jueves, 21 de julio de 2016

Abismo y eternidad - Capitulo 3

Publicado por a.d a las 1:08



Abismo y eternidad: más allá de la existencia
(Borrador)
CAPITULO 3: M.A.N.A.  
 Adolf se encontraba de pie en un lugar oscuro y de pronto oyó una voz, “es muy pronto aún para darte por vencido, ahora ve y esfuérzate”, una mano apareció y detrás suyo y le dio un pequeño empujón, el despertó cubierto de sudor, asustado, y muy mareado, miro desorientado para todos lados, momentos después recordó que se había desmayado por una fuerte e inexplicable presión por todo su cuerpo, él se sentó al borde de la cama de la enfermería y se toca la frente aun medio mareado, siente los pasos de alguien que abrió la cortina que rodeaba la cama.
― Parece que ya se encuentra bien, la señorita Lin me dijo que la esperes acá si llegases a despertar antes que llegue ―Dijo una joven mujer vestida de enfermera, que apareció entre las blancas cortinas.
 Se estaba dando cuenta de algo bastante inusual Adolf, mujer que veía era bastante guapa y se preguntó “¿En este lugar acaso no hay mujeres poco agraciadas?”, además se encontraba desconcertado por tantas cosas extrañas en ese mundo, la magia, seres humanos con una fuerza que desafía la lógica, el a pesar de tener un cuerpo mejorado que está en constante mejora gracias a una de sus habilidades sucumbió como si nada, pero primero de todo él quería saber qué fue lo que le hizo desplomarse de un momento a otro.
― Disculpa ¿por qué me desmaye? Y ¿Cómo llegue aquí? ―Pregunto Adolf, aun un poco pálido y débil.
― No lo sé, es por eso que una vez llegue la señorita lo sabremos, y ella te cargo hasta acá, será mejor que siga descansando ―Dijo la enfermera, quien hizo que él se volviera a recostar en la cama para que descansara un poco más retirándose del lugar.
Mirando al techo del lugar, Adolf quedo pensando muchas cosas que no puede aún asimilar del todo, por alguna razón su mente reniega de un mundo así en verdad exista. Comenzó a concentrarse para poder activar su ventana de estado y se fijó que ahora la clase tiene el título de “héroe novato” y su experiencia sigue en cero, lo siguiente fue activar la ventana de inventario, en la cual solo salía un mensaje que decía “sin objetos”, inmerso en sus pensamientos paso el tiempo, y vuelve a escuchar pasos pero esta vez con un leve sonido metálico, se vuelve a abrir la cortina, el voltea la mirada hacia allá, y se ve a la hermosa Lin algo afligida quien se acerca y le dice “joven héroe, por favor acompáñeme a ver al doctor Mark”, el solo asiente se levanta de la cama pero sus piernas aún seguían algo débiles, cayendo al suelo pero ella lo alcanzo a tomar del brazo para evitar que cayera del todo.
 Lin llevaba del brazo a Adolf que parecía que al estar cerca de ella empezó a empeorar su condición, salieron del lugar y se dirigieron a un paso lento hasta el despacho del doctor Mark en alguna habitación de un piso superior del castillo. Entraron al despacho del doctor quien mismo los recibió e hizo que Lin dejara a Adolf en la camilla de observaciones que tenía en el lugar.
― Joven héroe, debo contarle algunas cosas sobre su condición actual, usted tiene envenenamiento por mana, esta condición solo se da en casos donde un bebe es expuesto a un inmenso poder mágico o en animales con el mismo caso estos no poseen mana en su interior, ya que cada humano que nace lo hace conteniendo mana que recibe de su madre desde el vientre, dicho de otra forma es un hecho natural que el humano contenga mana en su interior, y usted es el primer caso que se haya documentado de esto, me temo lo peor joven héroe ―Dijo Mark temeroso apretando los puños por lo que iba a contarle a Adolf.
― Entiendo la situación doctor, ¿hay alguna forma de curarme de esto? ―Dijo Adolf mientras su respiración poco a poco se volvía más inestable.
― No pensé que algo como esto pasaría, y menos al joven héroe que recién estamos conociendo es una tragedia, pero si sigue así lo más seguro que mueras en un día a lo mucho, pero tengo… ―Dijo Mark antes que lo interrumpiera Adolf.
― ¿¡Que, morir!? ¡No puedo morir apenas al empezar, si yo muero todos morirán conmigo lo quieran o no, no puedes comprender todo lo que está en juego aquí! ―Dijo Adolf quien comienza toser.
 Lin y Mark miraron preocupados a Adolf quien notaron que entro en pánico de inmediato al escuchar la noticia, ella intento calmarlo pero este se reusaba a hacerlo hasta que el doctor le comenta.
― Por favor, tranquilícese puede que haya una oportunidad, no me dejo terminar… en la ciudad hay un laboratorio en el cual se trabajan con distintas drogas y medicinas, tengo un suero en el cual trabajo, este suero en teoría puede hacer que un animal pueda absorber mana del ambiente como lo hacemos los humanos, el problema que aún es teoría ya que solo el 5% de los sujetos de pruebas han sobrevivido y nunca se ha probado en humanos ya que todos poseen esa cualidad natural ―Dijo Mark intranquilo caminando de un lado a otro de la habitación explicando el asunto.
 ― No me importa vaya a buscar ese suero o yo iré por él, con tal de no morirme aquí cualquier cosa es mejor que esperar mi final ―Dijo Adolf enojado tambaleándose en la camilla.
― Joven héroe, lo mejor será que yo vaya por él, doctor Mark en qué lugar del laboratorio está el suero ―Dijo Lin mientras se recogía el cabello con un moño.
― En mi sala de experimentos debe estar, son unos pequeños frascos llenos de un líquido azul con una etiqueta que dice “M.A.N.A.”, si no llegases a encontrarlos pregúntale a alguno de mis asistentes allá por ellos, cuento contigo señorita Lin ―Dijo Mark buscando algo de manera frenética en uno de los estantes de la habitación.
― Muy buen, volveré lo más rápido posible ―Dijo Lin acercándose a Adolf.
 Lin tomo las manos de Adolf y le dijo “no se preocupe, volveré enseguida, así podremos seguir con el entrenamiento” mostrándole una cálida sonrisa, el solo se limitó a mirarla a los ojos y asentir, su estado en tan solo en el tiempo que estuvieron allí hablando empeoro, la cara de Adolf volvió a estar pálida, sus ojos rojos, el pulso le templaba, comenzó a ver algo borroso su entorno, el mismo sabía que talvez ni medio día le quedaba, estaba tan frustrado de no poder hacer nada lo único que podía hacer es aguantar todo lo que pudiera hasta que llegara Lin con el suero. Ella abrió la ventana del lugar, ella salto dejándose caer al vacío, la misma aura azulada con la que se cubrió antes de empezar el duelo con Alphonse la volvió a cubrir, antes de llegar al suelo justa sus piernas y le da una patada al muro del castillo saliendo disparada a una gran velocidad, y recorriendo de forma elegante una gran distancia en el aire cae al suelo y comienza a correr sin perder velocidad, salta con facilidad el gran muro que rodeaba el castillo impulsándose ahora con este, los guardias de la entrada vieron como paso sin dificultad sobre el robusto muro, y quedaron asombrados, ella siguió corriendo a una velocidad sobre humana con dirección a la ciudad, siguió por el camino pavimentado el cual lo rodeaba una gran arboleda, aunque Adolf no le dijo nada, ella sabía que esto fue causado por su culpa.
― <<Joven héroe espéreme, si me hubiera dado cuenta de su condición el no estaría sufriendo he fallado como generala, no es una opción para el reino perderlo, nunca me perdonaría que nuestra esperanza para terminar la guerra se desvanezca, no sería mejor que esos bastardos del imperio>> ―Pensó Lin sintiendo remordimientos por su mal actuar, ella ya podía ver a la distancia la ciudad.
 La entrada desde el castillo a la ciudad era muy concurrida tanto por carrozas de mercaderes y carruajes, con los reflejos de Lin fue fácil esquivar la gran cantidad de estos a la velocidad que iba, su agilidad dejo absortos a los ciudadanos que la vieron pasar, ya dentro de la ciudad le era casi imposible seguir el ritmo, las calles eran demasiado concurridas así que salto al techo de una tienda que estaba cerca y siguió su camino al laboratorio, era tal la fuerza de sus piernas que los salto que daba techo por techo casi la hacían volar.
― <<maldición el laboratorio del doctor, está en el centro de la ciudad, me tomara un poco de tiempo llegar hasta el>> ―Pensó Lin frustrada, mientras saltaba por los techos de casas, y edificios.
   Mientras tanto en el despacho del doctor Mark,  buscando y buscando en los estantes del despacho, el doctor estaba reuniendo varios frascos de medicina mientras murmuraba “este puede servir para el dolor, este de acá para el mareo o mejor este para la baja presión sanguínea”, Adolf con muy pocas fuerzas estaba muy agotado intentando no caer dormido pensando <<si me duermo será el fin lo puedo sentir, adiós vida, adiós universos, adiós todo, maldita sea que me pase esto en mi primer día, si salgo de esta lo mejor será fortalecerme para que esto no vuelva a ocurrir, estúpido cuerpo eres demasiado débil>>, una vez termino de reunir todo lo que necesitaba el doctor toco una especie de botón se estaba situado al bordo de su escritorio, y casi al instante llega una sirvienta y el doctor agitado le dice “por favor tráigame mucha agua caliente, mallas para infusiones, y pequeños recipientes además un gran recipiente, ¡rápido, rápido, rápido!”, la sirvienta partió rápido a buscar el pedido.
― Espere un momento, pronto preparare algunas infusiones naturales para aliviar un poco su malestar ―dijo Mark abriendo los frascos llenos de hierbas molidas mientras le templaban las manos, el hecho que Adolf pudiera morir, significaba que toda esperanza para terminar con la guerra se perdería para siempre le aterraba.
 Tocaron a la puerta, y entra esta vez la sirvienta junto a otra más trayendo las cosas que había pedido el doctor, acomodaron las cosas en el escritorio de él, y procedieron a preparar varias infusiones muy concentradas, en las mallas envolviendo las hierbas y las sumergieron en los pequeños recipientes con poca agua caliente para su concentración, una vez listo el doctor mezclo varias infusiones las vertió en una taza de té que también habían traído, y con cuidado una de las sirvientas sostuvo de los hombros a Adolf quien estaba todo tembloroso y la otra le dio de beber poco a poco aquella mezcla, el doctor estaba pensando que medicina podría funcionar los dedos de su mano golpeaban de manera rápida y repetitiva el escritorio.
 Apunto de llegar al laboratorio, Lin visualiza el lugar un gran edificio rodeado de abundante vegetación con un letrero que decía “laboratorio general” y cae de manera ligera en la entrada la cual es un elegante portón metálico, pero uno de los 2 guardias de la entrada que llevaban consigo una lanza, se acercó a ella y le impidió el paso.
― Deténgase señorita, este lugar solo puede acceder personal autorizado, váyase de aquí ―Dijo el guardia más joven.
― ¡Cállate!, ¿no sabes con quien hablas? ―Dijo Lin disgustada, apartándolo a un lado.
 El joven soldado se molestó y apunto su lanza contra ella, pero el otro guardia se apresuró y le dio un fuerte golpe en la nuca con la mano y lo aparta hacia un lado pidiéndole disculpas a Lin agarrando la cabeza del joven soldado y haciendo que agache la mirada como él lo estaba haciendo.
― Estoy apurada así que abran ¡ya! ―Dijo Lin, observando con una mirada asesina al joven soldado.
― ¡A la orden señorita! ―Dijo el guardia veterano, abriendo nervioso el portón del laboratorio y deja pasar a Lin quien corrió al interior.
 El guardia veterano le volvió a golpear de la misma manera al joven soldado y le dijo “¿¡idiota sabes quién era ella!?” a lo que responde “ni idea pero se veía hermosa esa chica enojada, creo que me enamore”, el soldado veterano suspiro y le dijo “ella es Lin CrossForce, la generala del ejercito del reino, espero que no te degraden después de esto chico” el joven guardia quedo de piedra en su posición.
 Dentro del laboratorio Lin se dirigió directo a la sala de experimentos del doctor, el paso de ella era casi corriendo por el lugar además ignoro a cada persona que la saludo en el camino, una vez frente la sala ella entra y ve a 2 hombres de mediana edad vestidos de bata blanca, haciendo mezclas con variados líquidos, Lin alzo la voz y dijo “busquen el suero m.a.n.a. ahora mismo”, los hombres con solo ver su rostro dejaron de inmediato lo que estaban haciendo y comenzaron a buscar dentro de los cajones del más grande escritorio metálico de la sala y el más desorganizado además, Lin golpeando el piso con su zapato negro hacia un eco desagradable en el lugar, poniendo de los nervios a los asistentes mientras buscaban el suero.
 El apuro de Lin era tal que comenzó a murmurar “como pase lo peor van a haber varias ejecuciones públicas mañana”, después de unos momentos uno de los asistentes encontró el suero y le pregunto muy nervioso cuanto es la cantidad que necesitaba, por su voz se podía notar que oyó lo que Lin murmuro,  a lo que ella responde en voz alta, “todo lo que haya, y guárdalo en algo que pueda llevármelo sin que se rompan los frascos”, el hombre le da un pequeño golpe en el hombro al otro y le señala con la mano un lugar de la sala, y este va hacia allá.
 Por lo que se podía ver, Lin estaba hecha un manojo de nervios, seguía golpeando el piso intentando aliviar de alguna forma algo del estrés que sentía por el apuro de llegar rápido al castillo, el asistente que fue a un lado de la sala trajo un pequeño maletín metálico de color rojo que en su interior tenia moldes para guardar varios frascos, el otro asistente comenzó a guardar con mucho cuidado los frascos con el suero y se lo entrega en las manos a Lin, quien lo tomo y se marchó del lugar sin decir una sola palabra.
 Los dos asistentes se miraron y uno dijo soltando un suspiro de alivio “enserio hombre, espero lo que sea que quiera hacer con el suero salga bien, porque si no estamos muertos, para la generala Crossforce nadie es imprescindible, esa cosa es muy inestable aun”, el otro asistente solo asintió mientras se estaba comiendo las uñas de las manos.
 Una vez fuera del laboratorio, Lin no perdió tiempo y salto hacia el techo del edificio más cercano, teniendo mucho cuidado de no caer de manera brusca para no mover mucho el delicado contenido del maletín, y así siguió saltando techo por techo para llegar a la salida de la ciudad donde está el camino que conecta con el castillo.
 El doctor en el castillo, le pidió que ahora trajeran, raíces de yggdrasil, extracto de exilir, y una piedra de moler, al lugar a las sirvientas, estas habían dejado recostado a Adolf en la camilla, y puesto una tela bañada en agua fría en su frente para intentar bajar un poco la fiebre que comenzó a presentar el, el doctor le dijo al aun consciente Adolf “joven héroe le preparare un brebaje para quitarle aunque sea la fatiga del cuerpo, este es el primer caso en la historia de un humano envenenado por mana, pero hare hasta lo imposible porque su condición mejore”. Llegaron las sirvientas con las cosas pedidas por el doctor, el doctor le pidió a una de ellas que moliera la raíces, mientras que la otra le cambio la tela de la frente a Adolf, el doctor con bastante precisión comenzó a medir los ingredientes, los cuales fueron diluidos en agua tibia, y el brebaje que había hecho el doctor se lo dieron a beber la sirvientas a Adolf, el cual parece que no surtió efecto alguno.
 Una de las sirvientas preocupada le pregunto al doctor “¿qué enfermedad tiene el joven héroe?” a lo que el doctor Mark responde primero “¿cómo sabes que él es el héroe muchacha?”, ella le responde “la jefa Beatriz nos informó a todas las sirvientas y a todos los mayordomos del castillo en una reunión en la mañana”, el doctor murmura “esa Beatriz es demasiado eficiente” y le responde en un tono nervioso “es envenenamiento por mana, he visto su efecto por desgracia en bebes y en animales, la causa es una exposición prolongada a una gran cantidad de mana, los primeros síntomas son, piel pálida, traspiración excesiva, ojos irritados, inestabilidad motora es decir que su cuerpo no reacciona a tiempo, fiebre, y en el mejor de los casos el sujeto se desmaya y muere o el peor escenario es que sufra daños severos en sus órganos internos y comencé a desangrarse por una hemorragia interna hasta la muere lo cual le provoca dolores inimaginables al sujeto hasta que cae muerto por el shock del dolor o ahogado en su propia sangre, por la Diosa, recordar como sufrían esos bebes”, el doctor se tapa la boca de la repulsión al recordar esas grotescas imágenes mentales.
 Adolf comenzó a toser bastante y una de las sirvientas le levanta el torso para que no se ahogue con la saliva, le limpia la boca con un pañuelo bordado de tela blanca, al mirar el pañuelo ella se percata del color que dejo, y se lo muestra mientras tiene una leve risa nerviosa al doctor quien se afirma en una muralla de la habitación para no caer del asombro, a lo que él dijo “primero nos cae una bendición del cielo, y de la misma manera se quiere ir, señorita Lin llegue pronto por favor”, las sirvientas quedaron mirando al doctor quien se tocó la cabeza mirando a Adolf encorvando las cejas de frustración sin saber cómo proseguir, decenas de ideas recorrieran su mente pero sabía que ninguna podría funcionar en este caso tan inusual.
 Se escuchó un fuerte sonido seguido de la aparición de Lin por la ventana en la cual había saltado, ella estaba bañada en sudor apenas podía contener el aliento su mirada reflejaba un excesivo agotamiento, entro a la habitación y le entrego el pequeño maletín al doctor, luego de ello Lin se sentó en el suelo a descansar un poco para recuperar el aliento, fijo la mirada por un momento donde estaba Adolf recostado, las sirvientas comenzaron a ayudar al doctor con las preparaciones para aplicar la vacuna con el suero a Adolf, el doctor quien se notaba más aliviado con la llegada de Lin con el suero estaba llenando varias jeringas con el suero y le dijo a Lin “en el escritorio queda brebaje que he preparado, le sentara bien para recuperar sus energías señorita porque le necesito para la parte crucial”, una de las sirvientas volvió a levantar el torso de Adolf y le quita la sudadera mientras que la otra le arremanga parte de la polera para desinfectar parte del brazo con una suave tela empapada de alcohol, Lin se levanta y va hacia el escritorio.
― (voz agitada) este debe ser el brebaje, huele horrible ―Dijo Lin quien comenzó a beber ―sabe peor de lo que huele (asqueada)… doctor ¿esto no será extracto de exilir?
 El doctor asiente la cabeza y le pide a todas que se acerquen a Adolf, lo sentaron al borde de la camilla y del lado izquierdo de él, el doctor con mucho cuidado le inyecta poco a poco el suero en el brazo mientras que Lin lo sostenía de los hombros para evitar que se tambalease, y las sirvientas masajeaban sus brazos para evitar que se tensaran sus músculos, una vez el doctor le aplico la dosis completa Lin comenzó a hablar a Adolf “joven héroe, ¿cómo se siente? su rostro se ve mejor ahora, doctor parece que salió todo bi…”, se escuchó el sonido de un líquido chocando contra el suelo, era un gran charco de sangre proveniente de la boca de Adolf parte de este mancho todo el pecho de Lin quien miro como Adolf comenzó a mirar al vacío tocándose el corazón con ambas manos.
 Lin vio como las pupilas de Adolf se contrajeron al punto que parecía que estuvieran a punto de desaparecer de sus ojos inyectados en sangre, el comenzó a vomitar más y más sangre, Lin y el doctor Mark quedaron en shock por un momento, Adolf comenzó a dar gritos de dolor ahogados en sangre cayendo de golpe al suelo en ese momento de descuido de Lin, el doctor volvió en sí y comenzó a dar explicaciones muy rápidas por la fuerte impresión “esto puede ser que su cuerpo no acepte el suero o quizás en su efecto secundario antes de recuperarse, no, no, talvez esa dosis no fue lo suficiente”, una de las sirvientas le grito a Lin “¿!señorita que hacemos ahora!?”, ella levanto a Adolf lo volteo de espaldas y abrazo, impidiendo que siguiera haciendo movimientos bruscos y le dijo al doctor “aproveche de inyectar otra dosis de suero, aún podemos hacer algo por el joven héroe, no debemos rendirnos”
 La fuerza de Lin era demasiada pero eso no impido que Adolf del brutal dolor que sentía no comenzara a golpearla con sus piernas mientras seguía gritando del dolor, se apresuró el doctor para inyectarle otra dosis del suero mientras era retenido, pero esta no volvió a funcionar y Adolf volvió a vomitar una gran cantidad de sangre otra vez, la mente de él estaba en blanco solo su cuerpo estaba reaccionando al dolor provocado por el sangrado interno, pero el doctor no se rindió y aplico una tercera dosis del suero esta vez parecía funcionar un aura azul empezó a brillar de manera tenue alrededor del cuerpo de Adolf con lo cual sin fuerzas se desmaya.
― (agitado) ¡si, gracias Diosa! Lo hemos conseguido, es un milagro, traigan lo que quede del brebaje y dénselo al joven héroe ―Dijo Mark, soltando un gran suspiro tocando su pecho con la mano.
 Una sirvienta fue a buscar el brebaje y le limpio la boca a Adolf botando los restos mezclados de sangre y saliva, mientras la otra fue a buscar útiles de limpieza para limpiar el desastre de habitación que quedo tras la gran cantidad de sangre desparramada por todo el lugar, cuando la sirvienta le hizo ingerir el líquido levantando un poco la cabeza de Adolf se percató que este no estaba respirando y le comenzó a hacer masajes cardiacos.
El doctor se dio cuenta y se agacho para cambiar de lugar con ella, y seguir con el masaje cardiaco, Lin no sabía nada de estos procedimientos y pregunta con una voz dudosa “¿qué le está pasando ahora al joven héroe?” a lo que responde el doctor mientras presionaba la zona del corazón “su corazón se ha detenido, pero aún hay tiempo”, la sirvienta comenzó a darle respiración boca a boca abriendo esta y tapando su nariz. Pasaron los minutos pero aun así sin resultados, la sirvienta estaba casi sin aire después de aplican reiteradas veces la respiración boca a boca, y el agobio y frustración se hicieron notar en el rostro del doctor pensó “no por favor, no por favor,  ¿qué solución hay a esto?, después de haber llegar tan lejos no puede acabar así”, pero sus esfuerzos fueron inútiles Adolf no reaccionaba, muy molesto el doctor da un puñetazo al suelo mientras comenzó a llorar de la impotencia, la sirvienta afligida con los labios resecos lanzo una triste mirada al piso, Lin al mirar a ambos sin esperanzas dio un fuerte golpe a la muralla agrietando gran parte de esta, el doctor le dijo a Lin sin ningún ánimo en su voz “señorita ocupe magia eléctrica en el joven héroe” y el también quedo mirando al piso.
― ¡Hare que esto funcione, por favor joven héroe quédese a mi lado! ―Exclamo Lin, su mano comenzó a emitir pequeños rayos que poco a poco se volvieron más grandes estos resplandecían con una intensa luz amarilla, y posa con fuerza la palma de su mano en el pecho de Adolf.
Aquella electricidad hizo que Adolf diera un brinco desde el piso al estimular los músculos de su cuerpo, Lin al ver que no reaccionaba después de eso, le dio un fuerte golpe en el pecho dejando su puño sobre él, eso hizo que a los pocos segundos su corazón comenzara a latir de nuevo, ella al dejar su mano en ese lugar pudo sentir como el corazón de Adolf volvía a palpitar con fuerza, el suave y rápido palpitar de la vida volvió a fluir en el cuerpo de él, devolviendo esperanza a todos ellos, las lágrimas fluyeron en los ojos de todos se miraron los unos a los otros conmovidos por el milagro que acabo de pasar en esa habitación.
 “Está respirando con normalidad, rápido llamar a los demás, no hay tiempo que perder” dijo el doctor, el hizo que Adolf fuera puesto en reposo con los mayores cuidados posibles en la habitación de este.






Gracias por leer.

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