrastro dejando un
rastro de tierra destruya a su paso, su mirada yacía un intenso odio, Lin
también partido a enfrentarlos, detrás de ellos dos les seguían los soldados
que estaban preparando para lanzar magia.
Junas se encontró de frente con la horda de
los pequeños monstruos, eran una especie de perros con cabeza de demonio con
unas escamas grisáceas algo verdosas por todo el cuerpo similar a una armadura como
si estuvieran hechos de tierra, una cola con lo que parecía un hueso muy
puntiagudo, y garras tan fuertes que despedazaban la tierra, y exhalaban una
especie de vapor aun en un día despejado.
Detrás de ellos estaban las tres imponentes
criaturas, a la izquierda lo que parecía ser un troll gigantesco a simple
vista, pero con una cabeza similar al cráneo descarnado de una vaca, de su
abdomen salían un par de grotescas garras cubiertas de puntas de hueso también
todo su cuerpo escamado de tierra, unos ojos rojo sangre y emanaba un
desagradable olor a podredumbre. Al centro un poco más pequeño que el primero,
este era similar a una especie de árbol, pero tenía cuatro patas y el torso
parecían gruesas raíces que de esas desprendían un líquido morado que corroía
la tierra, era como si un hematoma cobrase vida, la cabeza no dejaba nada a la
imaginación como la melena de un león, pero hecha de troncos petrificados, una
boca tan grande que podría devorar como si nada a diez hombres de un bocado,
dientes tan puntiagudos que podrían cortar el acero.
El último de ellos de ellos era el más pequeño
de solo unos dos metros, pero a diferencia de los demás tenía un aspecto tan
humano que si no fuese por esa piel azul y cuatro cuerpos en si cabeza y esos
rojos similares a unos rubís seria solo un humano de gran estatura, entre sus
piernas se podía ver dos colas como columnas vertebrales que estaban en un
constante movimiento que pareció a estaban apuñalando la tierra.
Lin se extrañó juro que vio a tres grandes
monstruos, sabía que la criatura humanoide no era una buena señal, Junas
comenzó el ataque, salto y cayó sobre los pequeños monstruos desgarrándolos con
tanta facilidad, sigo saltando cortando todo lo que se ponía a su paso mientras
se dirigía a la criatura de la izquierda.
A toda velocidad Mika da un gran salto y Lin
salta desde el lomo de esta directo hacia el monstruo del centro, decidida a
matarlo de un solo ataque, pero alcanzo a reaccionar y bloqueo con su espada un
ataque que salió de la nada, apareció a su lado el monstruo humanoide que de un
solo golpe con sus colas lanzo a Lin fuera de la horda, era tal la fuerza del impacto
que Lin al caer se arrastró decenas de metros por el suelo.
—¡Maldición! no me esperaba tal
poder de una monstruosidad como tú, es una blasfemia que tengas tanta semejanza
a un humano —dijo Lin furiosa por haberle negado su ataque.
—Silencio
humana, ríndete y muere maldiciendo a las razas —dijo el ser humanoide mientras
caminaba hacia Lin.
Esto recién comenzó y ya parece que no será
como Lin lo imagino desde un principio, Alphonse y compañía aún estaban en
camino, es el momento de la verdadera batalla.
Gracias por
leer.


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