martes, 28 de febrero de 2017

El maldito pozo de la redención - CAPITULO 2

Publicado por a.d a las 17:41

El maldito pozo de la redención
CAPITULO 2: Las cenizas del pasado.
 Era de mañana creo que debió ser cosa de las seis de la mañana, me sentía mareado y un poco desconcertado después de la pesadilla de día que tuve, sentía que tenía un puñado de cenizas en mi boca, mi espalda estaba pesada y mis ojos solo miraban hacia el suelo de madera del lugar.
 Ese día vino a mi mente una sola cosa que deseaba y esa era ver mis manos ensangrentadas en la inmunda sangre del gobernador y sus sucios perros que vendieron su alma al demonio, atacando a su propia gente, si hay algo peor que un criminal de la peor calaña ese es un bastardo que mata a quien prometió proteger con su vida.
 El dolor de mi alma se apaciguó un poco al tener ahora una misión, la cual es deshacerme de cada asqueroso e inmundo perro que mato a civiles inocentes por capricho de un maldito enfermo.
 Mi mente estaba clara, estos dos días son para reevaluar mis prioridades, sé que no servirá de nada llorar por los muertos en este punto pero como ser humano es inevitable no sentirme destrozado, desearía no sentir ninguna emoción justo ahora, debo recuperar fuerzas para la batalla próxima.
 En la mesita de noche que había junto a la cama, había un uniforme militar igual al que estuve utilizando, sentado a la orilla de la cama lo mire con cuidado, estaba bien planchado, tome la chaqueta y la plegue me parecía familiar y había una sola insignia en la zona del pecho, era una medalla algo gastada con un nombre grabado en ella, sorprendido me di cuenta era el nombre de mi padre.
 Sentí la puerta abrirse con mucho cuidado como si el que abría esta no quisiese despertarme, y en la habitación entro el anciano esta vez vestido con el mismo uniforme militar, lo mire impresionado el con solo ver mi expresión se dio cuenta lo que yo quería saber en ese momento, se acercó a la ventada de la habitación, me dio la espalda y me dijo con un tono nostálgico “muchacho yo conocí a tu padre, es más yo fui quien le enseño todo lo que sabía, lo consideraba como a un hijo, te debes preguntar por qué tengo ese uniforme ¿no es así?” con una voz de impaciencia le respondí de inmediato “así es” me conto como él fue amigo de mi abuelo y consiguiente me dijo muchas cosas de padre que desconocía.
 Se explayo por bastante tiempo, me pareció que el necesitaba desahogarse de alguna manera y quien mejor que yo la sangre de quienes fueron su pupilo y mejor amigo.
 Después de una hora termino de hablarme sobre las historias de padre y abuelo, vi su arrugado rostro sereno, parecía que todos sus pesares desaparecieron después de esa extensa charla “joven Edwin si estás preparado ven detrás de la casa tengo algo que enseñarte” ahora parecía bastante serio que será lo que tiene en mente este anciano.
 Me cambie al uniforme de padre eso me hizo sentirme de alguna manera seguro de mí mismo, tome la boina vieja acomode mi cabello hacia atrás y me puse aquella boina que seguro debió resistir numerosos enfrentamientos, al salir de la habitación me encontré con la anciana me hizo algunas señas y capte que ella me estaba diciendo que una vez termine los asuntos con el anciano viniese de vuelta a desayunar con ella.
 Salí por la puerta trasera que tenía la casa en las afueras, donde solo se veían arboles de pino y su podía oler su característico aroma, la fresca brisa mañanera acariciaba mis aun irritadas mejillas, sentado en un tronco cortado se encontraba el anciano mirando hacia el bosque tocando una armónica, aquella melodía se me hacía familiar pero no podía recordar a que era.
 Me acerque al anciano y delante de este había un baúl de mediano tamaño hecho madera, le pregunte “ya estoy aquí ¿ahora qué?” a lo que me responde dejando de lado la armónica “joven Edwin abre ese baúl, la mejor manera de combatir a un demonio es volviéndote uno” no entendí esas palabras hasta que abrí el baúl.
 Quede impactado al abrirlo en él se encontraba un fusil esa misma arma que acabo con la vida de miles de personas incluyendo a mis camaradas y padre, tuve sentimientos encontrados, pensar que tendré que aprender a ocupar este artefacto para poder cumplir mi meta, al cabo de unos momentos asimile todo mientras el anciano me miraba en silencio.
 “La templanza no es la virtud es la ¡virtud! que debes dominar para ser un soldado capaz de enfrentarse a cualquier obstáculo, recuerda esto” sé a qué se refiere pero en mi estado es imposible conseguir la calma frente a uno de esos perros “ser frio y consiente de tu entorno aun en la ejecución de las tareas más crueles te volverá el soldado sobre los soldados, el camino que recorrerás ahora está cubierto no de espinas si no filosas espadas envenenadas del más doloroso veneno que en todo momento te atormentaran, te daré la última palabra joven Edwin, puedes salir del país y encontrar una nueva vida aun eres muy joven y talentoso o tomaras la capucha negra de la muerte y su guaraña de desolación”.
    No es necesario que preguntaras anciano, sin mi Erika y mi hijo además de mi amada familia no queda nada a lo que aferrarse en esta vida, hare todo lo necesario incluso dejar mi humanidad con tal de apaciguar esta ira y tristeza que me está consumiendo.
 Si he de mirarme en el infierno junto a esos asquerosos bastardos que así sea con gusto los atormentare en las llamas del averno ni el propio lucifer me impedirá seguir destrozándolos después de la muerte.
 “Anciano ya sabes la respuesta de aquel que le fue arrebatado todo” el solo suspiro y comento “tuve la suerte que mi esposa está hasta el día de hoy sana y salva, seguro debes envidiarme, puede que eso haya sonado muy altanero de mi parte” en verdad me hubiera encantado vivir una larga vida pacifica junto a mi Erika e hijo pero así es el destino, caprichoso y cruel.
 Solo me limite a guardar silencio de pie, la determinación que tenía en esos momentos se reflejaba en mis ojos, con un solo un vistazo el anciano se percató y siguió hablando “este fusil es la última versión de su tipo, desde hace dos años que comenzaron a fabricarlo en masa en los países de la frontera, es por eso que desde un lugar tan alejado nadie pensaría que algo así llegase hasta este país tan recóndito, no perdí el tiempo y los estudie a fondo desde ese entonces, a ustedes los engaño el gobernador haciéndoles creer que serían los primeros en poner sus manos en tan poderosa arma” con que así son las cosas eso solo hace que mi odio hacia ese cerdo crezca mucho más.
 “Adelante toma ese fusil con cuidado” saque del baúl el fusil y lo tome con precaución, esta arma de fuego de cañón largo de acero, tenía su peso no era algo que cualquiera podría cargar durante mucho tiempo sin un previo entrenamiento militar, en su gran mayoría estaba hecha de madera tallada a mano y acero moldeado entorno a esta, con una correa de cuero algo gruesa y resistente para poner llevarla con mayor comodidad, el cargador tenia alojado cinco balas hechas de acero, en la punta de cilindro donde era disparado el proyectil tenía una especie de aletilla de acero en forma de un ovalo abierto la cual era la mira para apuntar contra el objetivo también conocida como ojo del tirador, a diferencia de los planos y la información que manejábamos de estas armas hay un mundo de diferencia no eran ni la sombra de lo que pensaba.
 “Esta es tecnología traída desde otro continente, el mundo es un enorme manojo de misterios joven Edwin, aun para este viejo hombre no hay día que no aprenda algo nuevo” después de ver la arma a detalle, el anciano la tomo prestada y me dio una demostración de su poder.
 “Ves a ese conejo de allí, el será tu almuerzo y mi objetivo” el peludo animal estaba a unos cien pies de distancia de nosotros, el ocupo su viejo bastón como soporte para apuntar hacia la indefensa criatura, de oyó un estruendo salir del fusil que retumbo por todo el bosque, gire la mirada hacia el anciano y cuando me volví a ver al conejo había un gran manchón de sangre en el suelo, me acerque a ver el resultado de lo que puede hacer una sola bala de esta arma.
 Llegue al lado del suceso, me agache para apreciar al detalle y lo que se suponía debía ser el cráneo del animal era solo un montón de carne desparramada en una pequeña área del lugar, aun movía de manera leve sus patas por reflejo eso me incomodo, “trae ese animal hacia acá” la bala dio de lleno en medio de los ojos de la blanca criatura y en ese estado quedo, el daño que puede ocasionar es en extremo letal, si me llegase un disparo en algún lado del cuerpo seguro ni en toda una vida podría recuperarme de tal daño.
 No había forma de tomar el cadáver del conejo sin dejar un camino de sangre al volver donde el viejo hombre, como pude lleve esa carne muerta entre mis manos, me puse a pensar que el anciano aun no me ha dicho su nombre, incluso me contó la historia de su vida sin nombrarse a sí mismo o su esposa.
 Cuando volví a su lado dejando una pequeña estela de sangre por el trayecto, le pregunte curioso cuál era su nombre, él sonrió como si fuera cuestión de tiempo hasta que le preguntara, “Astael Murtius” su nombre me dio algo de repelús, me dijo que dejara al animal en un pequeño pocillo de greda que tenía junto a él “Desde ahora comenzara tu formación y todo lo que debes saber de esta mortífera arma en tu estadía aquí”.
 Gracias por leer.

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