jueves, 7 de julio de 2016

Abismo y eternidad - Capitulo 1

Publicado por a.d a las 23:13



Capítulo 1: ¿Atrapado en una novela?
 Alguna vez pensaste en que hay más allá de nuestro universo, o quizás no soñaste con ser un héroe o ser amado o ser respetado o ser recordado hasta el fin de los tiempos o incluso saber las posibilidades de tu yo en otra realidad, pensaste si amaras u odiaras este mundo no sería un lugar diferente para ti, talvez y solo talvez por la casualidad del destino, dios o quizás algo más allá de nuestra imaginación ya definió tu vida, cada encuentro, cada paso, cada pensamiento, cada respiro, cada parpadeo ya fueron tallados en piedra y tú lo ignoras, que pasaría si tu voluntad es más fuerte que el mismo destino ¿no crearía un nuevo camino para ti? 

 Me llamo Adolf  y era un estudiante universitario común que no sobresalía en nada excepto por mis buenas notas, no era popular ni guapo y no tenía muchos amigos, estaba a punto de terminar mi carrera universitaria ingeniería en informática, era la elección correcta para alguien calculador como yo, al que no le gustaba relacionarse mucho con los demás, después de un extraño día mi vida cambio y mi pacifica vida se fue a la basura pero gane muchas otras cosas a cambio aunque extrañare mi pasatiempo el leer novelas e historietas por lo general de origen japonés.  
Aquel día decidí escribir mi propia novela, lo que más odiaba ya sea un manga o novela era el protagonista he leído historias en las que un protagonista no es más que un peso muerto, alérgico a las mujeres, ser un idiota total, o ser un perfecto que lo puede todo porque si llamado “Gary stu”.
  En resumen estaba harto de esas cosas que se repetían una y otra vez hasta el cansancio, pero no sabía que el 20 de octubre del 2015 la fecha en que decidí empezar a escribir esta historia conmigo como el protagonista no sería escrita a papel y lápiz.
 Ese 20 de octubre llegue de la universidad dispuesto a escribir todo el día con lápiz y un cuaderno en mi escritorio, empiece a crear el borrador de mi historia al decidir y escribir el título de mi novela “¿Atrapado en una novela?”
 Una extraña sensación recorrió por todo mi cuerpo y en ese momento el cuaderno lentamente comenzó a teñirse de color negro, asustado no pude hacer nada más que mirar lo que estaba ocurriendo con ese cuaderno y en el centro de este una pequeña luz pude observar como si estuviese a kilómetros de mí, después de ver aquella luz comencé a perder el conocimiento poco a poco hasta desvanecerme completamente.
 Quien iba a pensar que algo tan irreal como esto le pasaría a un sujeto tan desgraciado como yo, recobre el conocimiento y me encontraba flotando en un túnel pude ver estrellas alrededor de este túnel como si estuviera viajando en el espacio y poco a poco me acercaba hacia esa luz talvez era la salida de ese túnel o ¿he muerto? A punto de entrar a esa luz un resplandor me enceguece y enseguida estoy de pie parado en medio de una gigantesca sala ¿blanca? nervioso mire a mi alrededor y solo parece haber nada más que 12 puertas gigantes podría decir que talvez median 20 metros de largo y 7 de ancho, cada una con un diseño único tanto en su marco como en la puerta ninguna era igual a la otra todas.
 Parecen demasiado distantes de mí, una de ellas tiene un aspecto similar al de un  anime que vi hace un tiempo atrás, parecía estar hecha de mármol y tiene el número 12 (XII) en romano  grabado en la parte superior por desgracia no puedo ver nada dentro de ella ya que se encuentra cerrada comencé a escuchar una voz susurrándome (la última esperanza a llegado) después de eso alguien comienzo a  hablarme.
―Al fin llegaste elegido número doce o debería llamarte Adolf ―Dijo la voz masculina.
― ¡Oye!  ¿Quién eres? ¿Qué quieres decir con número doce? ¿Por qué estoy aquí? ―Dijo Adolf confundido.
―Tranquilo chico responderé todas las preguntas, (carraspeo) deja presentarme soy Dios pero puedes llamarme Zen ―Dijo Zen mostrándose amistoso frente a Adolf.
― ¿Eh? ¿Dios? esto cada vez es más raro ¿no estaré en coma? ahora que sigue ¿salvar el mundo? –Dijo Adolf haciéndose más preguntas.
 Desde el suelo que apenas podía diferenciar ya que todo era de color blanco, en frente mío poco a poco emerge un hombre el cual se ve un poco mayor a mí,  podría decir que tiene un aspecto de alrededor de 28 a 30 años pelo largo liso y plateado, ojos afilados similares a los míos pero estos demostraban vida a diferencia de los míos, sus pupilas de color morado, vestido con una túnica blanca con un dibujo extraño en su pecho no podría decir con exactitud que es talvez un símbolo inentendible para mí de un color dorado con bordes celestes.
 Era un poco más alto que yo talvez unos 185 centímetros no era mucha diferencia con mi altura 175 centímetros, esta descalzo pero las plantas de sus pies están impecables,  vaya quien pensaría que estoy cara a cara con Dios, debo estar en coma esto no puede ser real pero no tengo elección ¿o sí?,  tengo que aceptar toda esta situación para bien o para mal.
―Ja, ja, ja, eres interesante como se esperaba de mi número doce ―Dijo Zen.
―Necesito que respondas a mis preguntas ―Dijo Adolf impaciente.
―Está bien, eres impaciente ¿eh? soy el Dios de tu universo, tú eres el elegido número 12 que he convocado hasta ahora a mi gran salón, y  tengo una misión para ti ―Dijo Zen.
―Así sin más explícame la situación, ¿qué paso conmigo? ¿me has traído en espíritu o soy el de carne y hueso? como piensas que un tipo común como yo sin ninguna habilidad podría salvar el mundo ―Dijo Adolf inseguro.
―Chico con quien crees que hablas soy Dios todo lo puedo en este universo,  te convoque en una pieza a mi presencia como crees que haría algo tan cruel como traerte en espíritu y dejar tu cuerpo muerto tirado, antes de ti convoque a 11 personas para esta misión cada una era especial y tú también lo eres solo que aún no te has dado cuenta de ello, tu misión no es solo salvar el mundo es algo mucho más grande algo que el ser humano aun no comprende en su totalidad ―Dijo Zen.
―Espera un momento acabas de decir en este universo, ¿hay más de uno? ¿qué paso con las 11 personas antes de mí? ―Dijo Adolf nervioso por saber que le deparara esta misión.
―Sé que eres alguien que entenderá y solucionara esta extremadamente delicada situación, por esa razón te he traído hasta este lugar, deberías saber que yo no juego a los dados (carcajadas alegres)  en cada puerta que ves alrededor de nosotros, está conectada a otro universo a esto ustedes le llaman multiverso, todos están conectados entre sí gracias a mi universo seguro no soy genial (inflando el pecho con orgullo), perdón me desvié un poco (sonríe) vamos a lo importante, hay seres los cuales deben ser eliminados a como dé lugar son los que mantienen el desequilibrio en los universos y están haciendo que los universos empezaran a juntarse poco a poco, si llegaran juntarse por completo en ese momento se producirá una ruptura la cual conectara a estos universos de golpe y si eso pasa se absorberán los unos a los otros y todo dentro de ellos se colapsara dejando nada en ellos,  ¿y sabes el trabajo de lo que es mantener en orden uno solo? Es horriblemente agotador incluso para mi Dios y si es que logro sobrevivir (voz deprimida), los 11 elegidos anteriores a ti los cuales mande a cada uno a diferentes universos nunca pudieron terminar su misión de otra manera estarían conmigo disfrutando la eternidad o gobernando algún planeta o lo que ellos hubieran deseado pero por desgracia temo que hayan muerto allá en su misión (afligido) ―Dijo Zen explicando la situación.
―Acaso no eres dios porque no solo vas y lo haces tú, de un parpadeo terminarías no era necesario convocar a alguien para esto ―Dijo Adolf preguntando de manera desafiante a Zen.
 En ese momento el Dios Zen puso una expresión de disgusto en su rostro al escuchar esta pregunta la cual le hice por mera curiosidad y algo molesto, espero que no piense que estoy diciéndole que es un inútil Dios, ¿Cuáles serán esos seres? ¿Porque debo ser yo? mi vida universitaria era normal algo aburrida, pero me gustaban esos días grises pero pacíficos de los que ya me había acostumbrado, en mi tiempo de ocio mis hobbies que me hacían olvidar todo mi rencor por ese mundo podrido, solo espero que no lo haya hecho enfadar sería muy malo para mí, ¿debería continuar de esta manera? Y seguir actuando como un tipo perspicaz, espero que no sospeche de mi verdadera forma de ser.
―(risa) chico eres curioso sabes lo haría si pudiera pero está más allá de mis poderes como Dios, se todo sobre el universo en el que estas al fin y al cabo es mi universo (encogerse de hombros), pero estos universos son un total misterio para mí, pero sé que esos seres son el origen del por qué no puedo ejercer mi poder más allá de este universo y solo tú puedes hacerte cargo de esto, pero en esta situación no iras con las manos vacías, te daré un regalo de partida para que puedas completar esta misión lo demás depende de ti y tu fuerza de voluntad ― Dijo Zen poniendo una expresión más seria ― si logras completar esta misión, lo cual espero, puedes pedirme lo que sea, ser un Dios, gobernar un planeta, lo que tu desees sin ninguna restricción ― Termino de decir Zen.
 (Suspiro de alivio) estoy a salvo ha ignorado eso y solo lo tomo con humor, por otro lado si completo esta misión podre pedir lo que yo desee (emocionado), un mundo perfecto solo para mí (mueca de felicidad) o lo que quiera no es un mal trato después de todo. 
―Ya veo,  no tengo más opción que ayudarte en esto (apretando los puños) la recompensa es inimaginable me gusta esto ahora, ¿qué regalo tendré? ―Dijo Adolf entusiasmado por la recompensa y el regalo.
―Muy bien chico ese es el espíritu, te daré 3 dones no hay restricciones ni lógica por si puesto, puedes pedir lo que sea pero ten cuidado si el poder es más de lo que un simple humano puede soportar de destruirás a ti mismo tiene trampa je, je, je, no importa lo especial que seas si es algo más allá del límite humano perecerás aquí y ahora elige con sabiduría chico ―Dijo Zen advirtiendo a Adolf de los riesgos de los dones.
 El Dios Zen me ha dado a elegir y no hay lógica pero que sería lo mejor que puedo pedir con estas limitantes ¿controlar los elementos? ¿Súper fuerza? si esos seres son más de lo que eso puede controlar moriré de seguro cuando luche contra ellos o si hay criaturas o humanoides fuertes hasta eso podría matarme ¿que sería lo mejor? Y ahora que lo pienso ¿no es esta situación igual que muchas historia de fantasía? se convoca un héroe ante un dios y se vuelve un “badass”, pero porque pienso en eso ahora da igual esta irreal situación es mejor tomarlo de manera positiva aunque lo sigo creyendo debo estar en coma en algún hospital.
 Ser fuerte pero que mi cuerpo pueda soportar esa carga y puede ser algo ilógico en los rpg el protagonista sube de nivel y después se vuelve imparable, obtiene habilidades absurdamente fuertes y puede tener una gran cantidad de objetos a su disposición talvez si adapto eso a esta situación me pueda servir y es divertido imaginar estar en algún lugar “farmeando” monstruos o lo que sea y ganar experiencia con ello, esto realmente podría funcionar.
―Dios Zen ya tengo listo lo que pediré ―Dijo Adolf ansioso.
―Te tomaste tu tiempo chico no me decepciones con tus decisiones ―Dijo Zen mientras estaba cruzado de brazos.
―Mi primer don es tener la capacidad de subir de nivel indefinidamente y hacerme más fuerte con cada nivel subido además junto con ello poder ver mi estado, el de mis enemigos y aliados ―Dijo Adolf.
― ¡Recibido!, veo que lo pensaste en detalle, así hasta un débil humano como tú gradualmente podrá ser mucho más fuerte aunque me pareció 2 dones en vez de uno pero soy piadoso lo dejare pasar ¡SOLO ESTA VEZ!, no me lo hagas repetir de nuevo, <<seguro se asustara un poco>> ―Dijo Zen a Adolf reprimiéndolo un poco para entretenerse con sus reacciones.
 Casi la cago, el parece que se enojó debió pensar que lo quería engañar con algo que realmente parecen dos cosas distintas, procurare no cometer más errores o podría  ser eliminado o castigado un Dios no es algo de broma pero su personalidad  es bastante inusual para mí.
―Mi segundo don es poder conservar mi fuerza física, conocimientos, habilidades y que mi cuerpo se adapte a estas para poder soportarlas sin cambiar mi apariencia, me explico si entrenara haciendo pesas los cambios se conservarían y mi apariencia terminaría siendo una masa de músculos lo cual no podría completar mi misión en ese estado ―Dijo Adolf.
―Interesante primero pides fuerza gradual y ahora poder contener esa fuerza sin un límite, los humanos crearon algo llamado videojuegos son muy interesantes, veo que te basas en ellos en esta decisión bastante sabio de tu parte, en la realidad eso sería imposible para un humano ¿cómo lo sé?, soy Dios ya lo sé todo sobre los humanos (sonríe) ―Dijo Zen.

 Bien solo queda un don más esto está yendo bien terminare siendo el típico protagonista de un rpg aún no puedo digerir esto totalmente, ahora solo queda el inventario y tendré cubierto la última área que es el espacio y conservar materiales en buen estado no me imagino con una mochila gigante eso sería absurdo la eficiencia ante todo.
―Mi tercer y último don, tener un inventario donde pueda guardar lo que sea y la cantidad que sea sin un límite además poder ver e interactuar con una pantalla táctil con lo haya en el inventario como en los videojuegos quien sabe que necesite para salvar esos universos debo tener todo a mano en cualquier  momento ―Dijo Adolf pidiendo su ultimo don con entusiasmo.
―Estás pensando en tus debilidades bastante bien y de qué forma cubrirlas  y la forma en como guardaras y sacaras las cosas de tu inventario déjamelo a mí te encantara te lo aseguro chico, muy bien manos a la obra (toma sus manos entrelazándose los dedos y las estira haciéndose crujir los huesos) ―Dijo Zen concentrándose.
 En ese momento el Dios Zen cerro sus ojos y una aura plateada cubrió su cuerpo por alguna razón esa aura me hizo sentir protegido, después unos segundos el abrió los ojos estiro su mano derecha y la uña de su pulgar creció y se volvió afilada corto su dedo índice con esa afilada uña, del corte en su dedo cayeron 3 gotas de su sangre pero no era de extrañar que su sangre no sea como la de un humano ya que solo su apariencia es la de uno por lo que intuyo.
 El color de su sangre era de un celeste puro como nunca antes vi pareciera que el mismo cielo sangrase, al caer las 3 gotas al suelo inmediatamente se volvieron  en pequeñas esferas doradas, me pregunte ¿cómo eso me daría poderes?, no sabía en ese momento lo que me esperaba esto iba a ser una terrible experiencia tanto para mi cuerpo y mente.
―Chico toma ingiere estos son los tres dones (los toma del suelo), no tengo idea a lo que sepa mi sangre buena suerte descubriéndolo la necesitaras créeme (preocupado) ―Dijo Zen nervioso por la reacción que tendrá Adolf.
―Okey ―Dijo Adolf mientras le caía una gota de sudor de la frente.
 Después de escuchar esa advertencia o por lo menos eso me hizo notar con su particular forma de hablar,  tome las tres esferas de su mano las cuales me darían unos dones impresionantes y las ingerí todas juntas de una sola vez, luego de un momento mi cabeza comenzó a doler era un dolor punzante como si mi cerebro fuese a explotar en cualquier momento junto a ese dolor sentí que todo mi cuerpo comenzaba a cambiar por dentro, era si todo se moviera al interior mío, comencé a sentir un dolor indescriptible caí de rodillas al suelo debido a eso comencé a golpear con todas mis fuerzas ese blanco suelo con mis puños intentando de alguna manera disipar algo de este horrible dolor pero fue en vano solo seguía agonizando poco a poco.
― ¡ah! (grito de agonía) ¡duele me duele mucho, ayuda, ayuda, no puedo más!… (Tos) ¡Siento que mis músculos se queman! (tos, tos), ¡mis órganos se retuercen! (retorciéndose de dolor), ¡zen ayuda! (vomita) por… por fa… favor… a… yu… dame… (Se desmaya) ―Grito Adolf hasta quedar sin fuerzas y colapsar en el suelo. 
 El dolor en ese momento era el infierno en vida solo podía pensar en morir no creí que esto sería tan doloroso me confié fui un imbécil al hacerlo, intente afrontar este dolor infernal como pude, de alguna manera me aferre a la vida, yo no debía acabar así ni siquiera escribí mi novela además no podía morir con todo este resentimiento en mí aun inconcluso.
 Poco a poco fui perdiendo el conocimiento luchando por no cerrar los ojos después de quien sabe cuánto tiempo agonizando de dolor caí otra vez inconsciente.
― No me puedes engañar intentando actuar hasta el final chico, lo sé todo en el universo incluyendo tu pasado y tus pensamientos, lo más seguro para ti, es sellar tus malas memorias para que no obstaculicen en tu misión ni a ti, y dejar un respaldo para que no vayas por el mal camino y te ayude en tu difícil camino ―Dijo Zen, tocando la frente de Adolf con la palma de sus manos la cual emitía una confortante y cálida luz.
― ¿Chico? ¿Chico? ¿Estas vivo? Que digo si puedo saber cuándo un ser muere y tu estas bien si no como te hubiera elegido ―Dijo Zen, hincado en frente del inconsciente Adolf, dejando escapar una leve risa.
―Oh mi cabeza aun me siento fatal, porque casi me destruye esa cosa por dentro de alguna manera lo pude lograr ―Dijo Adolf tocándose la cabeza por el dolor.
―!Ese es mi chico!, por esa gran hazaña te explicare algo, y además te recuperare de las secuelas no quiero mandar a alguien medio muerto a salvar el universo (carcajadas) ―Dijo Zen muy animado por el despertar de Adolf.
―Maldición como duele mi cuerpo, claro como se lo explicarías a un muerto ―Dijo Adolf mientras se levanta del suelo y se tambalea un poco.
 De alguna manera pude salvarme de una terrible muerte, me siento igual que antes ¿qué será lo que cambio en mí después de recibir los dones?
―Simple te reviviría soy Dios chico ¿lo olvidaste? te lo debo recordar a cada momento ya me está molestando un poco ―Dijo Zen con los brazos cruzados intentado no reírse.
― Lo siento no preguntare cosas estúpidas de nuevo.
―Veamos cómo estas.
 Zen empieza a verme de pies a cabeza es como si fuera una máquina de rayos x que digo si él puede hacer lo imposible, espero terminar luego esto necesito descansar, quizás cuanto tiempo debo llevar en esta enorme sala.
 Me lo pregunte pero Zen ¿será un Dios bondadoso? Espero que no haya un motivo oculto después de todo o solo estoy sobre pensando las cosas, después de terminar de observarme sonríe y da un chasquido de dedos, y de golpe el dolor se fue, quede muy sorprendido tras su acción, el dolor se fue de un momento  otro parece magia.
―Para resumirte, todos tus cambios físicos, básicamente en tu interior eres otra persona, cambio tu estructura celular y tus órganos y músculos están reforzados y listos para adaptarse evolucionar y conservar los cambios que tengas de ahora en adelante, eres un súper humano ¡felicidades chico!, podrás hacer muchas otras cosas ya que posees parte de mi divinidad la cual no está sujeta a la lógica humana dicho eso solo debes imaginar que puedes ver tu estado y lo podrás ver, lo mismo con el inventario que pediste y lo demás lo averiguaras por ti mismo cómo guardar cosas en él, entre otras cosas ―Dijo Zen explicándole parte de las habilidades de Adolf.
  No me lo puedo creer sobrepase a la humanidad de mi universo en solo un momento, intentare no darle un mal uso a esta gran habilidad, ni yo me creo lo que acabo de pensar seguro terminare en más de un problema por mi personalidad, me dejo llevar muy fácil por mis deseos e intereses.
  Solo queda partir a ese universo cuando este allí ya pensare que hare solo quiero dormir una buena siesta me siento cansado de tantas cosas, ahora solo queda probar estas habilidades suena mucho mejor que dones.
―Veamos cómo funciona esto ―Dijo Adolf respirando hondo y soltando el aire de a poco, para poder concentrarse mejor.
―Puedes tomarte tu tiempo no tengo apuro en mandarte inmediatamente, quiero que vayas lo más preparado posible.
 Me concentro e imagino una ventana de estado como en los rpg, poco a poco comienzo a ver una ventana, ya empieza a verse completamente en la parte superior izquierda hay un pequeño recuadro con mi imagen y sobre ella mi nombre, ahora se empezaron a ver mis estadísticas pero que sean decentes por lo menos.
―Ya le estoy agarrando el truco a esto no fue tan difícil y mis estadísticas son…
―Supongo que cuando eras un humano te ejercitabas o algo, sorpréndeme chico.
 Finalmente después de unos segundos esperando puedo ver mis estadísticas.
―Increíble no me puedo creer lo que veo, ¿enserio con esos números?
―Ven acércate para que pueda ver las estadísticas de un súper humano que tiene mi divinidad.
 Me quiero pegar un tiro lo veo y no lo creo básicamente soy mierda, mis estadísticas:
Nombre: Adolf
Edad: 23
Nivel: 1
HP: 100/100
MP: 1/1
Experiencia: 0/100
Clase: ninguna
Fuerza: 2
Defensa: 1
Defensa Mágica: -1
Agilidad: 1
Estamina: 1
Inteligencia: 6
Magia: 0
Divinidad: 1

Esperen hay algo mas
Habilidades: ninguna
 Ni el personaje más débil en ninguno que haya jugado ha sido así de penoso aunque también, poco me                          ejercitaba y supongo que de algo sirvió estudiar es lo único que veo decente que dirá Zen de esto.
―Veamos qué tan fuerte es mi chico.
―No te sorprendas de lo poderoso que soy ―Dijo Adolf haciendo una mueca.
 Zen da una mirada a mi ventana de estado como es parte de su divinidad esta habilidad también puede ver esto.
―… ―Un silencio incomodo por parte de Zen.
 Por Dios digo por Zen ¡su cara! ¡su maldita cara! él está en shock cómo puede un Dios quedar en shock, sé que son horribles mis estadísticas pero no para dejar a alguien en ese estado.
―Hey ¿estás bien? 
―Todo está perdido la existencia de todo depende de esas miserables estadísticas hasta un perro debería ser más fuerte que eso.
―Oye viejo eso duele, sé que doy pena pero recuerda que puedo mejorar permanentemente.
―¡Sí! tienes razón, espero que no te mate un insecto al llegar allá, esto va a estar difícil, intenta entrenar 23 horas al día y dormir solo 1 en un mes debería haber algún resultado decente pero no morirás por un poco que ejercicio ¿verdad?
―Okey, okey, okey, ya entiendo déjate de bromas me esforzare por volverme fuerte, pero ya detente creo que algo dentro de mi acaba de morir por esas palabras tuyas.
 Este Dios me dejo la moral por el piso mejor dicho la destruyo, hasta le creo que ni a maldito bicho pueda vencer, le diré que me mande de una vez no puedo aguantar escuchar esas hirientes palabras.
―Dios Zen mejor mándame de una vez allá no creo que pueda seguir escuchándote decir eso de mí.
―Claro entre más rápido te mande más rápido te harás fuerte, dame un momento chico.
 Parece que se le soltó algún tornillo por la impresión dejémoslo ser será mejor, por otro lado ya que lo considero mi aliado debo poder ver sus estadísticas ¿no es así?
 Debe ser… Eso debe ser una broma estos números que ni siquiera se podría considerar un numero esta bestialidad ¡absurdo es absurdo esto!, es un dios y toda la cosa pero no me creo esto.
Nombre: Zen
Edad: Desconocido
Nivel: Desconocido
HP: Indefinido
MP: Indefinido
Experiencia: desconocido
Clase: Dios del universo
Fuerza:
Defensa:
Defensa Mágica:
Agilidad:
Estamina:
Magia:
Divinidad:
Habilidades: Todas
Nota: si quieres pelear con él estas jodido, muy pero muy jodido.
 Pero que pasa y esa nota no necesito que me lo diga ya lo puedo y esta cosa acaso puede más números que estos si es así quizás cuantos números más faltaron, mejor hubiera puesto un gúgol y esta, esté ser es inalcanzable por algo es un dios.
 Y los seres a los que me tendré que enfrentar ¿serán aunque sea una millonésima parte de fuertes? Y porque yo no tengo una nota ¿acaso no valgo la pena ni para un insulto siquiera?
―Chico todo listo para tu viaje al universo número 12, es el único a quien no he mandado a nadie, no te preocupes ni yo sé que hay más allá de estas puertas, serás el único ser de este universo que sabrá algo que yo no sé, ¿algo que decir antes de partir?
―Lo olvidaba mira que tener millones de años te vuelve un poco olvidadizo, como solo tienes un poco de divinidad no tendrás problemas en ocupar tus dones en otros universos solo yo no puedo entrar a ellos pero una parte de mis poderes si pueden,  pero con una pequeña parte voy a explorar los alrededores estaría trillones de años solo para examinar un pequeña galaxia, basta de charla chico listo partirás en 10  segundos.
―Pero y lo que iba a decir, ¡ah! como sea más vale que estés listo porque volveré por el próximo universo Zen.
―Esa es la actitud Adolf mucha suerte, que Yo este contigo.
―Hasta luego Dios.
 Poco a poco soy elevado del suelo y dirigido a la puerta número 12, mientras soy acercado a la puerta veo el túnel, el cual le llame la puerta de las estrellas, una hermosa vista tengo al entrar nuevamente a la puerta de las estrellas, un espacio exterior en el cual quede maravillado millones de estrellas brillaban con una hermosura increíble.
 Muy pero muy a lo lejos puedo ver un punto brillante debe ser al planeta al cual tendré que enfrentarme quien sabe a qué monstruosidades, creo que ya han pasado unos minutos ese punto brillante se ve un poco más grande, estoy muerto dormiré un poco demasiadas cosas han pasado en esa sala, (bostezo) “por fin un respiro en esta locura de día…”.
 Antes de cerrar por completo mis ojos pude ver frente mío una sombra la cual tenía una forma humanoide y a veces amorfa en algunas partes de su cuerpo si es que eso era un cuerpo, pero su color no era un negro cualquiera sino parecía que fueran rayones hechos con un crayón negro que se retorcían de un lado para otro, la sensación de inquietud me quito por completo la somnolencia, esta cosa o ser en solo cuestión de segundos, me infundio un terror indescriptible que me calaba hasta los huesos, de un solo golpe volví en sí de la somnolencia me dijo unas palabras antes de que todo se volviera una penumbra y desapareciera de la nada tal cual como apareció frente mío.
― (voz distorsionada y muy grave) Mi querido niño por fin comenzaras con tu aventura (risa) espero que no mueras al primer intento sería una verdadera lástima (comienza a retorcer su cuerpo) te da…re… un… pe… que… ño… (Pausa cantada) ¡REGALO! (grito) ―Dijo la sombra disfrutando cada palabra que salía de su boca.
― (sudor frio) que qui… quieres de m… m… mi –Dijo Adolf con las pocas fuerzas que tenía a causa del terror que sentía ante la presencia de aquella sombra.
 Esa cosa comenzó a acercarse más y más al frente mío como si estuviera arrastrándose, no podía hacer nada era si estuviera frente al mismísimo mal encarnado mis piernas templaban y mis ojos lagrimaban del miedo estaba a punto de orinarme, como era posible que algo llenara de terror todo mi ser, al final no pude decir ni una palabra más con un nudo en la garganta solo quería gritar para quitarme este horripilante sentimiento.
―Seria breve mi querido niño, te daré un regalo por nuestra primera reunión (risa) ―Dijo la sombra sonriendo con una deforme y espeluznante boca ensangrentada.
 No puedo más es demasiado esta presión esta horrible cosa me hará algo lo sé (aterrado), al comenzar y me encuentro con algo tan endemoniadamente indescriptible, que va a hacer (comienza a desesperarse) una especie de mano está saliendo de ese espantoso cuerpo oscuro.
―Ten mi regalo –Dijo la sombra tocando la frente de Adolf con un deforme dedo que salió de su mano
 En ese instante en que toco mi frente pude sentir que toda la maldad que tenía guardada me corroía hasta las entrañas, pude oír gritos de angustia y desesperación en mi mente al igual que vi miles de imágenes grotescas más allá de lo que podía soportar, mi mente estaba a punto de colapsar hasta que oí una voz familiar, desde de eso no pude recordar nada más.
― ¡No te dejare llegas más lejos! ―Dijo la voz.
― (sonidos de huesos rotos) HA, HA, HA he terminado mi trabajo aquí por ahora, nos volveremos a ver otra vez mi querido niño ―Dijo la sombra antes de desaparecer por completo.
―Yo cuidare de ti, recuerda no estarás solo pero deberé suprimir todo tus recuerdos de esta horrible experiencia, hasta pronto Adolf ―Dijo la voz.


Gracias por leer.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Sigueme en:

  • RSS
  • Facebook